Nuestro primer día completo en Asturias estaba marcado por la comida en Casa Gerardo. Pero antes había tiempo para, después de desayunar, acercarse a la cercana Oviedo y disfrutar de algunas construcciones englobadas en el denominado Arte Prerrománico Asturiano.
El arte prerrománico se produce en la etapa final del arte paleocristiano en el momento de máximo esplendor del emirato de Córdoba. En Asturias se puede disfrutar de un completo conjunto de obras de entre los siglos VIII y X. Esta huella artística fue dejada por grandes artistas de la arquitectura, la escultura, pintura y la orfebrería, que influirá en posteriores obras europeas.
Algunos monumentos del prerrománico asturiano están inscritos en la Lista del Patrimonio Mundial por la UNESCO. En 1985 lo hicieron Santa María de Naranco, San Miguel de Lillo y Santa Cristina de Lena, ampliándose en 1998 a otros tres monumentos: Santullano, la Cámara Santa de la Catedral de Oviedo y la Foncalada. En 2015 se añadió la iglesia de San Salvador de Priesca como bien vinculado al Camino de Santiago costero. En la actualidad se están realizando las gestiones para incluir a San Salvador de Valdediós.
Una vez en Oviedo, nos dirigimos al Centro de recepción e interpretación del Prerrománico de Asturias, en la ladera del Monte Naranco, un buen lugar para informarte de la historia de estos monumentos y los principales que pudimos visitar.

Con el Rey Ramiro I, el arte prerrománico asturiano adquirió gran belleza y perfección. Las obras que se le atribuyen al periodo en el que reinó son también las más bonitas: El palacio de Santa María de Naranco, la iglesia de San Miguel de Lillo (o Liño) y Santa Cristina de Lena.
Comenzamos la visita por Santa María del Naranco, construida como palacio y que finalmente acabó siendo una iglesia. Es de planta rectangular y dos alturas cubiertas con bóveda de cañón fortalecida con arcos fajones, algo nuevo en esta etapa.
En el piso superior hay dos estancias abiertas al exterior con tres arcos peraltados, un poquito más alto el central y característicos de esta construcción.
Destaca en esta primera planta su rica decoración escultórica con columnas, medallones y bandas con figuras humanas y animales, también podemos ver la cruz, símbolo del reino astur.



La iglesia de San Miguel de Lillo pertenecía al conjunto palacial de Santa María y se encuentra unos metros más arriba de esta. Aunque parezca entero, solo se ha conservado una tercera parte del templo en el que se encuentra el primer tramo abovedado de la iglesia con el pórtico, la tribuna y las cámaras de acceso a esta. Lo demás se derrumbó por problemas del terreno y se le añadió un ábside a principios del siglo XII.
Llaman la atención las tallas de las celosías, que decoran las columnas, arcos y jambas de la puerta principal, en la que se puede ver una escena circense y otras de corte y en el interior hay restos de pinturas que representan figuras humanas.
Antes de volver a Gijón nos acercamos al centro de Oviedo.

El tiempo del que disponíamos era escaso y tan solo nos dio tiempo a pasear por la ciudad y acercarnos a la plaza de la catedral, tras atravesar la Campa de San Francisco. Era evidente que deberíamos volver a Oviedo algún otro día…
Tras pasar por el hotel y arreglarse para la ocasión nos dirigimos a Prendes, a 14 kilómetros por carretera de Gijón, para comer. Pero de ello ya hablaremos.
Tras la opípara comida teníamos pensado ver algunos de los pueblos de la costa asturiana. Cudillero era nuestro primer destino. Cudillero (Cuideiru en asturiano), uno de los pueblos más bonitos de Asturias, es la capital del concejo del mismo nombre que limita con Valdés, Salas, Pravia y Muros del Nalón.
Depués de dejar el coche en la zona de parking fuimos paseando hasta la población, admirando sus maravillosas vistas. Pronto nos llamó la atención un pasadizo que atraviesa la montaña y que, según dicen, conduce al centro del pueblo, canalizando el agua del río que atravesaba el pueblo y acortando la subida a la zona alta.
Continuamos hacia el antiguo puerto pesquero. Un corto paseo, que permite admirar la belleza del lugar que mezcla mar y montaña a la perfección, y que transcurre por un curioso puente colgante que recorta el camino para llegar.
Llegamos al más concurrido, y bonito, lugar de Cudillero, la Plaza de la Marina. En ella se congregan la mayoría de los restaurantes de la villa, es la zona del «anfiteatro» colorido y siempre bullicioso. El edificio blanco y azul que hay a un lado de la plaza es la Antigua lonja, fue Museo Aula de los Pixuetos y la Mar de Cudillero referentes al mar y a la vida de la villa, aunque cerró y en la actualidad es un restaurante.

Aprovechamos para recorrer los callejones adyacentes a la plaza y realizar alguna compra antes de dirigirnos al camino que conduce a la Punta Roballera, donde se encuentra el faro sobre un acantilado a 75 metros de altura.

Paseamos por el espigón, que constituye un bonito paseo en el que admirar el oleaje rompiendo por la parte exterior del muro. Un lugar para relajarte y ver a las gaviotas a tu lado, como si tal cosa.
Dejamos para otra ocasión la ruta de los Miradores. Desde luego, las vistas a esta villa marinera desde lo alto deben ser espectaculares.
De vuelta al parking decidimos pasar por la Oficina de Turismo para saber si se podía visitar algún lugar cercano de interés. Nos recomendaron visitar el Cabo Vidio, cerca de la población de Riego de Abajo en el concejo de Cudillero, donde se encuentra el Faro del mismo nombre.

Cabo Vidio es uno de los más importantes de Asturias, y tiene unas vistas de la costa asturiana impresionantes. Dicen que en días claros a Estaca de Bares o el Cabo de Peñas.
Sus acantilados de 80 metros sobre el mar formado por cuarcitas y pizarras son todo un espectáculo visual. Y es una importante zona de cría de especies de aves marinas, como el cormorán moñudo y gaviotas.
Pusimos rumbo a Gijón, aunque de paso teníamos pensado visitar Luanco, capital del municipio de Gozón del Principado de Asturias.
En la antigüedad, el puerto de Luanco fue punto de referencia de la pesca de la ballena, lo que hizo crecer el casco urbano. Esta actividad se fue sustituyendo por la captura de otras especies marinas y la elaboración de salazones y conservas para surtir a la meseta, floreciendo así la industria conservera. La pesca ya no es una actividad puntera, es el turismo el que en la actualidad tiene mayor peso en la economía de la villa.
Luanco cuenta con dos playas. Aparcamos junto a la más frecuentada, la Playa de Luanco o de Santa Marina, que fue regenerada en el año 1995 con arena del fondo litoral haciéndola mayor e impidiendo que la pleamar la cubriese por completo.
Uno de sus lados está protegido por el Espigón del Gayo haciendo que sus aguas sean bastante tranquilas para el baño, un excelente lugar para pasear. La playa de Santa Marina, es urbana y tiene un bonito paseo adornado con bonitos chalets.
El centro neurálgico del casco antiguo es el puerto de Luanco. Junto a él se encuentra la iglesia de Santa María, construida en 1730, aunque en años posteriores se le añadió la torre y los soportales con columnas de piedra que la rodea. llamado cabildo, porque era un lugar de reunión de los pescadores, guarecidos del sol y la lluvia.
Su interior, tiene nave única de planta rectangular, y podemos ver interesantes retablos barrocos, entre los que destaca el de la capilla mayor en el que se encuentra la imagen del Cristo del Socorro, del siglo XVII.













































