Tras la visita a la necrópolis de Tebas, nuestro próximo destino era el Templo de Medinat Habu. Eso sí, antes habíamos dejado una joya para tener una (buena) excusa para regresar a Egipto…
Este templo funerario, conocido como la “Casa de Millones de Años”, del rey Ramsés III (segundo monarca de la dinastía XX) se encuentra en la orilla oeste de la antigua Tebas. Además del templo, este emplazamiento cuenta con otras edificaciones de periodos anteriores y posteriores al templo funerario del que muchos consideran el último gran monarca de Egipto. El hecho de que el emplazamiento sufriera continuas ampliaciones da una muestra de la importancia que tuvo este lugar.
Los antiguos egipcios conocían este emplazamiento como Djamet, y este fue el lugar donde, según la cosmogonía hermopolitana, descansaba la Ogdóada (los ocho dioses primigenios). Esta cosmogonía nos relata cómo, tras dar origen a la creación del Universo, estos ocho dioses (cuatro parejas de dioses masculinos, con forma de rana, y femeninos, con forma de serpiente) se retiraron a este lugar para reposar eternamente.
Debido a esta tradición, el emplazamiento era de gran importancia desde tiempos anteriores a Ramsés III. En el Reino Medio aquí se construyó una capilla sobre la que, más tarde, Hatshepsut y Tutmosis III (Reino Nuevo, dinastía XVIII) edificaron un pequeño santuario conocido como Dye-ser Iset (“El lugar es venerable”), pensado como capilla-reposadero para la barca sagrada de Amón. Con la construcción de Ramsés III se pretendió unir esta nueva edificación con la de Hatshepsut y Tutmosis, consiguiendo, de este modo, aumentar el valor mágico del templo funerario del rey.
También este lugar sirvió para que se llevasen a cabo importantes celebraciones, como la “Fiesta del Décimo Día”, en la cual cada diez días la imagen de Amón, que residía en el templo de Luxor, era trasladada hasta Medinet Habu. Además de esta festividad, en la orilla occidental del Nilo tenía lugar otra importante celebración, la “Bella Fiesta del Valle”. En ella, las imágenes de Amón-Ra, Mut y Khonsu eran llevadas en procesión hasta la orilla oeste para visitar los santuarios de las divinidades que se encontraban allí, además de los templos funerarios de los antiguos monarcas.
El complejo de Medinet Habu se convirtió en un importante foco administrativo, incluso tras la muerte del rey. El complejo templario contaba con jardines, talleres, estanques, oficinas, almacenes y viviendas para los sacerdotes. Estaba conectado al río mediante un embarcadero y, además, posee un lago sagrado y un nilómetro, y en su interior contaba con su propio tribunal y cuerpo de policía.
Situada al este, frente al embarcadero, la entrada edificada en Medinet Habu está inspirada en las fortalezas asiáticas, conocidas como migdol, características por sus dimensiones y decoración. Gracias a esta entrada, y a la muralla de 19 m de altura y 10 de grosor, el interior de este recinto era una auténtica fortaleza.
En la decoración de la entrada vemos al rey aplastando a los enemigos de Egipto, así como al dios Ptah, quien tendría el papel de intermediario entre los fieles que no podían acceder al templo, este dios “escucharía” sus plegarias y se las trasladaría a Amón.
Sobre este acceso existían unas estancias que, muy probablemente, fueran utilizadas como harén, ya que su decoración nos muestra al monarca acompañado de mujeres jóvenes. Puede que desde estas estancias se llevase a cabo el intento de asesinato de Ramsés III por parte de algunas de las mujeres de la corte.
El Palacio Real, situado al suroeste del primer patio del templo funerario, fue construido con ladrillos de adobe. De dos plantas y dimensiones modestas, los espacios que componen este palacio se dividen en zonas públicas, donde el rey recibiría visitas y recepciones, y zonas privadas. El palacio se encontraba conectado al templo a través de la “ventana de las apariciones”, lugar desde donde el monarca seguía las ceremonias que se llevaban a cabo en el templo y entregaba galardones y regalos a sus oficiales.
Es probable que el rey residiera en este palacio durante las festividades del templo. Incluso fue preparado para que “residiera” en él después de muerto, ya que una falsa puerta, en lo que se cree era la sala del trono, permitiría al difunto monarca acceder y participar de los rituales y festividades que se llevasen a cabo en el interior, convirtiendo el palacio en una especie de “mansión regeneradora”.
La “Casa de Millones de Años” está dedicada a Ramsés III [1194-1163 a.C.], monarca de la XX dinastía, y último gran rey del Reino Nuevo, y fue conocida como el “Templo de User-Maat-Re Meriamón (nombre que tomó Ramsés III al acceder al trono) Unido Eternamente a la Posesión de Amón en la Tebas Occidental”, y es el mayor de los templos funerarios que conservamos de la antigua Tebas.
El edificio de Ramsés III representa, en su trazado y forma, un buen ejemplo del prototipo de templo evolucionado del Reino Nuevo. Para su diseño se siguió el esquema del Ramesseum de Ramsés II, situado a poco más de un kilómetro de distancia. Además de tomar el templo de Ramsés II como referencia para el suyo propio, otra muestra de la veneración que tenía Ramsés III por su antepasado es la decisión de dedicar a Ramsés II una capilla en el interior de su templo funerario.
La decoración exterior del templo muestra a Ramsés III en escenas militares, escenas de caza, expediciones, etc., así como un calendario con las festividades religiosas.
Varios son los espacios que configuran el templo funerario de Ramsés III. El primer pilono tiene unas dimensiones de 24 m de altura y 63 de ancho. En él vemos representado a Ramsés III derrotando a los libios y a los “pueblos del mar”, quienes atacaron Egipto durante su reinado. Presenciando y acompañando al rey en estas escenas de batalla encontramos a los dioses Ra-Horakhty y Amón.
El primer patio, de 34 x 32 m, también muestra en los relieves de sus muros batallas del monarca, mostrando la huida de Egipto de los enemigos libios, así como una celebración de la victoria con desfile de prisioneros incluido. En su lado norte existían siete pilares osiríacos, y, en el lado sur, ocho columnas de capiteles campaniformes flanqueaban la “ventana de las apariciones” del palacio real.
Cruzando el primer patio llegamos al segundo pilono del templo, más pequeño que el anterior, que cuenta con 16 m de altura. Antiguamente nos habríamos encontrado con dos colosos del monarca a ambos lados de la puerta de este pilono. La decoración elegida en esta ocasión muestra una presentación de cautivos a los dioses Amón y Mut.

El segundo patio, de 38 x 41 m, también poseía ocho pilares osiríacos, en esta ocasión en dos de sus lados, y cinco columnas en los otros dos laterales. Tras los pilares osiríacos del fondo del patio, que dan paso al interior del templo, existen ocho columnas papiriformes. Este pórtico se encuentra algo más elevado respecto al patio.


La decoración de este espacio representa escenas de batalla, así como escenas religiosas, estas últimas en honor a los dioses Sokar y Min, mostrando adoraciones a las divinidades y procesiones de la barca sagrada.
La primera sala hipóstila la formaban 24 columnas de las que quedan pocos restos. Rodeándola encontramos varias estancias: la capilla consagrada a Ramsés II divinizado; la capilla consagrada a Ramsés III divinizado; una sala de ofrendas; una cámara del tesoro y una capilla dedicada a Ptah-Sokar-Osiris.
La decoración de la segunda sala hipóstila, a continuación de la anterior, nos muestra los campos de Ialu y las Siete Vacas del “Libro de los Muertos”.
La tercera sala hipóstila conduce al santuario y contiene las capillas de Amón, Mut y Khonsu, además de la destinada a la barca sagrada. Estas capillas, dedicadas a la tríada tebana y situadas al fondo del templo, tienen en su parte posterior una gran “falsa puerta” por donde el espíritu del monarca podría entrar en el templo y presenciar los ritos que en él se llevasen a cabo.
Cerca de esta parte del templo, la más sagrada, existía un pequeño patio solar en la zona norte, cerca del santuario, así como dependencias para el culto a Ramsés III en la zona sur.
En esta zona del templo existen una serie de cámaras ocultas que pudieron servir para guardar los tesoros más importantes del santuario.
A pocos metros de Medinet Habu se hayan los colosos de Memnon, dos magníficas estatuas que representan a Amenhotep III, que reinó en Egipto desde 1386-1353 a. C. Este lugar también se conoce como el-Colossat o el-Sanamat.
Amenhotep III, también conocido como Amenhotep el Magnífico, fue el noveno gobernante de la dinastía XVIII. Gobernó Egipto desde 1386 hasta 1349 a. C. Después de la muerte de su padre, Thutmosis IV, el rey se apoderó de Egipto. Como resultado, el reinado del faraón fue testigo de una prosperidad y un esplendor invisibles. Durante el gobierno de Amenhotep III, las figuras de Egipto alcanzaron su pico de poder artístico e internacional. Después de su fallecimiento, su hijo gobernó como Amenhotep IV. Más tarde, cambió su nombre real a Akhenaton. El gran rey tiene la mayor cantidad de estatuas sobrevivientes de cualquier faraón egipcio. Los arqueólogos encontraron más de 250 de sus figuras y las identificaron. Todo su reinado tiene una representación a través de estas estatuas.
El trono muestra grabados e imágenes simbólicas de su madre, esposa y dios Hapi. Los arquitectos construyeron estas estatuas para salvaguardar el templo mortuorio del rey. Sin embargo, hoy muy poco del templo mortuorio permanece, aparte de los Colosos de Memnon.
Las estatuas gemelas muestran a Amenhotep III sentado. Las manos del rey descansan sobre sus rodillas y mira hacia el este, hacia el río. El trono delantero tiene otras dos figuras talladas en él. Las dos figuras más cortas son la esposa del rey “Tiye” y la madre “Mutemwiya”. Además, los paneles laterales de los tronos representan al dios del Nilo, Hapi.
Ambas figuras se elevan 60 pies de altura y pesan 720 toneladas cada una. Los trabajadores tallaron estas estatuas en bloques individuales de piedra arenisca. Cabe destacar que las esculturas constituyen bloques de arenisca cuarcita. Luego, esos trabajadores extrajeron los bloques de el-Gabal el-Ahmar (cerca de la actual El Cairo). Posteriormente, los trabajos los transportaron 675 km por tierra hasta Tebas (la actual Luxor).
Las plataformas de piedra sobre las que se encuentra el estatuto se elevan a 13 pies. Las dos figuras están separadas por unos 15 metros.
Inicialmente, estas grandes estatuas debían hacer guardia en la entrada del templo conmemorativo de Amenhotep. Este templo fue una construcción masiva construida durante la época del rey. Aquí fue adorado como un dios en la tierra antes y después de su muerte.
El complejo se ha mantenido como el templo mortuorio más grande y grandioso del Antiguo Egipto hasta la actualidad. Cubrió un enorme espacio de 35 hectáreas. Incluso rivales posteriores como Ramesseum de Ramsés II o Medinet Habu no lograron igualar su área. Además, incluso el gran templo de Karnak era más pequeño en comparación con el depósito de cadáveres de Amenhotep.
Desafortunadamente, las dos estatuas de hoy están bastante dañadas. Las características de las estructuras por encima de la cintura son casi irreconocibles. La escultura del sur consta de una sola pieza de piedra. Sin embargo, la figura del norte muestra una gran grieta extensa. Se extiende en la mitad inferior y por encima de la cintura, compuesta por cinco hileras de piedra.
Los niveles superiores constituyen un tipo diferente de arenisca. Ese es el resultado de un intento de reconstrucción. William de Wiveleslie Abney lo atribuyó a Septimus Severus. Los historiadores creen que las estatuas eran originalmente idénticas entre sí. Sin embargo, las inscripciones y el arte menor pueden haber mostrado variaciones.













































Muy buenas fotos 👍🏻 Aunque me gustó mas la primera parte
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Esperemos que las próximas entradas sean más interesantes
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