El viernes era el día señalado para volver a casa de este viaje relámpago. De camino a casa teníamos proyectado realizar una visita a la Cueva de Nerja, descubierta el 12 de enero de 1959 por 5 chicos: José Luis Barbero, los hermanos Manuel y Miguel Muñoz, Francisco Navas y José Torres.
Acudían con frecuencia a una pequeña cavidad conocida como “Las Minas del Cementerio” pero ese día decidieron entrar por una angosta abertura por la que accedían los murciélagos, desde ella alcanzaron un gran espacio (hoy denominado Sala de la Cascada o del Ballet) y continuaron avanzando hasta la ahora conocida como Sala de los Fantasmas.
En esta última zona hallaron 2 esqueletos en el suelo, lo que les llevó a pensar que eran de otros exploradores que, como ellos, habían entrado y que no consiguieron salir. Por ello, decidieron deshacer el camino recorrido y salir a la superficie.
Comunicaron su descubrimiento a 2 de sus maestros: Carlos Saura y Manoli Mora, que les acompañaran a la cueva días más tarde y verificaron el hallazgo. Comenzaba la aventura de la Cueva de Nerja en la época actual…
La formación de la Cueva de Nerja se debe a un proceso geológico denominado karstificación: el agua de lluvia disuelve dióxido de carbono (CO2) del suelo y de la atmósfera y se convierte así en un agua “ácida, agresiva”, que va disolviendo las rocas a medida que se infiltra por sus grietas y fracturas.
Se calcula que la infiltración y la circulación del agua de lluvia a través de las grietas y fracturas de los mármoles de sierra Almijara comenzó hace más de cinco millones de años.
Al progresar los procesos de disolución se genera una gran cavidad en la que van creándose diferentes formaciones geológicas, los llamados espeleotemas.
La cueva, de desarrollo horizontal, cuenta con unos 750 metros de longitud, medidos a lo largo de su eje mayor y un desnivel de unos 68 metros, 37 metros por encima del nivel de referencia, situado en el suelo de la entrada, y 31 metros por debajo del mismo.
Con 4.823 metros, es una de las cuevas de mayor desarrollo topográfico de Andalucía. Sus salas y galerías, de grandes dimensiones, ocupan un volumen de unos 300.000 m3 y una superficie de 35.000 m2.
En la cavidad se diferencian dos sectores. El primero, habilitado al turismo o Galerías Turísticas (106.285 m3 de volumen y 9.371 m2 de superficie). El segundo, no habilitado y no visitable, que conforman las denominadas Galerías Altas y Galerías Nuevas. Las Galerías Turísticas comprenden las salas visitables de Vestíbulo, Belén, Cascada o Ballet, Fantasmas y Cataclismo, además de otros espacios no abiertos al público, como son las salas de la Oficina o del Oso, Mina y Torca.
El recorrido turístico tiene una longitud total de 546 metros. Además, el visitante, al hacer ese trayecto al completo, transita por 458 escalones, 159 son de subida y los restantes 299 son de bajada.
Las salas de Columnas de Hércules e Inmensidad forman las Galerías Altas. Las Galerías Nuevas comprenden la Sala de la Lanza, la espectacular Galería de los Niveles y la Sala de la Montaña. Esta última conecta con una pequeña cavidad cercana, conocida como Cueva Pintada.
Frigiliana es sin duda uno de los pueblos blancos de Málaga con más encanto. Galardonado con el I Premio Nacional de Embellecimiento en 1982 su casco histórico es Conjunto Histórico Artístico desde el año 2014. Estábamos tan cerca que no dejamos pasar la oportunidad de pasear por sus calles.
Las paredes encaladas, sus calles estrechas y sinuosas, en un sinfín de escaleras que recorren todo el Barribarto, son la herencia morisca que el paso del tiempo ha dejado en el casco antiguo de Frigiliana, uno de los mejores conservados de la provincia.
Frigiliana está situado en la zona más oriental de la comarca de la Axarquía, asomada al Mediterráneo desde el Parque Natural de las Sierras de Almijara, Tejeda y Alhama.

Tras volver al coche emprendimos el camino de regreso a casa, esta vez por la costa.






























