Hace unos meses tuvimos noticias de la presencia en los escenarios valencianos, tras el paréntesis pandémico y dentro de la gira Blue eyed soul -título de su último álbum, datado en el 2019- del grupo británico Simply Red, y decidimos no dejar pasar la oportunidad.
Nos hicimos con las entradas el mismo día que se pusieron a la venta. El escenario, el Auditorio Marina Sur de Valencia. A las diez de la mañana en punto nos pusimos manos a la obra, consiguiendo dos “Entradas Generales Pista A”, que nos dejaron algo dubitativos pues, aunque eran las de precio más elevado, dejamos de adquirir asientos reservados sentados.
Ya en el recinto la primera sorpresa fue el acceso al Auditorio por una entrada reservada para las entradas Pista A, en el que nos colocaron una llamativa pulsera naranja fosforescente.
Tras comprar la prescriptiva camiseta oficial de la gira nos dirigimos hacia el escenario, encontrando una primera barrada a unos diez metros del escenario ya ocupada de ansiosos fans.
Nuestra sorpresa fue que había más gente sobrepasada ese primer obstáculo y, casualidades de la vida, todos llevaban la pulserita naranja. No íbamos a ser menos, de modo que conseguimos unos espectaculares sitios para disfrutar de un concierto largamente esperado. Mejor imposible.
Llegamos justo para presenciar la actuación del artista invitado, Luis Carrillo, cantautor valenciano que presentó algunos temas de su tercer trabajo, «Claroscuro.
Pasados unos segundos de las 22:00 horas de la noche sonaban los primeros acordes de “Look at you know”, anuncio inequívoco de que el espectáculo estaba a punto de comenzar, escuchándose los primeros aplausos.
Con ese look que le ha hecho inconfundible en la historia ilustrada de la reciente música popular, Mick apareció sobre el escenario ante una audiencia digamos que “más bien veterana” que llenaba el Auditorio ataviado con camisa morada, pantalón negro y oscuras gafas de sol.
Los seguidores que nos dimos cita en Valencia viajamos en el tiempo, los recuerdos y las sensaciones de la mano de Simply Red. La curtida banda británica tiene ya sus años biológicos pero sus canciones y su música siguen sonando actuales, algo que solo ocurre cuando el listón cualitativo es elevado.
Y además, por qué no decirlo, tiene un aliciente igual de fundamental en la persona de su cantante, Mick Hucknall, uno de los pelirrojos-pecosos más emblemáticos de la escena internacional de varios decenios, que cumplía horas más tarde 62 años, hecho que el público le respondió en los últimos instantes del concierto, a lo que Mick respondió en un claro castellano “mañana”.
La edad no impide que Mick se mantenga en plena forma, que se mueva sin parar en el escenario y que su voz suene como la que todos recordamos de sus discos y anteriores conciertos en directo. Ha sido, y es, un alquimista que sabe combinar soul, pop, funk y rhythm and blues con adictiva cercanía, y que dispara la complicidad del oyente. Lo vivido esta mágica noche no ha sido una excepción.
Tras “Look at you now” siguieron “Come to my aid”, “Ring that bell”, “She’s got it bad” y, a modo de la primera cima de la noche, “A new flame”.
Arropado por una banda en donde la interconexión y, a la vez, reparto de papeles le dota de espléndida eficacia, Simply Red ofreció un recorrido de corte antológico sobre un repertorio que se nutre de clásicos propios como “Holding back the years”, “It’s only love”, “Sunrise”, “The right thing”, “Stars”, “Fairground” o “Something got me started”. Más que clásicos, auténticos himnos.
A estas perlas hubo que sumar algunos diamantes ajenos en forma de versiones como “Money’s too tight (to mention)” o “If you don’t know me by now”.
El optimismo y las ganas de fiesta eran más que palpables en el ánimo de los presentes y Mick lo vio claro desde el principio y se entregó a la causa. Ochenta minutos de buena música y auténtico espectáculo, que nos dejaron, sin duda, con ganas de más, pero con muy buen sabor de boca.
Lo que parecía imposible, disfrutar del directo de Simply Red, se había convertido en realidad y, sin pensarlo, en unas condiciones inmejorables para vivir en primera persona este espectacular concierto. Tan en primera persona que no faltó el guiño personal tras innumerables corazones dibujados al aire…
Ladies and gentlemen, Simply Red







































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