Llevábamos proyectadas varias rutas de senderismo para el viaje. Poco a poco, aunque nunca ha faltado en nuestros itinerarios, la naturaleza va ocupando más tiempo frente a ciudades, museos… e iglesias.
Los lagos de Saliencia, situados en el corazón del Parque Natural de Somiedo, en el sur de Asturias y casi haciendo frontera con Castilla y León, era la primera de ellas.



Estos cuatro lagos de origen glaciar (Cueva, Calabazosa, Cerveriz y Almagrera) fueron declarados Monumento Natural y forman parte de la Reserva de la Biosfera de Somiedo.
El inicio de la ruta circular por los Lagos de Saliencia se localiza en la carretera SD-1, en el Alto de la Farrapona, justo en el punto fronterizo entre la comunidad asturiana y la provincia de León. Allí esperábamos encontrar una plaza donde estacionar en el aparcamiento desde donde se comienza la caminata. Una recomendación: no llegues muy tarde, o no la encontrarás.
No nos atrevimos a llegar por la parte leonesa, a pesar del evidente menor kilometraje. El trecho de cuatro kilómetros sin asfaltar que separa Torrestío del Alto de la Farrapona no parecía adecuado para un turismo convencional…
Accedimos, por lo tanto, desde el pueblo de Saliencia, ascendiendo los 18,5 kilómetros del Alto de la Farrapona por una carretera que, aunque estrecha, se encuentra en buen estado.
La ruta de los lagos de Saliencia es bastante sencilla de seguir (será difícil que te pierdas y tropieces con algún oso) y, a ratos, agradecida. En otros, te faltará el aliento para salvar los desniveles con los que te encontrarás.
Con una forma similar a un cuenco, el lago de la Cueva se encuentra situado a 1.590 metros de altura completamente encerrado entre empinadas laderas.

Predomina en la zona un paisaje de tonos rojizos, color debido a que en este lugar se encontraba la Mina Santa Rita, rica en óxido de hierro. Quedan restos de las escombreras y hay varios paneles explicativos.
Tras dejar atrás el borde del lago, comienza una exigente subida en zigzag de aproximadamente un kilómetro y medio que nos regala las primeras imágenes panorámicas. Las vistas del lago de la Cueva desde el camino son sublimes.
Poco a poco, vamos ganando altura y, en poco tiempo, se llega hasta el borde del lago Almagrera o lago Mina, el más pequeño de todos y sin agua en esta época del año.
No tarda en aparecer ante nuestros ojos el precioso lago Cerveriz, un lago de aguas más oscuras y rodeado de extensas praderías. De hecho, suele haber ganado pastando por la zona.
Continuamos con la marcha hacia el lugar más bonito de la ruta. Y el camino se estrecha para salir al encuentro del lago Calabazosa, o lago Negro. Una imagen idílica en un entorno ideal para descansar y aprovechar para reponer fuerzas.
Es el de mayor altura de todos ellos y también el de mayor profundidad. Sin embargo, en las zonas menos profundas el agua resplandece con hermosos colores verdes y azules. Una auténtica maravilla para los ojos y los móviles.


El sendero recorre buena parte de la circunferencia del lago, lo que nos permite disfrutar de manera relajada del paisaje.
Tras rodear el lago y remontar un buen desnivel, una de las zonas más exigentes de todo el recorrido, alcanzamos a ver de nuevo el lago de la Cueva. Esta vez, desde una perspectiva diferente.
Desde este margen del lago se alcanza a ver a la perfección los colores amarillos y rojizos de la montaña por la que ascendimos al comienzo.
Una vez se desciende al nivel del agua, toca emprender el regreso, ahora subiendo, por la misma pista por la que comenzamos horas atrás en dirección al aparcamiento.





































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