París 2008 (4)

Nuestro penúltimo día en París no comenzaba con una excursión, lo que nos evitó los madrugones anteriores. Era nuestro primer día moviéndonos a nuestro aire por la ciudad y la agenda estaba repleta de lugares que visitar. Decidimos viajar en metro, posiblemente el modo más rápido para desplazarse. Sacamos un billete válido para todo el día para cada uno y nos adentramos en las entrañas de la ciudad en una estación próxima al hotel.

La primera parada era el Museo d’Orsay. Este soberbio edificio de Victor Laloux (origiralmente destinado por la compañía del ferrocarril Orléans a terminal) expone diferentes tipos de arte del periodo comprendido entre 1.848 y 1.914. La colección es impresionante, más bien se podría decir que abruma tanto arte junto. Y sobre todo para alguien de ciencias, que en cierta medida es como aquel «coleccionista de espectáculos» que sólo asiste a un estadio para presenciar un Real Madrid-FC Barcelona.

Por supuesto que uno no deja de impresionarse ante la gran cantidad de obras de Rodin que puedes admirar (sólo era el aperitivo de lo que vendría después) y, sobre todo, cuando en la planta superior te encuentras con la sala dedicada a Van Gogh (no creo que en muchos museos haya tantas obras de este genial pintor juntas), o a Cézanne, Degas, Manel, Matisse, Monet, Renoir, Toulouse-Lautrec,…

Cuando tenía más tiempo libre encontré un pasatiempo en la construcción de puzzles y muchos de ellos eran reproducciones de grandes obras de arte. ¡Pues allí estaban todos los originales de mis rompecabezas juntos! Realmente increíble, incluso para un aficionadillo como yo.

Abandonamos el museo y nos dirigimos a pie al Museo Rodin, en el antiguo hôtel Biron, donde residió el escultor, donde pudimos admirar la mayoría de sus grandes obras: El Pensador, La Puerta del Infierno, Las tres Sombras, Balzac, El Beso,…

El Boulevard des Invalides separa el Museo Rodin del imponente Hôtel des Invalides, que da nombre a la zona, y no desaprovechamos la oportunidad de acercarnos a la Iglesia del Dôme, en cuya cripta yace Napoleón.

Se acercaba la hora de comer y decidimos volver al metro para trasladarnos a los Campos Elíseos para pasear entre el bullicio de gente. Subimos hasta el Arco del Triunfo y, después de la comida, decidimos realizar alguna compra en las Galeries Lafayette, muy cerca del hotel, permitiéndome el capricho de traerme el maillot amarillo de la ronda gala, próxima a comenzar, para cuando salga en bicicleta por la carretera de Barqueros (sin comentarios).

Descansamos un poco en el hotel y nos preparamos para nuestra excursión del día (no perdonamos una), que esta vez era nocturna. A las 19’45 horas debíamos estar en el Port de la Bourdonnais para embarcar (de nuevo) en un Bateaux Parisiens y pasear por el Sena, con cena incluida. El viaje en metro nos permitió pasear por los jardines del Trocadero, junto al Palacio de Chaillot.

Si las excursiones de días anteriores eran más que prescindibles, esta es un capricho que no puedes dejar de darte, sobre todo si te acompaña la persona más maravillosa del mundo, principal responsable de que estos cinco días sean inolvidables.

El Sena, sus majestuosos puentes, los monumentos de París, la Torre Eiffel iluminada, la orquestra con cantante que te acompaña con famosas canciones francesas durante el crucero, … Una noche inolvidable. Aquí reproducimos el menú de la cena, en el que coincidimos prácticamente en todo salvo el postre:


Entradas

Ancas de rana y morillas cocinadas a fuego lento, lechuga y hierbas tiernas en fina crema

Lomo de salmón ahumado, emulsión de aceite de oliva, crema de tarama

Foie gras de pato confitado, boletos marinados, pan con cereales

Langostinos “black tiger”, espárragos trigueros y Avruga

Segundo plato

Lubina, tomate confitado y níscalos, jugos de cocción a la cidronela

Filete de pato pequeño como una parrillada, frutas y verduras tempranas, condimento especiado

Pieza de buey “black Angus”, puré de patata con tomate y cebolletas, jugo aromatizado a la trufa

Suprema de pollo asado, barigoule de verduras al pisto, jugo de pimiento de Espelette

Postre

Tabla de quesos frescos y curados, panecillo con uvas pasas

Dulce al caramelo mantequilla salada sobre un ligero bizcocho de macarrón

Fresas y frambuesas en un jugo helado, sorbete fiordo, crujiente de azúcar

Tejo oro chocolate – guindas, jugo al aromatizado con amarena

Nougat helado, pistacho, fruta de la pasión

Bebidas

Aperitivo, Macon Fuissé, Fronsac

Agua mineral y café


Tras desembarcar regresamos al hotel en taxi, pero la preciosa noche de París invitaba al paseo.Llegamos a la Plaza de la Concordia, con su majestuoso obelisco, tras pasar por el famoso restaurante Maxim’s. Por desgracia, el retorno estaba próximo.

Publicado en 2008, Arte, Grandes museos, Paris, Viajes, Viajes por el extranjero | Deja un comentario

París 2008 (3)

El jueves teníamos la segunda de las excursiones programadas con antelación a nuestra salida: «París día completo». El nombre lo dice todo. Tras otro pequeño madrugón y un buen desayuno, al punto de salida. Por la mañana tocaba «París histórico», una visita al corazón de viejo París que prometía revivir dos mil años de arte e historia.

Tras admirar (de nuevo) el geométrico diseño de la Plaza Vendôme y la sorprendente arquitectura de la vieja Ópera, realizamos un recorrido panorámico por la Plaza de la Bastilla, el barrio du Marais y el barrio Latino (la Sorbona, los jardines de Luxemburgo y St. Germain des Prés).

Al final de este recorrido nos trasladamos en «Batobus» desde los alrededores del Museo d’Orsay hasta la isla de la Cité, donde visitamos la Catedral de Notre-Dame, para volver en barco hasta las inmediaciones del Louvre y los jardines de las Tullerias.

Poco tiempo para comer porque algo después de las dos de la tarde comenzaba la siguiente salida: «París seinorama». Otro recorrido panorámico, esta vez por la Plaza de la Concordia, la Avenida de los Campos Elíseos, el Arco del Triunfo y los barrios residenciales del oeste próximos al «Bois de Boulogne».

Terminamos en el muelle de la Bourdonnais, donde embarcamos en un «Bateaux Parisiens» para realizar «otro» pequeño crucero por el Sena y, tras desembarcar, visita a la Torre Eiffel, subiendo en ascensor hasta su segundo piso, para contemplar unas maravillosas vistas de París.

La tarde no invitaba a ver mucho más. El atracón había sido considerable. Decidimos cenar en el hotel degustando, entre otros suculentos manjares, un exquisito bloc de foie gras de canard du Sud-Ouest acompañado de dos botellas de vino de Burdeos (aunque no nos atrevimos a traer ninguna botella en el avión, sí que viajaron con nosotros algunas latas de foie que algunos asiduos de este blog podrán degustar próximamente, acompañado de algún buen caldo de la tierra, o de algún magnum de aalto que está preparado para la ocasión).

Publicado en 2008, Paris, Viajes, Viajes por el extranjero | Deja un comentario

París 2008 (2)

El segundo día en París comenzó pronto. Había que estar en el punto de salida de la excursión que teníamos planeada (Versalles apartamentos + Montmartre y el Louvre) sobre las nueve de la mañana y desayunar antes en el hotel, más el paseo hasta la Plaza de las Pirámides.

El viaje a la siempre sorprendente Versalles nos permitió atravesar por primera vez la Avenida de los Campos Elíseos, de lo poquito que nos faltó nuestra primera noche. Tras visitar por libre una pequeñísima porción de las más de 100 hectáreas que ocupan los esplendorosos jardines, aunque por la premura de tiempo no pudimos ni llegar a la gran Fuente de Apolo, realizamos una visita guiada de los grandes aposentos de los Reyes.

Destaca en ellos una de las joyas del palacio, la Galería de los Espejos, con sus diecisiete ventanales que miran al parque y sus otros tantos espejos en el muro opuesto, con un efecto luminoso increíble. Sin olvidarnos de la bóveda, con pinturas que ilustran las grandes victorias francesas. Todo refleja la voluntad de Luis XIV, el rey Sol.

De vuelta a la ciudad, poco tiempo para comer, ya que a las dos de la tarde salíamos en autobús rumbo a Montmartre. Y aquí nos cayó el primer diluvio, que deslució toda la visita a este pintoresco barrio. Tras tomar el funicular, visita a pie pasada por agua por Montmartre y la Plaza du Tertre.

Tuvimos que refugiarnos en uno de sus cafés para no coger una pulmonía, a consecuencia del inmenso chaparrón. Antes de bajar la colina, visita a la Basílica del Sacré Coeur.

Y de ahí al Louvre, al que accedimos por el aparcamiento subterráneo, lo que te obliga a empezar la visita por el final de «El código Da Vinci», por La Pyramide Inversée, [(…) las dos pírámides se apuntaban la una a la otra, y sus puntas casi se tocaban. «El cáliz encima. La espada debajo» (…)]. De ahí, atravesando galerías, tiendas y otras dependencias, llegamos al Hall Napoleón, inicio de los recorridos por las alas Sully, Denon y Richelieu.

Por la primera de ellas iniciamos la visita guiada, que tenía por objeto poco más del llamado por Robert Langdon «el Louvre Light», un itinerario reducido para ver sus tres obras más famosas: LaMona Lisa, la Venus de Milo y la Victoria Alada de Samotracia. Atravesamos el Louvre medieval y de ahí, atravesando las antigüedades egipcias llegamos a las griegas, deteniéndonos en una de las grandes joyas del arte helenístico, la Venus de Milo.

Y de ahí, a la famosa escalera con la Victoria de Samotracia sobre la proa de la nave que ella llevara al éxito. Impresionantes ambas.

Tras contemplar la Galería de Apolo, sin las joyas de la corona, pasamos a la Salle des États, en la que se expone el cuadro más famoso del mundo, la Mona Lisa de Leonardo, tras su panel protector de plexiglas, a la que es difícil acercarse por el gentío que allí se congrega.

Tras contemplarla detenidamente, pasamos a la galería de pintura francesa (grandes formatos) con las grandes obras de Jacques Louis David (Coronación de Napoleón I), Géricault (La Balsa de la Medusa) y Delacroix (Muerte de Sardanápalo, La Libertad guiando al Pueblo).

Aquí finalizaba la visita guiada. Teníamos casi cuatro horas más para continuar la visita. No estaba mal, teniendo en cuenta que se estima que un visitante tendría que dedicar cinco semanas para ver las sesenta y cinco mil trescientas piezas expuestas en el museo. Volvimos sobre nuestros pasos para volver a la galería de pintura italiana, donde contemplamos La Virgen de las Rocas (seguíamos el rastro de los protagonistas de la novela).

Tras visitar la sala donde se exponen las pinturas españolas, nos propusimos contemplar las obras de Jan Vermeer. Para ello, había que abandonar el ala Denon y adentrarse en el Pabellón Richelieu. Impresionante el Patio de los Caballos marmóreos de Coustou.

También la Sala Rubens. Cansados ya, llegamos a la sala donde se expone La costurera de encajes y El Astrónomo.

Aunque eran poco más de las ocho de la tarde, decidimos abandonar el museo. El descanso era más que merecido. Cenamos en las inmediaciones del hotel y nos preparamos para otra dura jornada.

Publicado en 2008, Arte, Grandes museos, Paris, Viajes, Viajes por el extranjero | Deja un comentario

París 2008 (1)

Si el año pasado nos escapamos unos días a Barcelona coincidiendo con el campamento de ASTRADE, para ver la ciudad y visitar a nuestro buen amigo Valentín (lástima que por entonces no tuviera activo este blog para contarlo), este año nos atrevimos con un viaje a París aprovechando la estancia de Sara en Fundamifp. En primer lugar, hay que agradecérselo a todas las personas que se quedan aquí velando por si ocurre alguna contingencia (Mª Eugenia, Almudena, Paqui) y a la maravillosa gente que estuvo con Sara en Santiago de la Ribera (gracias especialísimas a Maribel, Pedro y Ana).

Comimos en Elche camino del aeropuerto de El Altet en Alicante, al que llegamos con tiempo suficiente para facturar sin prisas y embarcar a la hora fijada en el avión. La duración del vuelo fue menor de la esperada y en un abrir y cerrar de ojos estábamos en París. Traslado al hotel y, tras instalarnos, el primer paseo por la ciudad.

Fieles a nuestra tradición, si nos descuidamos vemos toda la ciudad la primera noche, aunque es imposible ver todo lo que París ofrece al visitante. La Plaza Vendôme, con el Hotel Ritz y los grandes joyeros. El barrio de Les Tuileries y la Plaza de las Pirámides, que visitaríamos tantas veces en días sucesivos.

De ahí al Louvre, atravesando el jardín del carrousel. Contemplamos los distintos pabellones y la famosa pirámide de I.M. Pei.

Tras recrearnos con esta joya arquitectónica cruzamos por primera vez el Sena para visitar el Instituto de Francia y volver al recinto exterior del museo a través del puente de los artistas, pintoresco donde los haya, con un bullicio increíble. Visita al Patio Cuadrado y al Palais Royal y sus jardines.

Y paseo por la Avenida de la Ópera camino del hotel. Una cerveza y un foie, y a descansar.

Publicado en 2008, Paris, Viajes, Viajes por el extranjero | Deja un comentario

Roger Hodgson en Madrid

Siempre había soñado con ver a Roger Hodgson en directo.

Y parecía que el pasado 5 de junio era el día marcado en el calendario para hacerlo. Era complicado. Trabajaba jueves y viernes. Había que ir a Madrid y volver en el día. Pero ver a esta leyenda de la música, fundador junto a  Rick Davies de Supertramp, merecía la pena.

Tras salir del trabajo y comer en Honrubia llegamos a Madrid a media tarde. La apertura de puertas (el concierto sería en la Sala La Riviera de la capital) estaba anunciada a las 19’30 horas y había tiempo de visitar (¡¡como no!!) los alrededores de La Almudena y el Palacio Real.

Tras un breve refrigerio nos acercamos a La Riviera, donde ya empezaba a notarse ambiente de concierto. Un concierto que, para suerte nuestra, daría comienzo bastante pronto, a las 21’00 horas, ya que al día siguiente había que trabajar y tocaba regreso nocturno a Murcia.

Nada más entrar compramos la camiseta de la gira de rigor y nos situamos cerca del escenario, repleto de teclados, piano, batería y demás instrumentos. La emoción del momento acortó la espera y, con puntualidad británica, apareció Roger Hodgson con una tremenda ovación por parte de toda la sala. Con un “Hola Madrid” se colocó en el teclado y comenzó a sonar el fantástico “Take The Long Way Home”. Qué más se podía pedir.

Maravilloso comienzo que continuó con “School” y “In Jeopardy”. Desde el principio no paramos de cantar una tras otra las canciones junto a Hodgson, Destilaba simpatía y se le veía a gusto, haciendo lo que mejor sabe hacer, con miradas cómplices y sonrisas de agradecimiento por este fantástico recibimiento.

Con un sonido y juego de luces espectacular atacaría el “Lovers In The Wind” que enlazaría sin apenas pausa con el “The More I Look”, “Easy Does it” y “Sister Moonshine”.

20140605_212425

Qué rápido pasaba el tiempo. Estábamos disfrutando el momento, pero no queríamos que pasaran estas dos horas alejados de los problemas cotidianos, como el mismo Mr Hodgson nos recordó al comienzo del concierto. La temperatura subió con el “Breakfast in America”, ya cantando a grito pelado el estribillo toda la sala.

Tras “Lady” y “Love is 1000 Times” llegaba “The Logical Song”, otro himno. Roger Hodgson estaba enorme al piano, a la guitara y vocalmente, pero la banda que le acompañó no se le quedaba a la zaga. “Death & a Zoo“, “If Everyone was listening” , “Child Of visión”, “Know Who You Are” … y “Dreamer”. Apoteósico.

20140605_221637

Y, a continuación, “Fool´s Overture”. Espectacular. Había que frotarse los ojos para comprobar que no era un sueño, que estábamos allí, en La Riviera, a escasos dos metros de Roger Hodgson, viéndolo tocar al piano una de las obras cumbres de la música. Espectacular e impresionante.

Tras el “Fool´s Overture” se retiró del escenario para volver momentos después tras la fuerte ovación del público y tocar los bises de rigor, que en esta ocasión fueron tres, ”Two Of Us”, “Give a Little Bit” (¡¡otro momentazo!!) y, finalmente, “It´s Raining Again” con el que dio por finalizado el concierto.

20140605_215347

Dos intensas y memorables horas con la música y las canciones de un genio, de un maestro.

En un santiamén salimos de la sala, nos montamos en el coche y tomamos camino de regreso a casa (nuestro particular take the long way home). Llegamos, sin novedad, a Alcantarilla, pasadas las dos y media de la madrugada.

Todo había merecido la pena.

Publicado en Conciertos | 4 comentarios