Una buena excusa para visitar la vecina Zuheros…
Al llegar, bajo las faldas del Castillo, encontramos un puente colgante que forma parte del Parque Periurbano, un bonito paseo de pasarelas, miradores y senderos que rodea la zona baja del pueblo.
La Plaza de la Paz es la principal de Zuheros, donde se encuentra la Oficina de Turismo, el Castillo, la Iglesia de Nuestra Señora de los Remedios y el Museo Arqueológico. Decidimos visitar el Castillo, y para ello nos dirigimos a la Oficina de Turismo, sede a su vez del Museo Arqueológico.
En nuestra breve visita al Museo Arqueológico encontramos una muestra de objetos encontrados en la Cueva de los Murciélagos de distintas épocas. Entre ellas del paleolítico, neolítico y calcolítico o de la Edad del Cobre, de Bronce y de la Romana.
El Castillo de Zuheros está tan bien conservado que fue declarado Bien de Interés Cultural en 2003 e incluso en él se casó la actriz británica Gemma Arterton (Prince of Persia). Fue construido a finales del siglo IX por un grupo de musulmanes (los Banu-Himsi) que se asentaron sobre una zona de rocas que llamaron Sujayra (de ahí derivó el nombre de Zuheros). En el siglo X Omar ibn Hafsún se rebeló contra el califa Abdalá y Zuheros quedó bajo el bando rebelde hasta que Abderramán III los sometió.
Durante el Califato de Córdoba el castillo de Zuheros se encontraba dentro de una pequeña villa amurallada junto a 30 casas, una mezquita y un par de torres. Durante esta época Zuheros formaba parte de una las rutas más importantes que unían la capital del Califato (Córdoba) con Granada (capital del reino).
En 1240 Zuheros fue conquistado por Fernando III y ello conlleva a que los mudares tuvieran que entregar sus castillos, pudiendo conservar además de sus casas y religión. No obstante, poco después el Alcaide ordenó la entrega de la mezquita, a cambio de permitirles construir una fuera de las murallas. Así, la mezquita de intramuros fue reformada convirtiéndola en la iglesia de Santa María.
Tras la conquista del Reino de Granada la muralla se desmonta poco a poco. Posteriormente, en el siglo XV el castillo fue remodelado convirtiéndolo en un Castillo-Palacio de estilo renacentista. Sin embargo se cree que esta remodelación nunca fue finalizada.
Durante el siglo XVIII el castillo pasó a las manos de los marqueses de Algarinejo. Sin embargo estos no lo habitaban lo que conllevó a su abandono y deterioro. Hubo que esperar hasta 1960 a que el Castillo fuera completamente restaurado.
De vuelta a Cabra aprovechamos para tomarnos un café antes de la visita al Museo Arqueológico. El hallazgo casual de la escultura del dios Mitra Tauróctono en el paraje de la Fuente de las Piedras, entre los años 1951 y 1952, puede considerarse el punto de partida del Museo Arqueológico Municipal de Cabra.
En 1972, se lleva a cabo la primera excavación arqueológica en la Fuente de las Piedras con el objetivo de encontrar el mitreo en el que estaría la citada imagen.
Esta excavación no halla el templo de culto a Mitra, pero descubre el sector central de la pars urbana de una villa de finales del siglo iii d. C. y permite recuperar dos excepcionales esculturas: Dioniso y Eros dormido. Ante el temor de que estas piezas, y los pavimentos musivarios de las estancias de la villa, fueran llevados al Museo Arqueológico Provincial se dieron los pasos necesarios para conseguir la autorización que permitió la creación del Museo Arqueológico Municipal de Cabra.
El recorrido expositivo se enmarca en seis ámbitos, uno introductorio, dedicado a la arqueología, y otros cinco correspondientes a las fases cronológicas relevantes desde el punto de vista local: Prehistoria, Igabrum: oppidum ibérico, Igabrum: municipio romano, Egabro: diócesis visigoda y Madinat Qabra-Cabra: ciudad medieval.
La Época Romana es el ámbito que tiene una mayor representación en el recorrido expositivo, debido a la relevancia del municipio romano de Igabrum y a los resultados de la investigación arqueológica. Un excepcional conjunto de piezas se corresponde con los hallazgos provenientes de la villa de la Fuente de las Piedras o Casa del Mitra.
Además de los mosaicos que se extrajeron en los años setenta del siglo pasado, y que se encuentran anclados en varias paredes de la sala de exposición y en el patio, también se exponen las esculturas de mármol de Dioniso y de Eros dormido y la estatua-fuente representando un niño agarrando una liebre. La figura del dios Mitra que se expone es una copia realizada por un escultor del Museo Nacional de Reproducciones Artísticas.
En una sala anexa se ha reconstruido un templo de culto a Mitra siguiendo modelos de la ciudad Ostia. Presidiendo el mitreo, dentro de una hornacina, está la escultura del dios acompañado por diversas figuras pintadas a su alrededor: como los dadóforos, Cautes y Cautopates. En la cubierta aparece la bóveda celestial estrellada, y en los mosaicos que cubren el pavimento del templo y sus laterales se encuentran otras figuras ligadas a este culto mistérico como Marte, Júpiter, Luna, Saturno, Mercurio y Venus. En la pared, sobre las esteras en las que los devotos participaban del banquete, están los símbolos de los siete grados del mitraismo: cuervo, novio, soldado, león, persa, corredor y padre.
Anochecía cuando regresamos a Lucena, aprovechando para realizar algunas compras en un centro comercial de la localidad, con cines, que visitaríamos a la tarde del día siguiente.














































