Egipto 2022 (1)

Retomábamos un viejo anhelo: viajar a Egipto. El viaje soñado, aplazado cuando las circunstancias no eran propicias para su realización. Reconsiderado cuando volvieron a serlas. Anulado de golpe, sin previo aviso, bruscamente. Y, finalmente, realizado en diciembre de 2022. La mejor señal de que lo importante está en vías de normalidad, aunque deje tiritas en el alma, y en el corazón.

Quedaba la princesa en buenas manos, como siempre. La salida de Murcia estaba prevista a las 10.00 horas en el lugar de costumbre.

Tras la parada de rigor en Honrubia, llegamos al aeropuerto de Madrid. El vuelo Nº. QS4321 de la compañía Smartwings tenía prevista su salida a las 17.30 horas, con llegada a Luxor a las 22.30 horas.

Tenía prevista… Tras facturar el equipaje y pasar los pertinentes controles de seguridad nos quedaba una buena espera en la zona de embarque, pues el avión partía, tras recorrer kilómetros y kilómetros de pista, a las 20.30 horas.

A la llegada al aeropuerto de Luxor quedaba un tedioso control de pasaportes, para conseguir el visado de entrada al país, la recogida del equipaje y el traslado a la motonave en la que realizaríamos nuestro crucero por el Nilo, la M/S Nile Pioneer II.

A las cuatro de la mañana, hora local, nos acostábamos. La buena noticia era que la salida para las excursiones de nuestro primer día en Egipto estaba prevista ¡¡a las seis de la mañana!! Y antes había que vestirse y desayunar…

Pero habíamos venido a visitar este maravilloso país, no a dormir. Nuestro primer destino era el Valle de los Reyes, la necrópolis real situada en la orilla occidental de la antigua capital egipcia de Tebas, el actual Luxor, donde están enterrados los reyes del Reino Nuevo. Está situado en la orilla occidental de Luxor, en un lugar apartado y tranquilo que está coronado por la montaña tebana. En árabe se la conoce como El-Qurna, que quiere decir “el cuerno”, y es una montaña que tiene forma piramidal y que, en cierto modo, podría recordar a las antiguas pirámides egipcias.

El Valle de los Reyes fue el lugar de enterramiento de los reyes de las Dinastías XVIII, XIX y XX y aquí se enterraron reyes tan famosos como Hatshepsut, Tutankhamon, Seti I o Ramsés II. La necrópolis cayó en desuso cuando la capital se trasladó a Tanis (en el norte del país) durante la Dinastía XXI, dejando en manos de los sacerdotes de Amón el cuidado de las tumbas y la protección de la necrópolis de los saqueadores de tumbas.

Durante la Antigüedad, varias tumbas del Valle de los Reyes fueron visitadas por griegos y romanos y prueba de ello son alguno de los grafitis que estos visitantes dejaron en algunas tumbas. Con la llegada de los musulmanes, el Valle de los Reyes quedó en el olvido hasta su descubrimiento con la expedición francesa de Napoleón en 1799.

A partir de ese momento se empiezan a identificar algunas tumbas y las excavaciones arqueológicas se multiplicaron a lo largo del siglo XIX y del siglo XX. Belzoni, Champollion o Maspero son algunos de los arqueólogos que trabajaron en la zona y que descubrieron algunas de las tumbas más bonitas del valle, como la de Seti I o Horemheb. Sin embargo, el mayor descubrimiento tiene lugar en 1922, cuando Howard Carter descubre la tumba, casi intacta, de Tutankhamon.

El Valle de los Reyes tiene 63 tumbas excavadas en la roca y que se extienden por dos valles: el Valle Este, donde se encuentran las tumbas numeradas con el código KV (King’s Valley), y el Valle Oeste, con las tumbas designadas con WV (West Valley). Todas las tumbas del Valle de los Reyes están numeradas según el orden en el que fueron descubiertas.

Hay una gran diferencia entre las primeras y las últimas tumbas que se construyeron en el Valle de los Reyes. Las tumbas de principios de la Dinastía XVII, como la KV 38 o la KV 20, están situadas al pie de acantilado o en zonas escondidas, con entradas pequeñas para no ser vistas, y las plantas son acodadas, es decir, en un punto determinado de la tumba, el eje gira 90º.

Sin embargo, las tumbas ramésidas son completamente distintas. Son tumbas perfectamente visibles, tienen una entrada monumental e incluso, en algunos casos, se llega a suponer que pudieron tener hasta un pilono de entrada, del que por supuesto ya no queda nada. Además, son tumbas de un solo eje.

Aún así, podemos distinguir las siguientes partes de manera general:

  • La entrada (espacio A)
  • Tres corredores consecutivos (corredores B, C y D)
  • La sala del pozo (sala E), aunque no todas las tumbas tienen pozos.
  • La sala pilares o la llamada sala del carro (sala F) que se reconoce fácil porque es una sala con pilares y del que parten unas escaleras o rampa.
  • Otro corredor (corredor G)
  • La antecámara (sala H)
  • Otro corredor (corredor I)
  • La cámara sepulcral (sala J)

A nivel simbólico, encontramos dos partes bien diferenciadas:

  • Espacio diurno: va de la entrada (espacio A) hasta la sala de los pilares (sala F) y es la parte de la tumba donde se enfatiza a Ra y a las divinidades femeninas. Es la parte de la tumba que simboliza el este, el aspecto diurno.
  • Espacio nocturno: va desde el corredor G hasta la cámara sepulcral (sala J). Se enfatiza a Osiris y a las divinidades masculinas. Estamos en una zona donde se simboliza el oeste, una zona más oscura.

Los textos religiosos que suelen aparecer en las tumbas reales son los siguientes:

  • Libro del Imiduat: se narra el recorrido del dios solar Ra por la Duat o inframundo durante las 12 horas de la noche, venciendo los peligros y renaciendo al amanecer.
  • Letanía de Ra: se exponen las 76 formas del dios Ra, el dios solar.
  • Libro de las Puertas: se narra el viaje del difunto por la Duat durante las horas nocturnas, relacionado con el viaje deL dios solar Ra. En este viaje se debe pasar una serie de “puertas” en diferentes etapas.
  • Libro de las Cavernas: se narra el viaje del difunto por la Duat pero aquí el difunto atraviesa una serie de cuevas y se relatan los premios o castigos que puede recibir o padecer. Tiene la mejor descripción del infierno egipcio.
  • Libro de la Salida al Día o Libro de los Muertos: es un conjunto de  consejos, conjuros, fórmulas mágicas destinados a ayudar a los difuntos a superar el juicio de Osiris, asistirlos en su viaje a través de la Duat y viajar al Aaru, el más allá egipcio.
  • Libro de Nut: es un conjunto de textos que se centran en los ciclos de las estrellas de los decanos, los movimientos de la luna, el sol y los planetas, en los relojes de sol y otros asuntos relacionados. También incluye varios temas mitológicos.
  • Libro de la Noche: se centra en el viaje del dios del solar durante la noche por la Duat. El dios del sol aparece con cabeza de carnero del tiempo nocturno.
  • Libro del Día: se centra en el viaje del dios del solar Ra durante el día y el dios del sol aparece con cabeza de halcón.
  • Libro de la Tierra: también trata el viaje del dios solar Ra por la Duat, venciendo los peligros y renaciendo al amanecer.

Tras recibir las explicaciones de nuestro guía en el Centro de visitantes del Valle de los Reyes, iniciamos la visita a las tres tumbas regulares que incluye la entrada, salvando la distancia que separa este del emplazamiento de las primeras tumbas raudos y veloces en un cómo vehículo eléctrico.

Las elegidas, de entre las tumbas abiertas (KV 1: Tumba de Ramsés VII. KV 6: Tumba de Ramsés IX. KV 8: Tumba de Merenptah. KV 11: Tumba de Ramsés III. KV 14: Tumba de Tausert/Setnakht. KV 15: Tumba de Seti II. KV 16: Tumba de Ramsés I. KV 47: Tumba de Siptah) fueron las de Ramsés IX, Ramsés III y Ramsés IV.

Además de estas tumbas regulares existen tres tumbas especiales, que tienen entrada individual (KV 9: Tumba de Ramsés V y Ramsés VI. KV 62: Tumba de Tutankhamon. KV 17: Tumba de Seti I). Si bien la primera es, para muchos, la mejor tumba de todo el valle, optamos por la Tumba de Tutankhamon, por lo que representa.

La primera de las tumbas que visitamos fue la de Ramsés IX (KV 6). Durante las excavaciones de la tumba se encontró un ostraca en el que aparece la planta de la propia tumba de Ramsés IX, que hoy está en el Museo Egipcio de Turín, y que es muy interesante para saber cómo trabajaban los artesanos.

En los primeros corredores de la tumba encontramos los textos que vienen siendo habituales, como la Letanía de Ra, el Libro de las Cavernas y el Libro del Imiduat. También vemos al rey recibido por diferentes divinidades. En el techo de estos corredores encontramos techos astronómicos y aquí destacan las tablas de relojes estelares ramésidas, en las que vemos una serie de cuadrículas en las que aparecen marcadas estrellas.

La sala de pilares quedó sin decorar y, a partir de aquí, se desciende por el corredor que nos lleva a la improvisada cámara sepulcral, donde encontramos el Libro de las Cavernas y el Libro de la Tierra. En el techo tenemos dos partes que corresponden al Libro del Día, con una doble figura de la diosa Nut. Aquí se representa el nacimiento del día y se puede ver una imagen de la diosa Nut embarazada y también se representa el final del día.

Visitamos a continuación la tumba de Ramsés III (KV 11), conocida con este nombre porque fue el lugar dónde él se enterró, pero en realidad es una tumba que fue comenzada por Sethnakht, el fundador de la Dinastía XX, el padre de Ramsés III, al que se terminó enterrando en la tumba de Tausert (KV 14). Por tanto, Sethnakht comienza a construir esta tumba y probablemente llega hasta la sala de pilares. A partir de ahí, Ramsés III continúa la tumba desde la sala de pilares hasta el final.

En los primeros corredores nos encontramos con Letanía de Ra, como suele ser habitual. Aquí hay 8 cámaras laterales en las que hallamos decoración relacionada con estandartes, figuras de divinidades asociadas a los nomos (provincias egipcias) y también aparecen representados contenedores de vino y unos marfiles, es decir, toda una serie de objetos que formaban parte del ajuar funerario de Ramsés III.

En las salas y corredores siguientes aparecen escenas del Libro de las Puertas y en la sala de pilares, algunas escenas del ritual de Apertura de la Boca. De alguna misteriosa manera tuvimos la oportunidad de recrearnos con las maravillas encerradas en alguna de estas salas…

…hasta que llegamos a la cámara sepulcral, que ha sufrido muchísimos daños y cuya decoración está muy destruida.

El 24 de noviembre de 1922, Howard Carter hizo un pequeño agujero y pudo ver el interior de la tumba de Tutankhamon, en la que nadie había entrado desde hacía 33 siglos. Le acompañaba Carnarvon, que impaciente le preguntó “¿qué ves?”, a lo que Carter respondió, “cosas maravillosas”. El descubrimiento de la tumba de Tutankhamon es, sin lugar a dudas, el más famoso de todos los descubrimientos acontecidos en Egipto.

Tutankhamon fue un rey de la Dinastía XVIII, que gobernó tras Akhenaton y que murió relativamente joven. Su reinado no tuvo especial relevancia y, desde luego, no puede compararse con el reinado de otros reyes del Reino Nuevo, como Tutmosis III o Ramsés II. Por eso, su tumba es de modestas dimensiones y casi parece más la tumba de un noble. Sin embargo, ya en la antigüedad quedó cubierta por la tumba de Ramsés IX (KV 6), por lo que quedó oculta hasta su descubrimiento en 1922.

En el interior solo encontramos decoración en la cámara sepulcral y aquí destacan las escenas en las que podemos ver a Tutankhamon junto a su sucesor Ay, vestido con piel de pantera actuando de sacerdote en el ritual de Apertura de la Boca y frente al dios Osiris. También destaca la escena del cortejo fúnebre, en la que los funcionarios arrastran un trineo con el cuerpo del faraón y en otra de las paredes vemos una versión muy abreviada del Libro del Imiduat, con los 12 babuinos que representan las 12 horas de la noche y en un extremo la barca solar con un escarabajo.

Actualmente la momia yace en la tumba KV 62, siendo la única momia de un faraón que ha sido devuelta al lugar de su entierro luego de su descubrimiento.

La tumba de Ramsés IV (KV 2) es la segunda que nos encontramos en el Valle de los Reyes y, por lo tanto, también una de las más visitadas. Fue usada como capilla durante la época copta y por eso se han encontrado más de 50 grafitis coptos.

En los dos primeros corredores nos encontramos con la Letanía de Ra y el Libro de las Cavernas. En esta tumba no encontramos la sala de pilares, posiblemente porque la muerte del rey obligó a los artesanos a realizar la cámara sepulcral antes de lo previsto.

En las paredes de la cámara sepulcral encontramos el Libro de las Puertas y en el techo de la cámara sepulcral vemos el Libro de Nut y el Libro de la Noche. Además, en esta tumba también destaca el enorme sarcófago de este rey, una pieza monolítica de granito que alcanza los 3,5 metros de altura.

Esta entrada fue publicada en 2022, Egipto, Viajes. Guarda el enlace permanente.

Deja un comentario

Este sitio utiliza Akismet para reducir el spam. Conoce cómo se procesan los datos de tus comentarios.