¿Pizza para comer? ¿Por qué no? Pieology, en MGM Grand, pintaba bien. “Design, build, eat”. Buen slogan, sin duda. Cada cual eligió sus ingredientes, aunque algunos abusaron del picante…




En la sobremesa, y gracias a Ana y Alberto (al que sólo le faltó imprimir la numeración de nuestra tarjeta de crédito en algún luminoso de la ciudad), reservamos plaza en el helicóptero que sobrevolaría el cañón al día siguiente (¡¡gracias de nuevo!!). Interesante el «momento smartphone» captado en esta imagen.

Tras algunas compras en la MGM Grand Harley-Davidson Clothing y después de visitar varias plantas del MGM Grand Parking Garage salimos a la calle con las últimas luces de la tarde. Estaba a punto de producirse la transformación de Las Vegas diurna a nocturna y empezamos a recorrer la Strip en dirección a los espectáculos de los grandes hoteles mientras parábamos en una y otra tienda.



Decidimos que no nos podíamos perder el espectáculo de agua, música y luz de las Fuentes del Bellagio, uno de los más conocidos en Las Vegas, en parte por la gran cantidad de veces que lo hemos visto en la gran pantalla (como en el remake de Ocean’s Eleven) y, en parte, por sus impresionantes espectáculos con las fuentes.




Cada espectáculo es único en su expresión e interpretación, y esto se consigue por la coreografía entre todos los elementos que lo componen. En el apartado musical, la selección de canciones va desde la ópera a temas de musicales muy conocidos, pasando por clásicos de la canción. Nuestras dos primeras fueron “All that jazz”, de la pelicula Chicago, y “Uptown funk”, de Bruno Mars.



Toda una obra de ingeniería ante nuestros ojos, una red de tuberías con más de 1.200 boquillas coordinadas con más de 4.500 luces, lanzando el agua a alturas increíbles.

Bien vale la pena darse una vuelta por el vestíbulo del hotel Bellagio, más en fechas tan cercanas a la época navideña, con una espectacular decoración. Su techo, inmortalizado en innumerables fotografías, muestra la compleja instalación artística Fiori di Como creada por Dale Chihuly, que combina más de 2.000 flores de cristal tintado elaboradas a mano.



Seguíamos paseando por la Strip, subiendo y bajando escaleras, contemplando todas aquellas construcciones que hacían que te encontraras tan pronto en New York como en París, Roma o Venecia…



Moisés seguía a cada paso ensayando su nuevo monólogo: “Las Vegas fue Vietnam”, que sustituiría a Lionel Ritchie cuando este acabase sus conciertos en la ciudad. Basado en ¿Es el enemigo?, el monólogo más conocido de Miguel Gila, relata la espartana instrucción militar que seguíamos en el viaje, durmiendo poco, comiendo lo justo y dándonos terribles caminatas como la de aquella tarde-noche por la Strip. Si todos los espectadores eran como May, el éxito estaba garantizado.
Y llegamos hasta The Venetian y su conjunto de canales, con una preciosa reproducción del Palacio Ducal, el Puente de los Suspiros y el Campanille.





Próxima parada: el volcán del hotel Mirage, otra de las más conocidas y famosas atracciones del Strip de Las Vegas. En 1996 se le dio un plus de espectacularidad al añadirse efectos de luz y sonido. El volcán en sí cuenta con dos partes diferenciadas, una laguna y un lanzallamas, que escupe bolas de fuego que pueden llegar a los cuatro metros, todo ello rodeado por las cascadas y piscinas que forman parte de la atracción.

El volcán del Mirage es la única atracción en el Strip que combina fuego con música y coreografía, donde se ven las bolas de fuego moverse a ritmo muy armónico gracias al sistema computerizado que las orquesta. Su creadora afirma haberse inspirado en las danzas de las tribus que viven en las zonas próximas a los volcanes, con la ayuda de Hart (batería del grupo Grateful Dead) y el músico de origen hindú Zakir Hussain.



Volvíamos al hotel buscando un lugar donde cenar. Probamos, infructuosamente, en el barrio parisino. Finalmente terminamos en The Park (Park Ave), después de intentarlo en el restaurante de sushi Sake Rok Las Vegas y sentándonos en Beerhaus, aunque alguno se trajo la comida del Bruixe.

Las varias vueltas que dimos quedan reflejadas en el itinerario de vuelta desde The Venetian al Excalibur, de casi cuatro kilómetros de longitud, sólo de vuelta, lo que da muestra del paseíto que nos habíamos dado aquella tarde.


El sector murciano se adelantó en su vuelta al hotel. El sector catalán se quedó un rato más degustando su cena y, por lo que parece, probó fortuna al final de la velada en la ruleta, con el mismo resultado que la noche anterior.
“Resacón en Las Vegas” (2009) es la película elegida para esta entrada, aunque no llegamos a visitar el Caesars Palace. Globo de Oro a la mejor película (comedia o musical) y nominada a los Premios BAFTA en la categoría de mejor guión original, es la historia de una desmadrada despedida de soltero en la que el novio y tres amigos se montan una gran juerga en Las Vegas.
Como era de esperar, a la mañana siguiente tienen una resaca tan monumental que no pueden recordar nada de lo ocurrido la noche anterior. Lo más extraordinario es que el novio ha desaparecido y en la suite del hotel se encuentran un tigre y un bebé. Un inesperado y gigantesco éxito de taquilla que consiguió convertirse en la comedia para mayores de 18 años más taquillera de la historia del cine en los Estados Unidos (superó los 260 millones de dólares) obteniendo, además, buenas críticas.
















