Comenzamos nuestro último día completo en San Petersburgo saliendo de nuevo a correr. Esta vez en compañía de Josemi. El recorrido fue el mismo, ida y vuelta al monumento a Mendeléyev, sin posibilidad de pérdida.


A muy buen ritmo, todo hay que decirlo. Imposible no rendirse a la posibilidad de tomar unas buenas fotos.






Tras el desayuno pusimos rumbo a la Fortaleza de San Pedro y San Pablo. El nacimiento de San Petersburgo, primera capital del Imperio ruso desde su fundación hasta 1918, coincide con su creación el 27 de mayo de 1703, a orillas del río Neva, en lo que era una superficie pantanosa donde vivían muchas liebres, de ahí el nombre de isla de Záyachi (o isla de las liebres).

Pedro I el Grande encargó a su arquitecto de confianza, el suizo Domenico Trezzini, el diseño de la fortaleza, por si los suecos decidían tratar de reconquistar estos territorios. Con anterioridad, Rusia había estado luchando en la Gran Guerra del Norte contra Suecia y en 1703 consiguió reconquistar las tierras del río Neva.

Mientras que la catedral de la fortaleza se edificó muy pronto, entre 1712 y 1733, muchos de los otros edificios se construyeron entre los siglos XVIII y XIX.

En la fortaleza, de carácter defensivo, sobresalen sus seis bastiones y su forma hexagonal, o de estrella de seis puntas. Uno de ellos, llamado Trubetskoy, se erigió en la década de 1870 y asumió funciones de prisión, ya existente desde el siglo XVIII, en el espacio contiguo.

Durante la Revolución rusa, los bolcheviques se hicieron con el mando de la fortaleza el 25 de octubre de 1917. Más tarde, en 1924, la mayor parte de la ciudadela se convirtió en museo. No obstante, el 8 de noviembre de 1925 el Consejo de Leningrado (nombre de la ciudad de 1924 a 1991, tras la desaparición de Lenin y en su homenaje), acordó su destrucción y la construcción de un estadio, proyecto descabezado que muy pronto se descartó. Posteriormente, los daños de los bombardeos de la Segunda Guerra Mundial obligaron a restaurar la fortaleza.

Pedro el Grande tiene su propio monumento, erigido en 1991, una estatua en la cual lo vemos sentado y con el cuerpo desproporcionado. Se encuentra justo enfrente de la Casa de la Guardia, en la avenida principal de la ciudadela.


También encontramos diferentes esculturas de liebres o conejos en honor al animal más abundante que vivía en esta isla antes de construirse la fortaleza.


La Puerta Petrovskiy, o Puerta de Pedro el Grande, podría decirse que es la entrada oficial a la Fortaleza de San Pedro y San Pablo. Data de 1708 y se erigió para conmemorar la victoria rusa sobre Suecia en la Gran Guerra del Norte. Las decoraciones incluyen un bajorrelieve, dos estatuas y un impresionante escudo.


La Catedral de San Pedro y San Pablo es, probablemente, el lugar más importante de la fortaleza y, junto con la plaza de alrededor, ocupa un espacio central y prominente en la ciudadela. Construida entre 1712 y 1733 por Domenico Trezzini (el mismo de la fortaleza), consta de una torre campanar de 122,5 metros de altura, que incluye una cúpula dorada y una larga aguja de 40 metros rematada con un angelote. Su estilo es el barroco petrino y corresponde al culto ortodoxo.

Su trascendencia viene dada por albergar las tumbas de Pedro I el Grande y de la mayoría de los zares, de la dinastía Romanov, incluyendo Nicolás II y su familia que fueron trasladados allí en 1988, ochenta años después de su asesinato en Ekaterimburgo.



En esta catedral se contabilizaron un total de 46 tumbas a finales del s. XIX. Como ya casi no quedaba espacio, en 1896 comenzaron las obras del Mausoleo Gran Ducal para ampliar las tumbas de la catedral, en lo referente sobre todo a duques y duquesas. Su estilo es neobarroco.





Durante largo tiempo fue el edificio más alto de San Petersburgo. El Lakhta Center, sede de Gazprom, inaugurado en 2018, es en la actualidad, con sus 462 metros, el edificio más alto de Europa.

Un evento muy típico de San Petersburgo es el disparo de un cañón desde la fortaleza cada mediodía, a las doce horas, desde el Bastión Naryshkin. Esta tradición se remonta a 1730 en adelante, pero toma regularidad en 1873. Se detuvo en 1934, pero se volvió a revivir en 1957.

En época de Pedro I el Grande señalaba el principio y el final de la jornada laboral, avisaba sobre inundaciones y sobre eventos importantes. Además, suelen haber celebraciones anuales en el día de la ciudad cada 27 de mayo.

El bastión está dedicado a uno de los principales comandantes militares y administradores de Pedro el Grande, que supervisó la construcción de las fortificaciones Desde este bastión cuelga la bandera de la fortaleza o el estandarte imperial en días festivos y visitas imperiales.

Las vistas de la ciudad desde la puerta del Neva son espectaculares…



A la salida nos dirigimos a la Iglesia del Salvador sobre la Sangre Derramada de San Petersburgo, también conocida como la Iglesia o Catedral de la Resurrección de Cristo, una de las visitas obligadas en San Petersburgo. Se trata de una de las principales iglesias de la capital rusa, construida en el lugar en el que el zar Alejandro II de Rusia fue asesinado el 13 de marzo de 1881, víctima de un atentado.


La Iglesia se ubica en un lugar céntrico de la capital, a orillas del canal Griboyédova, y muy cerca del parque del Museo Estatal Ruso y de la Avenida Nevski. La altura del templo es de 81 metros y tiene una capacidad de hasta 1.600 personas.

La construcción de la iglesia se inició en 1883 durante el reinado de Alejandro III, en conmemoración a su padre asesinado en ese mismo lugar dos años antes. La iglesia fue diseñada conjuntamente por el arquitecto Alfred Parland y el archimandrita Ignati, rector del monasterio Tróitse-Sérguievski.

Los trabajos finalizaron bajo el reinado de Nicolás II, en 1907, y los fondos necesarios procedieron de las arcas de la familia imperial y de numerosas donaciones privadas.

En la Segunda Guerra Mundial, durante el bloqueo de Leningrado (denominación anterior de la ciudad), una bomba fue a parar sobre la cúpula más alta de la iglesia, aunque no llegó a explotar y fue encontrada y retirada casi 20 años después. Se decidió entonces llevar a cabo la restauración de la iglesia, que tras 27 años (a mediados de los años 90) fue inaugurada como museo estatal en el que se puede conocer la historia del asesinato del zar Alejandro II.


La arquitectura de la Iglesia, de estilo ruso y con su decoración multicolor, la convierten en un punto muy destacado del entorno del centro de la ciudad. Se compone de cinco cúpulas chapadas en cobre y esmalte de diferentes colores, que recuerdan a las cúpulas de la Catedral de San Basilio de Moscú.


En su interior, puede verse una de las mayores colecciones de mosaicos monumentales de Europa (más de 600 mosaicos de iconos e imágenes), llevados desde Italia y Alemania y creados por 32 artistas. Están ordenados según la concepción teológica de la Iglesia.


En el techo de la cúpula puede verse la imagen de mosaico de Cristo Pantocrátor.



En la parte central del templo hay escenas de la Sagrada Escritura. En los pilares de las cúpulas hay 200 iconos de los partidarios de la iglesia (mártires, apóstoles) y también podemos encontrar personajes de la historia rusa: los príncipes Vladímir de Kiev (con la princesa Olga), Boris y Gleb, Miguel de Chernígov, etc.


Unas fotos en el exterior de la catedral antes de comer.





El lugar elegido fue Stroganoff Steak House (Строганов Стейк Хаус, Konnogvardeyskiy Bul’var, 4, Sankt-Peterburg). No faltó el vodka de bienvenida. Aunque la “estrella” fue la especialidad que le da nombre al restaurante.

















