Egipto “era” el destino soñado. Lo volvió a ser cuando volvió a convertirse en “un país seguro”.
Egipto ha sido, sin lugar a dudas, el destino con un mayor contraste de todos los que hemos tenido la oportunidad de visitar. Este país tiene una enorme diferencia respecto a la forma de vida que tenemos en Europa y en general en occidente, pero también existen cambios muy importantes dentro de la propia nación egipcia. Historia, caos, belleza, cultura, choque de estilos… Habría muchos adjetivos para calificar este destino que recomendamos a cualquiera.
Egipto es uno de los países del mundo que no debería faltar en una lista de lugares para visitar a lo largo de la vida. Es mucho más que las famosas Pirámides. Enclaves como Luxor merecen pasar días y días, y disfrutarlos.
Ha sido un viaje muy interesante, como amantes de la historia y como personas que querían ver algo distinto, algo que, en definitiva, no podemos ver en ningún otro lugar del mundo. Arquitectura milenaria con una conservación magnífica, museos impresionantes al aire libre, conocer una cultura totalmente distinta…
Egipto tiene una cultura y una forma de vida muy peculiar, que nos choca mucho como “turistas extranjeros”. En muchas ocasiones nos hemos estresado cuando nos ofrecían todo tipo de artículos para vender. Con el paso de los días nos dimos cuenta que era cuestión de tener paciencia. Sin olvidar el regateo…
Volvemos con la impresión de que es un destino para ir con calma, para disfrutar de los fabulosos lugares que hay para visitar. Hace falta tiempo para conocer Egipto, y con una semana no basta. Y con la impresión de que hemos compartido destino con muchísima gente, que abarrotaba todas las visitas realizadas. Es como si media España, más bien medio mundo, se hubiera echado a la calle.
Nuestras retinas vuelven extasiadas con las maravillas que han contemplado. Y dejamos algunas en el tintero, tal vez como excusa para regresar algún día.
Hubiéramos pasado dos días en Luxor para disfrutar de su riqueza. Para visitar Deir el-Bahari, para visitar más tumbas del Valle de los Reyes, para recorrer con más detenimiento los templos de Karnak y de Luxor.
Hubiéramos visitado el templo de Philae y tantos que han quedado en las riberas del Nilo.
Hubiéramos pasado un día entero en Abu Simbel, en las Pirámides de Giza, en el Museo Nacional de la Civilización Egipcia y en el Museo Egipcio de El Cairo…
Pero somos conscientes de que hemos realizado un viaje organizado, con sus ventajas e inconvenientes.
Y tenemos la impresión de que hemos visto muchas, muchísimas cosas. Una inmensa mayoría de los que se consideran lugares imprescindibles de Egipto. Sin olvidar el maravilloso crucero por el Nilo.
A veces se piensa que por el hecho de pagar un servicio está todo hecho. Y nos olvidamos del enorme trabajo que supone planificar, y llevar a buen término, un viaje como este a un destino como este. Y los desvelos que implica, y la responsabilidad de viajar con un grupo tan numeroso como el nuestro.
Agradecemos a Antonio, en primer lugar, que lo haya hecho posible. Hemos viajado con él a New York primero y a Moscú y San Petersburgo después. Y lo volveremos a hacer, si no pasa nada, a Jordania. Posiblemente viajaríamos con él al fin del mundo…
Agradecemos a Pilar que haya estado pendientes de nosotros, May, yo y los otros cuarenta y un compañeros de viaje, en todo momento. Y la amabilidad con la que ha tratado de facilitarnos cualquier aspecto relacionado con el mismo. Ha estado presente en todo momento y ha facilitado todos los trámites, haciendo el viaje muy fácil.
Agradecemos a Ramses no ya su labor de guía, buen conocedor de los lugares y monumentos, sino su trato cercano y el hecho de estar atento a nuestras solicitudes posiblemente más allá de lo contratado.
Agradecemos a Isabel, Pedro, Isabel, José Luis, Isabel y Mariano su compañía durante estos días. Pasamos de ser desconocidos a compañeros de viaje para terminar siendo buenos amigos. Recordaremos con el tiempo los buenos momentos compartidos, las cenas, la experiencia de la entrada a la pirámide de Keops y tantos y tantos raticos.

Agradecemos a todas aquellas personas que, directa o indirectamente, han estado pendientes de nuestra princesa. Con su impagable labor y con su información constante han conseguido que no sea tan difícil romper esos lazos invisibles que, en ocasiones, hacen tan difícil momentos como estos.
Y, personalmente, agradezco a May que haya hecho posible realizar este maravilloso viaje en su compañía, en su maravillosa compañía. Alguna que otra ocasión he comentado que no es asunto fácil encontrar el compañero de viaje ideal, y es que nadie quiere acabar discutiendo mientras viaja. May es, sin lugar a dudas, esa compañera especial.

Es una persona curiosa. Llevamos el mismo ritmo, y si hay no hay que dormir para no dejar nada sin ver, no se duerme. Su mejor traje es una sonrisa. Tenemos en mente los mismos viajes. Compartimos aficiones. Es una excelente conversadora, y compensa algunos silencios. Y, realmente, es una persona maravillosa.

Volveremos, Hatshepsut…


























