Viena 2024 (5). Wiener Musikverein

Teníamos entradas para esa noche en el Wiener Musikverein, el palacio neorrenacentista de la Sociedad de Amigos de la Música y actual sede de la Orquesta Filarmónica de Viena, que fue construido entre 1867 y 1870 por Theophil Hansen, e inaugurado en 1870 bajo la presencia del emperador Francisco José I.

Posteriormente fue reformado en el año 1911, momento en el que se construyó la más famosa de sus salas, la Sala Dorada (Großer Saal), con capacidad para casi 2.000 personas y 400 maestros de orquesta. Dicha sala está considerada como una de las salas de mejor acústica del mundo y es en ella donde tiene lugar el conocido concierto de Año Nuevo, interpretado por la Orquesta Filarmónica de Viena, que se celebra cada 1 de enero desde 1939 y que es retransmitido a nivel mundial. También otras orquestas, como la Orquesta Mozart de Viena, ofrecen conciertos en esa y en las demás salas del Musikverein a lo largo de todo el año.

La sala de conciertos no es única solo gracias a su impecable acústica, también lo es por otros asuntos sensibles para los arquitectos. Por ejemplo, su volumen interno rigurosamente prismático, su disposición de  gran salón con la orquesta integrada a la audiencia y su aceptación de la luz natural que entra por altos ventanales que rodean todo el recinto.

El edificio que la alberga contiene también la Sala Brahms para música de cámara y otras salas menores de construcción reciente que conviven sin interferencias de modo que sorprende dada la sencillez del edificio y el reducido tamaño de los vestíbulos y trayectos internos: la cuestión central es la sala misma.

La planta es rectangular (1400 puestos, 280 en palcos laterales y 300 puestos de pie en balcones laterales y de fondo) y el piso es de madera, horizontal, sin pendientes, sobre una estructura que deja un vacío inferior ocupado por depósitos. Desde éstos se aprovisiona la sala eventualmente para otros usos, a través de trampas ubicadas en un pasillo central que divide la zona de asientos y es el acceso principal desde cada uno de los lados largos.

La orquesta se sitúa en un escenario escalonado en uno de los extremos como un componente más del salón, sin la diferenciación entre lugar de la orquesta y lugar del público típica de casi todas las salas de concierto. Los palcos laterales están a la misma altura del escenario.

La Orquesta Mozart de Viena fue fundada en 1986 por renombrados músicos de las más conocidas orquestas y grupos de cámara de esta ciudad. La finalidad que perseguían era la de cultivar música del clásico vienés, lo que en Viena forma parte de la tradición musical y del patrimonio cultural desde hace siglos.

Las obras de Wolfgang Amadeus Mozart, quien, habiendo nacido en Salzburgo, encontró su hogar en Viena, constituyen el leitmotiv para los treinta músicos. Además de las obras sinfónicas del Maestro, la orquesta interpreta numerosos conciertos para instrumentos solistas (conciertos de violín, piano e instrumentos de viento), así como arias y dúos de sus más famosas óperas. La escenificación con vestuario del siglo XVIII es un atractivo muy especial de los Conciertos Mozart de Viena. La selección del programa, los trajes de época y pelucas, el entusiasmo de los músicos y el típico ambiente vienés crean una atmósfera capaz de transportarte al siglo XVIII cuando era usual tocar solo fragmentos de sinfonías y conciertos interponiendo arias o dúos de óperas conocidas.

Esta noche conducía la orquesta Pierre Pichler y cantaban la soprano Paulina Ovadkova y el barítono Kyros Patsalides, interpretando un repertorio que agrupa más de cien obras del Maestro del Clásico Vienés, Mozart. El concierto se presenta según el estilo de las “Academias Musicales” del siglo XVIII. Por ello se presentan las obras más apreciadas de Mozart, como un movimiento de la “Pequeña Serenata Nocturna” y un movimiento de la Sinfonía Nº 40 en sol menor, así como algunas arias y duetos de “Las Bodas de Fígaro”, del “Don Juan” y de “La Flauta Mágica”.

La sorpresa fue el final del concierto, pues no esperábamos el conocido del Concierto de Año Nuevo. Con todo, nos deleitamos con el vals de El Danubio Azul y la Marcha Radetzky, siguiendo con todo el público el ritmo con palmas.

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