A la mañana siguiente nos dirigimos al extremo noroccidental de la provincia de Cuenca, donde se encuentra el Nacimiento del Río Cuervo, sobre la Muela de San Felipe, en el municipio de Vega del Codorno, en plena Serranía de Cuenca y dentro del Parque Natural de la Serranía de Cuenca.
Declarado Monumento Natural en 1999 y con un área de más de mil setecientas hectáreas, este conocido nacimiento se trata de un manantial travertínico de gran belleza, que nace a unos mil cuatrocientos setenta metros de altitud sobre el nivel del mar, donde el agua brota y se escurre por enormes estalactitas de roca calcárea recubierta de musgo, formando unas largas chorreras que se congelan en invierno y ofreciendo una bella estampa.
Aquí, el agua, la vegetación, las rocas, la fauna, todo ello está combinado en un ecosistema rico, exuberante y repleto de vida que te hace despertar todos los sentidos. En este enclave se dan la mano materiales calcáreos con el agua que, aunque con momentos de baja pluviosidad, comprende muchas precipitaciones a lo largo del año.
El agua se filtra, circula y se distribuye a través de las distintas oquedades y galerías de la roca hasta alcanzar diversos manantiales, del que este nacimiento es el más importante. El agua se carga de carbonatos en esta circulación subterránea y, cuando surge al exterior, los deposita dando lugar en algunos casos a formaciones tan espectaculares como las propias cascadas tan famosas.
La Muela de San Felipe presenta un vistoso paisaje kárstico, muy bien desarrollado, con una buena representación de lapiaces, dolinas, ciudades encantadas y simas, fruto de la dinámica de infiltración del agua en la roca caliza.
De vuelta a casa hicimos una pequeña parada en Alarcón, un bonito pueblo medieval que posee uno de los recintos fortificados mejor conservados de España. La silueta del castillo con la muralla alrededor y el embalse delante son una estampa digna de ver.
La villa de Alarcón se encuentra rodeada por tres filas de murallas, cada una con su puerta de entrada y torreones. La primera puerta que hay que atravesar es la Puerta del Campo, con la torre del mismo nombre (o torre de armas). A continuación, está la puerta del Calabozo o puerta de En medio. Por último está la puerta de Chinchilla o de las Moreras. Desde la Puerta del Campo se tienen unas bonitas perspectivas del castillo.
A la salida del pueblo se encuentra el Castillo de Alarcón, que hoy en día alberga un Parador Nacional, pero pudimos acceder libremente al patio interior del castillo.
El Castillo del Marqués de Villena, es uno de los lugares más curiosos que ver en Alarcón. Se encuentra ubicado en el Pico de los Hidalgos, desde donde se obtienen unas preciosas vistas del meandro del río Júcar. Fue construido sobre una antigua fortaleza musulmana en el siglo XII, aunque se hicieron modificaciones posteriores como la torre del Homenaje añadida entre los siglos XV y XVI.
Un bonito broche final a una preciosa escapada a la ciudad de Cuenca, a la que esperamos, volver algún día para visitarla con el detenimiento que se merece.
































