Cádiz 2024 (5)

Al salir del restaurante nos dirigimos, Cádiz a través, hacia el Castillo de San Sebastián, uno de los monumentos más icónicos de la ciudad de Cádiz.

La fortaleza está ubicada en un islote situado en uno de los extremos de la playa de La Caleta. Su localización responde a motivos defensivos, como evidencia su perímetro amurallado. Los fenicios fueron los primeros pobladores de la antigua Gades -nombre primigenio de la ciudad- en situar en esta pequeña isla una de sus construcciones.

Según la tradición, allí levantaron un templo dedicado al dios Moloch. Posteriormente, fueron los invasores musulmanes quienes ubicaron allí una atalaya de vigilancia. Con todo, está cerrado temporalmente, por lo que no pudimos visitar su interior, y nos tuvimos que contentar con el agradable paseo por la más popular de las playas gaditanas.

Iniciamos el camino de vuelta al parking paseando por el Malecón de Cádiz, nombre con el que todo el mundo conoce al Campo del Sur. Y es que, en cierta manera, guarda muchas similitudes con La Habana y se dice que en la construcción de esta ciudad se inspiraron en Cádiz. Este paseo marítimo esconde una de los encuadres más clásicos de la ciudad con la catedral de fondo y no puede faltar en una ruta por la ciudad de Cádiz.

De regreso a Zahora no quisimos perder la oportunidad de cruzar el puente de la Constitución de 1812, un puente atirantado que cruza la bahía de Cádiz, dando acceso a la ciudad desde el continente. El puente es la continuación de la autopista del Sur, formando parte integrante de la autovía de Acceso a Cádiz. El puente se empezó a construir en 2008 y fue abierto el 24 de septiembre de 2015.​ Una vez inaugurado se convirtió en el puente de mayor luz de España, con 540 metros.

Y no iba a ser menos el puente José León de Carranza (más conocido como puente Carranza), que une las orillas de Cádiz y el municipio de Puerto Real través del saco interior de la bahía de Cádiz. La distancia salvada forma parte del trazado de la N-443. Era uno de los dos únicos accesos a Cádiz por el continente hasta la construcción del nuevo puente de la Constitución de 1812. Además de la distancia salvada, este puente es especialmente singular por salvar un vano de 90 metros mediante dos hojas basculantes, de las más grandes de Europa.

Antes de llegar a Zahora quedaba tiempo más que de sobra para hacer una parada en Conil de la Frontera. Tuvimos suerte y conseguimos dejar el coche en pleno paseo marítimo, accediendo por una concurridísima calle a la Plaza de Santa Catalina, en la que se encuentra la Torre de Guzmán, símbolo de la ciudad, una torre gótica del siglo XIV que pertenecía al que fue el Castillo de Guzmán y que hoy se conserva perfectamente.

Nos acercamos a la Sala Expositiva del Mar y la Almadraba (SEMA) antes de continuar y adentrarnos entre laberínticas callejuelas que nos permitieron observar que hoy por hoy todavía se conservan vestigios de las fortificaciones medievales y murallas de siglos pasados.

Es el ejemplo de la Puerta de la Villa (s. XVI), tras pasar por la Plaza de España donde encontramos el monumento a José Saramago.

A pocos metros se encuentra la Iglesia de la Misericordia y el Ayuntamiento, que contemplamos antes de iniciar el camino de vuelta para coger el coche y llegar al hotel.

Tanto habíamos oído hablar de los atardeceres de Cádiz que nos apresuramos a bajar por última vez a la playa de Zahora, junto al Satojami. Y digo bien, nos apresuramos, pues tuvimos que esperar prácticamente hasta las diez de la noche para contemplar, eso sí, una maravillosa puesta de sol.

Para nuestro último día completo en estas latitudes habíamos programado una visita inicial a Vejer de la Frontera, declarado Conjunto Histórico Artístico en 1976, Premio Nacional de Embellecimiento de Pueblos en 1978 y oficialmente miembro de la Asociación de “Los Pueblos más bonitos de España” desde 2014, ahí es nada.

Tras aparcar cómodamente en uno de los parkings disuasorios disponibles nos dirigimos a la Oficina Municipal de Turismo, donde nos proporcionaron un plano turístico y nos informaron de los lugares de mayor interés.

Avanzamos por la Avenida Los Remedios dirección a la zona antigua atravesando La Plazuela, nexo de unión entre la zona antigua y nueva de la ciudad, donde se encuentra la primera hospedería del pueblo, el Hotel Convento San Francisco, ubicado en el antiguo Convento del mismo nombre.

Continuamos nuestro recorrido por la Calle Juan Bueno, deteniéndonos en el Mirador de la Cobijada.

A nuestra espalda encontramos un lienzo de muralla del recinto amurallado del siglo XV, de trazado irregular como consecuencia de su adaptación a la topografía del lugar y que encierra una superficie de poco más de cuatro hectáreas. Su grosor oscila entre metro y medio y dos metros, aunque aumenta considerablemente en las cuatro puertas de acceso a la ciudad, que conservan su estado original (Arco de la Segur, Arco de la Villa, Arco de Sancho IV y Arco de Puerta Cerrada.

Accedemos a la zona antigua de Vejer por el Arco de Santa Catalina (puerta falsa del Recinto amurallado) y damos el primer salto en el tiempo, pues nos encontramos en el Barrio de la Judería.

A escasos metros a nuestra izquierda nos encontramos con el Arco de Puerta Cerrada, situado en el flanco sur del Recinto Amurallado, y que debió tapiarse durante siglos por el grave peligro que suponía, ya que daba acceso al camino que comunicaba con el mar.

Tras vislumbrar el castillo, cerrado a estas horas de la mañana, continuamos por la Calle Castillo dirección a la Calle Ramón y Cajal, pasando por una de las calles más emblemáticas de la ciudad, el Arco de las Monjas, consistente en una sucesión de contrafuertes que sustentan el muro lateral, colocados como consecuencia del terremoto del s. XVIII.

Dejamos a un lado el Convento de las Monjas Concepcionistas, el único vestigio del original Convento de Ntra. Sra. de la Concepción fundado por D. Juan de Amaya en 1552 para enterramiento propio y de su mujer, que actualmente alberga el Museo Municipal de Costumbres y tradiciones de Vejer.

Contemplamos también la fachada y el campanario de la Iglesia Parroquial del Divino Salvador. El origen de esta Iglesia se encuentra en el periodo de la expulsión de los musulmanes. Los reyes cristianos iban conquistando territorios que se encontraban bajo dominación musulmana y las mezquitas las convertían en iglesias cristiana. Vejer fue conquistada por Fernando III “El Santo” en el siglo XIII, exactamente un 6 de agosto, día del Salvador. Construida sobre una antigua mezquita, es una Iglesia de planta basilical con ábside rectangular y compuesta por tres naves, siendo la central más alta que las laterales.

Nuestros pasos nos llevaron hasta el Arco de la Villa, situado en el frente de levante. Era el acceso más importante, ya que comunicaba con la cuesta de la Barca y la fuente del Concejo.

Desde aquí bajaremos a la Plaza de España, conocida popularmente como la “Plaza de los pescaítos”. Aquí se celebran los actos más importantes de la Velada en honor a la Virgen de la Oliva, Patrona de Vejer (del 10 al 24 de agosto). La Plaza tiene su origen en el siglo XVI cuando la ciudad desborda el recinto amurallado.

Durante los siglos XVI y XVII fue lugar destinado para la celebración de los distintos festejos taurinos por iniciativa de los hidalgos y caballeros de cuantía de Vejer. En 1957 se construyó una fuente en el centro de la plaza realizada a base de azulejos sevillanos. En esta Plaza se levanta el Ayuntamiento.

Continuamos bordeando la Muralla por la Calle Mayorazgo, desde donde observamos la Torre del mismo nombre. Al final de la calle encontramos un monumento a la figura de Juan Relinque, héroe local defensor de las Hazas de Suerte.

Desde aquí vemos el Arco de Sancho, situado en el flanco norte del Recinto Amurallado orientado hacia Medina Sidonia. Es un arco de medio punto con imposta moldurada a través del cual se puede observar el grosor de la muralla. Justo encima del arco hay un escudo nobiliario barroco.

Seguimos paseando por la Calle Corredera, que se nos descubre como un impresionante Mirador Natural hacia la campiña vejeriega.

A esta hora de la mañana ya debería estar abierto el castillo, que data de los siglos X y XI, en época de Abderramán I y sucesores. Consta de dos patios: el patio principal donde se encuentra el antiguo aljibe, que recogía el agua de la lluvia, a través de un canal. El suelo del castillo tiene forma de espiga, para evitar que los animales que se encontraban en los establos resbalasen.

Las columnas, unidas mediante arcos achatados que se encuentran formando pasillos datan del siglo XV. Desde el patio de armas se pueden ver las almenas, acceder a ellas y divisar hermosas vistas de todo el pueblo.

En el S. XIV fue residencia de los Duques de Medina Sidonia, señor de Vejer. Se encuentra englobado dentro del grupo de “Castillos menores” por poseer sólo una puerta de entrada y salida colocada en el punto más accesible y de más fácil defensa. La puerta de herradura enmarcada en un alfiz es el vestigio más apreciado de origen árabe que aún se conserva, según nos relataron nuestros jóvenes guías.

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