Premios del XXXVI Certamen Nacional de Jóvenes Investigadores 2025

El XXXVI Certamen Jóvenes Investigadores 2025 ha tenido su colofón en el Congreso celebrado en el Centro Eurolatinoamericano de Juventud, CEULAJ, los días 3, 4 y 5 de noviembre de 2025. Los trabajos seleccionados entre los presentados al certamen han sido defendidos por sus autores en este Congreso.

Con posterioridad se hicieron públicos los ganadores del Certamen, organizado por el Ministerio de Universidades y el Instituto de la Juventud (INJUVE), que premia los mejores trabajos de investigación llevados a cabo por estudiantes de ESO, Bachillerato y Formación Profesional de toda España.

En este Certamen, el más importante de España en su género, pueden participar, de forma individual o colectiva, jóvenes de nacionalidad española y todos aquellos legalmente establecidos en España, entre los 15 y los 20 años. Su principal finalidad es despertar vocaciones científicas en las etapas previas a la universidad fomentando el interés de la juventud por los problemas más cercanos y buscando posibles soluciones empíricas.

Los trabajos presentados se estructuran en torno a cinco áreas de conocimiento: Ciencias de la Tierra y de la Vida; Ciencias Físicas, Químicas y Matemáticas; Ciencias Sociales y Jurídicas; Tecnologías e Ingenierías; y Artes y Humanidades.

Uno de los trabajos seleccionados ha sido realizado por una alumna de la XIII Promoción de Bachillerato de Investigación del IES “Alcántara” de Alcantarilla.

Nuria Almela Martínez ha presentado su proyecto, titulado “Especias que sanan” y coordinado durante su elaboración y exposición en el centro por su profesor-tutor D. José María Olmos Nicolás.

Tras la clausura del citado Congreso, el director científico del Congreso, Oscar Moreno, ha procedido a la lectura de los premios.

Nuria Almela Martínez ha sido galardonada con un Primer Premio (4.000 €) de los dotados por el Ministerio de Universidades.

Sólo nos queda felicitar sinceramente a Nuria por el éxito conseguido, porque este galardón es el reconocimiento a un trabajo bien hecho.

Publicado en Docencia | Deja un comentario

Actas del 35º Congreso de Jóvenes Investigadores

El Instituto de la Juventud acaba de publicar las Actas del 33º Congreso de Jóvenes Investigadores.

Estas Actas del año 2024 recogen los trabajos presentados a la edición número 35 del Certamen de Jóvenes Investigadores. No muchos premios y certámenes pueden presumir de una vida tan longeva y de tan buena salud porque año tras año jóvenes estudiantes de Secundaria, Bachillerato y Formación Profesional presentan sus trabajos de investigación sin faltar a la cita y con el mismo entusiasmo que lo hicieron sus predecesores.

La fase final del certamen, desarrollada durante los días 27 y 28 de junio de 2024 en el Centro Eurolatinoamericano de Juventud (CEULAJ) de Mollina, Málaga, confirmó una vez más el carácter excepcional de las investigaciones realizadas. Se presentaron trabajos de una gran originalidad e incluso audacia, pero también rigurosos y solventes, todo ello cualidades básicas de la investigación científica y que ya están presentes en la forma de hacer de estos y estas jóvenes.

Año tras año se demuestra que la edad temprana no es ningún impedimento para presentar un trabajo sólido, consistente e innovador; más bien al contrario, la juventud de las personas investigadoras añade esa dosis necesaria de entusiasmo para abordar temáticas de estudio atractivas y actuales.

Los resúmenes de los treinta y nueve trabajos que se publican, correspondientes a todas las áreas de conocimiento contempladas en el Certamen, son una buena muestra de la calidad de las investigaciones que realizan los estudiantes de Educación Secundaria Obligatoria, Bachillerato o Formación Profesional en los institutos y colegios españoles.

Entre ellos se incluye el resumen del alumno de la duodécima promoción de Bachillerato de Investigación del IES «Alcántara» de Alcantarilla, Michel Menchón Pujante.

Esperamos que la lectura de estas Actas sea un aliciente para otros jóvenes como ellos y un revulsivo para las autoridades educativas de las diferentes comunidades autónomas que permita impulsar la investigación en estas etapas de formación preuniversitaria.

El documento está disponible para descarga en la siguiente dirección url: Actas Jóvenes Investigadores

Publicado en Docencia | Deja un comentario

Girona 2025 (y 5)

Volvimos callejeando al aparcamiento aprovechando para hacer algunas compras para llegar a Girona casi anocheciendo.

Una copa de cava, de nuevo en el Café Royal, en la Plaza de la Independencia antes de comprar en Rocambolesc Bikineria un par de exquisitos bikinis que hicieron de cena aquella noche.

Había llegado el jueves, el día de la reserva en El Celler de Can Roca. Debíamos estar a las doce y media en el Restaurante y teníamos algo de tiempo antes de prepararnos para la ocasión. Decidimos bajar a la Plaza del Vino para desayunar en L’Antiga y dar después una vuelta por el Mercat del Lleó.

Teníamos tiempo de recorrer parte del paseo arqueológico. De la época medieval, también se conservan las murallas de los siglos IX y XIV, ahora convertidas en un recorrido público, que encierran el denominado Barrio Viejo, la parte de la ciudad que concentra la mayoría de los monumentos y el urbanismo primitivo de la ciudad.

De vuelta al hotel nos preparamos para la ocasión y nos dirigimos a El Celler de Can Roca para comer.

A la salida del Restaurante, y ya con el coche aparcado en el hotel, bajamos para recorrer de nuevo la parte más comercial del centro de la ciudad.

Nos acercamos a la Casa de Cultura, situada en el antiguo Hospicio de la ciudad. Frente a ella se encuentra el antiguo Hospital de Santa Caterina, activo desde finales del siglo XVII hasta principios del siglo XXI, el cual conserva la farmacia hospitalaria con una colección de utensilios farmacéuticos única.

En Casa Cacao, en la Plaça de Catalunya, compramos unos bombones para nuestro bombón y un par de botellas de cava Albet i Noya “Clàssic” El Celler de Can Roca para alguna ocasión especial. Una visita a Nasopia finalizó el recorrido por la parte más comercial de Girona.

El viernes era el día programado para la vuelta. Bajamos al centro para desayunar en una chocolatería que habíamos descubierto la tarde anterior y para realizar algunas compras de productos gastronómicos del país en el Mercat del Lleó.

Regresamos al hotel para hacer el check out y poner rumbo a Murcia, esperando no encontrar ningún obstáculo “meteorológico” por el camino. Paramos a comer en un asador en Alginet para evitar las áreas de servicio de la autopista y a media tarde llegábamos a casa sin novedad.

Habíamos podido cumplir con nuestro deseo de comer en El Celler de Can Roca, a pesar del tiempo y de nuestra delicada situación familiar, que no se cuenta, pero que nos acompaña a donde vayamos y nos tiene en un sinvivir continuo, impidiendo que estas escapadas se disfruten plenamente. Por desgracia, la situación no tiene visos de mejorar, y empañará los siguientes viajes que podamos ir realizando. La vida es así, cada uno tiene la que le ha tocado, y la nuestra es harto complicada, y tiene pocos respiros.

Publicado en 2025, Girona, Viajes, Viajes por España | Deja un comentario

Girona 2025 (4)

Al salir tomamos el coche para dirigirnos a Cadaqués, pues también habíamos reservado las entradas para visitar la casa museo de Dalí en Portlligat, imprescindible en una ruta que siga los pasos de Dalí por Girona.

Aunque no son muchos kilómetros los que separan Cadaqués de Figueres, la carretera es de montaña y no permite adelantamientos, por lo que llegamos con el tiempo justo de patear su casco antiguo y comer, pues debíamos presentarnos para recoger las entradas a las tres de la tarde en la casa museo.

La iglesia de Santa María está situada en su punto más alto del casco antiguo. Construido en el lugar del antiguo templo, que había sido quemado en las incursiones de piratas en 1444 y 1548, es un edificio del gótico tardío iniciado a mediados del s. XVI y terminado en el s. XVIII, construido con “las penas de pescado” y pescando las noches y festivos.

En el interior encontramos un prodigioso retablo barroco de madera hecho en 1725 y dorado en 1788, diseñado por Jacint Morató y Pau Costa. También destacan siete pequeños retablos barrocos de las otras capillas, la trona de piedra, el órgano, los dos bancos de madera de los cónsules de la villa y una pica bendita pequeña con la fecha inscrita de 1705. La fachada está coronada por un campanario de base cuadrada con un cuerpo superior octogonal, y encalada como la mayoría de las casas de la localidad.

Después de barajar varias opciones, en el Restaurante Sa Roca d’es Tamariu nos garantizaron que comeríamos en menos de una hora que quedaba para tener que presentarnos en la casa museo. Las excelentes vistas, en primera fila frente al mar, invitaban también a ello.

Una ensalada vitello tonnato y carpaccio de atún y una paella marinera con marisco y sepia nos sentaron de maravilla después del temprano desayuno que habíamos tomado en el hotel antes de nuestra salida hacia Figueres.

Portlligat está asomado a su propia bahía, al otro lado de la punta que cierra la bahía de Cadaqués. Llegamos andando desde Cadaqués sorteando los algo más de kilómetro y medio que los separa, salvando una pronunciada cuesta que sirvió para bajar rápidamente la comida.

En pleno Cap de Creus, Dalí situó su única casa estable: el lugar en el que vivía y al que siempre volvía. “No se puede entender mi pintura sin conocer Portlligat”, decía Salvador Dalí.

Corría el año 1930 cuando Dalí y Gala compraron una barraca de pescadores en Portlligat, la cabaña de Lidia Noguer, un año después de que le desheredara y prohibiera volver a Cadaqués. A pesar de Portligat está considerado como pueblo, se encuentra dentro del término municipal de Cadaqués, por lo que Dalí no quería perder las vistas del Cap de Creus ni estaba dispuesto a cumplir a rajatabla el destierro paterno.

Ese cambio de localización le gustó tanto a la pareja que acabaron por “ampliar” la barraca. Durante los siguientes años, no dejaron de comprar otras adyacentes hasta convertir aquella primera barraca de Lidia en el “palacio” que llegó a ser y visitábamos en el día de hoy. Gracias a ello se situaron en el pueblo más al este de la Península ibérica, incluso un poco más al este que el núcleo urbano de Cadaqués.

Esa forma de construir la casa a base de incorporar las barracas de pescadores vecinas es muy patente desde el interior: pasillos estrechos, escaleras irregulares, cambios de nivel del suelo… En palabras de Dalí: “como una verdadera estructura biológica”, una “criatura” tan viva como sus habitantes…

Desde ese 1930 hasta 1982, Portlligat fue el lugar de residencia de Dalí, excepto la época que pasó en Estados Unidos desde el estallido de la Guerra Civil hasta 1948. En 1982, a la muerte de Gala, Dalí se trasladó al castillo de Púbol y la casa fue cerrada de un día para otro. Solo el personal de servicio accedía para limpiar. El tiempo se paró y por ello podemos entrar en la casa de Dalí en Cadaqués y verla tal y como estaba cuando el genio surrealista vivía en ella.

Decir que todo es sorprendente en la casa museo de Dalí de Portlligat es quedarse corto. Nada más entrar te saluda un oso polar disecado, para irse haciendo una idea. Ése es el vestíbulo del Oso. A partir de ahí, el surrealismo se hizo con nuestras mentes y, antes de salir, ya nada nos parecía demasiado extraño como para estar en esa casa. Según nos contó nuestra guía en la visita guiada, todos los objetos que hay en la casa son originales, excepto los libros y los cuadros.

Del vestíbulo del Oso se llega al comedor y, desde él, a la biblioteca que da paso a la primera terraza de la casa. De vuelta al vestíbulo por una sinuosa escalera se accede a la segunda planta, donde se encuentran el resto de salas “privadas”, su habitación entre ellas, y el estudio.

Dos cuadros quedan en el estudio de Dalí en Portlligat sin acabar. El estudio era, y es, la sala más luminosa de la casa. En una sala adyacente todavía se conservan sus tubos de pintura, blocs de dibujo, barnices, cuencos de mezclas…

Dalí pintaba siempre sentado y por este motivo el caballete es un poco especial, pues es mecánico para poner el cuadro a la altura adecuada en cada momento.

Dalí se jactaba de ser el primero en ver los rayos del sol en España. Tanto que, en la llamada sala amarilla, colocó un espejo apuntando a la cama para “capturar” esos primeros rayos.

Antes de llegar a la sala de los pájaros se pasa por el salón amarillo, el taller original hasta la ampliación de 1949. Gala decoraba con flores amarillas, siempre vivas, esta sala cada día. La organización de la casa une el salón amarillo, la sala de los pájaros y el dormitorio bajo un único techo, casi sin paredes de separación, pero a tres niveles distintos.

Junto al dormitorio se encuentra el tocador de Gala, la primera de las estancias en las que ella era la reina. Aunque, según Dalí: “Todo celebra el culto de Gala”, de hecho, consideraba la casa como una “catedral Galáctica”.

La “cúpula” de esa catedral sería la habitación ovalada: la sala oval. Un cuarto de eco perfecto.

Entre el tocador y la sala oval se encuentra el vestidor de Gala, la habitación de los armarios. Armarios que Gala decoró con fotografías en las que Dalí está acompañado de personajes famosos (Harpo Marx, Picasso, Gregory Peck e Ingrid Bergman, Coco Chanel, Walt Disney, Maria Callas), portadas de revistas y fotos personales, incluso una de Dalí con su padre tras la reconciliación.

La casa creció a base de comprar las barracas de pescadores contiguas, pero también en espacio exterior. Una vez terminadas las visitas a las habitaciones accedimos al olivar con unas vistas privilegiadas de la Costa Brava.

Allí nos encontramos con los “clásicos” huevos (en uno incluso es posible entrar) y con otros espacios que Dalí utilizó también como talleres en algún momento.

Mención aparte merece el Cristo de las Basuras, una gigantesca figura creada a partir de tejas, tuberías, barcas de pescadores… Hasta que no subes al mirador que está al lado no te das cuenta de su tamaño y de su significado.

No podía faltar un patio blanco ni una piscina. Pero la piscina de Dalí no podía ser una piscina normal. Ésta está inspirada en las fuentes de la Alhambra, e incluso tiene una especie de jaima en uno de sus extremos.

Publicado en 2025, Arte, Girona, Viajes, Viajes por España | Deja un comentario

Girona 2025 (3)

Llegamos a Figueres con tiempo suficiente para ver algo de la ciudad antes de acceder al Teatro-Museo Dalí.

Nos acercarnos a su casa natal, entre las calles Caamaño y Monturiol, urbanizada por Tomàs de Puig, un abogado liberal que colaboró con los napoleónicos durante la invasión francesa. Después de la guerra tuvo que exiliarse y sus bienes pasaron a su nieta, Dolors de Puig, que se casaría con Narcís de Fonsdevila i Xammar, marqués de la Torre. Los terrenos ocupaban el área delimitada por la actual plaza de la Palmera, la plazoleta baja de La Rambla y las citadas calles.

En 1898, la marquesa encargó un nuevo edificio en el solar trasero, en el umbral del jardín de la casa, al arquitecto municipal, Josep Azemar Pont. Su estilo se caracterizaba por incorporar elementos historicistas y por la utilización de materiales nobles en la decoración. El edificio resultante, terminado en 1900, era una construcción de tres plantas y azotea que tenía tres fachadas (dos encaradas a las calles Monturiol y Caamaño, respectivamente, y una tercera que daba al jardín de la marquesa). El padre de Salvador Dalí instaló el despacho de su notaría en la planta baja de esta edificación, mientras que la familia estableció la residencia en el entresuelo. Es entre estas paredes donde el pintor forjó algunos de los recuerdos y experiencias que lo marcarían de por vida.

Salvador Dalí quiere que la iniciación al Teatro-Museo Dalí tenga lugar a partir del entorno, especialmente la plaza llamada Gala-Salvador Dalí, cuyo pavimento de diseño radial converge en el escenario del museo, bajo la cúpula, donde él, por determinación final, fue enterrado. En este espacio preámbulo, Dalí alude a algunas preferencias y obsesiones: la ciencia (con el Homenaje a Newton), el arte académico, con las tres esculturas de Meissonier, el arte más innovador, con el Obelisco de la televisión de Wolf Vostell; y el pensamiento catalán, con el monumento a Francesc Pujols que a la vez contiene la figura de Ramon Llull.

El Teatro-Museo se encuentra al lado de la iglesia de Sant Pere, donde Dalí fue bautizado.

Delante de la fachada principal del museo se alza el monumento dedicado al genio de la filosofía catalana Francesc Pujols, amigo de la familia Dalí, por cuyo pensamiento el pintor mostraba un especial interés.

En la plaza anexa, en las escaleras que nos conducen hacia la calle La Jordera, hay una segunda escultura, Homenaje a Newton, un tributo a este científico y a la fuerza de la gravedad por él descubierta, que aparece representada por una manzana-bola suspendida de un péndulo.

El edificio está laureado con una especie de corona de maniquíes que adoptan diferentes posturas. Son figuras de diseño art deco que Dalí hizo moldear en materia sintética que fue posteriormente dorada. Los dos maniquíes del extremo de la fachada central sostienen en sus brazos, alzados al cielo, el átomo de hidrógeno. En la cornisa superior aparecen cuatro cuerpos de guerreros blancos con una barra de pan sobre la cabeza.

De nuevo encontramos figuras con barras de pan en la cabeza, esta vez en la balaustrada del balcón. Son cuatro mujeres de pie que se diferencian por sus actitudes y gesticulaciones. Podrían ser la invitación a una danza ritual.

Destaca un traje de buzo con escafandra, alusión a la conferencia de Dalí, realizada en junio de 1936 con motivo de la Exposición Internacional del Surrealismo en Londres, que a punto estuvo de costarle la vida por asfixia.

El buzo es, a la vez, una primera indicación y un símbolo de la inmersión en las profundidades del subconsciente que espera al visitante del Teatro-Museo Dalí, el objeto surrealista más grande del mundo. En él se puede ver la mayor colección del artista, formada por más de mil quinientas piezas de todo tipo de estilos y formatos (pintura, dibujo, escultura, grabado, obra estereoscópica, instalación, holograma, fotografía…), así como obras de artistas apreciados por Salvador Dalí. También hay nuevos espacios añadidos durante los últimos años de vida de Dalí y tras su muerte, como la Cripta, la Torre Galatea o las salas de Dalí Joyas.

Bajo el nombre de Teatro-Museo Dalí se incluyen dos espacios museísticos. El primero es el formado por el antiguo teatro incendiado, convertido en Teatro-Museo, a partir de los criterios y el diseño del propio Salvador Dalí (salas 1 a 18). Este conjunto de espacios forma un único objeto artístico, donde cada elemento es una parte inseparable del todo. Y el segundo es el conjunto de salas resultado de las progresivas ampliaciones del Teatro-Museo Dalí (salas 19 a 24).

Las obras de la colección son de Salvador Dalí, pero también las hay de otros artistas que él coleccionó o eligió para formar parte de sus museos. Estas obras pueden verse preferentemente en el Teatro-Museo Dalí de Figueres, si bien algunas se conservan o forman parte intrínseca de las casas-museo de Portlligat y Púbol.

Las obras provienen de la colección personal que el artista donó para la creación del Teatro-Museo Dalí, inaugurado el 28 de septiembre de 1974. Entre ellas, destacan pinturas tan icónicas como Autorretrato con cuello rafaelesco (c. 1921), El espectro del sex-appeal (1934), Galarina y La cesta de pan (1945) o Gala Placidia (1952). Algunas instalaciones como el Taxi lluvioso fueron creadas expresamente por Salvador Dalí y forman parte inherente de su proyecto museográfico.

También pueden verse obras de artistas allegados a él como Antoni Pitxot y Evarist Vallès, mientras que en la sala de obras maestras se encuentran obras de El Greco, Marcel Duchamp, Ernest Meissonier, William Adolf Bouguereau, Marià Fortuny, Modesto Urgell o Gerard Dou, todos ellos importantes referentes del artista.

Adicionalmente, y desde el año 1991, la Fundación Gala-Salvador Dalí está llevando a cabo una intensa política de adquisiciones de obra de Dalí destinada a enriquecer la colección, cuyo objetivo es favorecer la comprensión de la trayectoria artística, el pensamiento y la vida del artista. Una de las más destacadas es la adquisición de su colección de joyas en el año 2000, resultado de la colaboración con los joyeros americanos Alemany & Ertman.

Mientras que, entre las adquisiciones más recientes, destacan algunas obras del periodo surrealista que permiten explorar la auténtica aportación de Dalí al movimiento que lo proyectó a escala internacional.

Accedimos, en primer lugar, al patio central, un jardín a cielo abierto, el antiguo patio de butacas del Teatro Municipal de Figueres. Destacan la instalación vertical con el imponente Cadillac situado en el centro; la escultura La gran Esther de Ernst Fuchs, que estira, con sus daenas, la columna trajana de neumáticos; el busto de mármol de François Girardon y el Esclavo dalinizado de Miguel Ángel, junto con la barca de Gala y un paraguas negro, elementos que conforman, según Dalí, el monumento surrealista más grande del mundo.

En las paredes que delimitan el antiguo teatro, los maniquíes nos dan la bienvenida entre los restos de vigas quemadas, los monstruos “grotescos”, los ocho bajorrelieves de la serie “Artes y oficios” realizados para la Exposición Universal de Paris de 1900, y los lavabos metafísicos que asemejan ángeles.

Del patio, a través de las rampas, nos dirigimos a un espacio impresionante: el del escenario del Teatro Municipal, coronado por una impactante cúpula geodésica que se ha convertido en el emblema del Teatro-Museo y, por extensión, de Figueres.

Presidiendo el escenario, el enorme telón de fondo realizado a partir del óleo que Dalí creó para el ballet Laberinto, basado en el mito de Teseo y Ariadna, estrenado en la Metropolitan Opera House de Nueva York el 8 de octubre de 1941, con coreografía de Léonide Massine.

A la derecha llama la atención el inmenso óleo fotográfico Gala desnuda mirando el mar que a dieciocho metros aparece el presidente Lincoln, nueva muestra anticipadora de Dalí que representa, en este caso, el primer ejemplo de utilización de imagen digitalizada en la pintura.

Camino a la Sala del Tesoro, llama la atención una escultura, homenaje a El Poli y la Puça (el piojo y la pulga), Amadeu Torres y Teresa Marqués, dos personajes legendarios de sus recuerdos de infancia, dos personajes populares de la Figueres de principio de siglo XX, que tocaban el manubrio por las calles a cambio de unas cuantas monedas.

Antes de entrar en la Sala del Tesoro se puede contemplar la obra De Moisés y el monoteísmo al óleo Cabeza de Miguel Ángel.

La Sala del Tesoro es una sala tapizada con un terciopelo rojo concebida para guardar joyas. Contiene algunas de las obras más importantes del museo y, a la vez, las más carismáticas para el artista.

La Cesta del pan es un óleo emblemático que siempre viajaba con él y que era el mejor regalo que jamás le había hecho a Gala.

Esta creación está acompañada de la presencia de Gala. A la derecha, Gala de espaldas mirando un espejo invisible y, a la izquierda, Leda Atómica, obra en la que se evidencia el interés de Dalí por la ciencia.

Otro oleo más, Galarina, pone aún más en evidencia la poderosa presencia de Gala en el Teatro-Museo y en esta sala en particular.

Subiendo la escalera que va de la zona bajo la cúpula hasta el primer piso encontramos la Sala Mae West. El proyecto lo llevó a cabo el arquitecto Oscar Tusquets con la colaboración del arquitecto técnico Pedro Aldámiz. Los ojos son ampliaciones fotográficas retocadas de dos cuadros puntillistas con vistas de París. La nariz es una chimenea con troncos. La peluca la realizó Lluis Llongeras. Y el sofá-labios es una idea que Dalí desarrolla en 1937 y expone en París en la tienda de la modista y amiga Elsa Schiaparelli.

Para percibir este juego óptico tuvimos que subir unas escaleras coronadas por un camello, regalo de la casa Camel, del que cuelga una lente de reducción que ofrece el rostro de Mae West.

Antes de salir, a la derecha, una mampara que cierra la instalación tiene dos orificios en dos niveles para que los curiosos miren por la abertura la instalación llamada El Paraíso, al tiempo que los visitantes originan las largas colas que tanto gustaban a Dalí.

Ya en el pasillo nos encontramos con la primera de una serie seguida de tres vitrinas con fondo forrado de plumas de faisán. En ésta hay que destacar la reproducción del Busto de mujer retrospectivo, realizado en 1933 y expuesto por primera vez en la exposición surrealista de la galería Pierre Colle de París el mismo año.

Salvador Dalí sentía una especial predilección por el llamado Palacio del Viento, pues fue en este lugar donde, en 1919, expuso por primera vez, con tan solo catorce años, su obra, compartiendo muestra con otros dos pintores de Figueres, Josep Bonatera Gras y Josep Monturiol Puig.

La sala está presidida por el impresionante techo pintado del que recibe el nombre. El propio Dalí explica que esta obra es una paradoja porque cuando mires hacia arriba ves nubes, el cielo y dos figuras suspendidas, pero en realidad es un golpe de efecto teatral, ya que en vez del cielo se ve la tierra y en vez de la tierra se ve el mar, representado por la forma divina de la bahía de Roses.

En la zona del dormitorio hay que destacar la cama, en forma de concha, que proviene del legendario burdel parisino Le Chabanais y que perteneció a la Castiglioni, una de las favoritas de Napoleón III. Al lado de la cama, una escultura formada por el esqueleto dorado de un gorila con una reproducción en su interior de la cabeza de El éxtasis de Santa Teresa, escultura de Bernini que se encuentra en la iglesia de Santa Maria della Vittoria en Roma, y que ya tuvimos la suerte de contemplar en nuestro viaje a la capital italiana.

Sobre la cama se expone el tapiz con la reproducción de la obra La persistencia de la memoria, que se exhibe en el Museo de Arte Moderto de Nueva York, en el que vemos sus conocidos relojes blandos.

Entre las dos puertas de acceso al taller hay un guerrero alejandrino en mármol y bronce dorado, de D’Alonso, apoyado sobre una peana formada por dos Victorias de Samotracia invertidas. Encima podemos observar el magnífico dibujo Estudio para “Galarina”, donde Dalí escribió muy significativamente una cita de Ingres: “El dibujo es la probidad del arte”, y una de sí mismo: “Cada línea del dibujo debe ser una geodesia”.

En un caballete, otro retrato de Gala: Galatea de las esferas, de la época místico-nuclear, en el que el artista muestra el eterno femenino representado por el rostro de Gala.

En la Sala “Poesía de América” se exhibe el importante óleo que le da nombre y que fue elaborado durante la estancia ininterrumpida de Dalí en Estados Unidos de 1940 a 1948.

De nuevo en el espacio situado bajo la cúpula, bajamos unos pocos escalones para dirigirnos a la Sala de las Pescaderías, que presenta un conjunto de obras de diferentes épocas de Salvador Dalí, aunque predominan las del primer y del último periodo.

Destacamos entre ella Maniquí de Barcelona, obra presente en la Exposición de Modernismo pictórico catalán celebrada del 16 de octubre al 6 de noviembre de 1926 en las galerías Dalmau de Barcelona. En ella podemos ver la triple silueta de la cabeza con las sombras sugerentes y descriptivas. El maniquí está integrado por diferentes formas  elementos simbólicos como el ojo, la media luna, el pez con su simbolismo sexual o la liga.

En Autorretrato blando con bacon frito aparece un rostro amorfo, blando, sujeto por muletas, que Dalí considera su autorretrato, con un pedestal que lleva inscrito el título de la obra y, encima, un trozo de panceta frita, símbolo de la materia orgánica y de lo cotidiano de los desayunos del artista en el hotel Saint Regis de Nueva York.

La cripta está presidida por la losa funeraria de piedra de Figueres, con la inscripción “Salvador Dalí y Domènech, Marqués de Dalí de Púbol. 1904-1989”, acompañada por seis caduceos de la misma serie “Dalí d’Or”.

En el tercer piso podemos visitar la Sala de Obras Maestras, donde, con intencionado desorden cronológico, podemos ver algunas obras que Dalí fue coleccionando a lo largo de los años, de diferentes épocas y autores, junto con algunas de sus creaciones que el pintor calificaba de “obras maestras intemporales”.

Junto a un óleo de El Greco, San Pablo, podemos ver Dalí de espaldas pintando a Gala de espaldas eternizada por seis córneas virtuales provisionalmente reflejadas en seis verdaderos espejos.

Saliendo de la Sala de Obras Maestras accedemos al pasillo que circunvala el patio de butacas del teatro donde las diversas obras (dibujos, grabados, litografías, fotografías) que contemplamos nos acercan a un universo imaginario y a un creador que domina la técnica de los grandes maestros y que a la vez innova y experimenta constante y obsesivamente.

Bajando de nuevo al segundo piso encontramos la llamada Sala Antoni Pitxot. Dalí quiso que la exposición “Pitxot” se inaugurara conjuntamente con su Teatro-Museo y que se instalara de forma permanente aquí. La entrada a la sala es un enorme rostro antropomórfico (por indicación y deseo de Dalí y elaborado conjuntamente por ambos artistas) con las muñecas-niñas de los ojos, la muñeca sin cabeza como nariz, la cabellera formada por mazorcas de maíz y una voluminosa piedra escenográfica situada encima de la cabeza.

Cuando entramos en el recibidor, a la izquierda, podemos observar el óleo titulado Mnémosine, madre de las musas, quien, con su gesto, nos invita a entrar.

El impresionante óleo Alegoría de la memoria ocupa el lugar exacto del fondo del pasillo izquierdo del segundo puso. Los tres personajes que conforman la obra se pueden relacionar con un pasaje del Libro de contemplación, de Ramón Llull, que describe las tres potencias del alma: memoria, entendimiento y voluntad.

Tras 73 años fuera, y gracias a un préstamo excepcional fruto de la colaboración con el Fukuoka Art Museum (Japón), el Teatro-Museo Dalí acoge La Madona de Portlligat, una obra clave en la etapa mística nuclear del pintor, cuando fusiona arte, ciencia y espiritualidad, una etapa en la que Gala, su esposa, se encuentra en el centro.

Considerada una obra maestra por Salvador Dalí, se trata de una pintura alegórica con una iconografía y una composición impactantes, que sintetiza su evolución artística, desde el surrealismo hasta el misticismo nuclear, una nueva etapa en su trayectoria, en la que, para plasmar su concepción del mundo, combina la física nuclear con la religión y un regreso al clasicismo.

La obra no solo es una síntesis de su evolución como pintor, sino que también nos ofrece una puerta de entrada a su universo particular, donde la realidad y el sueño, la religión y la ciencia, el peso y la levedad, conviven en una armonía absoluta.

Entramos a continuación en la Torre Galatea, la nueva ampliación del museo, donde podemos contemplar tanto la Loggia como las adquisiciones de la Fundación Gala-Salvador Dalí y las últimas creaciones del pintor.

Precisamente el último óleo que pintó, Sin título. Cola de golondrina y violonchelo, es el que nos despide del museo y nos acompaña hacia las escaleras de salida.

Dalí quería que la Sala del “Templete de Bramante” fuera misteriosa, para lo cual decidió evitar la luz natural, tapando las ventanas con una tela que impidiera totalmente el paso de la luz exterior. La réplica (el original se encuentra en Roma), donación del multimillonario chileno Arturo López-Wilsaw, presenta un suelo de marquetería y un cristal ha sustituido a la pared frontal. En este templete forrado de terciopelo se exponen joyas diseñadas en los años setenta por Dalí.

Antes de realizar algunas compras en la tienda del museo y salir del mismo nos maravillamos con la colección de joyas diseñadas por Dalí que habían pertenecido a la colección americana Owen Cheatham y que la Fundación Gala-Salvador Dalí adquirió en 1999.

El diseño de la sala es de Oscar Tusquets y, en un espacio expresamente oscuro, se nos presentan tanto las joyas como los espléndidos dibujos preparatorios.

Al fondo de la sala del primer piso y cerca de la escalera con espejos que conduce hacia la segunda planta encontramos el óleo Apoteosis del dólar, un compendio de las imágenes más significativas, las tendencias, los mitos y las obsesiones que acompañaron a Dalí a lo largo de su vida.

Las joyas conforman una colección coherente, original, y están elaboradas por el taller neoyorquino de Alemay y Ertman.

Las primeras joyas que creó se pueden adscribir a una fase surrealista, las siguientes, a su etapa místico-nuclear, y las últimas incluyen el movimiento, la mecánica.

Estas creaciones combinan la maestría de los artesanos con las artes de la escultura y la pintura. En gran parte no son joyas para ser llevadas, y las piedras preciosas se utilizan como elementos pictóricos.

La simbología daliniana, en mayor o menor medida, está siempre presente en las joyas.

Publicado en 2025, Arte, Girona, Viajes, Viajes por España | Deja un comentario

Girona 2025 (2)

Ahora sí, era el momento de regresar al hotel para cambiarse de ropa y desplazarnos al Restaurante donde habíamos reservado para el lunes, anulado y reservado para el martes. Ni más ni menos que el Restaurante Can Roca, el “Can Roca De Toda la Vida”. Ya puestos, habíamos decidido disfrutar del universo Roca al completo.

Me permito la licencia de utilizar la presentación que de él hacen Joan, Josep y Jordi Roca. “Es el restaurante de nuestros padres, Montserrat Fontané y Josep Roca, que abrieron en 1967. El hogar. El lugar donde crecimos, entre el bullicio del bar de barrio y los aromas de la cocina generosa de nuestra madre. Nuestra casa primigenia, el origen de todo. Autenticidad, generosidad, hospitalidad, y esfuerzo. Valores aprendidos entre juegos, de un oficio y una manera de vivir que busca ser feliz haciendo felices a las personas”.

En Can Roca ofrecen un Menú del Día por tan solo 17 euros con comida casera de todo tipo, incluyendo platos catalanes. Empezamos por una riquísima ración de calamares a la romana (fuera de menú).

De primero probamos unas exquisitas lentejas y una verdura del día que encandiló a May.

De segundo, una típica butifarra catalana con su guarnición y un potente guiso de sepia y albóndigas.

A los postres no podía faltar una excelente crema catalana.

Además del impecable servicio, destaca la calidad y la preparación de los alimentos.

Volvimos al hotel para dejar aparcado el coche y continuar con la visita a la ciudad.

En esta ocasión descendimos hacia la plaza del Vi, un concurrido espacio delimitado por soportales, por el denominado Palacio del General, edificio gótico-renacentista que fue la sede de la administración de la Generalitat en las tierras de Girona durante los siglos XVI y XVII, y por el Ayuntamiento y el Teatro Municipal, destacado coliseo ochocentista.

Atravesamos la rambla de la Libertad, el espacio más concurrido de Girona, creada en 1885. En esta zona también destacan grandes palacios como el palacio de Caramany, de los siglos XVI y XVIII, la Fontana d’Or (Fuente de Oro); sede del CaixaForum-Girona, y la Casa-Palacio Agullana; en la conocida como subida de San Domènec, atravesada por un arco monumental, al lado de la iglesia de San Martín.

Buscábamos una de las imágenes más conocidas de la ciudad: las casas del río Onyar. Al borde de este río se ubican diferentes edificios de colores, que crean una combinación pintoresca, reflejada en sus aguas.

Hay varios puentes que unen las dos orillas del río y que añaden más interés y belleza al paisaje de la ciudad de Girona. Uno de los más conocidos es el Pont de les Peixateries Velles (Puente de las Pescaderías Viejas), también conocido como Pont d’Eiffel (Puente de Eiffel), en honor al arquitecto de la Torre Eiffel, o el Pont de Pedra (Puente de Piedra), construido durante el reinado de Isabel II.

Nos dirigíamos ahora a la basílica más antigua de la localidad; la iglesia de San Félix de Girona, del siglo XI, la primera en ejercer funciones catedralicias. Constituyó un importante centro de peregrinación en la península y fue el principal templo de Girona antes de la construcción de la Catedral de Santa María. Está situada sobre los restos de una iglesia paleocristiana en honor a San Félix y fue declarada bien cultural de interés nacional en 1931. Asimismo, recibió el título de basílica menor en 2011.

El templo presenta diversos estilos, debido a las múltiples reformas que ha recibido a lo largo de los siglos, aunque predomina el estilo gótico. Fue construida fuera de la muralla, por lo que sufrió las consecuencias de varios ataques a lo largo de la historia, tanto por parte de tropas musulmanas como francesas.

La silueta de la torre, junto con la de la catedral de Girona, constituye una de las imágenes más conocidas del casco antiguo gerundense.

A la salida decidimos visitar los jardines de la Francesa, un lugar histórico con mucho encanto. Su nombre hace alusión a la nacionalidad de la última propietaria, la escritora Madame Mathieu.

También aprovechamos para recorrer parte del paseo Arqueológico y los jardines de los Alemanes, que rodean la Catedral.

Muy cerca se encuentra el monasterio de San Pedro de Galligants, uno de los vestigios arquitectónicos más relevantes del románico catalán. Actualmente, solo se conservan la iglesia y el claustro. Se desconoce la fecha de su construcción, pero hay constancia de él desde el siglo X. El edificio actual data de la primera mitad del siglo XII, cuando Ramón Berenguer el Grande donó parte de su legado para contribuir al costo de las obras. Se cree que a finales de ese siglo se terminó de construir el claustro.

Desde el año 1857, San Pedro de Galligants alberga un museo de arqueología y bellas artes, y, de hecho, es uno de los más antiguos de Cataluña. El Museo de Arqueología de Cataluña en Girona, aloja las restos prehistóricos y de la edad media, encontrados en las diferentes excavaciones por las comarcas de Girona.

De vuelta al call pasamos por el carrer de Sant Llorenç, una calle escalonada con una fuerte pendiente que une el carrer de la Força con la parte superior del barrio judío. Algunos autores han encontrado muchas semejanzas entre este callejón y las calles del casco antiguo de Jerusalén.

Anochecía. Era el momento de visitar un proyecto mimado y capitaneado con mucho amor por Jordi Roca y Alejandra Rivas: Rocambolesc gelateria. Para ellos los helados son felicidad. Por eso crearon hace siete años este espacio, un mundo de fantasía helada donde puedes darle un lametazo a la mano de Jamie Lanister, morder la cabeza de Darth Vader o darle un bocado a la nariz del propio Jordi. En este caso, comerse un delicioso helado de vainilla bañado en chocolate.

Al lado, la confitería de este peculiar universo. El mejor lugar para adquirir unos espectaculares bombones y unas deliciosas gominolas.

Y muy cerca, la plaza de la Independencia, donde se respira un aire decimonónico, rodeada por unas arcadas que acogen diversos bares y restaurantes para sentarse mientras se contempla el movimiento de la bella Girona. El mejor escenario para tomarse un merecido descanso tomando una copa de cava.

Sin prisa tomamos el camino de regreso al hotel. El día, viaje incluido, había sido intenso y era el momento de reponer fuerzas para la jornada siguiente.

Publicado en 2025, Girona, Viajes, Viajes por España | Deja un comentario

Girona 2025 (1)

La reserva en El Celler de Can Roca para el 16 de octubre de 2025 era la excusa perfecta para visitar Girona y su provincia. No había tiempo suficiente para ver todos los lugares de interés que May había recopilado en sus famosos papeles, pero algo se podía hacer. No contábamos con el tiempo, revuelto a estas alturas de año por las borrascas situadas sobre un demasiado caliente Mediterráneo. De hecho, las noticias sobre el cierre de la AP-7 y las alertas rojas en varias comarcas por las que debíamos pasar en el desplazamiento desde Murcia a la capital gerundense recomendaron no partir el lunes y esperar a que la climatología fuese más propicia.

El martes, de madrugada, emprendimos el viaje. Teníamos una ventana de aparente buen tiempo que parecía permitir un desplazamiento sin muchos inconvenientes, aunque la tensión por algún aguacero intenso y tormentoso era inevitable. Realizamos una única parada para estirar las piernas y repostar combustible pasado ya Castellón, y llegamos a Girona poco después del mediodía.

Por primera vez en mucho tiempo habíamos viajado sin realizar reserva de hotel, pues anulamos domingo por la noche la que realizamos días antes en el Hotel Palau de Bellavista, donde conseguimos habitación sin excesivos problemas, realizando el check in antes de la hora indicada.

Habíamos reservado para comer en el Restaurante Can Roca, y disponíamos de algo de tiempo para patear por vez primera las calles de Girona, rodeada por cuatro ríos (Ter, Onyar, Güell y Galligants) y dos importantes macizos (el de las Guilleries y el de las Gavarres). Su historia se remonta a los íberos, un pueblo que se asentó en los puntos más altos alrededor del llano de Girona y que fue ocupado por los romanos para fundar Gerunda, nombre que hace referencia al río Onyar.

Nos dirigimos en primer lugar a la Catedral, aprovechando para contemplar uno de los lugares más emblemáticos de la ciudad de Girona, el Call jueu, constituido por un conjunto de calles laberínticas que nos transportaron a la época medieval sin salir de la cosmopolita capital del Gironès. De hecho, es mundialmente conocido por ser el mejor conservado de toda Europa.

Su construcción comenzó en el siglo XII, cuando varias familias judías decidieron instalarse en el carrer de la Força. La comunidad judía de aquella época rápidamente se integró en la sociedad de Girona, y llegó a ocupar un lugar clave para el desarrollo económico de la ciudad, gracias a su alto nivel cultural. Actualmente, una parte del call se ha rehabilitado gracias a la Embajada de Israel y el Patronato Call de Girona, un organismo municipal autónomo que se ocupa de la recuperación y conservación de la herencia judía de la ciudad.

Por el carrer de la Força llegamos a la plaza de la Catedral, donde una larga escalinata se abre paso hacia la majestuosa catedral de Girona. Esta plaza se encuentra fuera de los límites del barrio judío y durante la época medieval albergaba el Mercadal, el mercado medieval de la ciudad de Girona.

Desde la plaza de la Catedral accedimos a la escalinata del Rey Martí a través del portal de Sobreportes, la antigua puerta norte de la ciudad, para dirigirnos a los baños árabes.

La singularidad y el valor histórico de los baños árabes de Girona se debe al hecho de que son los únicos en la península Ibérica de esta tipología. Curiosamente, al contrario de lo que su nombre indica, son de época cristiana, pero siguen la misma estructura que los baños musulmanes. Situados en la plaça dels Jurats, se tiene constancia por primera vez de su existencia en 1194. Sin embargo, en el año 1285, el complejo sufre una destrucción parcial debido al ataque de las tropas francesas de Felip l’Ardit.

Durante la Edad Media, una parte de los baños ofreció la función de micvé a la comunidad judía que se había instalado en el núcleo antiguo de la ciudad.

Estos baños dejaron de funcionar en el siglo XVI, y, en el siglo XVII, una comunidad de monjas capuchinas convirtió los baños en parte de su clausura.

Los estudios de Josep Puig i Cadafalch fueron clave para que la Diputación de Girona adquiriera su propiedad en 1929. Finalmente, la Diputación promovió su restauración, y en 1932 abrieron las puertas al público general.

Actualmente, el conjunto, de estilo románico, aún conserva todos los elementos que, antiguamente, configuraban el balneario público, y constituye un lugar lleno de calma.

La entrada conduce al vestuario o apoditerio, un recibidor espacioso, pensado para la socialización. Esta sala acoge una piscina octogonal delimitada por columnas y, en la cubierta de piedra volcánica, tiene una linterna que le confiere luz natural.

El apoditerio conducía a la sala más pequeña del conjunto: el frigidario o sala fría, que constituía la primera sala de la zona húmeda de los baños. Siguiendo la tradición, los bañistas acudían al final de la visita para sumergirse en el agua almacenada de la lluvia.

Seguidamente, la sala tibia o tepidario era el punto de inflexión en el circuito, ya que unía la zona de agua caliente con la zona de agua fría. En este espacio podían entablar conversación, disfrutar de masajes, o bien, comer y tomar alguna bebida.

Decidimos que teníamos tiempo de visitar la Catedral antes de regresar al hotel para dirigirnos al restaurante. Situada en el punto más alto del centro histórico de la ciudad, conocido como el Barri Vell, la catedral de Girona constituye, junto con la iglesia de San Félix, la imagen más icónica de la ciudad.

La Catedral de Santa María es el resultado de la influencia de diferentes estilos arquitectónicos y etapas históricas. Aunque su construcción comenzó en el siglo XI, el monumental templo no fue terminado hasta el siglo XVIII.

Su elemento más singular es, probablemente, la inmensa escalera barroca; de noventa escalones, a través de la cual se llega a la portada principal; esta última, datada del siglo XVII. Sin embargo, este y otros lugares de la ciudad, fueron elegidos para grabar algunas de las escenas de la mítica serie Juego de Tronos.

De hecho, el edificio ha experimentado diferentes reformas, teniendo en cuenta diversos momentos de la historia, lo que ha dado lugar a su aspecto actual. Por un lado, presenta una nave gótica; la más ancha del mundo, complementada por una imponente fachada de estilo barroco. Por otro, el claustro y la torre de Carlomagno, estos últimos de estilo románico, completan el conjunto.

En su origen, la catedral configuraba la sede del obispo de la diócesis, y, posteriormente, el obispo Pere Roger ordenó la primera reforma. En 1038 se levantó la nueva catedral románica, de la cual quedan el claustro, dos alas de dependencias canónicas, y el emblemático campanario. Este último presenta una planta octogonal, tiene seis pisos, y en su extremo más alto hay un ángel de bronce.

En el siglo XIV se llevó a cabo una nueva reforma de la cabecera y, al principio, se planteó construir tres naves. Sin embargo, había diferentes opiniones al respecto, ya que también se rumiaba la idea de edificar una sola. Esto dio pie a un debate que duró casi medio siglo, y, finalmente, en 1417 se acordó la segunda opción, se construiría una sola nave, de 23 metros de altura.

La escalera que conduce a la puerta de acceso al templo, del siglo XVII, es uno de los elementos arquitectónicos de estilo barroco más singulares del continente europeo. También son destacables los pórticos góticos laterales, conocidos como la puerta de San Miguel, y la puerta de los Apóstoles.

La fachada, del siglo XVIII, es obra de Pau Costa, y está constituida por tres cuerpos verticales. Sobre el frontis principal hay el campanario o torre de Carlomagno, datado del siglo XII, que a su vez sirve de contrafuerte de la nave central.

De la torre sobresale la única gárgola con forma humana del conjunto, la cual representa un personaje legendario: la bruja de la catedral. Cuenta la leyenda que este fue el castigo divino a una mujer que blasfemaba y tiraba piedras contra el templo.

Una vez dentro de la catedral, la sensación que experimenta el visitante es de pequeñez absoluta, ya que se encuentra inmerso en un espacio coronado por una bóveda enorme. Además, alberga treinta capillas, decoradas con las respectivas imágenes y retablos.

Destaca el altar mayor, el cual exhibe un ostentoso retablo dorado, adornado con piedras y esmaltes, y la emblemática silla de Carlomagno, hecha de mármol.

En el extremo norte se encuentra el claustro románico, construido por el escultor Arnau Cadell, que presenta una forma singular con doble columnata, y escenas de la biblia en los capiteles.

Antes de abandonar el templo, visitamos el Tesoro de la Catedral, el cual se encuentra en el Museo Capitular. Es de destacar el conocido como Tapiz de la Creación, aunque curiosamente la técnica con la que se hizo fue el bordado. Presenta un mensaje complejo narrado mediante escenas bíblicas, símbolos, alegorías e historia sacra. En la rueda central explica el inicio del primer libro bíblico: el Génesis, y a su alrededor se desarrollan una serie de cuadros donde el protagonismo lo toma el tiempo y sus segmentaciones (el año, las estaciones, los meses y los días).

La parte inferior, la más deteriorada, narra la historia de Santa Elena en busca de la Vera Cruz. Aunque se desconoce qué uso tenía y en qué momento se dejó de utilizar, se sabe que quien lo diseñó era un erudito de su momento, del que tanto de él como del que lo manufacturó, se desconoce su nombre. Sin duda, que se haya conservado un tejido del siglo XI o XII en tan buen estado es un hecho excepcional.

Publicado en 2025, Girona, Viajes, Viajes por España | Deja un comentario

El Celler de Can Roca ⭐⭐⭐

En más de una ocasión comenté que no había otro lugar más idóneo para celebrar mi jubilación que El Celler de Can Roca. La empresa no era fácil, pero el primer día de inicio de mes sobrepasado el 11 de octubre de 2024 me puse manos a la obra. Eso sí, no a las 00:00 horas, que no soy de trasnochar, sino nada más levantarme al alba. Tarde, todo el mes de octubre de 2025 ya estaba ocupado. Por suerte, se me ocurrió optar por unirme a la lista de espera. La agradable sorpresa se produjo el día 4 de noviembre, en el que recibí un correo en el que el Restaurante me comunicaba la noticia de que nos podía ofrecer una opción de reserva para el 16 de octubre de 2025 a las 12:30 horas.

Tardamos muchísimo menos de setenta y dos horas en aceptarla y, poco después, recibimos el correo de confirmación. Tan solo faltaban once meses y medio y algún que otro percance familiar la ha tenido en el aire hasta el último momento, unido a la borrasca Alice, que tampoco puso fácil el desplazamiento desde Murcia a Girona.

Pero al final, poco después del mediodía, estábamos a las puertas de El Celler de Can Roca que, desde 2009, cuenta con tres estrellas Michelin y, desde 2021, con una Estrella Verde Michelin por su enfoque sostenible. Fue Mejor Restaurante del Mundo en 2013 y 2015 y alcanzó el segundo puesto en 2014, 2016 y 2018, y el tercero en 2017. En la categoría “Best of the Best”, sigue consolidándose como un referente mundial. Diversas iniciativas reflejan el compromiso continuo de los hermanos Roca con la innovación, la formación y la difusión de la cultura gastronómica, consolidando su legado y adaptándose a los nuevos desafíos del sector.

La comida comienza incluso antes de sentarte: el Restaurante, elegantemente sobrio pero con detalles que revelan cultura (texturas, iluminación matizada, atmósfera relajada), ya habla de que aquí todo está cuidadosamente pensado. El servicio, presidido por el pulso de Josep Roca como sumiller y guía de sala, acompaña sin imponerse: una presencia acompañante, atenta a cada detalle.

Tras la recepción a las puertas del restaurante nos sentamos a la mesa y se nos presentó el menú que degustaríamos, el Menú Festival de El Celler de Can Roca 2025 que representa su evolución y propuesta actualizada de menú degustación compuesto de distintos aperitivos de bienvenida, entrantes, platos y postres.

Sentados ya a la mesa y mientras observábamos la sala principal del restaurante, fuimos obsequiados con una copa de cava de bienvenida de Albet i Noya “Clàssic” El Celler de Can Roca D.O. Penedès. Una edición especial elaborada en exclusiva para el restaurante por la bodega Albet i Noya. Teníamos claro que no podíamos escoger el maridaje propuesto por Josep Roca, dos veces mejor sumiller del mundo, para acompañar los platos acorde al menú escogido, pero era una tentación ojear esa inmensa carta de vinos en la que hay más de cinco mil referencias de vinos blancos, tintos, rosados, espumosos, etc. Eso sí, una botella del mismo cava de bienvenida nos acompañaría durante el resto de la comida.

La apertura es festiva y nostálgica: una serie de snacks o bocados simbólicos que representan etapas de la historia del Restaurante, evocaciones, hitos personales o pasajes emocionales. Estos bocados funcionan como prólogo emocional: despiertan expectación, ofrecen matices sutiles, sorprenden por contraste de temperaturas, texturas delicadas, motivos cromáticos. Uno observa cómo el Restaurante oscila entre lo íntimo y lo espectacular. Estos aperitivos, aunque mínimos en escala, ya dan pistas del discurso creativo: evolución, memoria, reinterpretación. Para degustar los aperitivos contábamos con una pieza circular de alabastro con quince conceptos relacionados con la evolución del Restaurante grabados: Magia y Transversalidad, Memoria, Tradición, Academicismo, Producto, Paisaje, Vino, Poesía, Innovación, Libertad, Atrevimiento, Perfume, Sentido de humor, Cromatismo y Dulce. Estos quince conceptos representan los quince aperitivos del menú, presentados en seis pases, dos de ellos individuales y los cuatro restantes compartidos.

El primero de ellos (Magia y Transversalidad) es el Consomé de tres caras. Caldo esencial de ternera a la brasa, Joan. Caldo de setas con Amontillado, Josep. Infusión de grué de cacao, Jordi. En un cuenco nacido de las manos de un hábil artesano cada uno de los tres caldos que componen el consomé va formando las caras de los tres hermanos Roca.

Le siguen el Canelón de Montse (Memoria) -la receta más famosa de la madre de los tres hermanos Roca, todo un homenaje a sus orígenes y al canelón clásico de Navidad-, Manitas de cerdo con espardeñas y crujiente de oreja (Tradición) -una novedad reinterpretada este año. un mar y montaña con una base de guiso de pies de cerdo, mousse de hierbas silvestres, alcaparras y espardeñas. Contrastes, profundidad y elegancia-, Velouté de crustáceos con caviar (Academicismo) y Lorito en doble tempura y emulsión de bergamota (Producto).

Otro grupo de tres aperitivos les siguen. Bonsai de olivera con olivas heladas (Paisaje) -un clásico del restaurante, recolectar la oliva helada directamente del árbol bonsái es el inicio perfecto del viaje sensorial-, Ostra al Cava Agustí Torelló, compota de manzana, jengibre, piña, limón confitado y especias (Vino) y Brioche de boletus al vapor (Poesía).

A continuación degustamos un exquisito Langostino al vapor de Manzanilla, jugo de su cabeza al aroma de Manzanilla y gota de Manzanilla, que representa la Innovación presente en la cocina de los hermanos Roca. Se presenta el langostino cocido al vapor con vino de Jerez. El jugo de la cabeza se reduce y se sirve como salsa intensa. Una gota final de Manzanilla potencia el conjunto. Es, sin duda, un plato elegante, con sabor marino y notas sutiles del vino.

Niguiri de calamar con colinabo y caldo de calamar (Libertad), Hoja de ostra con destilado de tierra (Atrevimiento) y Eau de Toilette «Le Sel«. Mousse de plancton, algas, manzana con gel de jengibre, infusión de jengibre y aguar de mar (Perfume) componen la siguiente secuencia de aperitivos.

Todavía en los aperitivos ya habíamos observado la amabilidad, discreción y precisión del equipo de sala, la coordinación casi sin fisuras y ese equilibrio entre la excelencia y la cercanía.

Los últimos cuatro aperitivos finalizaban este primer componente del menú. Gazpacho de granada (Sentido de humor), Ensalada roja. Sandia, piquillo confitado, remolacha, hibisco, gel de vino y reducción de Campari (Cromatismo) y el colofón (Dulce) del Turrón de foie con cacao, brotes de soja, Pedro Ximénez y pimpinela –foie micuit recubierto de una capa de cacao amargo. El vino Pedro Ximénez equilibra con dulzor. Los brotes de soja aportan frescura vegetal. La pimpinela, hierba aromática poco común, añade un toque anisado y crujiente. Textura untuosa con contraste dulce y salado-.

Antes de comenzar con los platos principales nos sirvieron el pan. Pan de payés, Pan de vino tinto, y Pan hojaldrado relleno de tomate (brioche). Tras haber degustado ya algunos platos nos ofrecieron también un Pan hojaldrado de aceituna.

Comenzábamos, ahora sí, los platos principales del Menú Festival de El Celler de Can Roca 2025. La verdadera evolución del restaurante y su cocina año tras año, que presenta varias novedades y alguna renovación, junto a clásicos de siempre. El menú se articula en grandes secciones: verduras/vegetales, mariscos y pescados, carnes y postres. La sección de verduras y vegetales suele ser la más abundante en número de platos, y es donde el restaurante despliega su creatividad vegetal: múltiples técnicas (fermentados, encurtidos, geles, texturas crujientes, purés, caldos), diversidad cromática, juego de contrastes. Se percibe la madurez del discurso vegetal: no como un interludio, sino como un eje principal; no como acompañante, sino protagonista. La sección de mariscos alterna delicadeza con potencia gustativa, con distintos momentos álgidos del menú. En la parte final del menú, las carnes, se denota densidad, sabor profundo y momentos de orquesta. Diversas carnes en elaboraciones con hierbas, frutas, fermentos, elementos vegetales como contrapunto. Los postres culminan el menú con sorpresa, emoción visual y gustativa.

Fresco y maduro. Sorbete de remolacha y manzana, espuma de pomelo, calabacín a la sal y colinabo impregnado. Puré de chirivía y champiñones, reducción de pomelo, encurtido de coliflor y chalota.

El colinabo impregnado aporta jugosidad. Plato vegetal, limpio y refrescante.

Ensalada de tomates de Mas Marroch. Tomate Cherry pera amarillo encurtido, shots de tomate kumato, tomate corazón de buey lacado en su jugo, tomate zebra, tomate nippo, tomate Sweet Solano, tomate Summer of Love. Puré de anchoa y nuez, cherry semi seco, gel de vinagre de Jerez, gelée de agua de tomate y aceite de hoja de tomatera.

A medio degustar los platos principales, Josep Roca departió con nosotros unos instantes, sin prisa, manteniendo una conversación fluida y felicitándonos con efusividad por los motivos que nos habían llevado hasta su casa. Todo un detalle por parte del jefe de sala y muy de agradecer su cercanía y humanidad.

Ensalada de lechuga de Mas Marroch, a la brasa, encurtida, aliñada, ajo negro y hierbas anisadas.

Calabacín cocido al barro, demiglace especiada de calabacín, higos, queso de higuera, flor de calabacín a la sal, cremoso de pistacho y aceite de hoja de higuera.

Sardina curada y marinada. Velouté de las espinas a la brasa con ajo y perejil. Flores y frutas encurtidas. Garum de anchoa. Manzana con Amontillado, hinojo y lima, y praliné de avellana tostada.

Katsuobushi de berenjena lacada, berenjena asada a la llama, berenjena encurtida, cremoso de berenjena, salsa de cacahuete y tamarindo, miso de hinojo, gel de cítricos y sarraceno.

Se presenta la berenjena en varias texturas: asada, encurtida y cremosa. Se acompaña de una salsa de cacahuete y tamarindo con miso de hinojo. El katsuobushi, copos de bonito seco japoneses, aporta umami. El gel de cítricos y sarraceno tostado cierran con frescura y crujiente.

Cococha de merluza con puerro, crujiente de puerro, pil pil de cabeza de merluza, pil pil de puerro, romesco y aceite de la hoja de puerro.

Gamba de Palamós marinada con velouté de almendras, vinagre de arroz, almendra tierna y jugo de la cabeza de gamba.

Todo un clásico imprescindible desde 1998. Se presenta la gamba roja semicruda, marinada quinceminutos con vinagre de arroz y mirin. El katsuobushi da un toque ahumado y dulce. Jugo concentrado de las cabezas y crujiente de patas y bigotes. Se sirve sobre velouté de plancton. La gamba entera, en su máxima expresión.

Suquet de pescado del día a la brasa con el jugo de sus espinas, naranja, alcaparras, tomate confitado y piñón.

Presentan un pescado de lonja cocinado al carbón, cabracho en esta ocasión. Se acompaña con suquet, guiso catalán tradicional hecho con sus espinas. Naranja, alcaparras, tomate confitado y piñones completan el plato. Fuego, tradición y equilibrio.

Cigala con parfait de pularda. Mar y montaña. Jugo de rustido de pularda, crujiente de su piel, bisquet de cigala, parfait de hígado de pularda, algas encurtidas, hinojo de mar encurtido.

Parfait de hígado de pularda, suave y untuoso. Se acompaña de jugo de rustido, bisqué de cigala y crujiente de piel de ave. Algas e hinojo de mar encurtidos aportan frescura salina. Un mar y montaña elegante y complejo.

Pintada con chucrut de col lombarda a la brasa, remolacha ahumada, endivias al café, uvas frescas, uvas salteadas con mantequilla y salsa de pintada con mole.

«Xuixo» de estofado de pato. Pato curado y ahumado, salsa de pato, pato marinado, consomé de pato, salsa de escabeche de pato, guisado de pato, naranja sanguina.

Versión salada del pastel típico catalán. Relleno con pato en múltiples preparaciones: curado, ahumado, marinado y guisado. Salsa de escabeche y naranja sanguina. Crujiente por fuera, jugoso y profundo por dentro.

Coco rallado. Crema de flor de naranjo, crujiente de coco, sorbete higos, espuma de coco, lima y coco rallado.

A modo de prepostre. El plato se culmina rayando el coco del mismísimo Jordi Roca.

Otoño. Puré de boniato braseado, bearnesa de miel y mantequilla noisette, naranja, bizcocho de zanahoria, granizado de mandarina, helado de yema de huevo con licor de mandarina, níscalos y espécias.

Manzana de feria. Texturizado de manzana verde, sablé de mantequilla, manzana caramelizada con Calvados y vainilla, esfera de caramelo soplado, espuma de manzana al horno y helado de crema catalana.

Castaña, jarabe de arce y limón. Crema de marrón glacé, mousse de haba tonka, crema de castañas, piel de limón confitado, helado de castaña quemada, gel y crujiente de jarabe de arce.

Terminamos los postres con una reciente novedad, típica de la estación otoñal en la que nos encontramos.

Festival del cacao.

La celebración final del producto estrella: el cacao ecuatoriano. Una experiencia de realidad virtual sorprendente y mágica.

Todavía tuvimos la oportunidad de degustar un postre más, pues tuvieron el grandísimo detalle de obsequiarnos con uno extra con motivo de nuestra celebración, acompañado de su velita y todo.

Fue en ese momento cuando Jordi Roca apareció en la sala, teniendo la oportunidad de conversar largo y tendido con él y mostrándonos toda su genialidad en estado puro. Considerado como uno de los mejores reposteros del mundo, es conocido por dirigir el universo Rocambolesc.

Emocionados por sus palabras, alabamos muy sinceramente su creatividad y autenticidad. Un magnífico colofón para una experiencia gastronómica que parecía que tocaba a su fin, aunque aún había más.

Con el café nos presentaron una auténtica Noria de Petit Fours, una sorprendente manera de presentar el punto y final con Bámbolas de plátano, chocolate, nueces; y menta y eucaliptus con base de chocolate blanco. Cookies y mini oreo. Fruta confitada, cuadradito de piña con coco; cilindro de manzana con lima; y los clásicos Ferrero con Peta Zetas y avellanas.

Es de destacar la atención máxima al comensal: correcciones del punto, explicaciones, ajustes en el servicio. Aunque atendidos por varios profesionales durante el transcurso de la comida, Paula había sido nuestra principal compañera de viaje. Fue ella la encargada de acompañarnos en nuestra visita a la cocina, donde tuvimos la oportunidad de saludar a todo el equipo del Restaurante, y a la espectacular bodega con la que cuenta El Celler.

Habíamos llegamos a las 12:20 horas y nos despedíamos en la puerta de Josep Roca a las 17:00 horas. Una experiencia inolvidable, sin duda.

El Menú Degustación Festival 2025 en El Celler de Can Roca ha sido una experiencia sensorial que trasciende lo meramente gastronómico. Más que una comida, fue un recorrido emocional por la excelencia, la creatividad y la identidad culinaria de un equipo que lleva décadas marcando el rumbo de la alta cocina internacional. De principio a fin es un paseo sensorial por la memoria, la técnica y la emoción, un espectáculo gastronómico donde cada bocado parece contar una historia íntima.

Bajo la dirección de los hermanos Roca, el Restaurante ha sabido mantenerse en la vanguardia sin perder de vista sus raíces. Cada propuesta que llega a la mesa es el resultado de un trabajo minucioso, de una investigación constante y de un profundo respeto por el producto y la cultura gastronómica catalana.

La cocina de El Celler de Can Roca, inspirada por Joan Roca, no solo destaca por la técnica y la innovación, sino también por la emoción que transmite. Cada creación está pensada para contar una historia, despertar recuerdos y conectar con el comensal de una manera íntima y profunda. Se nota la complicidad entre los tres hermanos, que han logrado crear un lenguaje propio donde se funden arte, ciencia y sensibilidad.

El servicio en sala, dirigido con maestría por Josep Roca, es un ejemplo de elegancia y cercanía. La atención es precisa, sin artificios, y acompaña al cliente a lo largo de toda la experiencia con naturalidad y calidez.

La parte dulce, a cargo de Jordi Roca, mantiene el nivel de asombro hasta el último momento. Su capacidad para transformar los postres en pequeñas obras de arte multisensoriales confirma por qué es considerado uno de los grandes referentes mundiales en su disciplina.

En conjunto, la experiencia del Menú Degustación Festival 2025 es un homenaje al talento, al esfuerzo colectivo y a la pasión por emocionar a través de la gastronomía. El Celler de Can Roca continúa siendo un faro de innovación y excelencia, y una visita a su casa sigue siendo, hoy por hoy, uno de los mayores privilegios para cualquier amante de la buena mesa.

Una de las grandes virtudes del menú no son necesariamente ciertos platos aislados, aunque muchos destacan por sí solos, sino el ritmo general, los contrastes y el relato emocional que recorres como comensal: momentos de pausa y contemplación (entre secciones) que permiten digerir y anticipar; alternancia entre platos ligeros y densos, fríos y cálidos, ácidos y dulces; uso de contexto simbólico: muchos platos contienen referencias a la historia del restaurante, a la historia personal de los hermanos, a ingredientes de su entorno o evocaciones sensoriales; y presentaciones cuidadas al extremo: cada emplatado parece casi escultura comestible.

En definitiva, una experiencia para dejarse llevar, para sorprenderse, para recordar sabores y momentos, para conversar entre plato y plato, y para entender por qué El Celler de Can Roca sigue siendo una referencia universal. Y para disfrutar de la compañía de la persona sin la que este momento no hubiera sido posible. Porque no lo imagino sin ella. Aunque al final parece haberse convertido en mi homenaje, la que se merece el homenaje es ella. Porque tiene mucho más mérito que jubilarse enfrentarse a todos los avatares de la vida diaria, que son muchos y muy complicados, personales y familiares, y hacerlo con entereza y determinación, siendo la luz y el timón de la vida de los que la comparten con ella. Gracias infinitas, May.

Publicado en 2025, ⭐⭐⭐, Gastronomía, Girona, Guía MICHELIN | 2 comentarios

Say Hello to the Hits

Esperamos a última hora para sacar las entradas del concierto de Lionel Richie en Murcia, un auténtico mito e ídolo de nuestra juventud. Tuvimos la oportunidad de verlo, o intentarlo, en nuestra visita en Las Vegas, pero no parecía el mejor momento. La deuda que teníamos pendiente con su música la saldamos anoche en el coso murciano. El ganador de cuatro Grammy’s, un Globo de Oro y hasta un Óscar a la Mejor Canción Original en 1986 (“Say you, say me”, de la película “White Nights”), figura clave del pop, soul y rhythm and blues, consiguió que Murcia se rindiera a sus pies en el comienzo de su gira europea Say Hello to the Hits en España.

Antes de comenzar el concierto comprobamos su edad: 76 años. No parece que los tenga encima del escenario. Acompañado de una potente banda de cinco músicos, el cantante, compositor y productor ofreció una velada cargada de fiesta, romanticismo y emociones a flor de piel, con continuos cambios de ritmo que iban desde las más íntimas baladas hasta el funk más poderoso.

Unos minutos después de la hora fijada para el inicio del concierto comenzaban a oírse los primeros acordes de “Hello”, un auténtico himno entre sus seguidores, del álbum “Can’t slow down” (1983), seguido de “Running with the night” que dejaba claro que el concierto no iba a defraudar. También sus primeras alusiones al calor de la noche y sus primeros guiños al público (“¡I love you, Mursía!”), y es que ha pronunciado no menos de veinte veces la palabra Murcia hasta parecer vocalizarla bien.

Parece que poco acostumbrado a los rigores del verano murciano, llegó a asegurar que, a causa del calor, nunca había visto a la banda tan cerca de la muerte, preguntándose en tono jocoso si estaba en Murcia o en Miami («Is it Murcia or is it Miami?«).

El repertorio ha sido un calculado equilibrio entre sus grandes éxitos en solitario y algunas de las joyas del sonido Motown junto a “The Commodores”, grupo al que perteneció. De aquella etapa ha interpretado al piano “Easy”, “Sail On” y “Three times a Lady” más dos medleys, uno con “Brick house” y “Fire” y otro con “Fancy dancer”, “Sweet love” y “Lady (You bring me up)”.

A lo largo de lo algo más de hora y media del show hemos disfrutado de enormes canciones como “Penny lover”, “Stuck on you”, “Truly”, “You are” o “Endless love”, que escribió y grabó junto a Diana Ross a la que, según el cantante, lleva cuarenta y dos años proponiéndole que la cante con él. El reggae también ha tenido su cuota con “Se La”, el último sencillo que el artista publicó en los años ochenta. Ya con el público en el bolsillo han sonado “My destiny” y “Dancing on the ceiling”, seguidas de “Say you, say me”, coreada al unísono por toda la plaza. La sorpresa emotiva ha llegado con una versión reducida de “We are the World”, el himno del que es coautor con Michael Jackson y que grabaron cuarenta y cinco de las mejores voces de Estados Unidos para luchar contra la hambruna en Etiopía.

La noche terminaba con Lionel Richie ataviado con su famosísima chaqueta de cuero negro con detalles rojos y, como no, “All night long (all night)”. El delirio. La gente ha bailado, ha cantado, ha celebrado el hecho de compartir una maravillosa velada con una superestrella que no ha defraudado a nadie, más bien al contrario. Un acierto decidirnos, al final, a no dejar la oportunidad de pasar un maravilloso intervalo de tiempo junto a uno de los grandes de la música, una auténtica leyenda que ha dejado claro que le queda cuerda para rato.

 “God bless you!

Publicado en Conciertos | Deja un comentario

Premios del Supermanager 2024/25

Como recordamos en un post anterior, un equipo de cobarri consiguió entrar en el top5 de la clasificación general del Supermanager 2024/25, «placer de viajar», con un total de 6.237,8 puntos. Su brillante temporada le supuso el triunfo, además, en varias de ellas, algunas de enorme prestigio, como la Liga Privada oficial del UCAM Murcia o la Liga Juancho Hernangómez, entre otras, aunque las bases del Supermanager impiden que no se puedan recoger todos los premios conseguidos.

Al final, la elección fue elegir el premio como primer clasificado de la Liga UCAM Murcia, como se comunicó a la ACB. Pasados unos días, Pedro, su Jefe de Prensa, se puso en contacto con nosotros para proceder a la entrega.

Tras varios días intentando que la camiseta oficial del UCAM Murcia 2024-25 fuera entregada por algún jugador de la plantilla, el periodo vacacional lo impidió, aunque las casualidades del destino quisieron que el día de la recogida en las oficinas del club nos encontráramos con Rodion Kurucs, cumpliendo nuestra petición.

Esperemos que la próxima temporada podamos volver a repetir triunfos como el de esta y, si es posible, la quinta victoria de jornada en el Supermanager ACB, que ya toca.

Una preciosa camiseta, por cierto, con la que el equipo despidió la temporada 2024/25 en el Palacio de los Deportes de Murcia el sábado, 24 de mayo de 2025, en el último partido del UCAM Murcia como local frente el Leyma Coruña, inspirada en la reserva natural de Calblanque. 

Publicado en Supermanager | Deja un comentario