León, Asturias, Salamanca 2021 (12). Las Médulas

Dejábamos Asturias y nos dirigíamos a Salamanca pasando, otra vez, por León. Las Médulas y Astorga eran nuestras paradas antes de llegar a la ciudad salmantina, que esperábamos poder empezar a visitar esa misma tarde, aunque la meteorología lo impidió.

Tocaba madrugar y desayunar pronto, pues eran muchos los kilómetros a recorrer ese día.

Nuestro primer objetivo se encontraba en la provincia de León, concretamente en la comarca del Bierzo. Las Médulas, la mayor explotación de oro a cielo abierto de la época romana, con su impactante paraje rojizo con barrancos cuevas y picos escarpados y que ha sido declarado en 1997 Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

Tras coger la autopista A-6 que une Madrid con La Coruña llegamos a Ponferrada y, desde allí, tomamos la N-536 hasta Carucedo y luego la CV-191-2 hasta el pueblo de Las Médulas donde se encuentra el Centro de Recepción de visitantes.

Tras aparcar, y dada la hora, pasamos de visitar el Aula Arqueológica, más bien de hacer la cola para visitarla.

La idea era no hacer ninguna de las rutas marcadas y dirigirnos al Mirador de Orellán. Pero a pesar de encontrar varias señalizaciones, terminamos recorriendo la llamada Senda de las Valiñas, con una subida final de 900 metros hasta el mirador para recordar.

Pasamos junto a La Cuevona, bocamina que impresiona por ser la galería de mayor altura del recorrido. La multitud de grupos guiados hizo que desistiéramos de visitarla. También junto a La Encantada, en la que cuentan que vive una bruja que guarda los tesoros.

Es difícil entender cuando se contempla este paisaje que no es natural, sino el resultado de la explotación que los romanos hicieron en estas tierras.

La técnica que utilizaban se la conoce como Ruina Montium. Mediante ésta, el agua que se traía a través de canales, era introducida a presión en galerías ciegas (naturales o excavadas) y al empujar el aire interno, producía una explosión que derrumbaba la montaña y el material era arrastrado al fondo del barranco donde era lavado y filtrado en busca del preciado oro.

El mirador de Orellán se encuentra a unos 100 metros de altura sobre el barranco. El paisaje se encuentra salpicado de picos de color rojo y valles en los que en su día hubo montañas que desaparecieron después de ser arrastrada por el agua en la búsqueda del oro.

Una buena caminata, sin buscarla, y una interesante visita a un peculiar paraje. De vuelta al coche pusimos rumbo a Astorga, capital de la Maragatería. Una villa que a pesar de su pequeño tamaño posee un patrimonio inigualable que la convierte en uno de los lugares más visitados de la provincia de León.

Pero antes había que comer. Finalizada la comida, comenzamos la visita por la Catedral de Santa María de Astorga, que se comenzó a construir en 1471 para ampliar la primitiva iglesia románica de entre los siglos XI y XIII.

Su estilo principal es el gótico y tras reformas y ampliaciones a través de los siglos, la del Maestro Rodrigo Gil de Hontañón fue una de las más importantes, durante la que se construyó la portada renacentista y las dos capillas laterales.

La mezcla de estilos gótico florido, renacentista, barroco y neoclásico hacen de ella una obra única. La fachada principal de estilo barroco tiene forma de retablo y se hizo entre finales del siglo XVII y principios del XVIII, contiene escenas del nuevo testamento. En el centro destaca una hornacina con la imagen de la Asunción de la Virgen, Santiago en el frontón, un gran rosetón y el escudo de los Reyes.

En el interior de la catedral destaca el retablo Mayor de Gaspar Becerra, de 1560, de estilo renacentista; la bella sillería renacentista del coro realizada en madera de nogal sin policromar, el órgano barroco y el claustro.

Pasamos a continuación al Museo Catedralicio de Astorga. Sus 533 obras se encuentran repartidas en dos plantas y el claustro, ocupando unos 1.400 metros cuadrados.

Continuamos la visita por el Palacio Episcopal de Antoni Gaudí, cuya construcción se inició en 1887.

Está hecho de mármol blanco y recuerda a un castillo, ya que tiene un foso alrededor y torres con almenas. Gaudí se inspiró en el estilo gótico para su diseño, mejorando las estructuras de este estilo, haciéndolas funcionales y rematando su excelente trabajo con una decoración artesanal en la que utilizó forja, vidrio y cerámica de manera magistral.

La Plaza Mayor está construida en el lugar del foro romano, del que se pueden ver restos en su subsuelo. Aquí se encuentra el Ayuntamiento de Astorga, edificio barroco inaugurado en 1703 con fachada herreriana inspirada en la catedral y con dos torres gemelas, un bonito balcón de forja y coronándolo el Reloj de los Maragatos Juan Zancuda y Colasa, de 1748. Dos autómatas con el traje típico maragato que golpean la campana a las horas en punto.

A un lado de la Plaza mayor se encuentra la Ergástula, edificio del foro del que se cree se usaba como cárcel para los esclavos de las minas de oro de las Médulas y del Teleno y en el que hoy en día se encuentra el Museo Romano.

Al salir del museo nos acercamos a la Casa Romana. Los restos de esta casa de entre los siglos I y IV conservan los diferentes patios y estancias bien delimitadas y permiten ver un pavimento hecho con un gran mosaico que representa dos escenas: «la alegoría del otoño» compuesta por vides y racimos de uvas picados por los pájaros, y «el mito de Orfeo» en el que se ve al personaje mitológico tocando la lira rodeado por animales salvajes.

De vuelta al coche aprovechamos para hacer alguna que otra compra. Avanzaba la tarde y había que llegar a Salamanca, hacer el check-in y darse una vuelta nocturna por Salamanca. El tiempo era estupendo, aunque conforme nos acercábamos a nuestro destino se nublaba por momentos.

A unos quince kilómetros de Salamanca comenzó a diluviar. Un reventón térmico de esos que, desgraciadamente, cada vez frecuentan más que no hizo que tuviéramos que pararnos en medio de la autovía de puro milagro. Conseguimos llegar al hotel pero la visita era imposible.

Una vez acomodados en el hotel aprovechamos para cenar en sus dependencias y descansar, esperando que a la mañana siguiente nos acompañara el tiempo para disfrutar de la ciudad helmántica.

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