Dicen que una vez en la vida hay que visitar, al menos, Egipto. Esta mañana, en el convulso desayuno, éramos conscientes que muy pronto contemplaríamos las Pirámides de Egipto, construidas hace más de 4.500 años, la maravilla más antigua y la única que se conserva, que sirvieron como tumba a los faraones egipcios, cuyos cuerpos momificados se rodearon de tesoros y objetos personales. Levantadas sobre la arena del desierto, esbeltas, majestuosas, son algo más que un templo y una tumba.
Ante ellas, y especialmente ante la Gran Pirámide, se tiene la impresión de hallarse en presencia de un monumento que guarda en sus entrañas secretos trascendentales muy estrechamente relacionados con su estructura.
Las Pirámides de Egipto están situadas en las afueras de El Cairo y son vestigios legados por egipcios de la antigüedad, los más portentosos y emblemáticos monumentos de esta civilización. En particular, las tres grandes pirámides de Guiza, las tumbas o cenotafios de los faraones Keops, Kefrén y Micerino, cuya construcción se remonta al Imperio Antiguo de Egipto y su fecha de finalización se estima en el año 2570 a. C.
Los faraones tenían la necesidad de crear una construcción duradera, ya que el alma del difunto vivirá eternamente. También, necesitará todo lo que tenía en este mundo, puesto que creían que los difuntos podrían llevar una vida en el gran reino, igual que la que pudiera llevar estando vivo. Como consecuencia en los enterramientos de los egipcios antiguos se introducían muebles, joyas, ajuares, alimentos y entretenimientos o juegos.
Creían que sólo el Faraón era el único que tenía posibilidad de una vida más allá. Por este motivo, sus construcciones son tan colosales. Para construir la casa que va a ser el hogar de un faraón se tenía que invertir mucho tiempo y recursos, por lo que cuando un faraón accedía al poder, inmediatamente se ponía en marcha la construcción de la que será su casa eterna.
Al principio se consideró, que estas construcciones eran realizadas por esclavos. Sin embargo, se ha descubierto que para la construcción de las pirámides se contrataba a campesinos asalariados, cuando sus labores en el campo habían finalizado. Estos se trasladaban a las ciudades para trabajar en las grandes construcciones y recibían una paga que se componía de sal, trigo y cebada. Se organizaban creando grupos de cuatro trabajadores a la orden de un capataz, que sería el encargado de ordenar su trabajo, además de controlarlos.
Llegaban campesinos desde todos los rincones de Egipto, mientras sus campos se mantenían en periodo de descanso. Encontraban en las ciudades una forma de sobrevivir cuando el campo no producía. Se llegó a profesionalizar, creando ciudades para que estos trabajadores pudieran vivir teniendo los servicios necesarios para su trabajo, incluso con servicios médicos.
Para los egipcios, tras la muerte, el espíritu o Ka se dividía en dos, el Ba o el alma y el Akh o el espíritu. De las dos partes, el Ba acompañaba al difunto en su tumba y podía moverse a su antojo, mientras que el Akh era enviado directamente al inframundo de Osiris, quien se encargaría de juzgar el espíritu del muerto.
Para saber qué vida había vivido, Anubis depositaba el corazón del fallecido en un lado de la balanza. Al otro extremo, Ma’at, la diosa de la verdad y la justicia, depositaba la pluma de la verdad. Si la balanza no se mantenía en equilibrio, el difunto sufriría eternamente una infinidad de castigos, pero si por el contario la balanza se equilibraba, significaba que era merecedor de vivir en el gran reino, junto con otras almas buenas y con los dioses en paz y armonía, eternamente.
Keops, Kefrén y Micerinos fueron faraones egipcios pertenecientes al periodo histórico conocido como Reino Antiguo. El periodo de construcción de las pirámides de Gizeh se data entre el año 2550 a. C. y el 2470 a. C. Se sitúan en un territorio conocido como “La necrópolis de Gizeh” en las cercanías de El Cairo.
Utilizamos el acceso principal para entrar al recinto, frente a la Pirámide de Keops.
De vuelta al autobús, nos dirigimos al “Mirador de las Pirámides”, el mirador más conocido, ubicado frente a la Pirámide de Micerino. La imagen es de postal pero, con tiempo, no hubiera estado mal maravillarse con las panorámicas desde “The panorama of the Pyramids” o el “Mirador de las Pirámides de Giza”.
Solo desde este mirador contemplamos la pirámide de Micerino, la menor de las tres célebres pirámides de la necrópolis de la meseta de Guiza. A Menkaura, faraón de la dinastía IV, se le atribuye ordenar construir esta pirámide de 108,5 metros de base y 65,5 metros de altura originalmente, aunque en la actualidad mide 61 metros debido a la pérdida de su recubrimiento.
Conocida en su época como «Divino es Menkaure», era parte del complejo funerario junto con las tres pirámides de las reinas, un templo funerario, el templo del valle y una calzada procesional que vinculaba ambos templos.
En la antigüedad, esta pirámide estaba revestida con dieciséis hiladas de granito rosado procedente de las canteras de Asuán, aunque el resto del recubrimiento estaba conformado por bloques de piedra caliza de Tura. Actualmente, la pirámide se halla desprovista de casi todo su recubrimiento, pudiéndose observar las regulares hiladas que conforman su núcleo. Cerca de la base se encuentran algunas hiladas del recubrimiento original de granito.
La pirámide presenta, hacia el centro de la cara norte, una gran brecha vertical realizada por Al-Aziz Uthman, hijo de Saladino, que se había propuesto demoler las grandes pirámides de Guiza, empezando por la menor, la de Micerinos. Pero el trabajo fue abandonado al resultar muy costoso.
Durante las exploraciones arqueológicas realizadas en el siglo XIX, se encontró un sarcófago de basalto y cerca un ataúd de madera antropomorfo, con una momia en su interior. Sin embargo, el ataúd interior de madera no era de Menkaura, sino de algún importante personaje de la época saíta.
El sarcófago de basalto, perdido bajo el mar el trece de octubre de 1838 frente a las costas de nuestra Cartagena al naufragar la goleta Beatrice que lo trasladaba a Inglaterra, posiblemente sí perteneció a Micerino, pero estaba tallado con un estilo fachada de palacio típico del Imperio Medio, un trabajo posterior probablemente ya que los sarcófagos de piedra del Imperio Antiguo eran lisos sin decoración alguna y según el descubridor, Richard Howard Vyse, conteniendo otro enterramiento intruso, los huesos de una mujer joven.
Tras la visita al mirador volvimos a la explanada situada entre las otras dos pirámides del complejo. Nos encontrábamos ante la Gran Pirámide de Guiza, la más alta con sus 146,61 metros, equiparable a un edificio de, aproximadamente, cuarenta pisos. Su base tiene 230 metros de ancho.
Esta pirámide se encuentra entre las siete maravillas del mundo, siendo además la más longeva entre ellas y la única que aún puede ser contemplada. Fue realizada hace más de 4.500 años y, durante siglos ostentó el título de la estructura más alta realizada por el ser humano.
Se construye en el periodo de mayor apogeo del poder faraónico durante el Imperio Antiguo, y muestra la gran cantidad de organización y conocimiento adquirido por los artesanos y técnico egipcios para erigir tales monumentos, aunque con medios simples. Existen diversas teorías que tratan de explicar cómo se construyeron las pirámides de Egipto, pero no se sabe con certeza cómo se erigieron, al no haber perdurado ningún documento de la época que describa el proceso.

Algunos datos significativos se han encontrado en las excavaciones arqueológicas que se llevan a cabo en las cercanías de las pirámides, en los restos del poblado de artesanos, el cementerio, los almacenes y las canteras. El texto más antiguo que indica la manera en que fueron construidas, proviene del historiador Herodoto y refleja lo que le fue relatado por los sacerdotes egipcios.
La pirámide de Keops fue ordenada construir por el faraón Keops, de la cuarta dinastía del Antiguo Egipto. El arquitecto de dicha obra es Hemiunu. Se estima que fue construida con unos 2,3 millones de bloques de piedra, cuyo peso medio es de dos toneladas y media por bloque, aunque hay algunos de ellos que llegan a pesar hasta sesenta toneladas. Originalmente estaba recubierta por unos 27.000 bloques de piedra caliza blanca, pulidos, de varias toneladas cada uno. Estos bloques fueron aislados y pintados con líneas horizontales de distintos colores, excepto la punta de la pirámide, que era dorada.
La fecha estimada de terminación de la construcción de la Gran Pirámide es alrededor del año 2570 a. C., siendo la primera y mayor de las tres grandes pirámides de la Necrópolis de Guiza.
Mantuvo este aspecto hasta principios del siglo XIV, cuando un terremoto desprendió parte del revestimiento calizo. Posteriormente, los turcos otomanos utilizaron dicho revestimiento para la construcción de diversas edificaciones en El Cairo.
Hemiunu, el arquitecto de la pirámide de Keops, era hijo del arquitecto Nefermaat, el arquitecto de la pirámide del rey Seneferu, padre de Keops. Los arqueólogos han encontrado menciones de Hemiunu con títulos aproximadamente traducidos como Maestro de obras y Visir.
La pirámide se compone de tres cámaras principales, dos situadas en el interior de la pirámide, actualmente denominadas cámara del rey y cámara de la reina, y una en el subsuelo, la cámara subterránea.
A las cámaras se accedía desde el lado norte, por un pasaje descendente, obstruido al final por grandes bloques de granito, que comunicaba con dos pasadizos, uno ascendente, que desemboca en la Gran Galería, y otro descendente, que llega hasta la cámara subterránea.
La Gran Galería es un gran pasaje de unos 47 metros de longitud y 8 metros de altura. Las paredes de la Gran Galería son verticales desde el suelo hasta una altura de dos metros y, desde ahí hacia arriba, mediante aproximación de las hiladas con las piedras escalonadas, conformando una falsa bóveda.
La llamada cámara del rey está conformada por losas de granito y es de planta rectangular, paredes y techo lisos, sin decoración, y únicamente contiene en la actualidad un sarcófago vacío de granito, sin inscripciones, depositado allí durante la construcción de la pirámide, puesto que es más ancho que los pasadizos.
Sobre el techo se encuentran las llamadas cámaras de descarga, y la más alta dispone su techo con grandes bloques inclinados, a dos aguas, para desviar la gran presión que ejercen los bloques superiores de la pirámide, evitando que todo el peso descargue sobre el techo de la cámara real. Se accede a ella por un pasaje horizontal llamado antecámara que parte del extremo superior de la Gran Galería.
La denominada cámara de la reina por los árabes, no se destinó a la esposa del rey sino a una estatua Ka del mismo. Está situada casi en el eje de la pirámide. Tiene acceso mediante un pasaje horizontal, que comunica con la zona inferior de la Gran Galería, inicialmente oculto por las losas del pavimento. Es de planta rectangular, las paredes lisas, sin decoración, con un nicho, y techo inclinado, a dos aguas.
La cámara subterránea, excavada en el subsuelo, es de planta rectangular, con suelo irregular, paredes y techo planos; contiene dos habitáculos, a modo de sarcófagos, un pozo y una pequeña galería. Se accede a ella por un pasaje descendente, prolongación del primer pasaje de la pirámide. También está comunicada con la Gran Galería mediante un angosto túnel, casi vertical, perforado en los bloques.




























































