Los senderistas tienen en la Región de Murcia infinitas posibilidades. Es posible caminar durante horas por los viejos caminos de mineros y pescadores a lo largo de la costa, entre Cabo de Palos y Portmán, Cartagena y la Bahía de Mazarrón o en el Parque natural de Calnegre y Cabo Cope, con la siempre grata visión de un mar infinito y azul a nuestro lado.
Cerca de Murcia, el parque natural del Valle y Carrascoy ofrece una multitud de senderos para la práctica de esta actividad. Justo en el Puerto de la Cadena, tenemos un lugar emblemático por su historia y su belleza, el Castillo de la Asomada, un castillo árabe construido en el siglo XII y que nunca fue terminado.

Su planta es cuadrangular, con muros de mortero y argamasa, aljibe de emergencia. Tuvo tres torres dirección norte y una entrada orientada al sureste. Se alza a 531 metros sobre el nivel del mar y a 320 metros sobre la Rambla del puerto.
Durante la Edad Media, el Puerto de la Cadena fue una de las vías de acceso a Murcia desde la costa. En 1432 se llevaron a cabo obras de acondicionamiento para facilitar el paso de las carretas, y en 1480, Alonso de Sevilla, «maestro de calzadas«, realizó las reformas pertinentes «a cambio del usufructo del camino y el cobro de la renta que produjera durante cinco años«. Por ello se pagaba un portazgo por pasar por este camino.
Manzano Martínez, en uno de los últimos estudios realizados sobre el castillo, apunta que la hipótesis más razonable es la de considerar que, en un periodo determinado que se sitúa en época islámica, comenzaron a construirse la fortaleza de la Asomada y las edificaciones del Portazgo Superior e Inferior, quedando todos las obras inconclusas.
Tal y como refiere el arqueólogo citado, estas fortificaciones responden a un modelo con paralelos en otras partes de al-Ándalus. Se trata de castillos que hunden sus raíces en fortalezas de fundación estatal, destinadas a la representación del poder sobre extensas áreas y dispuestas en importantes nudos de comunicaciones para el control de mercancías y personas.
Sus antepasados andalusíes fueron levantados en época omeya a modo de caravansares y como base del sistema postal del estado, al tiempo que representaban al estado musulmán en los medios rurales.
El castillo de la Asomada hubo de ser construido hacia mediados del siglo XII. La presencia de las torres de esquina, en una inconfundible disposición arquitectónica, puede indicar la fecha de fundación en esta época. Manzano Martínez precisa que este elemento parece ser típicamente local, mostrando un régimen autónomo e independiente, tal y como fue el del rey musulmán de Murcia Ibn-Mardanís, a cuyo frente la taifa murciana intentó resistir la invasión almohade. Precisamente, es muy posible que la obra inconclusa demuestre el colapso del régimen mardanisí y su final claudicación a los invasores norteafricanos.

Según las investigaciones y hallazgos del equipo del especialista en historia de la Edad Media y doctor en Arqueología, Antonio Vicente Frey Sánchez, las ruinas del puerto de la Cadena se corresponden con el panteón real donde fueron enterrados varios emires murcianos de la tercera taifa y posiblemente de la segunda.
Entre los emires enterrados se encontraría Aben Hud, quien rindiera la ciudad de Murcia en 1266 ante el futuro rey Alfonso X el Sabio. Posiblemente también hubiera sido sepultado en el morrón, el mencionado “rey lobo”.
Las investigaciones del profesor Frey Sánchez, arrancan en el Llibre dels Feyts (Libro de los Hechos), escrito por Jaime I en 1266. El monarca aragonés escribe que es en un peñón, en dirección a Cartagena, donde enterraban a los reyes de Murcia, entre ellos Aben Hud. Las siguientes prospecciones arqueológicas desarrolladas durante meses, han permitido identificar el panteón de los emires murcianos.
En estas excavaciones, no se han encontrado restos de enterramiento, ni se espera encontrarlos. Del mismo modo que hizo Boabdil en La Alhambra cuando entregó Granada a los Reyes Católicos, es posible que Abu Bakr b. Hud, último emir de Murcia, desmontara el panteón en 1266, y se llevara los restos de sus antepasados al exilio.
El Castillo de La Asomada es un recinto rectangular que mandó edificar Ibn Mardanish. Su planta es muy similar al Castillo de Monteagudo y al primitivo palacio de Santa Clara La Real, que hay bajo el actual museo. Sin embargo, la tipología del edificio no parecía ajustarse a la de un edificio militar, sino más bien a un edificio civil. Hasta ahora no había prueba que permitiera saber de qué tipo.

Su situación geográfica es excepcional. Desde el castillo se puede ver todo el campo de Cartagena, el Mar Menor, las Vegas del Guadalentín y del Segura.
Durante el recorrido podemos observar grandes masas de pino carrasco, algunos pinos negros, palmito, lentisco, coscoja, especies como romero, tomillo y pequeñas superficies de orégano. Con respecto a su fauna, en las charcas se pueden ver cangrejos de río y el sapo común. Entre las aves podemos ver el águila real, el ratonero común y el búho real; y entre sus mamíferos destacan la ardilla y el conejo.
Tras dejar el coche en el parking que hay en la nueva zona recreativa del Puerto de la Cadena, comenzaremos el acercamiento y la posterior ascensión al Castillo de la Asomada. Justo en el comienzo de la pista forestal, hay un cartel de hierro indicador del comienzo y de la ruta.

Bajamos un pequeño terraplén y estamos en la Rambla del Puerto de la Cadena. Enfrente, a la izquierda, comienza una magnífica senda de tierra firme. El camino es un PR (sendero de pequeño recorrido), que surge desde la rambla, a menos de un kilómetro de las casas del Portón. Durante todo el recorrido, nuestra guía serán las marchas de este PR, marcas de color blanco y amarillo.
La cuenca de la Rambla del Puerto de la Cadena, mantiene un flujo de agua casi permanente durante todo el año. Según la época, podremos ver varias charcas o pozas con un agua limpia y fresca. Junto a ellas observamos gran cantidad de adelfa, cangrejos de rio y ranas.
Una vez pasadas la rambla, continuamos por la senda que encontramos a nuestra izquierda, en sentido paralelo a la autovía. Encontramos un paso de troncos para evitar el agua, cruzaremos y continuaremos la senda, siguiendo las marcas de PR.

Iniciamos una suave pendiente bien marcada y de firme de tierra con piedrecillas sueltas, encontrando gran cantidad de palmitos, eucaliptos y otras variedades de flora, rodeados de unos magníficos pinos carrascos.
Seguimos una pista bien marcada, muy suave, firme de tierra y piedrecillas sueltas, de fácil andar. Continuamos por ella y vemos una gran piedra y unas marcas sobre ella, la típica de un PR (blanca y amarilla) y una flecha amarilla doble.

En este punto podemos elegir una ruta más corta y dura, u otra ruta más larga pero más suave a la vez que preciosa. La primera es una gran pendiente ascendente que nos lleva en poco más de 200 metros casi a la base del castillo. La segunda va dando la vuelta a toda la falda de la montaña, pasando cerca de la autovía y llegando a la cara Sur (S) de la misma.
En las dos ocasiones que he ascendido al castillo optamos por la primera opción. Dejamos para otra vez la segunda, para muchos más bonita, menos dura y que consigue que el recorrido dure algo más de tiempo.
Subiendo una gran cuesta nos encontramos el Collado Mosquera, suna zona llana y con un claro que permite el descanso tras el esfuerzo.

Desde este punto, en un día despejado, las vistas llegan a la costa. Y si hay nubes, el paisaje es también espectacular…

Hay que coger fuerzas puesto que el tramo que queda es un poco menos inclinado que el anterior, pero incluye unos metros en roca que necesita el uso de las manos para asegurar una correcta y segura subida. Aquí hay que tener cuidado con los resbalones.
Una vez superado este tramo que puede resultar más difícil sólo queda seguir las indicaciones para acabar entrando al Castillo de la Asomada por un lateral sin pared accesible y disfrutar de las vistas.





Para bajar, nada más salir del castillo y siguiendo la senda, vemos que hay una bifurcación, en dicho lugar tomaremos hacia la derecha y bajaremos hasta una explanada donde veremos un hito de color blanco.
Pasado esta pequeña destrepada tendremos una cómoda y fácil senda la cual desemboca en la explanada del Collado.
Podemos bajar por el mismo lugar por el que subimos, o coger una pista que, recorriendo una mayor distancia, nos conducirá al lugar de partida pasando por las Casas del Portazgo y la Finca lo Perdiguero y el Jardín de Sal.
Características de la Ruta:
- Inicio y Final : Casas del Portazo-área recreativa
- Recorrido: Lineal
- Distancia: 5 km, ida y vuelta (10 km si la bajada se realiza por las Casas del Portazgo)
- Duración: 2 h (se incrementa con la bajada alternativa)
- Dificultad: Fácil
- Desnivel: 340 m
- Itinerario: Casas del Portazgo-área recreativa, Fuente del Caño, Rambla del Puerto, senda de la Umbría, Collado Mosqueras (enlace PR-MU23), Castillo de la Asomada (S-XII) o cumbre del Puerto.

Podéis ver los puntos fundamentales de la subida en este video de FerreHogar:















