Viena 2024 (2)

Paseando nos dirigimos al Café Central, muy concurrido a estas horas de la tarde, y al que decidimos regresar en días posteriores.

Nos encontrábamos en la auténtica “milla de oro” vienesa, paseando por Kohlmarkt, donde se encuentra el Café Demel, la “Confitería Imperial y Real de los hijos de Demel” (K.u.K. Hofzuckerbäcker Ch. Demel’s Söhne), que durante sus más de 200 años de tradición ha sido uno de los lugares favoritos de reunión de la aristocracia y la burguesía.

Prácticamente sin saberlo nos encontrábamos en una de las entradas al Palacio Hofburg que tendríamos ocasión de visitar al día siguiente.

En esta ocasión nos dirigimos hacia la concurrida Calle Graben, en cuyas inmediaciones se encuentra la Iglesia Católica de San Pedro (Katholische Kirche St. Peter).

Esta iglesia, que constituye uno de los ejemplos más importantes de la arquitectura religiosa barroca del centro histórico de Viena, es en realidad mucho más antigua. Se dice que fue el propio Carlomagno quien la fundó en el año 792 (sería la iglesia más antigua de Viena), aunque no queda nada de aquella primera iglesia.

La actual iglesia de San Pedro (Peterskirche), de estilo barroco, fue construida entre 1703 y 1715 por Lukas von Hildebrandt. Éste nos muestra su gran habilidad para transformar un edificio masivo y monumental en un espacio comparativamente estrecho. Exteriormente destaca su cúpula y las dos torres inclinadas hacia la misma.

En su interior, de planta central elíptica, destaca la majestuosa cúpula y el revestimiento de estucos dorados y ocres, además de sus interesantes frescos y retablos.

De vuelta a Graben contemplamos la Columna de la Peste (Pestsäule), erigida bajo el mandato de Leopoldo I en acción de gracias por el fin de la peste de 1679, que se cobró más de cien mil víctimas. Construida en estilo barroco según el proyecto de J. B. Fischer von Erlach el Viejo, de L. O. Burnacini y de M. Rauchmiller, la columna fue inaugurada en 1693.

La Columna de la Peste está formada por un zócalo decorado con relieves, sobre el que se eleva una pirámide de nubes, estatuas y ángeles, para culminar con el grupo escultórico de cobre dorado que representa a la Santa Trinidad. La decoración escultórica es obra de diversos artistas austriacos.

Una heladería en plena Graben hizo de pausa antes de dirigirnos a la cercana Catedral de San Esteban (Stephansdom), en el mismo corazón del casco histórico de Viena, en la plaza del mismo nombre (Stephansplatz). Fue levantada sustituyendo a una anterior iglesia románica de los siglos XII y XIII, de la cual solamente se conserva la fachada principal. Pero el estilo gótico actual se debe a la ampliación de la iglesia en los siglos XIV y XV, momento en el cual se reconstruyen la nave central, el coro y las capillas laterales, y se añade la gran ventana ojival en la fachada románica.

La iglesia se terminó en 1469, aunque posteriormente se le añadieron elementos renacentistas y barrocos. A finales de la II Guerra Mundial, en 1945, la Catedral de San Esteban sufrió un incendio y resultó gravemente dañada; el techo se quemó y la campana Pummerin cayó al suelo. Pero se restauró rápidamente y pudo ser reabierta poco tiempo después. Fue declarada Catedral en 1723.

De la fachada románica destacan los dos torreones octogonales que la delimitan, conocidos como las Torres de los paganos (Heidentürme), desde los que vigilaban al enemigo.

Del exterior destaca además el tejado a dos aguas, donde más de 200.000 tejas vidriadas de colores (verde, amarillo, blanco, negro) forman una magnífica decoración geométrica y dibujan el escudo de Austria con el águila imperial de los Habsburgo.

La torre más alta, de 137 metros de altura, es la torre sur, conocida como Steffi. De planta cuadrada, está coronada por el águila imperial de los Habsburgo. Subiendo los 343 escalones de su escalera de caracol se llega al mirador.

La torre norte (la torre Adler), de 68 metros de altura y estilo gótico, nunca se completó porque, según la leyenda, su constructor rompió el pacto que tenía con el diablo al pronunciar un nombre santo. El diablo se enojó, y el arquitecto cayó desde la torre falleciendo en el acto. En 1579 se cerró con una cubierta renacentista. En esta torre es donde se encuentra actualmente la campana Pumerin, antiguamente llamada de José I.

Fue construida con los cañones, fundidos, que abandonaron en Viena los turcos tras su derrota en 1683; pesaba 17.000 kg y estaba colgada en la torre sur. Pero en 1945, cuando las tropas rusas entraron en Viena, la Catedral sufrió un incendio y la campana cayó al suelo rompiéndose en muchos pedazos. Con los restos de esta campana y de otras campanas dañadas por las llamas, se construyó la nueva campana, de 20.000 kg.

También hay que señalar las puertas: la principal es la Puerta del Gigante (Riesentor), románica y la lateral es la Puerta de los Cantores.

El interior está formado por tres naves de 107 metros de longitud y 36 metros de anchura. El suelo es de cuadros blancos y negros. Destaca el púlpito gótico, realizado por Anton Pilgram, el maestro de obras de la Catedral, en 1515. Se trata de un púlpito de siete bloques de arenisca en los que Pilgram esculpió los bustos del Papa Gregorio I Magno y de San Agustín, San Jerónimo y San Ambrosio.

Además, el maestro Pilgram se retrató a sí mismo asomando la cabeza por una ventana. El púlpito se conoce como el púlpito de las ranas (Froschkanzel) debido a las ranas y las salamandras (símbolos del mal) esculpidas en su barandilla, que son espantadas por un perro (guardián de la palabra de Dios).

También interesantes son las innumerables obras de arte, de diferentes siglos, que contiene el interior de la Catedral: diversas esculturas; el retablo del altar Wiener Neustädter (a la izquierda del altar mayor), de principios del siglo XV, con 72 imágenes policromas de santos; el sepulcro de Federico III, la obra renacentista más espectacular; o el altar mayor, de estilo barroco. Debajo del altar mayor se encuentran enterrados varios emperadores de la casa de los Habsburgo.

En esta Catedral fue donde, en 1782, W. A. Mozart contrajo matrimonio con Constanze, y también donde, en 1791, tuvo lugar el funeral del compositor.

De nuestras previsiones, en esta intensa primera tarde en Viena, nos faltaba por visitar el famoso reloj Anker (Ankeruhr), que se encuentra en la plaza más antigua de Viena, la Hoher Markt (donde se instalaban los mercados y donde se llevaban a cabo las ejecuciones), sobre un pequeño puente que une dos edificios de oficinas.

Su nombre proviene de la Anker Insurance Company, a la cual le encargaron su construcción. Fue Franz Matsch quien lo diseñó, en bronce y cobre, terminándolo en 1914. Cada hora la señala un personaje histórico, como el emperador Marco Aurelio, el duque Rodolfo IV o Haydn. Además, a las doce del mediodía todos los personajes (los doce correspondientes a cada hora, sin distinguir antes o después del mediodía) desfilan juntos al son de la música de órgano.

También estaba previsto cenar en Figlmüller at Wollzeile (Wollzeile 5, 1010 Wien). En esta ocasión fallaron nuestras previsiones, por varios motivos. La primera y fundamental, no habíamos realizado reserva, algo imprescindible en estos días como más tarde veríamos. La segunda, hacía un par de horas que habíamos finalizado nuestra copiosa comida y tampoco era plan…

Como alternativa, seguimos paseando tranquilamente por el bullicioso centro de Viena antes de volver al metro para regresar al hotel, dando por muy bien aprovechado nuestro primer día de estancia en la capital austríaca. Eso sí, terminamos el día reservando las entradas para los Palacios Schönbrunn y Belvedere, visto lo visto…

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