Habíamos señalado la semana del 14 al 18 de octubre para conmemorar “cumpleaños varios”. Importantes, muy importantes, eso sí. Albarracín era el lugar elegido… por tercera vez. Nunca un destino se ha resistido tanto si tenemos en cuenta las reservas anuladas, por diversos motivos, en abril de 2020 y octubre de 2021. Y el tiempo frustró la tercera reserva.
Una semana más tarde nos animamos a emprender el viaje. Dos noches en Albarracín y otras dos en Beceite, para realizar la “instragrameable” ruta del Parrisal.
A mediodía ya habíamos hecho el check in preparados para patear Albarracín. Una visita a la Oficina de Turismo y a realizar el Paseo fluvial del Río Guadalaviar, un recorrido sencillo pero divertido con tramos de sendas de piedra, escaleras, puentes colgantes y pasarelas. La ruta bordea la ciudad por las orillas del río Guadalaviar, y en el recorrido se contempla una vista diferente de Albarracín, las murallas y contrafuertes, la Torre de Doña Blanca, las casas, así como sus huertas, norias y el Molino del Rey.
El río Guadalaviar forma parte de la imagen de la ciudad de Albarracín, el cual recorre el cañón del mismo río, una zona donde no resulta rara la presencia de rapaces como el águila real, el alimoche y el buitre leonado. La ruta puede completarse saliendo del cauce para recorrer la parte superior una espectacular garganta que recorre más de 5 kilómetros hasta llegar al cruce de Royuela y Torres de Albarracín.
Caminamos por una senda paralela al río, donde enfrente de la misma, antes de cruzar el primer puente, podemos ver las murallas, con la Torre del Andador arriba que nos guiará durante todo el recorrido, y justo debajo el antiguo Edificio de los Escolapios.
Seguimos por el puente, y empezamos las primera subida por la senda, al fondo vamos viendo la catedral con sus tejas de color estilo mudéjar, se distinguen las primeras casas colgantes y el Parque Municipal de Albarracín.
Albarracín fue independiente de las coronas de Aragón y Castilla estuvo sitiada durante largos periodos de tiempo uno de los mayores fue con Jaime I en el año 1220 la cual fracaso, llego a estar sitiada unos seis meses. De una de estas contiendas se hace referencia el cronista Bernat Desclot, sobre el sistema defensivo del sendero que vamos a recorrer.
«Esta ciudad de Albarracín está entre cuatro reinos, a saber: entre el reino de Aragón y el reino de Valencia y entre el reino de Castilla y de Navarra y se encuentra rodeada totalmente por altas y agrestes montañas, y la ciudad se halla entre ellas en el fondo y la rodea un río alimentado de nieves, de forma que nadie puede entrar más que por un lugar muy estrecho y está muy bien amurallada con fuertes muros y muchas torres».
Abajo vamos viendo la primera noria que riega el parque municipal por las acequias. Seguimos por el sendero original y un poco más adelante está el puente de los Carneros, reconstruido completamente, que antiguamente era el puente para conectar el convento de los Dominicos (Destruido en el siglo XVIII) y la Iglesia de Santa María, patrona de Albarracín.
De ahí sale una bifurcación hacia la Iglesia de Santa María, y la antigua nevera de Albarracín, que tomamos para ascender al pueblo. Callejeando pasamos por la entrada a la catedral, que visitaríamos después de la comida. Junto a ella, el Mirador, obra de 1957 que ofrece unas maravillosas vistas de Albarracín.
Desde este mirador o «miradero» se aprecia al fondo la iglesia de Santa María, rodeada de verdor, debajo la garganta del río y, enfrente de nosotros, el Albarracín moderno. A la izquierda podemos observar las murallas, como si de peldaños de escalera se tratase, que ascienden hacia la torre central del Andador (declaradas Monumento Histórico en 1931).
A pocos pasos se halla la Plaza Mayor que, a pesar de la irregularidad del casco urbano, se puede considerar como el centro geográfico de la ciudad. Se asienta sobre un primitivo foso natural de la muralla que se rellenó en el s. XI, época en la que los musulmanes ampliaron la ciudad.
El carácter de plaza de la ciudad lo adquiere a partir del s. XIII, denominándose plaza de Santa María. El cobertizo mayor (s. XIV) se ubicaba debajo del actual Ayuntamiento, atribuyéndole la función de lugar de reunión de la Ciudad y aldeas. En 1654 es nombrado con el mismo nombre, pero se le da ya una función de mercado, lonja o pescadería, carácter comercial que siempre tuvo el cobertizo antiguo o mayor. En ella destacan la casa del balcón esquinero y la casa consistorial. Sitio estratégico para unas bonitas vistas.
Se acercaba la hora de comer. Habíamos reservado mesa en el Restaurante Señorío de Albarracín, por consejo del encargado del hotel, y hacia allí nos dirigimos por la Calle Azagra, una de las más pintorescas de Albarracín, haciendo parada en la Casa de los Navarro de Arzuriaga, la única pintada de azul ya que sus propietarios quisieron emular la arquitectura del sur.








































