Nuestro primer objetivo en esta, nuestra segunda mañana en New York, era el Rockefeller Center, ubicado entre las Calles 48 y 51, y las Avenidas Quinta y Sexta, el complejo comercial y de entretenimiento más grande de Estados Unidos.
A comienzos de 1929, John D. Rockefeller Jr. arrendó el terreno perteneciente a la Columbia University para construir un complejo inmobiliario en el que tenía previsto incluir la nueva Metropolitan Opera House. En Octubre del mismo año, se produce el crack en Wall Street lo que desencadena el abandono de las empresas inversoras, incluida la MET, por lo que Rockefeller se quedó solo con un terreno que había alquilado por un periodo de 21 años.

Rockefeller tuvo que cambiar su proyecto inicial y desarrolló uno nuevo con la idea de acoger la nueva industria de radio y televisión que acababa de emerger. El diseño del complejo supuso un reto para los arquitectos ya que era la primera vez que se edificaría un terreno formado por tres manzanas unificando el estilo arquitectónico. Por estos motivos, Rockefeller lo bautizó con el nombre de Radio City y lo denominó como «una ciudad dentro de la Ciudad».

El primer edificio en construirse fue el RCA Building para la Radio Corporation of America diseñado por Raymond Hood. Con 256 metros de altura y 70 plantas, es el más alto del complejo y sirvió como base arquitectónica para el diseño del resto de los edificios. Durante 10 años se completaron los 14 edificios del proyecto inicial al más puro estilo Art Déco. El 1 de Noviembre de 1939, se inaugura el Radio City al que un año más tarde se le rebautizaría como Rockefeller Center.

Entre los años 1959 y 1973, al complejo se le unieron 5 edificios más a lo largo de la sexta Avenida. En total, el Rockefeller Center está formado por 19 edificios que albergan oficinas, tiendas, restaurantes, bares, teatros y estudios de televisión. Todo el complejo está conectado entre sí subterráneamente por túneles desde los que se acceden también a las líneas de metro.
El RCA Building pasó a llamarse en 1988 GE Building o 30 Rockefeller Center y en él se albergan las oficinas de la General Electric y de la NBC (Nacional Broadcasting Company). Sobre la entrada del edificio se encuentra esculpido el relieve Wisdom del escultor Lee Lawrie, una alegoría a la Sabiduría y el Conocimiento. La decoración del interior fue realizada por los artistas Frank Brangwyn, Diego Rivera y Josep María Sert, que sustituyó a Rivera. A los pies del edificio se coloca todos los años, en épocas navideñas, el famoso árbol de Navidad que resulta el más grande de Estados Unidos.
La entrada principal al complejo desde la Quinta Avenida da lugar a un agradable paseo ajardinado conocido como Channel Gardens. Este nombre viene a recordar el Canal de la Mancha, pues el paseo está flanqueado por dos edificios: el inglés British Empire Building y el francés La Maison Française. Los jardines están decorados con fuentes y esculturas de peces hechas en bronce por el escultor Rene Chambellan. Channel Gardens desemboca en la Lower Plaza presidida por la escultura Prometeo, de Paul Manship. Esta plaza, antigua entrada a las tiendas de lujo que años atrás poblaban el complejo, se utiliza como terraza de restaurante en verano y como pista de hielo para patinaje en invierno.


Almuerzo sobre un rascacielos (“Lunch Atop A Skycraper”), la mítica fotografía de obreros en un rascacielos de Nueva York ,fue tomada el 20 de septiembre de 1932, durante la construcción de la sede de la RCA, después rebautizada como GE Building y que forma parte del Rockefeller Center. Esta imagen de los obreros en la pausa para el almuerzo, suspendidos sobre una grúa en Manhattan es una de las imágenes más reconocidas del siglo XX. Según ha publicado The Indendent, no fue fruto de la casualidad: el Rockefeller Center buscaba imágenes con las que publicitarse.

Varias agencias de noticias habían manado a fotógrafos a cubrir la construcción del RCA Building y se desconoce quién tomó la fotografía. Durante años fue atribuída a Charles Ebbets, pero tras descubrir que no fue el único fotógrafo allí la agencia Corbis sostiene que no se puede conocer quién tomó justo esa foto.
En el Rockefeller Center se encuentra ubicado el mirador Top of the Rock, al que accedimos. Sin apenas colas a esta hora de la mañana es, posiblemente, uno de los mejores observatorios en altura de la ciudad y ofrece las mejores vistas aéreas de Nueva York y Manhattan.




Tras subir hasta los pisos superiores del Rockefeller Plaza, tenemos sin duda una excelente vista de Central Park y Harlem desde un lado, y de los edificios más emblemáticos de Midtown por el otro, como el Bank of America de Bryant Park o el edificio Chrysler, con el puente de Brooklyn y la Estatua de la Libertad al fondo. La vista sobre el Empire State tiene especial encanto, aunque por otro lado este edificio impide que se tenga una mejor visibilidad sobre Downtown y el distrito financiero.





En nuestro camino hasta la estación de metro que nos acercaría al Museo Metropolitano de Arte vislumbramos la Catedral de San Patricio y dos “presidenciales” hoteles, el Lotte New York Palace y el Waldorf Astoria.



El Metropolitan Museum of Art, más conocido como The Met, es probablemente el mejor museo de Nueva York y uno de los mejores museos de arte del mundo. Situado en la Quinta avenida, colindando con Central Park en la denominada milla de los museos, fue inaugurado en 1897 y en él se encuentran más de dos millones de obras de arte, con espectaculares colecciones de arte europeo, medieval y egipcio.


“Ávidos” de arte, comenzamos por la colección de arte egipcio, compuesta por más de 36.000 piezas, clasificadas desde el Paleolítico hasta la época de dominación romana. Aunque la mayor parte de la colección inicial de arte egipcio provino de colecciones privadas, casi la mitad de la actual colección proviene de descubrimientos hechos a través de excavaciones arqueológicas organizadas por el mismo museo entre 1906 y 1944.



Entre las piezas más valiosas de la colección se encuentra un conjunto de 24 maquetas de madera, descubiertas en una tumba de Deir el-Bahari en 1920. Sin embargo, la pieza más popular es el templo de Dendur, que forma parte de los templos que fueron desmontados por el gobierno egipcio para salvarlos de la inundación causada por la construcción de la presa de Asuán, como el templo de Debod que se puede visitar en Madrid. Donado a Estados Unidos en 1965 y reconstruido en el Met en 1978 se encuentra situado en una gran sala, parcialmente rodeado por una lámina de agua e iluminado por un gran ventanal con vistas a Central Park.



La colección de arte griego y romano posee más de 50.000 piezas fechadas hasta el 312 a.C. La colección se remonta a la fundación del museo: el primer objeto asentado en los registros del museo es un sarcófago romano. Aunque la colección se centra en objetos de Grecia Antigua y el Imperio romano, estas regiones históricas incluyen una gran variedad de culturas y estilos artísticos.



La colección de arte medieval consiste en un amplio espectro de arte occidental desde el siglo IV hasta principios del siglo XVI, así como también arte bizantino, y antigüedades pre-medievales que no están en la colección de Grecia y Roma antiguas.
Especial interés para nosotros tenía contemplar el patio del Castillo de los Marqueses de los Vélez. En el castillo vivieron los Fajardo durante todo el siglo XVI, permaneciendo en él hasta finales del siglo XVII, momento en el que se extingue la línea directa de sucesión. Los años que siguieron fue habitado con irregularidad, hasta que ya en el siglo XIX, después de la invasión francesa y tras los cambios sociales del país, el castillo fue abandonado casi por completo.

A partir de 1904 comienza el desalojo por parte de los propietarios de todo aquello que el inmueble tenía de valor. La pieza más importante, su patio renacentista, fue vendida en mayo del mismo año al decorador francés J. Goldberg, quien lo lleva primero a Marsella y después a París, junto con los artesonados y otras grandes piezas del Palacio.
En 1913 los mármoles del patio fueron vendidos a George Blumenthal para su casa en Park Avenue, Nueva York. En 1945, tras su muerte, es cedido al Metropolitan Museum de Nueva York, donde casi veinte años después fue montado tal y como hoy existe. En la actualidad, después de varias restauraciones efectuadas principalmente durante los años 1963, 1965, 1970, 1979 y la última de 1982, el edificio puede contemplarse con cierta coherencia.

El Met posee una de las mejores colecciones del mundo de pintura europea. La colección de Met está centrada en los maestros del siglo XVI al XIX, con énfasis en artistas franceses, italianos y holandeses, y aunque sólo posee unas 2.200 piezas, muchos de los grandes artistas están presentes con gran cantidad de obras: el museo posee una amplia colección de pinturas de Monet, Cézanne, Degas, Rembrandt, incluyendo Aristóteles con un busto de Homero, cinco pinturas de Vermeer que conforman su grupo de obras más grande existente en un solo museo, pues no se conocen más de cuarenta obras de este pintor, Van Gogh, con cuadros como Autorretrato con sombrero de paja, y algún cuadro clásico de Durero, Brueghel el Viejo, Botticelli y Domenico Veneziano, así como también obras de importantes pintores españoles como Velazquez, El Greco y Goya.





Entre tanta y tanta obra de arte, una pasó desapercibida para el que relata este viaje… Después de ver esa imagen en tantos y tantos libros de texto ilustrando una de las leyes fundamentales de la Química, la Ley de la conservación de la masa, encontraba en The Met el original, el cuadro de Jacques Louis David de título más que evidente, «Antoine Laurent Lavoisier and his wife», datado en 1788. Por suerte, alguien más estaba atenta para no dejar escapar esta oportunidad.

El departamento de arte asiático posee una de las colecciones más completas de Occidente. La colección se remonta casi a la fundación del museo: muchos de los filántropos que hicieron las primeras donaciones, incluyeron obras de arte asiático. Hoy en día, el Met posee un ala completa dedicada a la colección asiática, que contiene más de 60.000 piezas y abarca 4.000 años. Cada civilización asiática está representada y las piezas exhibidas muestran cada tipo de arte decorativo, desde pintura a grabados, escultura y trabajos en metal. El departamento es reconocido por su completa colección de caligrafía y pintura china, así como también obras de Nepal y el Tíbet. La colección posee objetos rituales, pinturas y objetos funcionales.




















