Tras el agradable paseo por los jardines del palacio volvimos sobre nuestros pasos para regresar al hotel y dejar las compras realizadas en el mismo. Seguía amenazando lluvia por lo que, en esta ocasión, utilizamos el autobús (57A) que podíamos coger en la misma puerta de nuestro alojamiento para desplazarnos hasta Burgring y continuar nuestro itinerario, que incluía la visita al Palacio Hofburg.
Accedimos a él por la Plaza de los Héroes (Heldenplatz), amplio patio exterior que fue utilizado para desfiles militares. La Burgtor (puerta clásica con columnas dóricas construida en el siglo XIX, en cuya ala oriental se halla el santuario a los Caídos en la I Guerra Mundial) la abre al llegar desde la Ringstraβe, en el lado por el que llegamos; mientras que el ala Leopoldina (1547-1552, aunque varias veces reformada), la delimita en el lado opuesto, donde se encuentra actualmente la residencia oficial del Presidente de la República.
Al fondo, a nuestra derecha, encontramos la fachada de la Sala de Ceremonias (Zeremoniensaal, siglo XIX), construida para ser el salón del trono, seguida de la Sala de Fiestas (Festsaal, principios del siglo XX), una sala de fiestas de mil metros cuadrados; ambas salas forman hoy en día parte del centro de congresos. En el lateral derecho de la Plaza de los Héroes encontramos el inconfundible edificio de estilo historicista-ecléctico y fachada cóncava del Palacio Nuevo (Neue Burg, 1881-1914), en el cual podemos visitar varios museos: el de Éfeso, el de Etnología (el penacho de Moctezuma…), la Colección de Instrumentos Musicales o la Colección de Armas.
Delante del Palacio Nuevo se alza la estatua ecuestre en bronce (siglo XIX) del príncipe Eugenio de Saboya y, frente a ésta, la correspondiente al archiduque Carlos. El lateral de la Plaza de los Héroes frente al Palacio Nuevo lo cierra el jardín Volksgarten.
Accedimos al Patio In der Burg («en el Castillo«), presidido por el monumento en bronce de Francisco José I (1846) y flanqueado por edificios renacentistas y barrocos. El ala que queda a espaldas del monumento a Francisco José es el Castillo de Amalia, esposa de José I, construido a finales del siglo XVI; en el siglo XVIII se añadió la Torre del Reloj con el reloj astronómico. El ala a continuación, frente a la Leopoldina, es la de la Cancillería Imperial, realizada en el siglo XVIII en estilo barroco tardío. A la derecha se encuentra la última ala, precedida por el antiguo foso, la cual forma parte del Palacio Antiguo, de tipo fortaleza, a la que se accede a través de la renacentista Puerta de los Suizos (1552).
Al otro lado de la Puerta de los Suizos (Schweizertor) se encuentra el Patio de los Suizos (Schweizerhof), donde antiguamente estaba el cuerpo de la guardia suiza. A la derecha de éste se abre el portón que conduce a la monumental escalera de los Embajadores y un poco más adelante la escalera exterior que nos lleva hasta la gótica Capilla Imperial (siglo XV), donde se puede escuchar a los famosos Niños Cantores de Viena cada domingo, de septiembre a junio.
Un pasaje cubierto lleva hasta la plaza de José II (Josefsplatz), rodeada de edificios del siglo XVIII. En el centro de la plaza se encuentra la estatua ecuestre de José II (1807) y a su espalda la Biblioteca Nacional, cuya fachada está rematada por varios grupos escultóricos, entre los que destaca el de la diosa de la sabiduría, Minerva sobre su cuadriga. Fundada por Carlos VI, la Biblioteca Nacional contiene más de dos millones de libros, manuscritos, globos terráqueos, mapas, partituras musicales, archivos de fotografías y otras piezas, entre las que sobresalen la Biblia de Gutenberg y el Tratado de Medicina de Dioscórides entre otras.
Abandonamos el Palacio Hofburg por la puerta de San Miguel, situada en la plaza del mismo nombre (Michaelerplatz). La entrada está decorada con una fuente a cada lado, con columnas y cúpulas, y bajo un zócalo decorado con un grupo escultórico que representa Los trabajos de Hércules. Al pasar bajo la gran cúpula de San Miguel encontramos el acceso al Museo de la Mesa y de la Platería de la Corte, a los Apartamentos Imperiales, al Museo de Sisí (sold out) y al Museo del Esperanto.
De camino a la Casa de Mozart (Mozarthaus Vienna) nos acompañó una fina lluvia, la última de nuestra estancia en Viena. Esta casa presenta la vida y obra del genio musical, los algo más de diez años que Mozart vivió en Viena (sus últimos años hasta su fallecimiento en la capital austriaca), los años de apogeo de su producción creadora, durante los cuales creó muchas de las obras que le aseguraron un puesto único en el mundo de la música.
A través de una de las entradas reconstruida como sector de entrada, accedimos al hall de entrada, donde se encuentra la taquilla y el guardarropas. El edificio posee cuatro plantas, pero la cuarta son viviendas privadas, por lo que comenzamos la visita por la primera planta.
En ella, la vivienda histórica, la antigua planta señorial. Nos encontramos en la elegante vivienda en la que Mozart y su familia vivieron durante dos años y medio, en los cuales Mozart compuso obras tan importantes como Las bodas de Fígaro. La casa está formada por cuatro habitaciones, dos gabinetes y una cocina.
La presentación en la segunda planta “…y para mi mester el mejor lugar del mundo…” (continua diciendo Mozart) se centra en Mozart como compositor de óperas, dedicando tres de las salas a tres de las grandes óperas del compositor, Las bodas de Fígaro, Cosi fan tutte y Don Giovanni. En estas salas destacan además las decoraciones de estucos y las pinturas murales, originales. El área de tránsito está dedicada al Réquiem y al doble enigma de los dos mensajeros de la muerte al final de la vida de Mozart. En la última sala se analiza la ópera de Mozart más conocida, La flauta mágica, donde una instalación multimedia “la flauta mágica – la risa divina” presentada por Papageno, el eterno preferido del público, muestra que Mozart no pertenece a ningún país ni a ninguna ciudad sino al mundo entero.
En la tercera planta se ofrecen detalles de la Viena de la época en la que vivió Mozart : “…os aseguro que éste es un lugar magnífico…” (palabras de Mozart) así como de la vida del compositor en Viena: los diferentes lugares donde vivió y actuó, quiénes fueron sus amigos y benefactores, su relación con los masones, su pasión por el juego,… Una instalación audiovisual enfrenta al público con la situación personal y social de Mozart en la Viena del siglo XVIII, pone en relación el aspecto urbano de la Viena barroca con la persona. En otra zona se muestran las personas principales de referencia del genio: el emperador, comitentes, benefactores, colaboradores, amigos, funcionarios de teatros y otros contemporáneos suyos. Se tematizan igualmente la relación de Mozart con los masones, su actitud libertina frente al erotismo y su comportamiento no siempre conforme con la sociedad.
Al abandonar la casa pensamos que ya era una buena hora para comer. Queríamos visitar más tarde el Café Sacher, situado detrás de la Ópera del Estado de Viena, por lo que nos dirigimos hacia esta zona, eligiendo la Trattoria La Scala Pizzeria (Elisabethstraße 13, 1010 Wien), que ya habíamos localizado la tarde anterior. En nuestro camino hacia la trattoria pasamos por la Plaza María Teresa (Maria-Theresien-Platz), en la que se encuentran dos prestigiosos museos.
Dado que era imposible reservar mesa, nos tocó hacer cola en la puerta del Café Sacher Wien (Philharmoniker Str. 4, 1010 Wien) para degustar la original tarta Sacher (Sacher-Torte), cuya receta se mantiene en secreto desde que fue creada en 1832 por el joven aprendiz de cocina Franz Sacher para agasajar a los invitados del Príncipe de Metternich y desde entonces es conocida internacionalmente.
Como quedaba tiempo antes de regresar al hotel para prepararnos para la ocasión, y dada su cercanía a la Ópera, decidimos pasear, ya con un sol casi radiante.












































