Éramos muy jóvenes cuando, a finales de los setenta, emergió una de las bandas que marcaría musicalmente nuestra adolescencia. Liderados por Sir Gordon Matthew Summer, de nombre artístico Sting, acompañado por Andy Summers a la guitarra y Stewart Copeland a la batería, The Police arrasó con aquel «Message in a bottle» incluido en su «Reggatta de Blanc» que supondría recuperar su primer disco («Outlandos d’Amour» y su ya mítica «Roxanne«) y todos los éxitos que vinieron a continuación hasta la disolución del grupo y el inicio de la meteórica carrera en solitario de su líder, Sting.
Por eso, cuando el 27 de noviembre de 2019 adquirimos las entradas para su concierto ¡¡en Murcia!! del 30 de julio de 2020 estábamos visiblemente emocionados.
Pocos se imaginaban lo que sucedería en los años posteriores… En dos ocasiones se aplazó el concierto. Dos veces tuvimos la oportunidad de devolver las entradas. Pero, al final, la espera ha merecido la pena. Por fin, los astros se alinearon para que Sting presentara, con dos años de retraso, su tour «My songs»· en Murcia.
Y anoche fuimos unos más de las 15.000 personas que abarrotaron la plaza de toros de Murcia en el inicio de su minigira española. Unos más de los privilegiados que viajaron en el tiempo para revivir, un memorable concierto en el que Sting repasa su carrera en solitario y con The Police. Tiempo para llegar a la plaza no nos faltó…
La hora de inicio del show estaba fijada a las 21.30 horas. Unos minutos más tarde aparecía en el escenario el «artista invitado». La sorpresa fue descubrir que se trataba de su hijo, Joe Sumner, que acompañado tan solo de una guitarra caldeó el ambiente antes de que saliese su padre, cerca de las 22.30 horas.
Comenzó el concierto, para deleite de los asistentes, con una entusiasta versión de “Message in a bottle”, a la que seguirían a lo largo del concierto “Every little thing she does is magic”, “Walking on the moon”, “So Lonely”, “King of pain”, “Every breath you take”, y “Roxanne”, que levantaron a los asistentes de sus asientos, los que estaban sentados en las andanadas de la plaza, más los que arrebataban la arena, a reventar.
Salvo para «Fragile«, casi al final, estuvo acompañado por su instrumento preferido, una Fender Precision, Bass de 1957 y una banda de cinco músicos, un par de cantantes (que le acompañan en algunas canciones a lo largo del show) entre los que brilla con luz propia su inseparable guitarrista, Dominique Miller, que viene junto a su hijo Rufus Miller como segundo guitarra.
Una cuidada pantalla escenografía iba mostrando vídeos y gráficos pertinente a las atmósferas de las canciones y así aparecían teclas de máquina de escribir u olas rompiéndose, o dados, fichas y cartas para “Shape of My Heart”.
Sting ha adaptado los temas de The Police a una presencia escénica más reposada y adaptada a un público, ya de mediana edad en su mayoría, aunque su composición era variopinta en ese sentido.
El tema “So Lonely”, del primer disco de The Police, hizo recordar a los más entusiastas amantes del legendario grupo lo lejano que queda aquella música de finales de los setenta y lo actual que suena ahora, especialmente cuando le añadió unos versos de “No Woman No Cry”, que al unísono cantó el público asistente.
Las nuevas canciones “If it´s love” y “Rushing Water” son piezas de rock adulto agradables, pero más desconocidas por el público, pertenecientes a su último trabajo «The bridge«.

“Roxanne”, el primero de los bises, hizo vibrar a un público ya entregado a esas alturas del concierto. Y lo mismo sucedió con «Fragile«, que daba fin a un maravilloso concierto que nos dejaba con ganas de más y convencidos de haber vivido una experiencia memorable con este ídolo de nuestra juventud que a sus setenta años sigue mostrándose increíblemente en forma y con una voz que no ha envejecido ni un milisegundo, además de conservar todo su magnetismo en el escenario.





































