Tocaba madrugar (y no salir a correr) para desayunar. La salida en autobús hacia Serguei Posad estaba prevista para las ocho y media de la mañana.
Salíamos del centro de la ciudad (el más grande e importante complejo de la Iglesia Ortodoxa rusa se encuentra a 75 kilómetros de Moscú) y teníamos oportunidad de ver “panorámicamente” desde el autobús algunos enclaves que dejaríamos pendientes para nuestra siguiente visita a Rusia.
Porque el Memorial Museum of Cosmonautics es un museo que un aficionadillo a la aeronáutica no puede, ni debe, perderse. En él se puede recorrer la historia de la carrera espacial y contemplar los modelos de las naves espaciales utilizadas por los soviéticos.


Al entrar al museo hay una gran escultura del primer ruso que conquisto el espacio, Yuri Gagarin, y a su alrededor, todos los equipos con los que se realizó el primer viaje al espacio. Sobre el museo queda el monumento a los Conquistadores del Espacio, con sus más de cien metros de altura.

La Iglesia Ortodoxa Rusa es una de las catorce autocefalias de la Iglesia Ortodoxa, lo que le otorga plena autonomía aunque esté en comunión con el resto. Sus inicios se sitúan en el siglo IX con los primeros misioneros y sobre todo en el siglo X cuando ascendió a religión oficial en el Rus de Kiev. Hoy cuenta con 150 millones de seguidores, presentes sobre todo en países de la antigua Unión Soviética. En este milenio ha tenido distintos altibajos.



En el siglo XIII, la iglesia fue fundamental durante el acoso de los mongoles. Estos fueron tolerantes con las órdenes monásticas, de modo que se convirtieron en salvavidas económicos y espirituales. Es cuando surge la figura de Sergio de Rádonezh, uno de los reformadores monásticos más relevantes de la historia rusa y también uno de sus santos más venerados. A su figura va dedicada la Laura de la Trinidad, en Sergiev Posad. Es considerado el principal monasterio de la Iglesia Ortodoxa Rusa, una especie de Vaticano ruso.


Sergio de Rádonezh nació cerca de Rostov a comienzos del siglo XIV, pero sus padres se mudaron a Rádonezh, cerca de donde luego estaría Sergiev Posad. Convenció a su hermano, ya monje, para fundar el monasterio a la Trinidad en el bosque de la colina Makovets. Así nace el monasterio, cuyo segundo abad sería Sergio en persona tras tomar los hábitos. Bajo su figura, Sergiev Posad creció y se expandió formando otros como Ferapontov, todos con el mismo diseño básico. Tras morir Sergio, su figura no disminuyó, sino todo lo contrario, al ser canonizado.

Además, al monasterio llegaron figuras como Andrei Rublev, cuyo trabajo le convirtió en el principal iconógrafo de la historia rusa gracias a sus armoniosas composiciones. Sus frescos e iconos fueron la guinda para la catedral de la Trinidad, construida en caliza blanca en 1422. Sustituyó a una iglesia improvisada de madera que a su vez fue levantada tras un ataque de los mongoles tártaros, que incendiaron el monasterio en 1408.

Sergiev Posad empezó entonces a ser frecuentado por la realeza rusa, cuyos miembros se bautizaban aquí. Muchos zares sufragaron obras: Iván III levantó la iglesia del Espíritu Santo, pero más generoso fue aún Iván el Terrible, en el XVI. Suya es la principal iglesia de Sergiev Posad, la catedral de la Asunción, que superó a su modelo moscovita. Más o menos por esta época arranca también la historia del monasterio como fortaleza. Se convierte en parte del anillo defensivo en torno a Moscú levantando murallas. El trabajo frenético tanto fuera como dentro hace nacer un pueblo alrededor del monasterio.

Una confederación de polacos y lituanos ataca Sergiev Posad, que resiste un asedio de 16 meses. Pasada esta racha, con Isabel I de Rusia volvió a ser preferente entre los zares, a lo que sumó el título de laura. La peor época fue el primer comunismo: de 1920 a 1945, Sergiev Posad fue cerrado y sufrió daños y saqueos. En 1946, los monjes recuperaron el lugar y alojaron el patriarcado de la Iglesia Ortodoxa Rusa un tiempo.


Toda esta larga historia se resume en los más de cincuenta edificios de Sergiev Posad, que van del XV al XVIII. El aspecto general es de fortaleza, gracias al kilómetro y medio de murallas y torres que rodean el recinto. En el interior hay cierto eclecticismo por la variedad de estilos, pero las dos catedrales destacan por encima del resto.


En los aposentos de los zares rusos se acomoda ahora el museo de la Arqueología eclesial y la Iglesia Académica de la Intercesión de Nuestra Señora. La pintura del templo data de 1987-1988. Después de un incendio en 1986, la hicieron los maestros de la escuela iconográfica adjunta a la Academia.








Trinidad es la blanca de cúpula dorada, heredera del estilo de Vladimir y Suzdal. Para ella es para la que Rublev pintó su obra más famosa, la Trinidad. Es una escena del Génesis cargada de simbolismo en la que las tres figuras son las de la Trinidad. Eso sí, hay que puntualizar que la Trinidad original de Rublev no se encuentra aquí, sino en la galería moscovita de Tretyakov. En Sergiev Posad se encuentran dos valiosas copias posteriores.


Más espectacular es la catedral de la Asunción. En su interior también hay grandes obras: están la tumba del zar Boris Godunov y otra obra rusa relevante, la Última Cena de Simon Ushakov.







La mayor altura del monasterio se alcanza en un campanario del siglo XVIII.


Tras la visita al conjunto histórico amurallado del Monasterio Troitse Serguei (Lavra), ejemplo único de la arquitectura de los siglos XV y XVII, teníamos el tiempo justo para realizar alguna compra antes de comer en Russkiy Dvorik (“Русский дворик”, Prospekt Krasnoy Armii, 134/2, Sergiev Posad, Moskovskaya oblast’).



Una (otra) típica comida rusa para reponer fuerzas tras una intensa mañana. Poco tiempo para la sobremesa, pues había que regresar a Moscú. De vuelta, parada “técnica” en la que muchos catalogan como la escultura más importante y reconocida de la URSS.




La escultura “Obrero y koljosiana” (Mújina, 1937) es una obra rara que literalmente “fue” a París, donde representó a la URSS (estuvo en el tejado del pabellón de la URSS en la Exposición Internacional de París de 1937).

Los especialistas en arte señalan la exclusividad de la escultura, que representa el dinamismo, la agilidad y la libertad, a pesar de que la atmósfera de 1937 era justamente contraria a todos esos valores, pues fue cuando la represión estalinista estaba en apogeo.



Después de su exposición en París, la escultura volvió a Moscú y, en 2009, se instaló en un nuevo pedestal, simulación del pabellón de la URSS en la exposición.
















