Egipto 2022 (9)

Para el miércoles estaba programada la salida del barco. Antes del desayuno debía de quedar preparado el equipaje en la puerta del camarote para, inmediatamente después, realizar la excursión al poblado nubio.

Primero atravesamos el río Nilo a bordo de una faluca tradicional, pilotada por Pedro, para pasar más tarde a una barca a motor para descubrir el pueblo más auténtico de Egipto, Gharb Soheil, y conocer la vida cotidiana de los nubios.

Nubia es una región situada entre lo que hoy es el sur de Egipto y el norte de Sudán. Un pueblo que pertenece a una de las civilizaciones más antiguas de África, cuya historia se remonta, al menos, al año 2500 a.C. Algunos nubios, incluso, llegaron a ser faraones.

Originalmente el pueblo nubio vivía en este desierto, pero fue despoblado de sus casas y sus tierras cuando las aguas de la presa de Aswan lo inundaron todo y, al igual que muchos templos faraónicos que no pudieron ser rescatados, sus pueblos yacen en el fondo del lago Nasser. Los nubios fueron trasladados por el gobierno egipcio a islas junto al Nilo en la ciudad de Aswan, donde viven en la actualidad en coloridos poblados, algunos de ellos turísticos, como el que íbamos a visitar.

Pero antes de llegar al poblado disfrutamos de nuestro bonito, y relajante (a la ida, eso sí) paseo por el Nilo.

Durante el trayecto pudimos observar numerosas aves autóctonas y también se atraviesan coloridas casas, el mausoleo del sultán Aga Khan y la conocida isla Elefantina.

También el emblemático Hotel Old Cataract, famoso especialmente por una de sus huéspedes más populares, Agatha Christie, que vivió allí largas temporadas y donde se dice que escribió su novela “Muerte en el Nilo” en 1937. Aquí se rodaron varias secuencias de la versión cinematográfica de 1978, dirigida por John Guillermin y protagonizada por Peter Ustinov, Mia Farrow y Bette Davis.

Los poblados nubios destacan por sus peculiares casas tradicionales encaladas, decoradas con bellas y coloridas pinturas. Las casas son pequeñas y humildes, pero poseen mucho encanto. Las calles son de arena y toda la población vive, en torno al Nilo, de la pesca, de la ganadería y, obviamente, del turismo.

Tras dejar la motora recorrimos su mercado y nos adentramos en alguna de sus casas para ver qué hay detrás de sus coloridas fachadas, cocodrilos incluidos, utilizados como un reclamo turístico, desde alevines hasta ejemplares de cierta envergadura…

Más tarde visitamos la escuela y durante un tiempo volvimos a nuestra más tierna infancia para, sentados en nuestro pupitre, aprender los números y el abecedario en árabe y en nubio.

Al finalizar la clase nos adentramos en una típica casa Nubia, en la que pudimos degustar su comida típica y sus tés tradicionales.

Volvimos a la pequeña playa, en la que nadie se bañó, y mientras que unos daban un pequeño paseo en camello (más corto de lo, tal vez, esperado, pues la hora de salida del avión se acercaba), otros aprovechaban para hacer algunas compras, las enésimas, y disfrutar de la radiante mañana.

A la vuelta cambiamos de itinerario, pues la motora, en vez de dirigirse a la motonave, ponía rumbo a un embarcadero cercano a la catedral de Aswan, donde nos esperaba el autobús que nos llevaría al aeropuerto de la ciudad.

En el camino, en vez de “Muerte en el Nilo”, podríamos hacer filmado alguna escena de la película “De perdidos al Nilo”. ¿El motivo? La motora embarrancó en unas piedras y por unos instantes cundió el pánico. Tras unos momentos de cierta zozobra y la ayuda de otro barco conseguimos salvar el obstáculo y llegar a tierra sanos y salvos. Eso sí, a una hora que hacía peligrar nuestro traslado a El Cairo.

El tráfico de Aswan a esas horas de la mañana no facilitaba la tarea de llegar al aeropuerto. Es posible que batiéramos el record mundial de pasar controles de seguridad, realizar los trámites de facturación y embarcar. No recuerdo una espera menor en un aeropuerto en ninguno de nuestros viajes.

Por si no teníamos bastante, facturamos los últimos, con el equipaje en un mostrador y la recepción de las tarjetas de embarque en otro. Es difícil saber cómo llegaron las maletas al avión antes de que este tomara altura. Eso sí, las prisas tuvieron su recompensa cuando al llegar al avión comprobamos que nos habían reservado dos asientos en primera.

Por fin, el vuelo directo de la compañía Nile Air Nº NIA088 surcaba los aires en dirección a El Cairo.

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