Almuñécar 1994

El Patrimonio histórico y natural de Granada va mucho más allá de La Alhambra y Sierra Nevada. La Costa de Granada incluye pueblos de gran belleza, repletos de encanto e historia. Almuñécar, un bonito pueblo cerca de Motril y Salobreña, es uno de los más populares para visitar, en una escapada de vacaciones o, como en este caso, en un viaje a Granada para recoger el Certificado de Aptitud Pedagógica expedido por el Instituto de Ciencias de la Educación de la Universidad de Granada a mi nombre.

Almuñécar posee más de tres mil años de historia y en él es posible visitar monumentos de su pasado fenicio-púnico, romano, árabe y cristiano. Muchos de ellos, ya contemplados en nuestra anterior visita en 1989. Tras un intento fallido de acampar en La Herradura, optamos por alojarnos en el centro de Almuñécar. Tras aprovechar la mañana para el baño, por la tarde nos dirigimos al Parque Botánico-Arqueológico El Majuelo, en el que se puede contemplar una selección de plantas procedentes de todas las zonas tropicales del mundo, como el Centro y Sur de América, África, Filipinas o Nueva Zelanda.

Otro de los lugares más curiosos que pudimos ver aquí es la Factoría de Salazones, de origen púnico-romano. En este lugar se producían en la antigüedad los salazones de pescado, una industria que gracias a su puerto se convirtió en uno de los pilares de la economía de esta villa en tiempos romanos.

El Castillo de San Miguel está situado en el Cerro del mismo nombre y corona la población de Almuñécar. Esta fortaleza árabe aprovechó el espacio sobre el que ya construyeron fenicios y romanos, pero las estructuras del castillo datan de época musulmana.

El castillo llegó a ser residencia de descanso de la dinastía Nazarí en el siglo XIII, hasta la Reconquista por parte de los Reyes Católicos. Durante el reinado del Emperador Carlos V, se edificó el foso del castillo, se instaló un puente levadizo y se levantó la entrada frontal, con sus cuatro imponentes torres circulares.

Una de las mejores experiencias de viaje a Almuñécar es el placer de perderse en el laberinto de callejuelas irregulares del centro histórico, a la sombra del castillo. Son calles con numerosas pendientes, repletas de perfumes florales que recorrimos buscando un restaurante para cenar.

Aprovechamos una mañana para acercarnos a Salobreña, centrando nuestra estancia en la visita a su castillo árabe, que vino bien para hacer un poco de ejercicio subiendo las cuestas del pueblo hasta la cima.

Desde las torres de la fortaleza, las vistas son increíbles: El mar azul, la vega verde y al fondo, las cumbres de Sierra Nevada.

Salobreña fue ocupada en el año 713 por Abdelaziz, el hijo de Muza. El Castillo de Salobreña fue también utilizado como residencia de la familia real nazarí en épocas ocasionales. También fue prisión y por sus rejas pasaron Mulley Hacen, que dio nombre a lo que hoy se conoce como Mulhacén; pero también, Yusuf III, Mohammed IX el Zurdo y otros reyes destronados.

La dominación musulmana en Salobreña terminó en 1489 tras ocho siglos de ocupación. Pero ocurrió de forma definitiva en 1492, con la expulsión por parte de los Reyes Católicos de los últimos moriscos de las Alpujarras de Granada.

De camino a Granada paramos en la localidad de Dúrcal, donde tuvimos la ocasión de saludar a nuestro compañero y amigo Juan. Una vez recogido el certificado, aprovechamos el resto del día para comer en Granada y visitar el mirador de San Nicolás y contemplar, de nuevo, La Alhambra.

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