Egipto 2022 (15)

Temprano para comer y, tal vez, tarde para llegar al Museo de Antigüedades Egipcias, popularmente conocido como Museo Egipcio o Museo de El Cairo, la segunda atracción más visitada en la populosa ciudad después de las Pirámides.

Ante la duda optamos por lo primero e intentar asegurarnos una visita más cómoda al museo. Lamentablemente, no hemos llegado a tiempo de visitar el nuevo Gran Museo Egipcio (GEM), actualmente en construcción y, según parecía, inaugurado en forma parcial en las fechas de nuestro viaje, emplazado muy cerca de las Pirámides. Este colosal y moderno edificio albergará todas las colecciones actualmente en exhibición y otras que en estos momentos permanecen en depósitos por falta de espacio. Según parece, la gran estatua de Ramsés II y gran parte de los objetos de la tumba de Tutankamón ya se encuentran en su nuevo hogar.

El (nuevo) museo pretende ser una referencia turística en todo el país (y el planeta, para los amantes de la historia egipcia) y estará situado en un colosal edificio de más de 480.000 metros cuadrados. Se espera que abra sus puertas a finales de 2022, momento en el que se convierta en el museo arqueológico más grande de todo el planeta. Habrá que volver a verlo. Eso sí, si ya la visita a las Pirámides es un auténtico gentío, con el museo a dos kilómetros de la meseta de Giza, sobre las que se yerguen las tres grandes pirámides y la esfinge, puede ser apoteósica.

Pero conformémonos con el “actual” Museo Egipcio, nacido oficialmente en 1835 en la ciudad de Boulaq y que funcionaba en un antiguo depósito a orillas del Nilo. Tras una inundación en 1878 que dañó gran parte de los objetos, fue trasladado a un antiguo palacio ubicado en Giza para, finalmente, encontrar su ubicación definitiva en 1902, en el edifico de la Plaza Tahrir donde está hoy día, construido especialmente para albergar sus importantes colecciones.

Las colecciones fueron creciendo a medida que se hacían nuevas excavaciones. Además, entre 2014 y 2016, Egipto recuperó gran cantidad de objetos que se encontraban en otros países. Algunos fueron sacados del país por los propios responsables de las excavaciones, otros durante las diversas guerras que azotaron la región, y muchos más fueron robados de almacenes y depósitos y sacados de contrabando. La gran mayoría de las piezas fueron llevadas a Europa y pasaron a formar parte de las colecciones de distintos museos. Otras fueron subastadas y compradas por coleccionistas privados.

Alrededor de 200 de los 500 objetos recuperados fueron exhibidos en la exposición temporal «Objetos recuperados: 2014-2015«. Entre ellas había monedas, joyas, relieves, un sarcófago y hasta un esqueleto del año 35.000 a. C., el segundo más antiguo de Egipto.

No disponíamos del tiempo suficiente para completar todo lo que el museo tiene para ver, pues las colecciones abarcan esculturas, monedas, papiros, vasijas, joyas, objetos funerarios, momias, mosaicos,….

En una de las salas de la planta baja del museo se exhibe una impresionante colección de papiros de Egipto y otras partes del mundo antiguo, por lo que están escritos en distintos idiomas. También hay monedas egipcias, griegas, romanas e islámicas. En otra sala hay objetos de los Imperios Antiguo, Medio y Nuevo: estatuas, sarcófagos, joyas, relieves, etc.

En la planta alta está la joya del museo, los objetos de la tumba de Tutankamón. Además de la máscara en oro del joven faraón, se exhiben gran parte de los más de 5.000 artefactos encontrados y clasificados por Howard Carter en 1922.

Sin duda, el Antiguo Egipto es una civilización apasionante. Las majestuosas tumbas, los faraones y la concepción única que tenían acerca de la vida y la muerte han logrado interesar a arqueólogos de todo el mundo. Expertos que han dedicado su vida a resolver los misterios escondidos dentro de los templos, las ruinas y las tumbas ubicadas a lo largo del río Nilo.

Los secretos de esta civilización están resguardados en las pinacotecas más importantes del planeta, entre el Louvre y el British Museum. Sin embargo, nada se compara con el escenario en el que nos encontrábamos, un recinto que cuenta con una colección de miles, de cientos de miles de piezas, todas pertenecientes al Antiguo Egipto, lo que lo convierte en una auténtica joya.

Imposible recoger aquí todas las obras que alberga el museo y que no pueden pasar desapercibidas. Para tal fin ya tenemos lectura de verano con los catálogos que trajimos de Egipto… No obstante, citaremos algunas de ellas, una diezmillonésima parte.

Las Estatuas de Amenhotep III y Tiyi, de más de 36 metros de altura, están en el centro de la primera sala del museo y dan la bienvenida a los visitantes. Además de las representaciones colosales del faraón Amenhotep y su esposa (pertenecientes a la dinastía XVII), las piezas se hacen acompañar de unas pequeñas figuras que representan a las tres hijas de la pareja (al centro y a los lados).

La Estatua de Jasejemuy representa a uno de los primeros gobernantes del Imperio Egipcio unificado, y el último de la segunda dinastía del Imperio. La mayoría de sus tumbas y recintos funerarios están en Abydos, a la orilla occidental del río Nilo en una zona ahora conocida como Umm el-Qaab.

Las Estatuas de Rahotep y su esposa Nofret son esculturas sedentes y de bulto redondo pertenecen a un matrimonio de la clase social más alta de la civilización egipcia. El arqueólogo Auguste Mariette y su equipo las descubrieron en 1871 durante las exploraciones de una tumba al norte Médium.

La Estatua sedente del faraón Kefrén es una escultura de tamaño natural que plasma la grandeza del faraón Kefrén, perteneciente a la IV dinastía. Está sentado en un trono en posición hierática para reafirmar su poder. En la parte posterior de su nuca lleva el símbolo del dios Horus, considerado como el mesías de Egipto.

La Triada de Micerino es una de las esculturas más importantes de toda la civilización egipcia. En el centro, en postura hierática y más alto que los demás personajes, está el faraón Micerino; lo acompañan, del lado derecho, la diosa Hathor (deidad del del amor y las artes) y a la izquierda, la divinidad del nomo de Cinópolis.

Tutankamón, el faraón adolescente, fue inmortalizado en esta máscara funeraria de oro, vidrio y piedras semipreciosas. Es una de las obras más importantes no sólo del arte egipcio sino de toda la historia del arte. La pieza forma parte de los cuantiosos tesoros encontrados en la tumba del gobernante.

El Sárcofago de Tutankamón es otro de los tesoros hallados en su tumba. Dentro de este sorprendente y conservado sarcófago de oro macizo (con alrededor de 110 kilogramos de peso), Howard Carter encontró en 1922 los restos del joven faraón que, aunque contó con una corta vida, es considerado como uno de los personajes más relevantes de la historia egipcia.

Al término de la visita nos dirigimos a la zona medieval de la ciudad. Volvíamos a sus bazares, ya visitamos en nuestra visita nocturna, ahora más abarrotados, si cabe, de gente. Recorríamos, de nuevo, Khan El Khalili. Más bien, nos abríamos paso entre la multitud. Buscamos, y encontramos, “El precio justo”, no el programa de televisión, sino la platería. Y todavía tuvimos ocasión de regatear las últimas camisetas para la familia.

Otra vez cruzamos el bazar de camino al hotel. Cena y última sesión fotográfica antes de ultimar el equipaje. Era nuestra última noche en Egipto.

Esta entrada fue publicada en 2022, Arte, Egipto, Grandes museos, Viajes, Viajes por el extranjero. Guarda el enlace permanente.

Deja un comentario

Este sitio utiliza Akismet para reducir el spam. Conoce cómo se procesan los datos de tus comentarios.