Jordania 2023 (4)

Reconocida en 2007 como una de las siete nuevas maravillas del mundo, Petra es un lugar único por su belleza y por sus testimonios de tantas épocas. La “ciudad rosa”, por los matices de la roca, es una de las joyas arqueológicas más famosas de Oriente Próximo y, probablemente, el destino más codiciado por cualquiera que viaje a Jordania. No nos engañemos, con casi toda certeza, era el principal centro de interés de los cuarenta y nueve viajeros que formaban nuestro grupo.

El día amanecía “casi” como había terminado el anterior. Seguía lloviendo, caía una ligera llovizna, y la niebla impedía ver a más de diez metros de distancia. No eran buenos presagios, aunque nuestra intención era no dejar pasar la ocasión de realizar la visita.

Desayuno y equipaje de nuevo en el autobús y rápido desplazamiento hasta el Centro de Visitantes. Nada más bajar, a cubrirse de la lluvia de la mejor manera posible, pues parecía que no nos abandonaría en toda la jornada.

Teníamos la entrada en la mano e íbamos a entrar. No había vuelta atrás. No nos detendría ni la lluvia ni el barrizal que esta había originado. Ni un río de agua que inundara el Siq. Caminar por las rutas de las caravanas de mercaderes, recorrer la estrecha garganta que durante siglos protegió a la ciudad de Petra es como hacer un viaje al pasado, con el premio añadido de dejarse sorprender por al-Khaznah, el Tesoro, el monumento más importante de la ciudad, que abre el camino a cientos de tumbas, templos, edificios, acueductos, cisternas, lugares de culto, un teatro y una espectacular avenida flanqueada por columnas.

En la antigüedad, Petra estuvo habitada por los edomitas, un pueblo semita asentado entre el golfo de Aqaba y el Mar Muerto en torno al siglo XIII a.C. El Antiguo Testamento los llama “hijos de Esaú”. Fueron quienes impidieron que los israelitas cruzaran su territorio para llegar a la Tierra Prometida. Esto provocó una guerra cuando, amenazados por los pueblos nómadas del desierto, trataron de expandirse hacia Occidente. Durante el reinado de David, los israelitas lograron imponerse y se apoderaron del territorio de Edom. Tras la muerte de Salomón, aprovecharon la debilidad de los enemigos, cuyo reino estaba dividido, y recobraron su independencia, si bien el soberano del reino de Judá se apoderó de Sela, la capital bíblica. Sela debió de ser el origen del nombre de Petra, ya que en griego tiene el mismo significado (piedra).

Los edomitas siguieron atacando el reino de Judá, saqueando parte de su territorio tras la caída de Jerusalén. La razón de su expansión hacia el oeste era la presión de los nabateos, que a la postre los derrotaron y se hicieron con el control de las rutas comerciales. A la muerte de Alejandro Magno, uno de sus generales envió dos expediciones contra Petra, llevado por su intención de conquistar Egipto y de impedir el paso a Mesopotamia. El ataque a Petra tuvo lugar durante la ausencia de sus hombres y guerreros, que, sin embargo, derrotaron al ejército enemigo a su vuelta.

En el siglo III a.C., los nabateos establecieron buenas alianzas con los pueblos fronterizos, en particular con los asmoneos de Judas Macabeo, con quien se mantuvieron en paz hasta el 100 a.C., fecha en la que el rey de los nabateos, Aretas II, rompió la tregua cuando Alejandro Janneo ocupó Ghaza, el puerto del que zarpaban los barcos cargados de especias. Con el advenimiento de Aretas III, los nabateos se extendieron hasta Damasco, territorio que gobernaron durante doce años. Derocado por Tigranes, rey de los armenios, Aretas III perdió también los puertos y las doce ciudades del territorio de Moab.

Cuando los romanos crearon la provincia de Siria, intentaron en vano anexionar a esta el reino de los nabateos que, preocupados por conservar la estabilidad en toda la región, en unos casos se aliaban con los romanos y en otros con sus enemigos. Con la llegada de Augusto, Roma acabó mandando a la zona una expedición de 10.000 soldados, en la que también participaron un millar de nabateos, impulsados por el deseo de conquistar el reino de Saba. La expedición resultó un fracaso.

En el año 75 d.C., el último rey de los nabateos, Rabel II, trasladó la capital del reino de Petra a Bursa por razones de índole económico. La anexión del reino nabateo al Imperio Romano ocurrió en el año 106 d.C. y fue obra del emperador Trajano, quien creó la provincia de Arabia con capital en Bursa. Petra tuvo el privilegio de recibir el título de “metrópoli”. Tras la visita del emperador Adriano, en el año 130 d.C. cambió su nombre por el de Hadriana Petra y se construyeron nuevos monumentos. Posteriormente fue “colonia romana” por voluntad de Helio-gábalo. Durante el reinado de Diocleciano formó parte de la provincia de “Palestina Tertia”. A pesar del dominio bizantino, el cristianismo nunca tuvo un camino fácil en la capital de los nabeteos y no adquirió carácter de sede metropolitana del imperio bizantino hasta las postrimerías de la conquista árabe. Se sabe que en el siglo XII los cruzados edificaron en la región dos fortalezas, pero a partir del siglo siguiente, desde la descripción de la visita del sultán mameluco Baibars, los testimonios se hicieron cada vez más escasos. No se vuelve a mencionar Petra hasta 1812 cuando la redescubre Johann Ludwig Buckhardt.

Accedimos al yacimiento arqueológico, una vez pasada la verja, a través del sugerente paisaje del cauce “embarrado” de un pequeño uadi, donde esperan caballos y calesas. A escasa distancia de la entrada, a la derecha, lo primero que se ven son los cubos Jinn, tres grandes monolitos de piedra. La voz jinn en árabe significa “genio”. El nombre de este monumento se explica porque, según la tradición, estos bloques de piedra fueron excavados en la roca para poder cobijar a los genios. En realidad, se trata de tumbas inconclusas.

Inmediatamente después, al otro lado del camino, se puede contemplar la tumba de los Obeliscos, y en la parte inferior, el triclinio.

La tumba se remonta al reinado de Maikos II (40-70 d.C.), y está excavada en la roca, siendo de clara influencia egipcia. De hecho, en la ciudad egipcia de Alejandría estaba muy extendido el culto al dios nabateo Dusharah.

La fachada consta de cuatro obeliscos o pirámides, tallados en la roca. Cada pirámide, designada en los epitafios semíticos como “nefesh”, representaba al difunto, cuyos restos mortales descansaban en la sala interior. Las tumbas estaban dispuestas a lo largo de las paredes rocosas. El triclinio, inspirado en el modelo clásico de doble frontón, está constituido por una cámara central despojada de ornamento y con tres sitiales para asistentes al banquete fúnebre.

Llegamos a la puerta del Siq (Bab-as-Siq), el acceso, a través de una angosta garganta, al yacimiento. El lecho del río se transformó en una calzada pavimentada, descubierta durante las labores de restauración. En la hondonada lateral donde se excavó el túnel que encauzaba el agua, se puede ver numerosos nichos y algunas tumbas, entre ellas una tumba monolítica adornada con un friso de estilo asirio.

El desfiladero del Siq, que en algunos puntos no supera los dos metros de ancho, está formado por paredes de arenisca de entre ochenta y cien metros de altura. Tras pasar las ruinas del arco triunfal, que marcaba la entraba a la ciudad, se llega a una zona donde se concentran numerosas ruinas, como el nido del águila, probablemente romano, con un águila entre dos columnas.

A lo largo del camino se suceden bajorrelieves, nichos votivos y las ruinas de un acueducto excavado en la roca que servía para llevar el agua a la ciudad. A mitad del desfiladero, a la izquierda, después de dejar atrás el betilo, dedicado al dios nabateo de Dusharah, se puede contemplar el bajorrelieve de la caravana, donde se distingue un desfile procesional de hombres y animales en dirección a la ciudad.

La presencia de betilos (piedras cúbicas que, según la tradición nabatea, encerraban a los espíritus de los dioses) y de nichos votivos a lo largo del desfiladero del Sip parece confirmar la teoría de que se trataba del acceso principal a la ciudad.

Teníamos el corazón encogido esperando que a la vuelta de la próxima curva apareciera el Tesoro…

Y, cuando menos te lo esperas, de repente el desfiladero se abre y aparece la fachada rosada de al-Khaznah.

El conjunto monumental de al-Khaznah, conocido como “tesoro del faraón”, debe su nombre a una antigua tradición, según la cual un faraón había ocultado oro en la parte superior del “tholos”. Esta es también la razón de los números disparos realizados por los beduinos, quienes, creyendo en la leyenda, intentaron apoderarse del tesoro.

No hay duda de que es el monumento más sugerente de la ciudad (probablemente también lo sea del mundo), no solo por su espectacular emplazamiento, sino también por los extraordinarios matices rodados de la arenisca, que desde el alba al ocaso, con sol y con lluvia, ofrece tonalidades de sensaciones descriptibles.

Contemplando la fachada pasa el tiempo, realmente hipnotiza… y no puedes dejar de admirarla, pararse en cada uno de sus detalles, fotografiarla una y otra vez.

La fecha de construcción del Tesoro es un dato muy controvertido. Según algunos estudios se remonta a la época de Adriano (117-138 d.C.). Otros lo sitúan en un periodo anterior a la anexión de la ciudad al Imperio Romano, posiblemente durante el reinado de Aretas III (84-61 a.C.).

El monumento sorprende no solo por lo imponente de sus dimensiones (28 metros de ancho por 40 metros de alto) sino por la armonía de los elementos de la fachada, de estilo helenístico.

Consta de dos órdenes corintios superpuestos y decorados con columnas, relieves y esculturas. El orden inferior presenta seis columnas, cuatro de las cuales están rematadas por un frontón triangular decorado. A derecha y a izquierda, en los espacios laterales entre columnas y coronados por capiteles corintios, destacan dos bajorrelieves con la representación de los Dioscuros.

El plano superior presenta un “tholos” central con dos edículos laterales, coronados por sendos semifrontones. El centro del “tholos” acoge un bajorrelieve de la diosa Isis, con el cuerno de la abundancia en la mano izquierda y un sistro en la derecha. La cubierta del “tholos” está rematda por un capitel que sostiene la famosa urna que, según la leyenda, guardaba el tesoro.

En las fachadas laterales figuran representadas amazonas danzantes, ataviadas con túnica corta y un echarpe ondeado al viento. En los espacios entre columnas de los lados aparecen dos victorias aladas con una pátera en la mano. El friso muestra en su decoración motivos florales y alternancias de cálices de vino y grifos, unidos por sarmientos.

El plano inferior se abre a un vestíbulo con tres puertas. Las dos laterales, adornadas con exquisitos bajorrelieves, dan a sendos hipogeos, mientras que por la central se accede a un espacio desnudo con nichos laterales en las paredes y una pequeña cámara.

Publicado en 2023, Jordania, Viajes, Viajes por el extranjero | Deja un comentario

Jordania 2023 (3)

El desayuno traía consigo nuestra despedida de la capital jordana.

Si en el día anterior habíamos transitado por (parte) de la Decápolis, hoy recorreríamos parte del Camino de los Reyes hasta llegar a una de las joyas del viaje: Petra.

Abandonamos Amman recorriendo sus barrios residenciales y los centros diplomáticos, sin olvidar la embajada americana (No Photo), poniendo rumbo al Monte Nebo, situado en el extremo occidental de la cordillera de Siyaghah (“Psyga” en la Biblia).

Fue aquí donde Moisés se detuvo a contemplar la Tierra Prometida, y donde los franciscanos de la Custodia de la Tierra Santa edificaron su memorial sobre las ruinas de un monasterio que, a su vez, se alzaba donde se asegura que estuvo la tumba de Moisés. Según la Biblia, Yahvé ordenó a Moisés subir al Monte Nebo para contemplar la tierra de Canaán antes de morir.

La primera iglesia, de planta cuadrangular, contaba con tres ábsides, un nártex en la fachada y dos capillas funerarias al sur y norte del nártex. Conocida como iglesia del “trifolio”, se remonta al año 393, según la inscripción de un mosaico descubierto en una de las capillas, expuesto actualmente en la zona donde se halla el baptisterio.

La parte exterior del edificio se abría al patio donde daban las celdas de los monjes. La estructura original, que se corresponde con el ábside actual, fue ampliada posteriormente. La primera nave se edificó en el siglo V y el baptisterio en el VI, trasladado más tarde a otro emplazamiento. El lado norte acogía una capilla funeraria, en la que se han descubierto dos subterráneos, probablemente utilizados como osarios. Tras la remodelación, la antigua iglesia quedó como presbiterio de la nueva. Los añadidos posteriores transformaron la pequeña iglesia original en un gran templo bizantino, capaz de acoger a los numerosos peregrinos de camino hacia Jerusalén.

Fueron los testimonios de una peregrina del siglo IV, Egeria, y el descubrimiento de sus diarios, en 1887, en las inmediaciones de Arezzo, los que permitieron conocer detalles de la historia del santuario. Egeria menciona haber visitado una pequeña iglesia, dedicada a Moisés, edificada en la cima de una colina.

El maravilloso mosaico del pavimento, descubierto en 1976, se preservó gracias a que el suelo del diacónico, donde se hallaba el mosaico, se elevó un metro casi para ponerlo al mismo nivel que el de la basílica. Para ello fue necesario cubrir el mosaico, lo que evitó su destrucción. Durante estas obras, también se construyó un nuevo baptisterio en el lado sur de la iglesia, en sustitución de la pila bautismal originaria.

En 1933, el santuario se confió a los franciscanos de la Custodia de Tierra Santa, quienes se encargaron de las labores de excavación y restauración, así como de la edificación de un nuevo santuario sobre los anteriores, sobre cuyos cimientos se alzan las dependencias del grandioso monasterio junto al santuario.

En la avenida de acceso al santuario se alza un monumento monolítico, de seis metros de altura, obra del escultor Vincenzo Bianchi. En honor al Libro del Amor entre las Gentes, está inspirado en los textos sagrados de las tres religiones monoteístas: la Torah, el Evangelio y el Corán.

En la estatua reza en griego, latín y árabe el mensaje “Dios es Amor”.

En la terraza panorámica que hay frente a la iglesia, donde pudimos admirar el espléndido escenario natural de la llanura de Moab y las colinas de Palestina, se alza otro monumento en bronce, realizado por Gian Paolo Fantoni, que representa una serpiente enroscada en un bastón.

Ya en la iglesia, a la derecha de la entrada, se puede ver la capilla de la Virgen María, añadida en el siglo VI, aprovechando un ábside anterior. Junto a esta, en la siguiente capilla, se encuentra el nuevo baptisterio, de la época en que el santuario fue ampliado. En la pila bautismal se descubrieron dos inscripciones, una de las cuales aludía al lugar donde los novicios recibían la iluminación y que hoy acoge una hermosa cruz de vidrio policromado.

Inmediatamente antes, a la derecha del ábside de la nave central, una cruz realizada con teselas blancas y negras, al parecer señala el lugar donde estuvo ubicada la tumba de Moisés (el Memorial).

El ábside de la nave central, que corresponde al edificio primitivo, cubierto de alfombras, está impregnado de misticismo, aunque su estructura sea muy sencilla.

Lo más destacado de la iglesia es, sin duda, el pavimento musivo de la sala norte, realizado en el año 531, y en magnífico estado de conservación.

El paño central, limitado por un marco con una inscripción en su parte superior, está dividido en cuatro series, todas con un mismo color blanco de fondo, animado por airosos álamos. En la primera, empezando por arriba, aparece un pastor protegiendo a un cebú atado a un árbol del ataque de un león. Le sigue un soldado con gorro frigio clavando la lanza a una leona cuanto está a punto de atacarle.

En la segunda, dos cazadores a caballo seguidos de perros clavan una lanza a un oso y a un jabalí. En la tercera aparece otro pastor, sentado sobre una piedra a la sombra de un árbol, mirando un rebaño de cabras y ovejas que ramonean las hojas de los álamos.

En la cuarta, dos jóvenes, uno negro y otro blando, el primero con un avestruz y el segundo vestido con un manto y un gorro frigio, sujetan por el ronzal a un dromedario y a una cebra. Se puede leer los nombres del obispo de Madaba y de sus creadores en la inscripción superior del mosaico.

Se conservan también los restos de una pila bautismal de planta de cruz, donde se hacían los bautismos por inmersión, como en el baptisterio posterior del siglo VI, situado al otro lado de la iglesia.

Tras la visita nos dirigimos a Madaba, pero antes contemplamos el arte de la confección de mosaicos en una de las fábricas cercanas al Monte Nebo.

Madaba se alza sobre la “Medba” bíblica, citada al narrar la destrucción del pequeño estado de los amorreos gobernados por Sijón cuando los judíos, durante su éxodo, cruzaron el Arnon.

Hoy es una ciudad de casi cien mil habitantes que cuenta con un discreto número de cristianos, muy apegados a sus tradiciones. Próspera en época bizantina, fue dotada de numerosos edificios religiosos, adornados con espléndidos mosaicos, que le valieron el apodo de “ciudad de los mosaicos”.

No disponíamos de mucho tiempo, y de entre todos sus centros de interés, que merecen una reposada visita, el elegido era la Iglesia de San Jorge, de rito ortodoxo griego, donde se conserva el Mapa de Tierra Santa.

Este mapa es un mosaico del año 560 que constituye un excepcional documento de geografía bíblica, al abarcar desde la zona de Tiro y Sidón hasta el delta del Nilo, y del mar al desierto. Originariamente medía 17,5 x 10 m y está compuesto por dos millones de teselas. El que contemplamos en la actualidad presenta una superficie más reducida.

En el mapa se señalan 150 ciudades y sus respectivos topónimos, representadas con imágenes acordes con su importancia. Los nombres de los distintos lugares están escritos en griego y con diversa simbología, según sus características.

Jerusalén destaca en mitad del mosaico, lo que subraya su importancia como foco de la cristiandad. En ella se señalan casi todos sus monumentos y edificios más importantes. Además de las murallas y las puertas se ve nítidamente la calzada romana y la iglesia del Santo Sepulcro.

A su alrededor aparecen poblaciones como Hebrón, Ghaza o Jericó. También se distinguen montes, llanuras y río.

La salinidad del Mar Muerto está subrayada de un modo muy peculiar, pues los peces del río Jordán, al llegar a su desembocadura, se representan en posición invertida al mar, remontando el río para “huir” del agua salada. En él se representan barcas con figuras a bordos con rostros desfigurados debido a los iconoclastas.

Un plomizo cielo y las primeras gotas de agua nos recibieron al salir de la iglesia. No queríamos creer las previsiones meteorológicas pero se iban confirmando (“Casandra”). Y, desgraciadamente, la lluvia que comenzaba nos iba a acompañar buena parte de los días posteriores y a deslucir, en cierta manera, nuestro viaje a Jordania.

De vuelta al autobús, al mediodía, pusimos rumbo a Wadi Musa, por una autopista del desierto en la que atravesamos, incluso, una tormenta de arena. Mohamed, nuestro guía, nos quiso tranquilizar indicándonos que “estaba científicamente demostrado” que con diez minutos de lluvia la tormenta desaparecería. En esta ocasión se equivocó…

Comimos en un lugar indeterminado entre Madaba y Petra en un “centro comercial” con buffet libre. El grupo decidió dejar para un próximo viaje la visita al castillo de las cruzadas de Shobak, del aguacero que caía cuando nos acercábamos a nuestro destino.

La desilusión fue mayúscula cuando nos confirmaron que el estado del tiempo provocaba la suspensión de la visita a Petra por la noche “con la luz de las velas a lo largo del Siq hasta el Tesoro”, donde nos esperan con música beduina… en otra ocasión. De manera testimonial, y para envidia de los lectores, de este espectáculo disfrutaron los que sí la hicieron en días previos a nuestra estancia.

Ya instalados en el Hotel Petra Marriot 5*, nos quedaba pasar la tarde en compañía de Toñi, Lola, Antonio y Dona en sus salones tomando una copa, dar una clase de economía para conseguir pagarlas y encomendarnos a las deidades nabateas para que al día siguiente pudiéramos contemplar Petra en todo su esplendor.

Y la cosa no estaba muy clara…

Publicado en 2023, Jordania, Viajes, Viajes por el extranjero | Deja un comentario

Jordania 2023 (2)

Transitando por la carretera panorámica que cruza el Parque Nacional de Dibbin llegamos a la ciudad de Ajlun, situada en un fértil valle de viñedos y bosques dominada por un majestuoso castillo.

Atravesar la principal arteria de la ciudad fue toda una odisea para un vehículo del tamaño de nuestro autobús, más a una hora cercana a la comida en la que parecía que toda la población se había echado a la calle.

Qalat Ajlun está considerado como uno de los máximos exponentes de la arquitectura militar árabe en Jordania. Se trata de una fortaleza muy bien conservada gracias a los continuos trabajos de restauración realizados.

Edificada entre 1184 y 1185 por el emir Izz ad-Din Usamah, nieto de Saladino, permitía controlar los movimientos de los awíes, tribu árabe aliada de los fatimíes, a la vez que vigilar el avance de los cruzados y, finalmente, controlar los cercanos yacimientos de hierro.

A la muerte de Usamah, el castillo se amplió (1214-1215), añadiéndose una quinta torre y la puerta principal. En 1260, los mongoles destruyeron la fortaleza, siendo reconstruida en época mameluca por el sultán Baíbars.

Abandonada a comienzos del siglo XVII, en 1812 Joahn Ludwig Burkhardt la redescubrió, aunque los trabajos de restauración no comenzaron hasta la década de los sesenta del pasado siglo.

Todo el castillo está rodeado por un profundo foso rodeado de puente levadizo, sustituido en la actualidad por una pasarela que conduce a la puerta principal y, a continuación, a un corredor provisto de troneras, desde que se accede a la segunda puerta, del siglo XIII.

Pasada la primera caserna, un elevado pozo de luz permite distinguir los distintos niveles de fortificaciones concebidos para la defensa de la fortaleza en el caso de que cedieran las primeras puertas.

Tras la tercera puerta, insertada en una torre, salen los tramos de escalera que conducen a lo alto de las torres.

Tocaba volver a cruzar Ajlun para regresar a Jerash, donde estaba previsto comer en la terraza del Restaurante Artemis, con vistas al área arqueológica.

Finalizada la comida regresamos a Amman, para realizar una vista panorámica de la ciudad nueva y antigua de Amman, visitar el teatro romano y la Ciudadela y efectuar un recorrido por el centro de la ciudad y sus mercados.

La celebración del Ramadan afectó a nuestras previsiones, debido a los cambios de horario que implicaba. El Ramadán se celebra durante el noveno mes lunar y empieza con la aparición de la luna en fase creciente el último día de Sha’ban (octavo mes en el calendario lunar islámico). En 2023, empezó el 23 de marzo y finalizó el 21 de abril, coincidiendo con nuestra estancia en Jordania.

Dicen que el mejor modo de conocer la ciudad de Amman es comenzar la visita en el lugar de su fundación, la Ciudadela, un lugar lleno de vestigios de las edades de Bronce y del Hierro, en el que se encuentra el templo de Hércules, edificado en honor al emperador Marco Aurelio. También una iglesia bizantina y un palacio de la época omeya.

No nos detendremos mucho en estas edificaciones, pues nos tuvimos que contentar con verlas desde la puerta del complejo. A cambio, desde lo alto del gebel al-Qalah (nombre de la Ciudadela en árabe) pudimos divisar toda la ciudad.

Más tarde continuamos hacia la ciudad baja, el casco antiguo de la “Philadelphia” romana. Destaca por su belleza el teatro, sede de dos museos. Cerca, en la misma plaza que antaño acogiera el foro, se encuentra el Odeón, utilizado para eventos musicales. A la derecha del teatro se halla el ninfeo, oculto por modernos edificios.

El teatro es muy parecido al del sur de Jerash que habíamos visitado esa mañana. Se terminó de construir entre los años 169 y 177. Posee una espléndida escenografía y cávea con tres órdenes de gradas construidas aprovechando el declive natural del terreno, con aforo para 7.000 espectadores.

Tuvimos la oportunidad de recorrer a pie parte de esta zona comercial donde palpita el corazón árabe de Amman, con comercios de todo género, entre puestos de verdura y los escaparates del zoco del oro.

De vuelta al hotel, un poco de tiempo para preparar el equipaje de cara a la salida del día siguiente antes de cenar.

Más tarde, algunas fotos del skyline del Amman moderno y una agradable tertulia en el Ghoroub, situado en la planta 13, con Toñi y Antonio, dos empedernidos viajeros con los que ya habíamos coincidido en el lejano Egipto.

Junto a ellos, Lola y Dona se hicieron inseparables a lo largo de las distintas etapas del viaje, compartiendo vivencias y haciendo mucho más agradable el devenir del tiempo por tierras jordanas.

Publicado en 2023, Jordania, Viajes, Viajes por el extranjero | Deja un comentario

Jordania 2023 (1)

No hacía más de cuatro meses que habíamos cumplido un viejo anhelo: viajar a Egipto. Como decía entonces, el viaje soñado, anulado de golpe, sin previo aviso, bruscamente. Y, finalmente, realizado. Viajar a Jordania no lo era menos. De hecho, la decisión de viajar a Egipto la tomamos tras no poder viajar a Jordania el año pasado. Llegó el momento. La mejor señal de que lo realmente importante sigue en vías de normalidad, aunque deje tiritas en el alma, y en el corazón.

Quedaba la princesa en buenas manos, como siempre. La salida de Murcia estaba prevista a las 7.00 horas en el lugar de costumbre para desplazarnos, tras la parada de rigor en Honrubia, al aeropuerto de Madrid. El vuelo Nº. RJ-110 de la compañía Royal Jordania tenía prevista su salida a las 15.15 horas, con llegada a Amman a las 21.15 horas.

Tenía prevista… Tras facturar el equipaje y pasar los pertinentes controles de seguridad nos quedaba una liviana espera en la zona de embarque, pues el avión partía, finalmente, a las 16.30 horas.

A la llegada al aeropuerto de Amman quedaba la recogida del equipaje, un tedioso control de pasaportes, y el traslado al hotel Lamdmark 5* en el que nos alojaríamos dos noches en la capital jordana.

Cerca de las dos de la mañana, hora local, nos acostábamos. La buena noticia era que la salida para las excursiones de nuestro primer día en Jordania estaba prevista a las ocho de la mañana. Y antes había que vestirse y desayunar…

Pero habíamos venido a visitar este maravilloso país, no a dormir. Nuestro primer destino era Jerash, la antigua “Gerasa”, una ciudad de historia milenaria donde se han sucedido las diferentes civilizaciones, desde la Edad del Bronce hasta la época abasí, circunstancia esta favorecida, sin duda, por su magnífica situación geográfica al abrigo de las colinas de Gilead, en una zona rica en agua.

Fundada entre los siglos IV y III a.C., sobre un asentamiento ya existente en el Neolítico y en la Edad del Bronce, ya en tiempos de la llegada de Alejandro Magno en el 332 a.C. se había convertido en la mayor población de la zona. En el año 84 a.C. es conquistada por Alejandro Janneo. Más tarde, con la llegada de Pompeyo en el 63 a.C. alcanza estatus de independencia y se integra en la Liga de la Decápolis.

En el año 106 d.C. Trajano conquista el reino para el Imperio Romano, constituyendo la provincia de Arabia y construyendo una calzada entre Damasco y Philadelphia, la actual Amman.

La visita de Adriano en el año 130 supuso una nueva expansión y un nuevo periodo de prosperidad que se prolongó hasta el siglo III, cuando se convierte en colonia romana. El alejamiento de las rutas comerciales hacia el mar y el declinar de Palmira, ciudad en la ruta de las caravanas en el desierto sirio, trae consigo su decadencia.

Bizantinos, persas sasánidas y árabes musulmanes ocuparían estas tierras más tarde. Los terremotos sucedidos a mediados del siglo VIII propiciaron el lento declive de Gerasa, que revivió tras un periodo de abandono con la llegada de los circasianos.

Las excavaciones arqueológicas con las que nos deleitábamos comenzaron en 1925, comenzando por el Arco de Adriano, donde comienza la visita.

Conocido también como “arco del triunfo”, se edificó en el año 129 d.C. para conmemorar la visita del emperador Adriano. Es un espectacular monumento de color ocre, con una exquisita decoración de hojas de acanto en la base de las semicolumnas apoyadas sobre pedestales, edificado como entrada monumental a la ciudad.

Como la muralla que se había proyectado construir nunca llegó a levantarse, el arco se alza aislado a unos 450 metros de la muralla, inmediatamente antes del hipódromo, el edificio más grande de Jerash atendiendo a sus dimensiones (245 x 51 metros), con capacidad para 15.000 espectadores.

En la zona norte se han descubierto las ruinas de la iglesia del obispo Mariano, un edificio de pequeñas dimensiones del año 570.

Continuamos paseando hacia la plaza oval, de forma elíptica y en perfecto estado de conservación. Sin duda, una de las edificaciones más extraordinarias de Jerash.

Tiene 90 metros de largo y 80 de alto, y estaba rodeada por un ancho zócalo que sustentaba una columnata jónica del siglo I d.C., rematada en toda su longitud por un arquitrabe decorado.

El pavimento tiene la particularidad de estar realizado con grandes losas de caliza en el exterior y de menor tamaño hacia el centro, para dar mayor relieve a la forma elíptica.

Ascendimos al Templo de Zeus, uno de los monumentos más importantes de la ciudad, que se alza sobre un alto que anteriormente acogió un santuario de la Edad del Hierro.

La edificación actual se remonta a los años 162-163 d.C. y se añadió a un templo romano del siglo anterior. Se accede a través de una escalera monumental que conduce a la terrada del témenos, rodeada por un pórtico abovedado, del que solo se conservan restos de arcadas subterráneas de sustentación.

Las vistas de la plaza oval desde el espacio que precede al templo son, sencillamente, espectaculares…

El Teatro (sur) era el mayor de Gerasa y fue edificado entre el 90 y el 91 d.C. Su cávea podía albergar 3.500 espectadores, distribuidos en los dos sectores en que se dividían las 32 filas de gradas, cuyos asientos, en ocasiones, llevan grabada en la piedra una letra del alfabeto griego para facilitar las reservas. A los pies de la primera fila de gras se puede ver en el podio una inscripción en griego.

El espléndido proscenio muestra una laboriosa ornamentación cuidadosamente restaurada.

La acústica del teatro es magnífica, amplificada por los nichos de la base del podio, que hacían las veces de pequeñas cajas de resonancia.

Seguimos la visita por la calle paralela al cardo, en dirección a las iglesias bizantinas y al templo de Artemisa. A la derecha pudimos disfrutar de unas espléndidas vistas del conjunto de la plaza oval, el cardo y su intersección con el decumano sur.

Un poco más adelante, se dejan a la derecha la iglesia de San Teodoro y la Catedral.

El monumento más famoso de Jerash es, sin duda, el Templo de Artemisa, caracterizado por las estilizadas columnas corintias de su peristilo.

Debido al particular engarce de los bloques, algunas de ellas parecen oscilar imperceptiblemente, fenómeno que se acentúe en los días de viento.

Todo el conjunto ha sufrido numerosas alteraciones y modificaciones en el curso de los siglos, aunque la magnificencia que debió tener en época romana es fácilmente perceptible.

Dos escalones suben desde los propileos hasta un pórtico exterior, desde el que cinco puertas daban paso a un amplio patio rectangular, rodeado de pórticos corintios.

El templo propiamente dicho, precedido de altar, se alzaba en el interior del témenos. El santuario, antaño revestido de mármol, estaba cubierto por un techo de madera.

Bajamos por un camino que conduce a los propileos del Templo de Artemisa, una monumental escalinata, cerrada por altos muros y con una fachada imponente. Constaba de siete tramos de escalones cada uno, dispuestos de modo que crearan un particular efecto óptico.

Estábamos en el cardo máximo. Quedaba a nuestra izquierda el tetrapilo norte, dedicado a Julia Domma, esposa del emperador Septimio Severo. Más allá, las ruinas de la puerta norte, desde la que se accede a la calzada romana que comunicaba Gerasa con Pella y las ciudades de Palestina y la costa mediterránea.

El cardo máximo era una ancha vía porticada que partía de la plaza oval y seguía hasta la puerta norte. Edificado en la segunda mitad del siglo I d.C., fue ampliado a lo largo del siglo siguiente.

Las columnas jónicas se sustituyeron por corintias, la mayoría todavía en pie. En el pavimento se puede ver el surco dejado por las ruedas de los carros, en particular en las inmediaciones del tetrapilo sur.

En el camino de vuelta a través del cardo máximo, nada más pasar los propilesos, siguiendo hacia la plaza oval, se alza el Ninfeo, una monumental fuente que en su día fue consagrada a las divinidades de las fuentes. Está formada por una gran pileta de granito rosa de la época romano bizantina.

En las ciudades grecorromanas, el ninfeo constituía un lugar de encuentro para sus habitantes y, generalmente, se alzaba en el centro de la ciudad.

Próxima al cardo se halla también la catedral, edificada en torno al año 365 sobre un antiguo templo dedicado a Dionisio.

Antes de comer estaba previsto visitar Ajlun, una pequeña ciudad famosa por su castillo. Abandonábamos la antigua Gerasa de la Decápolis, un yacimiento arqueológico de gran interés histórico y enorme impacto emocional, salvada de la destrucción del tiempo por siglos de enterramiento bajo tierra y arena.

Publicado en 2023, Jordania, Viajes | Deja un comentario

16 fotos del 2022

A finales de 2015 empecé la (buena) costumbre de publicar un collage formado por 16 fotos, 16 momentos, a modo de instantánea, de los muchos acontecidos fuera del aula, considerando que la clase supone el producto científico y creativo más importante que todo docente elabora.

Desde entonces se convirtió en una buena costumbre. Una buena manera de recordar los instantes más recordados (y fotografiados) de cada año natural. 2016, 2017, 2018, 2019, 2020 y 2021 se fueron sucediendo, y recordando.

En los dos últimos años costó un poco más de esfuerzo cumplir con la tradición. El confinamiento y la semipresencialidad que conllevó la pandemia que todavía padecemos limitó, y mucho, las actividades no meramente lectivas, pero al fin encontramos esos momentos que recordar.

Este 2022, con la vuelta a la, casi, normalidad, no podíamos faltar a nuestra cita anual. Seguimos con el formato del pasado año, obligados un poco por la disponibilidad de aplicaciones informáticas, pero intentamos seguir guardando la esencia.

Hasta diciembre de 2023.

Publicado en Docencia | Deja un comentario

Egipto 2022 (y 17)

Egipto “era” el destino soñado. Lo volvió a ser cuando volvió a convertirse en “un país seguro”.

Egipto ha sido, sin lugar a dudas, el destino con un mayor contraste de todos los que hemos tenido la oportunidad de visitar. Este país tiene una enorme diferencia respecto a la forma de vida que tenemos en Europa y en general en occidente, pero también existen cambios muy importantes dentro de la propia nación egipcia. Historia, caos, belleza, cultura, choque de estilos… Habría muchos adjetivos para calificar este destino que recomendamos a cualquiera.

Egipto es uno de los países del mundo que no debería faltar en una lista de lugares para visitar a lo largo de la vida. Es mucho más que las famosas Pirámides. Enclaves como Luxor merecen pasar días y días, y disfrutarlos.

Ha sido un viaje muy interesante, como amantes de la historia y como personas que querían ver algo distinto, algo que, en definitiva, no podemos ver en ningún otro lugar del mundo. Arquitectura milenaria con una conservación magnífica, museos impresionantes al aire libre, conocer una cultura totalmente distinta…

Egipto tiene una cultura y una forma de vida muy peculiar, que nos choca mucho como “turistas extranjeros”. En muchas ocasiones nos hemos estresado cuando nos ofrecían todo tipo de artículos para vender. Con el paso de los días nos dimos cuenta que era cuestión de tener paciencia. Sin olvidar el regateo…

Volvemos con la impresión de que es un destino para ir con calma, para disfrutar de los fabulosos lugares que hay para visitar. Hace falta tiempo para conocer Egipto, y con una semana no basta. Y con la impresión de que hemos compartido destino con muchísima gente, que abarrotaba todas las visitas realizadas. Es como si media España, más bien medio mundo, se hubiera echado a la calle.

Nuestras retinas vuelven extasiadas con las maravillas que han contemplado. Y dejamos algunas en el tintero, tal vez como excusa para regresar algún día.

Hubiéramos pasado dos días en Luxor para disfrutar de su riqueza. Para visitar Deir el-Bahari, para visitar más tumbas del Valle de los Reyes, para recorrer con más detenimiento los templos de Karnak y de Luxor.

Hubiéramos visitado el templo de Philae y tantos que han quedado en las riberas del Nilo.

Hubiéramos pasado un día entero en Abu Simbel, en las Pirámides de Giza, en el Museo Nacional de la Civilización Egipcia y en el Museo Egipcio de El Cairo…

Pero somos conscientes de que hemos realizado un viaje organizado, con sus ventajas e inconvenientes.

Y tenemos la impresión de que hemos visto muchas, muchísimas cosas. Una inmensa mayoría de los que se consideran lugares imprescindibles de Egipto. Sin olvidar el maravilloso crucero por el Nilo.

A veces se piensa que por el hecho de pagar un servicio está todo hecho. Y nos olvidamos del enorme trabajo que supone planificar, y llevar a buen término, un viaje como este a un destino como este. Y los desvelos que implica, y la responsabilidad de viajar con un grupo tan numeroso como el nuestro.

Agradecemos a Antonio, en primer lugar, que lo haya hecho posible. Hemos viajado con él a New York primero y a Moscú y San Petersburgo después. Y lo volveremos a hacer, si no pasa nada, a Jordania. Posiblemente viajaríamos con él al fin del mundo…

Agradecemos a Pilar que haya estado pendientes de nosotros, May, yo y los otros cuarenta y un compañeros de viaje, en todo momento. Y la amabilidad con la que ha tratado de facilitarnos cualquier aspecto relacionado con el mismo. Ha estado presente en todo momento y ha facilitado todos los trámites, haciendo el viaje muy fácil.

Agradecemos a Ramses no ya su labor de guía, buen conocedor de los lugares y monumentos, sino su trato cercano y el hecho de estar atento a nuestras solicitudes posiblemente más allá de lo contratado.

Agradecemos a Isabel, Pedro, Isabel, José Luis, Isabel y Mariano su compañía durante estos días. Pasamos de ser desconocidos a compañeros de viaje para terminar siendo buenos amigos. Recordaremos con el tiempo los buenos momentos compartidos, las cenas, la experiencia de la entrada a la pirámide de Keops y tantos y tantos raticos.

Agradecemos a todas aquellas personas que, directa o indirectamente, han estado pendientes de nuestra princesa. Con su impagable labor y con su información constante han conseguido que no sea tan difícil romper esos lazos invisibles que, en ocasiones, hacen tan difícil momentos como estos.

Y, personalmente, agradezco a May que haya hecho posible realizar este maravilloso viaje en su compañía, en su maravillosa compañía. Alguna que otra ocasión he comentado que no es asunto fácil encontrar el compañero de viaje ideal, y es que nadie quiere acabar discutiendo mientras viaja. May es, sin lugar a dudas, esa compañera especial.

Es una persona curiosa. Llevamos el mismo ritmo, y si hay no hay que dormir para no dejar nada sin ver, no se duerme. Su mejor traje es una sonrisa. Tenemos en mente los mismos viajes. Compartimos aficiones. Es una excelente conversadora, y compensa algunos silencios. Y, realmente, es una persona maravillosa.

Volveremos, Hatshepsut…

Publicado en 2022, Egipto, Viajes, Viajes por el extranjero | Deja un comentario

Egipto 2022 (16)

Hacía ya una semana que habíamos partido de Murcia y, prácticamente, estábamos ya de vuelta. Por mor de las combinaciones aéreas disponíamos de una última mañana en El Cairo. Y no era cuestión de desaprovecharla…

Tras dejar el equipaje preparado en la habitación y desayunar, nos despedíamos de nuestro hotel, una “pequeña ciudad” dentro de otra gigantesca.

Nuestro primer destino está considerado como una de las mayores mezquitas del mundo, la Mezquita-Madrasa (escuela dedicada a la enseñanza del islam) del Sultán Hasán, en árabe مسجد ومدرسة السلطان حسن. Data de la época del sultanato mameluco de Egipto divido en dos periodos, el “baharita” y el “buryí”, debido a la dominación política de los regímenes conocidos por estos nombres durante las respectivas épocas.

Se ubica en el centro histórico, muy cerca de la ciudadela. Su construcción corrió a cargo del sultán Hassan y fue un proceso tedioso y trágico producto de un accidente que causó la muerte de un gran número de personas, circunstancia esta que fue considerada como un mal presagio. A causa de esto último y de una serie de circunstancias desafortunadas, el sultán fue asesinado poco tiempo antes de que la mezquita se terminara de construir, a mediados del siglo XIV.

Con una longitud de 150 metros y una superficie de casi 8.000 metros cuadrados, su monumental entrada posee una semicúpula decorada con filas de magníficos mocárabes con muros compuestos por enormes bloques de piedra de aspecto sombrío y fortificado, que se elevan hasta los 36 metros, y su minarete más alto hasta los 68 metros.

En el centro hay un enorme patio que alberga la fuente de las abluciones con una cúpula originalmente de madera con forma de huevo, que fue un agregado otomano.

En los cuatro laterales del patio se elevan cuatro iwanes abovedados (salas para sentarse), con lámparas colgando de cadenas y bordes rojos y negros, dedicados a cada una de las cuatro escuelas o pensamientos de jurisprudencia sunita: Shafi’i, Maliki, Hanafi y Hanbali. Las salas laterales están decoradas con lámparas que cuelgan de largas cadenas con diferentes celdas para los estudiantes y profesores.

La más grande se utiliza como santuario, y tras una puerta de bronce decorada con estrellas ofrece acceso al mausoleo del sultán Hasán.

Es de planta cuadrada, y mientras va ganando altura pasa a ser un tambor octogonal que sirve de soporte para la cúpula. En el centro de la estancia está el sarcófago rodeado de una celosía, ambos en piedra.

Justo al lado se encuentra la Mezquita de Al-Rifa’i, resultando una ocasión ideal para conocer dos de las construcciones religiosas más importantes de El Cairo. Conocida también como la “Mezquita Real”, data de principios del siglo XX y fue un lugar de peregrinación para los lugareños que creían que la tumba tenía propiedades curativas místicas.

El edificio es el lugar de descanso de varios miembros de la familia real egipcia, incluido el rey Faruq, el último rey de Egipto, que murió en Roma en 1965. Su diseño delimita una enorme planta rectangular de más de 1.700 metros cuadrados y en su interior está dividido en tres naves alrededor de una cúpula. El recinto en sí es una mezcla de estilos tomados principalmente del período mameluco de la historia egipcia, incluyendo su cúpula y minarete.

La parte principal, es una gran sala de oración cubierta de alfombras, dedicada al rezo y que presenta una peculiar mezcla de estilos, especialmente del período mameluco, mientras que la zona de la izquierda alberga los sepulcros de los reyes Fuad I y Faruq, la de la princesa Fadia, o la de Abu Shebak, hijo de Al-Rifai. Las paredes, cubiertas con estuco y mármol están talladas con bellos ornamentos de arabesco.

Nos dirigimos después al barrio Qasr al-Shamm más conocido como el barrio copto de el Cairo para reconocer que es el lugar en el que viven los egipcios cristianos de El Cairo. Aunque “copto” hacía referencia originalmente a todos los habitantes de Egipto, cuando fueron conquistados por los árabes, el término se empezó a utilizar para denominar a los egipcios cristianos que pasaron a vivir, mayoritariamente, en el barrio Qasr al-Sham.

Esta zona de El Cairo tiene carácter histórico, ya que según el Nuevo Testamento, en ella vivió la familia de Jesús en su exilio huyendo de la persecución de Herodes.

El barrio copto se encuentra en la llamada Fortaleza de Babilonia, creada unos cien siglos antes del nacimiento de Cristo. Las murallas tienen tres metros de espesor y sus torres, diez metros de alto y treinta y un metros de diámetro, y fue reforzada en la época del Imperio Romano.

Comenzamos con la Iglesia Colgante o Iglesia de Santa María, aunque se la llama originalmente como Al-Muallaqa. Es la iglesia cristiana más importante de El Cairo y la más visitada. Data del siglo IV, aunque hay escritos que la podrían situar en el siglo III.

Su nombre, iglesia colgante, se lo debe a que su nave principal fue construida sobre la entrada sur de la fortaleza romana de Babilonia, de la que pudimos ver parte de sus torres antes de acceder a ella.

La fachada principal de la Iglesia, y la que la hace reconocible, fue adosada a la iglesia durante el Siglo XIX. Tras ella, un pasillo largo nos lleva a la Iglesia de Santa María, construida de forma similar a la Iglesia de Santa Bárbara.

Posee tres santuarios: el central dedicado a la Virgen María, otro a San Jorge y el tercero a San Juan Bautista.

A la salida, comenzamos a callejear por las callejuelas del barrio en dirección a la iglesia de San Sergio y San Baco.

La iglesia de San Sergio en El Cairo, también llamada Abu Serga, está emplazada en el centro de lo que era en su momento la fortaleza romana de Babilonia, y fue uno de los sitios a los que la Sagrada Familia acudió cuando huía del Rey Herodes hacia Egipto.

El momento de la construcción de este monumento sigue en la actualidad en disputa, pues unos historiadores consideran que data del siglo V, mientras que otros lo ubican en el siglo VIII. De igual modo que la Iglesia Copta, en la historia de la iglesia de San Sergio hay dos santos que llevan el mismo nombre.

Uno de estos fue un egipcio que murió, junto a su padre y su hermana, durante la época de la persecución cristiana, y su conmemoración se celebra el 7 de febrero. El otro santo fue un esclavo del emperador romano Maximiliano, al que torturaron en Siria a principios del siglo IV.

La iglesia tiene forma de basílica, con capiteles corintios de mármol, granito y roseta. Posee tres santuarios con altares y cúpulas de madera y columnas de piedra caliza. La decoración consta de escenas en las que figura Cristo, ángeles y apóstoles, por otra parte contiene un púlpito que en un principio fue de madera, y actualmente es de mármol con incrustaciones de ébano y marfil.

El santuario principal de la iglesia tiene un panel de madera que posee incrustaciones de ébano y marfil. El friso y los iconos de la iglesia datan de los siglos XV y XVI, algunos de ellos en estado original y otros restaurados hace mucho tiempo.

La parte más importante de la iglesia de San Sergio es la caverna en la que, según se ha corroborado, la Sagrada Familia encontró refugio durante su viaje a Egipto. Este habitáculo posee dos habitaciones y un techo en forma de bóveda, mientras que al pasillo sur se encuentra una capilla.

Tras la salida de la iglesia nos sorprendió un canal de televisión egipcio, que entrevistó a Pedro y terminó su grabación con un simpático mensaje navideño.

Comimos en un restaurante a las orillas del Nilo, con unas vistas impresionantes al río, del que, con tristeza, nos despedíamos…

También nos despedimos de Ramses, en el autobús, de camino al hotel para recoger el equipaje. Una emotiva despedida, sin duda.

Nos quedaba tan solo el regreso. Con el equipaje en el autobús nos dirigimos al aeropuerto de El Cairo. Nos esperaban varios controles de seguridad, el control de pasaportes y la espera antes de que el vuelo directo QS4323 de la compañía Smartwings despegara, minutos después de las 20.00 horas de suelo egipcio con destino Madrid.

Aterrizamos, sin novedad, en el aeropuerto pasada la medianoche. Recogida de equipaje, segundo control de pasaportes del día y al autobús. Tras la habitual parada, esta vez en La Roda, llegamos a Murcia a las siete menos cuarto de la mañana. Las despedidas de rigor, de los amigos con los que habíamos compartido esta maravillosa experiencia y de la persona que nos había acompañado en todo momento. Y, poco después, llegábamos a casa.

Tiempo para deshacer el equipaje, desayunar unos merecidos churros con chocolate y recoger, felizmente, a la princesa. Todo volvía a la normalidad…

Publicado en 2022, Egipto, Viajes, Viajes por el extranjero | Deja un comentario

Egipto 2022 (15)

Temprano para comer y, tal vez, tarde para llegar al Museo de Antigüedades Egipcias, popularmente conocido como Museo Egipcio o Museo de El Cairo, la segunda atracción más visitada en la populosa ciudad después de las Pirámides.

Ante la duda optamos por lo primero e intentar asegurarnos una visita más cómoda al museo. Lamentablemente, no hemos llegado a tiempo de visitar el nuevo Gran Museo Egipcio (GEM), actualmente en construcción y, según parecía, inaugurado en forma parcial en las fechas de nuestro viaje, emplazado muy cerca de las Pirámides. Este colosal y moderno edificio albergará todas las colecciones actualmente en exhibición y otras que en estos momentos permanecen en depósitos por falta de espacio. Según parece, la gran estatua de Ramsés II y gran parte de los objetos de la tumba de Tutankamón ya se encuentran en su nuevo hogar.

El (nuevo) museo pretende ser una referencia turística en todo el país (y el planeta, para los amantes de la historia egipcia) y estará situado en un colosal edificio de más de 480.000 metros cuadrados. Se espera que abra sus puertas a finales de 2022, momento en el que se convierta en el museo arqueológico más grande de todo el planeta. Habrá que volver a verlo. Eso sí, si ya la visita a las Pirámides es un auténtico gentío, con el museo a dos kilómetros de la meseta de Giza, sobre las que se yerguen las tres grandes pirámides y la esfinge, puede ser apoteósica.

Pero conformémonos con el “actual” Museo Egipcio, nacido oficialmente en 1835 en la ciudad de Boulaq y que funcionaba en un antiguo depósito a orillas del Nilo. Tras una inundación en 1878 que dañó gran parte de los objetos, fue trasladado a un antiguo palacio ubicado en Giza para, finalmente, encontrar su ubicación definitiva en 1902, en el edifico de la Plaza Tahrir donde está hoy día, construido especialmente para albergar sus importantes colecciones.

Las colecciones fueron creciendo a medida que se hacían nuevas excavaciones. Además, entre 2014 y 2016, Egipto recuperó gran cantidad de objetos que se encontraban en otros países. Algunos fueron sacados del país por los propios responsables de las excavaciones, otros durante las diversas guerras que azotaron la región, y muchos más fueron robados de almacenes y depósitos y sacados de contrabando. La gran mayoría de las piezas fueron llevadas a Europa y pasaron a formar parte de las colecciones de distintos museos. Otras fueron subastadas y compradas por coleccionistas privados.

Alrededor de 200 de los 500 objetos recuperados fueron exhibidos en la exposición temporal «Objetos recuperados: 2014-2015«. Entre ellas había monedas, joyas, relieves, un sarcófago y hasta un esqueleto del año 35.000 a. C., el segundo más antiguo de Egipto.

No disponíamos del tiempo suficiente para completar todo lo que el museo tiene para ver, pues las colecciones abarcan esculturas, monedas, papiros, vasijas, joyas, objetos funerarios, momias, mosaicos,….

En una de las salas de la planta baja del museo se exhibe una impresionante colección de papiros de Egipto y otras partes del mundo antiguo, por lo que están escritos en distintos idiomas. También hay monedas egipcias, griegas, romanas e islámicas. En otra sala hay objetos de los Imperios Antiguo, Medio y Nuevo: estatuas, sarcófagos, joyas, relieves, etc.

En la planta alta está la joya del museo, los objetos de la tumba de Tutankamón. Además de la máscara en oro del joven faraón, se exhiben gran parte de los más de 5.000 artefactos encontrados y clasificados por Howard Carter en 1922.

Sin duda, el Antiguo Egipto es una civilización apasionante. Las majestuosas tumbas, los faraones y la concepción única que tenían acerca de la vida y la muerte han logrado interesar a arqueólogos de todo el mundo. Expertos que han dedicado su vida a resolver los misterios escondidos dentro de los templos, las ruinas y las tumbas ubicadas a lo largo del río Nilo.

Los secretos de esta civilización están resguardados en las pinacotecas más importantes del planeta, entre el Louvre y el British Museum. Sin embargo, nada se compara con el escenario en el que nos encontrábamos, un recinto que cuenta con una colección de miles, de cientos de miles de piezas, todas pertenecientes al Antiguo Egipto, lo que lo convierte en una auténtica joya.

Imposible recoger aquí todas las obras que alberga el museo y que no pueden pasar desapercibidas. Para tal fin ya tenemos lectura de verano con los catálogos que trajimos de Egipto… No obstante, citaremos algunas de ellas, una diezmillonésima parte.

Las Estatuas de Amenhotep III y Tiyi, de más de 36 metros de altura, están en el centro de la primera sala del museo y dan la bienvenida a los visitantes. Además de las representaciones colosales del faraón Amenhotep y su esposa (pertenecientes a la dinastía XVII), las piezas se hacen acompañar de unas pequeñas figuras que representan a las tres hijas de la pareja (al centro y a los lados).

La Estatua de Jasejemuy representa a uno de los primeros gobernantes del Imperio Egipcio unificado, y el último de la segunda dinastía del Imperio. La mayoría de sus tumbas y recintos funerarios están en Abydos, a la orilla occidental del río Nilo en una zona ahora conocida como Umm el-Qaab.

Las Estatuas de Rahotep y su esposa Nofret son esculturas sedentes y de bulto redondo pertenecen a un matrimonio de la clase social más alta de la civilización egipcia. El arqueólogo Auguste Mariette y su equipo las descubrieron en 1871 durante las exploraciones de una tumba al norte Médium.

La Estatua sedente del faraón Kefrén es una escultura de tamaño natural que plasma la grandeza del faraón Kefrén, perteneciente a la IV dinastía. Está sentado en un trono en posición hierática para reafirmar su poder. En la parte posterior de su nuca lleva el símbolo del dios Horus, considerado como el mesías de Egipto.

La Triada de Micerino es una de las esculturas más importantes de toda la civilización egipcia. En el centro, en postura hierática y más alto que los demás personajes, está el faraón Micerino; lo acompañan, del lado derecho, la diosa Hathor (deidad del del amor y las artes) y a la izquierda, la divinidad del nomo de Cinópolis.

Tutankamón, el faraón adolescente, fue inmortalizado en esta máscara funeraria de oro, vidrio y piedras semipreciosas. Es una de las obras más importantes no sólo del arte egipcio sino de toda la historia del arte. La pieza forma parte de los cuantiosos tesoros encontrados en la tumba del gobernante.

El Sárcofago de Tutankamón es otro de los tesoros hallados en su tumba. Dentro de este sorprendente y conservado sarcófago de oro macizo (con alrededor de 110 kilogramos de peso), Howard Carter encontró en 1922 los restos del joven faraón que, aunque contó con una corta vida, es considerado como uno de los personajes más relevantes de la historia egipcia.

Al término de la visita nos dirigimos a la zona medieval de la ciudad. Volvíamos a sus bazares, ya visitamos en nuestra visita nocturna, ahora más abarrotados, si cabe, de gente. Recorríamos, de nuevo, Khan El Khalili. Más bien, nos abríamos paso entre la multitud. Buscamos, y encontramos, “El precio justo”, no el programa de televisión, sino la platería. Y todavía tuvimos ocasión de regatear las últimas camisetas para la familia.

Otra vez cruzamos el bazar de camino al hotel. Cena y última sesión fotográfica antes de ultimar el equipaje. Era nuestra última noche en Egipto.

Publicado en 2022, Arte, Egipto, Grandes museos, Viajes, Viajes por el extranjero | Deja un comentario

Egipto 2022 (14)

Se nos avecinaba un intenso día en El Cairo, y había que reponer fuerzas, sin tanto agobio como el día anterior.

La Ciudadela de Saladino era nuestro primer destino. Se encuentra en el área de El Muqattam, en la calle Salah Salem. Fue establecida principalmente por Saladino, el sobrino del sultán Nur El Din Mahmud, que logró conquistar a los cruzados. Asumió el poder de Egipto en 1169 fundando la dinastía ayyubí en Egipto. Estableció esta Ciudadela militar para ser el centro de gobierno y la colocó sobre las colinas de Muqattam, en un lugar muy estratégico que domina la ciudad de El Cairo y El Fustat.

El plan original de la Ciudadela consistía en dos incrustaciones separadas: las del norte y las del sur. La parte norte se distingue por las torres semicirculares y el muro cortina. En 1207, el sultán El-Adel prestó una gran atención al fortalecimiento de las torres de la ciudadela y estableció dos torres conocidas ahora como Burg El-Ramla y Burg El-Haddad. En el reinado de El-kamil, el sobrino de Saladino que gobernó Egipto durante unos 20 años, se utilizó la ciudadela como su residencia.

La ciudadela estuvo alguna vez rodeada por algunos edificios como el establo real, un parque y un mercado más allá del cual se ubicaron las residencias de los miembros de la clase alta y los altos funcionarios. Durante el reinado del sultán El-Nasir Muhammed, muchas partes de la ciudadela fueron destruidas, incluida la mezquita, la biblioteca, la sala de audiencias y otros lugares.

En el período mameluco, el edificio fue testigo de un gran proceso de restauración en manos de Baybars I, que construyó Bab El-Qalaa para relacionar los recintos sur y norte de la ciudadela. Otro proceso de restauración se realizó en el reinado de Mohammed Ali, quien lo unió a su notable mezquita. Después de la restauración de 1983, el edificio fue agregado a la lista de monumentos en Egipto.

La Mezquita de Muhammad Alí Pasha, o Mehmet Alí Pasha, es también conocida como la Mezquita de Alabastro. Está situada en la parte más alta de la Ciudadela. Esta mezquita, construida por el gobernador otomano Mehmet Alí (o Muhammad Alí) entre los años 1830 y 1848, fue la más grande edificada en la primera mitad del siglo XIX y es también la más visible de toda la capital de Egipto, por su elevada ubicación. Fue erigida en memoria de Tusun Pasha, hijo mayor de Mehmet Alí, fallecido en 1816.

El arquitecto responsable de su construcción fue Yusuf Bushnak, en estilo clasicismo otomano, y dentro de ella cabe una aforo de hasta 10.000 fieles. Se divide en dos partes. Bait Al-Sala (lugar de la oración) y AL-Sahn (gran patio de la ablución).

Posee una cúpula de 52 metros de altura, flanqueada por dos minaretes de 85 metros.

Nos maravilló el amplio espacio del su interior.

En el patio, en una tumba de mármol blanco, reposan los restos de su fundador, Mohammed Alí.

También es significativa la torre del reloj. En el siglo XIX, Egipto y Francia intercambiaron regalos, un obelisco por un reloj de campanario. El obelisco era uno de los dos de la entrada del templo de Luxor, actualmente en la Plaza de la Concordia de Paris. El reloj fue colocado en este patio de la Mezquita de Alabastro. Pero se dieron cuenta de que no funcionaba y desde entonces no ha sido arreglado.

Saliendo de la mezquita de Alabastro se accede a un excelente mirador de El Cairo. Desde aquí se puede ver, entre otras cosas, la cercana mezquita de Ibn Tulum.

Cerca de la mezquita de Muhammad Alí Pasha se encuentra la Madrasa de Al-Nasir Muhammad.

Se trata de una madrasa y un mausoleo ubicado en el área de Bayn al-Qasrayn de la calle al-Muizz en la Ciudadela de El Cairo, construida en el siglo XII.

Mientras salíamos de la Ciudadela, algunas, no todos, eran demandadas para tomarse fotografías con los jóvenes egipcios. Es, para ellos, algo habitual y simpático, como corroboraríamos, más tarde, en el Museo Nacional de la Civilización Egipcia.

En la sala principal del museo NMEC encontramos un gran espacio dedicado a recorrer de un vistazo todos los períodos de la historia de Egipto: la etapa predinástica, los Imperios Antiguo, Medio y Nuevo, la etapa grecorromana, el período copto, la etapa islámica y, finalmente, el Egipto contemporáneo.

Tal como entramos al inmenso y diáfano espacio nos dirigimos a la derecha para hacer un recorrido en sentido antihorario, desplazándonos por las distintas etapas de la Historia de Egipto.

Comenzamos con un espacio que nos muestra el Periodo predinástico de Egipto anterior a la unificación del valle del Nilo. Hablamos de la época prehistórica del Calcolítico o Edad del cobre que dieron paso al Egipto faraónico y que contiene vitrinas con bifaces y otras herramientas.

Destaca en la colección el Esqueleto de Nazlet Khater encontrado enterrado cerca de Nazlet Khater, del Paleolítico superior, perteneciente a un joven que vivió hace treinta y cinco mil años, de buena altura y cuerpo fuerte, con una de sus herramientas de piedra a su lado.

De los Imperios Antiguo, Medio y Nuevo contemplamos esculturas, carros, objetos y sarcófagos, repartidos por la sala y en vitrinas. Hay muchas vitrinas temáticas dedicadas a la arquitectura, a los telares, a la elaboración del pan y a la escritura.

Contemplábamos la Estela del rey Qa’a (Período del Antiguo Egipto arcaico, dinastía I -3100-2890 a.C.-. Estela de basalto), el último rey de la primera dinastía. Esta estela es una de las siete estelas que erigió frente a su tumba en Abydos. Su nombre de Horus está registrado sobre la decoración conocida como «Serekh» (el palacio real). El nombre de Horus asocia al rey con el dios Horus, el patrón de la realeza, como su heredero en el trono de Egipto.

La Esfinge de la Reina Hetepheres II, hija del Rey Keops, es una de las estatuas hechas en forma de esfinge más antigua de las que se conocen.

En la sala grecorromana del NMEC encontramos varios vestigios de la época Ptolemaica y la posterior invasión romana, que convirtió Egipto en una provincia más del Imperio Romano.

El Tesoro de Douche fue encontrado en 1989 dentro de una vasija de barro que estaba escondida en las paredes de un fuerte romano que incluye un templo de los dioses Serapis, Isis y Harpócrates en el pueblo de Douche, en el Oasis de Kharga.

Incluye una corona decorada con la forma del dios Serapis, dos brazaletes y dos collares de oro de 187 planchas de oro fino. Período romano, cuadrícula del siglo 2 d.C.

El cristianismo se difundió en Egipto a partir del siglo I, después de que el apóstol San Marcos visitara la provincia de Egipto, que entonces pertenecía al Imperio romano. A los habitantes cristianos autóctonos se les dominaba “coptos” y ese nombre todavía se utiliza para los que allí profesan la religión cristiana, en su mayoría de confesión ortodoxa.

El arte copto se conoce por la planitud de los rostros, los ojos redondos y las cejas en líneas gruesas y oscuras. Se destacó en la pintura de iconos ya sea sobre madera revestida con yeso o lino sobre la que representó al Cristo, la Virgen María, temas del Antiguo y Nuevo Testamento, así como ángeles y santos.

Finalizamos la visita a Main Hall (Hall Principal) contemplando el arte islámico.

Mummies Hall (Hall de las momias) es, posiblemente, la zona estrella del museo. A ella se accede por una rampa que parece buscar un efecto inmersivo en el visitante, evocando la experiencia del Valle de los Reyes.

El sábado 3 de abril de 2021, 22 momias reales, (18 reyes y 4 reinas de Egipto), fueron trasladadas a este Museo Nacional de la Civilización Egipcia, ubicado en Fustat, al sur del Cairo.

En este espacio, distribuido en una especie de T, se ubican 20 de las 22 momias protagonistas del fastuoso desfile.

Es imposible no sorprenderse por el buen estado de conservación de muchas de ellas, sin duda una de las razones que las han convertido en uno de los más sorprendentes descubrimientos arqueológicos de la historia. Realmente, la visita a la sala es sobrecogedora.

Respetamos la prohibición de sacar fotografías en esta parte del museo. Tampoco utilizaremos las que han llegado hasta nuestras manos. Entramos en silencio y durante gran parte de la visita no articulamos palabra alguna. Estábaamos ante muchos de los grandes faraones egipcios, ante sus cuerpos inertes tras la momificación y el paso de casi cuatro mil años, y su sola presencia impone el mayor de los respetos.

Son los reyes, faraones de Egipto de la XVIII y XIX dinastía principalmente, del Imperio Nuevo. Momias egipcias reales como la mítica Hatshepsut, Amenhotep o Amenofis II, Tutmosis II, Tutmosis III, Tutmosis IV, Seti I, Ramsés II…

Publicado en 2022, Arte, Egipto, Grandes museos, Viajes, Viajes por el extranjero | Deja un comentario

Egipto 2022 (13)

Muy cerca de El Cairo, Saqqara y Menfis eran la excusa perfecta para pasar la tarde. Menfis fue la primera capital del Antiguo Egipto y ahora es un auténtico museo al aire libre. Saqqara fue la necrópolis de los primeros faraones y su legado es espectacular. Pero antes había que cumplir el cupo de compras y comer.

Existen tours de compras privado de medio día por las mejores tiendas de Giza que ofrecen llevarte a bazares tradicionales en los que solo los lugareños compran en los que encontrar joyas, especias, papiros hechos a mano y algodón egipcio y alfombras.

En nuestro recorrido visitamos, en primer lugar, el Egypt Papyrus Museum (متحف مصر للبرديات, ناصية نفق، 98 ش الهرم, El Lebeny Axis, Al Haram, Giza Governorate) donde, tras explicarlos el proceso de elaboración de los papiros, tuvimos tiempo para adquirir alguno de ellos.

Más tarde fue el turno del algodón, aprovechando para comprar camisetas para media familia, por lo menos.

Y, tras las compras, comida típica egipcia en El Ezba village (قرية العزبة). Entrantes típicos egipcios que más que ensaladas parecen salsas, de berenjena con sésamo, de sésamo y picante y pollo a la brasa puesto encima de una brasa que te ponen en la mesa.

Dice la leyenda que Menfis fue fundada por Mennes, el primer faraón egipcio, para ser la capital del Bajo Egipto durante el Imperio Antiguo. Se funda alrededor del año 3050 a. C. y es la ciudad más poblada del mundo hasta el año 2240 a.C.

Durante 3000 años Menfis fue un centro político y religioso de gran importancia. Allí se encontraba la residencia del faraón y el gran templo del dios Path, principal deidad en el Imperio Antiguo. Aunque ahora de la ciudad no quedan apenas restos, si se conservan en el museo al aire libre algunas piezas muy interesantes.

Ramses II se había convertido ya en un compañero más de nuestro viaje por Egipto. No importa donde mires, hay un Ramses II, en forma de estatua o de relieve, allí está, imponente. Eso sí, el Ramses II de Menfis es el mejor Ramses II de todos. Un coloso de más de 13 metros de altura, al que le faltan las piernas, que reposa tumbado con el único fin de ser admirado.

Su estado de conservación es muy bueno y, dado que se puede ver muy de cerca, se pueden apreciar todos los detalles del coloso: las inscripciones de sus cinturones, las joyas, la expresión tranquila de su rostro… Se cree que este coloso, como los de Memnon, pudo formar parte de un conjunto de dos tremendas estatuas, pero no se ha podido contrastar.

Parece ser que tanto el coloso como la esfinge formaban parte del Gran Templo del Dios Path. Esta, realizada también con todo lujo de detalle en alabastro, parece que representa a Hatsepsut, la faraona que reinó a pesar de todo y de todos.

En el conjunto del recinto pudimos ver diversas piezas encontradas en el yacimiento de Menfis. Tal vez su importancia sea relativa pues, tras el abandono de la ciudad, sirvió como cantera para la construcción de El Cairo. Menfis dejó de ser capital del Antiguo Egipto cuando se construyó Tebas (la actual Luxor) con la unificación del Alto y Bajo Egipto, pero siguió siendo una ciudad importante hasta que cayó en el olvido alrededor del año 600 a.C., durante la ocupación griega y romana.

Hay estatuas, sarcófagos, columnas del gran templo, algunos documentos tallados en roca… Posiblemente, lo más interesante son las puertas falsas de las mastabas, aunque luego veremos algunas más en Saqqara en su emplazamiento original.

Saqqara no se entiende sin Menfis, pues fue construida como la necrópolis de una gran ciudad, especialmente para sus faraones y sus nobles. Situada a solo cuatro kilómetros de Menfis, es el lugar donde se enterraban los faraones y las personas importantes de la capital del Bajo Egipto. En uso desde la dinastía I, hay restos de complejos funerarios faraónicos y numerosas tumbas de nobles.

Se cree que el primer faraón que utiliza Saqqara y la manda construir fue Narmer, primer faraón de la primera dinastía, considerado el unificador de Egipto.

Lo primero que encontramos al llegar a Saqqara es un gran templo que recuerda a una muralla. Y es que Saqqara estaba rodeada de altos muros para defender el descanso eterno de los enterrados allí.

Zoser (o Dyeser) fue el segundo faraón de la tercera dinastía y ha pasado a la historia por su pirámide. La pirámide escalonada, construida por su arquitecto Imhotep, se considera la primera gran construcción en piedra de la historia. Además, sienta las bases de lo que luego serán las pirámides clásicas.

Esta proto-pirámide se construye superponiendo mastabas (tumbas de base rectangular), concretamente seis, una encima de otra, llegando a alcanzar los 60 metros de alto. Imhotep diseñó una serie de túneles, corredores y pozos entre las mastabas para proteger lo máximo posible la cámara funeraria de Zoser.

Gracias a esta gran obra, Imhotep pudo pasar a la historia como el primer científico con nombre propio. Fue arquitecto, médico y astrónomo en la corte faraónica, llegando a ser tesorero y Sumo Sacerdote. El primer hombre en ver su nombre escrito junto al de un faraón.

Las mastabas son las primeras tumbas utilizadas por faraones y nobles para sus enterramientos. En Saqqara encontramos mastabas desde la primera dinastía hasta la sexta. Las primeras se construían en adobe (ladrillos de barro) y las últimas con bloques de piedra. Todas van profusamente decoradas con relieves o pinturas que cuentan la historia de la persona enterrada allí.

Todas las mastabas tienen dos niveles: el superior, una construcción rectángular con pasillos y estancias para ofrendas y un nivel inferior al que se accede a través de un pozo donde se encuentra la tumba. El acceso a este foso se intentaba ocultar lo máximo posible y, por ello, el nivel superior de las mastabas está plagado de puertas falsas.

Visitamos la mastaba de Idut, descubierta por Cecil Firth en 1927 e investigada desde entonces por Jean-Philippe Lauer. La entrada de la tumba está orientada hacia el sur y flanqueada por restos de representaciones tradicionales del propietario de la tumba. Al entrar, girando a la izquierda, en la primera sala, se muestran representaciones convencionales del Imperio Antiguo (hombres en barcas de pesca con redes de inmersión) y en la pared del fondo, escribas contando bienes con los jefes de las aldeas y los morosos.

También encontramos escenas agrícolas, cuidado del ganado, cosecha de papiro y constructores de barcos, así como la caza del hipopótamo, la pesca con redes de inmersión y el ganado cruzando un canal con los pastores sobre las barcas de papiro.

Un corto pasaje conduce a otras dos cámaras a la derecha. En esta sala está representada la consagración y presentación de ofrendas, con algunos hombres llevando los terneros que serán sacrificados para la princesa, mientras otros hombres observan desde las barcas.

Se puede ver a Idut en la puerta de la sala contigua oliendo una flor de loto con otra mujer de pie detrás de ella.

Hacia el final de la pared hay un nicho que contiene la falsa puerta de Idut, que está flanqueado por cinco registros de portadores de ofrendas con jarras.

Se construyó un banco a lo largo de la pared del fondo, que pudiera haber sido utilizado para colocar ofrendas para el ka de la difunta princesa. Encima de él, otra representación, apenas visible, de la difunta sentada en una mesa trayendo ofrendas frente a ella.  

Muy cerca de estos yacimientos se encuentra Dashur, otra de las necrópolis más importantes del Imperio Antiguo. Allí podrás ver otras dos pirámides (aunque hay muchas más) de vital importancia en el desarrollo de la arquitectura egipcia: la pirámide acodada y la pirámide roja, que no visitamos pero que contemplamos a lo lejos mientras caía la tarde sobre Saqqara. Lo dejamos para una próxima visita a Egipto, al igual que la pirámide de Teti I.

El regreso al Cairo Marriott Hotel & Omar Khayyam Casino fue complicado. Si el tráfico en El Cairo es siempre caótico, ese día y a esa hora era descomunal. Antes de la cena paseamos por las dependencias del hotel, un auténtico palacio.

Publicado en 2022, Egipto, Viajes, Viajes por el extranjero | Deja un comentario