Hay que alimentar la vista y el espíritu, pero también el cuerpo. Se acercaba la hora de comer y la Sideería el Tarteru nos pareció una buena opción. Y menos mal que decidirnos sentarnos pronto, pues no admiten reservas y en unos minutos la cola para tomar asiento se hizo interminable. Todo un espectáculo ver como el personal escancia la sidra.
El menú estuvo compuesto de pulpo, esa tabla de quesos asturianos que llevábamos persiguiendo desde hace unos días y, como no, un cachopo tarteru espectacular.
Después de comer seguimos paseando por el casco urbano y realizando algunas compras antes de pasear por el antiguo barrio de pescadores, El Portiello, con sus estrechas calles. Entre sus callejuelas podemos descender por la Escalera de colores, en la que diferentes vecinos, representantes deportivos, culturales y políticos del municipio, han dejado su marca personal pintando un escalón y una frase.
Atravesando el puente del Sella llegamos al pequeño puerto deportivo que se inauguró en el 2003 en el margen izquierdo del río Sella, desde donde se observa el Centro de Arte Rupestre y la Cueva de Tito Bustillo.
Quedaba tiempo para visitar la ría de Villaviciosa, pero no podíamos pasar la oportunidad de acercarnos a la Cuevona de Cueves.
Esta cavidad natural da acceso al pueblo de Cuevas del Agua, del que recibe su nombre, y supone una de las pocas muestras de cuevas por las que se puede transitar en coche, aunque resulta más impactante recorrerla a pie.
Durante cerca de 300 metros serpenteantes se pueden apreciar magníficas formaciones calcáreas, así como la vida ligada a la oscuridad, y al arroyo adyacente.
Estalactitas, estalagmitas o coladas son algunas de las formaciones que por su belleza y singularidad llegan en algunos casos a recibir nombres como «La lengua del diablo» o «Las barbas de Santiago».
Ya habíamos pasado por Villaviciosa en un viaje anterior y nuestro destino era, ahora, su ría, declarada Reserva Parcial, con su belleza natural y en la que se realiza avistamiento de aves y observación de la biodiversidad.
Nos acercamos a la playa de Rodiles, icono del surf por su famosa ola izquierda. Una de las playas más concurridas y bonitas del Principado de Asturias por su extenso arenal de más de un kilómetro junto a la desembocadura de la Ría de Villaviciosa. Espectacular su amplia zona de sombra arbolada y senderos accesibles.
En pleno corazón de la Comarca de la Sidra, en el Principado de Asturias, se encuentra la pequeña villa marinera de Tazones, declarada conjunto histórico y que además pertenece a la lista de los Pueblos más bonitos de España. Un bello pueblo abierto al mar, en el que el azul del Mar Cantábrico, contrasta con el verde de la costa asturiana y sus coloridas casas marineras. Además, en 2019 fue elegido como una de las Siete Maravillas Rurales de España.
Dejamos el coche en un aparcamiento que hay antes de llegar a Tazones y antes de salir de él vimos la Iglesia de San Miguel, en cuya fachada blanca destaca el rosetón situado bajo la espadaña con las campanas. Es la iglesia parroquial de Tazones y se construyó en 1950 en sustitución a otra que se encontraba en el barrio de San Roque que fue quemada en la guerra civil.
Tazones se sitúa entre dos grandes peñas, sus casas de una o dos plantas se encuentran adaptadas al terreno de forma escalonada. La mayoría tienen fachadas de piedra o están pintadas de blanco, con grandes corredores de madera pintados de vivos colores, al igual que las barandillas de sus balcones, sus ventanas y puertas.
La calle principal de Tazones divide al pueblo en dos y se encuentra desde la parte más alta repleta de restaurantes, y también alguna tienda de productos típicos, a la que no pudimos resistirnos.
Tazones fue, en la edad media, un importante puerto ballenero, lo que creó un gran desarrollo económico y comercial de la zona, incluso tuvo varias fábricas conserveras ya desaparecidas.
En el siglo XVIII se construyó una escollera, para facilitar el varado de las embarcaciones, y dos palanques de las que se conserva una manual y otra eléctrica que se colocó en los años 30. Desde aquí mismo se distribuía la pesca en lotes y salía para la venta a los pueblos de la comarca.











































