Se nos avecinaba un intenso día en El Cairo, y había que reponer fuerzas, sin tanto agobio como el día anterior.
La Ciudadela de Saladino era nuestro primer destino. Se encuentra en el área de El Muqattam, en la calle Salah Salem. Fue establecida principalmente por Saladino, el sobrino del sultán Nur El Din Mahmud, que logró conquistar a los cruzados. Asumió el poder de Egipto en 1169 fundando la dinastía ayyubí en Egipto. Estableció esta Ciudadela militar para ser el centro de gobierno y la colocó sobre las colinas de Muqattam, en un lugar muy estratégico que domina la ciudad de El Cairo y El Fustat.
El plan original de la Ciudadela consistía en dos incrustaciones separadas: las del norte y las del sur. La parte norte se distingue por las torres semicirculares y el muro cortina. En 1207, el sultán El-Adel prestó una gran atención al fortalecimiento de las torres de la ciudadela y estableció dos torres conocidas ahora como Burg El-Ramla y Burg El-Haddad. En el reinado de El-kamil, el sobrino de Saladino que gobernó Egipto durante unos 20 años, se utilizó la ciudadela como su residencia.
La ciudadela estuvo alguna vez rodeada por algunos edificios como el establo real, un parque y un mercado más allá del cual se ubicaron las residencias de los miembros de la clase alta y los altos funcionarios. Durante el reinado del sultán El-Nasir Muhammed, muchas partes de la ciudadela fueron destruidas, incluida la mezquita, la biblioteca, la sala de audiencias y otros lugares.
En el período mameluco, el edificio fue testigo de un gran proceso de restauración en manos de Baybars I, que construyó Bab El-Qalaa para relacionar los recintos sur y norte de la ciudadela. Otro proceso de restauración se realizó en el reinado de Mohammed Ali, quien lo unió a su notable mezquita. Después de la restauración de 1983, el edificio fue agregado a la lista de monumentos en Egipto.
La Mezquita de Muhammad Alí Pasha, o Mehmet Alí Pasha, es también conocida como la Mezquita de Alabastro. Está situada en la parte más alta de la Ciudadela. Esta mezquita, construida por el gobernador otomano Mehmet Alí (o Muhammad Alí) entre los años 1830 y 1848, fue la más grande edificada en la primera mitad del siglo XIX y es también la más visible de toda la capital de Egipto, por su elevada ubicación. Fue erigida en memoria de Tusun Pasha, hijo mayor de Mehmet Alí, fallecido en 1816.
El arquitecto responsable de su construcción fue Yusuf Bushnak, en estilo clasicismo otomano, y dentro de ella cabe una aforo de hasta 10.000 fieles. Se divide en dos partes. Bait Al-Sala (lugar de la oración) y AL-Sahn (gran patio de la ablución).
Posee una cúpula de 52 metros de altura, flanqueada por dos minaretes de 85 metros.
Nos maravilló el amplio espacio del su interior.
En el patio, en una tumba de mármol blanco, reposan los restos de su fundador, Mohammed Alí.
También es significativa la torre del reloj. En el siglo XIX, Egipto y Francia intercambiaron regalos, un obelisco por un reloj de campanario. El obelisco era uno de los dos de la entrada del templo de Luxor, actualmente en la Plaza de la Concordia de Paris. El reloj fue colocado en este patio de la Mezquita de Alabastro. Pero se dieron cuenta de que no funcionaba y desde entonces no ha sido arreglado.
Saliendo de la mezquita de Alabastro se accede a un excelente mirador de El Cairo. Desde aquí se puede ver, entre otras cosas, la cercana mezquita de Ibn Tulum.
Cerca de la mezquita de Muhammad Alí Pasha se encuentra la Madrasa de Al-Nasir Muhammad.
Se trata de una madrasa y un mausoleo ubicado en el área de Bayn al-Qasrayn de la calle al-Muizz en la Ciudadela de El Cairo, construida en el siglo XII.
Mientras salíamos de la Ciudadela, algunas, no todos, eran demandadas para tomarse fotografías con los jóvenes egipcios. Es, para ellos, algo habitual y simpático, como corroboraríamos, más tarde, en el Museo Nacional de la Civilización Egipcia.
En la sala principal del museo NMEC encontramos un gran espacio dedicado a recorrer de un vistazo todos los períodos de la historia de Egipto: la etapa predinástica, los Imperios Antiguo, Medio y Nuevo, la etapa grecorromana, el período copto, la etapa islámica y, finalmente, el Egipto contemporáneo.
Tal como entramos al inmenso y diáfano espacio nos dirigimos a la derecha para hacer un recorrido en sentido antihorario, desplazándonos por las distintas etapas de la Historia de Egipto.
Comenzamos con un espacio que nos muestra el Periodo predinástico de Egipto anterior a la unificación del valle del Nilo. Hablamos de la época prehistórica del Calcolítico o Edad del cobre que dieron paso al Egipto faraónico y que contiene vitrinas con bifaces y otras herramientas.
Destaca en la colección el Esqueleto de Nazlet Khater encontrado enterrado cerca de Nazlet Khater, del Paleolítico superior, perteneciente a un joven que vivió hace treinta y cinco mil años, de buena altura y cuerpo fuerte, con una de sus herramientas de piedra a su lado.
De los Imperios Antiguo, Medio y Nuevo contemplamos esculturas, carros, objetos y sarcófagos, repartidos por la sala y en vitrinas. Hay muchas vitrinas temáticas dedicadas a la arquitectura, a los telares, a la elaboración del pan y a la escritura.
Contemplábamos la Estela del rey Qa’a (Período del Antiguo Egipto arcaico, dinastía I -3100-2890 a.C.-. Estela de basalto), el último rey de la primera dinastía. Esta estela es una de las siete estelas que erigió frente a su tumba en Abydos. Su nombre de Horus está registrado sobre la decoración conocida como «Serekh» (el palacio real). El nombre de Horus asocia al rey con el dios Horus, el patrón de la realeza, como su heredero en el trono de Egipto.
La Esfinge de la Reina Hetepheres II, hija del Rey Keops, es una de las estatuas hechas en forma de esfinge más antigua de las que se conocen.
En la sala grecorromana del NMEC encontramos varios vestigios de la época Ptolemaica y la posterior invasión romana, que convirtió Egipto en una provincia más del Imperio Romano.
El Tesoro de Douche fue encontrado en 1989 dentro de una vasija de barro que estaba escondida en las paredes de un fuerte romano que incluye un templo de los dioses Serapis, Isis y Harpócrates en el pueblo de Douche, en el Oasis de Kharga.
Incluye una corona decorada con la forma del dios Serapis, dos brazaletes y dos collares de oro de 187 planchas de oro fino. Período romano, cuadrícula del siglo 2 d.C.
El cristianismo se difundió en Egipto a partir del siglo I, después de que el apóstol San Marcos visitara la provincia de Egipto, que entonces pertenecía al Imperio romano. A los habitantes cristianos autóctonos se les dominaba “coptos” y ese nombre todavía se utiliza para los que allí profesan la religión cristiana, en su mayoría de confesión ortodoxa.
El arte copto se conoce por la planitud de los rostros, los ojos redondos y las cejas en líneas gruesas y oscuras. Se destacó en la pintura de iconos ya sea sobre madera revestida con yeso o lino sobre la que representó al Cristo, la Virgen María, temas del Antiguo y Nuevo Testamento, así como ángeles y santos.
Finalizamos la visita a Main Hall (Hall Principal) contemplando el arte islámico.
Mummies Hall (Hall de las momias) es, posiblemente, la zona estrella del museo. A ella se accede por una rampa que parece buscar un efecto inmersivo en el visitante, evocando la experiencia del Valle de los Reyes.
El sábado 3 de abril de 2021, 22 momias reales, (18 reyes y 4 reinas de Egipto), fueron trasladadas a este Museo Nacional de la Civilización Egipcia, ubicado en Fustat, al sur del Cairo.
En este espacio, distribuido en una especie de T, se ubican 20 de las 22 momias protagonistas del fastuoso desfile.
Es imposible no sorprenderse por el buen estado de conservación de muchas de ellas, sin duda una de las razones que las han convertido en uno de los más sorprendentes descubrimientos arqueológicos de la historia. Realmente, la visita a la sala es sobrecogedora.
Respetamos la prohibición de sacar fotografías en esta parte del museo. Tampoco utilizaremos las que han llegado hasta nuestras manos. Entramos en silencio y durante gran parte de la visita no articulamos palabra alguna. Estábaamos ante muchos de los grandes faraones egipcios, ante sus cuerpos inertes tras la momificación y el paso de casi cuatro mil años, y su sola presencia impone el mayor de los respetos.
Son los reyes, faraones de Egipto de la XVIII y XIX dinastía principalmente, del Imperio Nuevo. Momias egipcias reales como la mítica Hatshepsut, Amenhotep o Amenofis II, Tutmosis II, Tutmosis III, Tutmosis IV, Seti I, Ramsés II…





































































