Mérida 2024 (1)

Mérida, capital y núcleo institucional de Extremadura, es también referencia turística en todo el mundo debido a su importante conjunto arqueológico y monumental, por el que fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en el año 1993. Por todo ello, era el destino perfecto para utilizar los últimos días libres de este 2024 y rememorar la primera visita realizada hace ya treinta años.

Por un momento parecía que iba a ser el primer destino en el que nos alojaríamos en un apartamento turístico. Sin embargo, prevaleció la costumbre y el alojamiento elegido, a un precio muy competitivo, fue el Hotel Ilunion Mérida Palace. Este palacio restaurado del siglo XV está en ubicado en la plaza de España y no cabe duda que fue todo un acierto…

Tras recorrer los algo más de seiscientos kilómetros que separan Mérida de Alcantarilla, una buena parte de ellos por carretera nacional de las de antaño, llegamos a nuestro destino pasado el mediodía. Tras hacer el ckeck in optamos por dejar el coche en el Parking José Fernández para tener autonomía de movimiento y no tener que esperar a que nos los trajeran y llevaran desde el garaje del hotel. Otra buena decisión.

Al salir fuimos conscientes de que estábamos en pleno centro de Mérida. De camino a la alcazaba disfrutamos de las primeras vistas del Puente Romano, que nos acompañaría a lo largo de la semana. Era prácticamente la hora de comer.

Teníamos buenas referencias del Restaurante A de Arco – Mérida (C. Trajano, 8), y allá que nos fuimos para disfrutar de sus tapas y platos eclécticos.

El Arco de Trajano ni es un arco triunfal, ni estuvo dedicado a la figura del famoso emperador Hispano. Fue la monumental puerta de acceso al espacio sagrado (temenos) que circundaba a un gigantesco templo de culto imperial. Todo el conjunto estaba cercado por un pórtico. Este templo, a su vez, quedaba englobado en el conjunto del foro provincial, donde nos consta la existencia de otro templo dedicado a la Concordia de Augusto, algunas de cuyas piezas forman parte del Obelisco dedicado a la Mártir.

El arco de medio punto, que conserva una altura de 15 metros desde el arranque de las pilas, era el vano central de una puerta con tres arcos, siendo los dos laterales menores y rebajados. Toda su estructura estaba realizada en sillares de granito. Hoy lo vemos desprovisto de todo su revestimiento de placas de mármol y de las inscripciones que a buen seguro lució. Sólo restan las molduras de los arranques de las pilas. En él concluía el eje que segmentaba la ciudad de sur a norte, el kardo maximo, del que podemos ver algunas losas, y en él se iniciaba el enlosado de la plaza pública del foro.

Nos dirigimos a la Oficina de Turismo de la Puerta de la Villa y, de allí, al conjunto arqueológico formado por el Anfiteatro y el Teatro Romano, donde adquirimos la Entrada al Conjunto Monumental con guía en español para Teatro-Anfiteatro que te permite visitar los edificios de Teatro, Anfiteatro y Circo además de conocer el urbanismo de la ciudad romana con sus calles y viviendas en el área arqueológica de Morería, la Casa del Mitreo y la Alcazaba y áreas funerarias como Los Columbarios y la Cripta de la Basílica de Santa Eulalia. Finalmente, de época andalusí, se puede visitar la Alcazaba Árabe, la más antigua fortificación musulmana de la Península Ibérica.

El Teatro se construye bajo el patrocinio de Agripa, yerno de Augusto, a caballo entre los años 16 y 15 a.C., cuando la Colonia fue promovida como capital provincial de la Lusitania. Al igual que el edificio contiguo del Anfiteatro, el Teatro se edificó parcialmente en la ladera de un cerro, lo que abarató sustancialmente los costes de su fábrica. El resto se erigió en obra de hormigón forrada de sillares.

Aunque los romanos no eran muy aficionados al teatro, una ciudad de prestigio no podía dejar de contar con un edificio para los juegos escénicos. El de Augusta Emerita fue especialmente generoso en su cabida: unos seis mil espectadores. Éstos se distribuían de abajo a arriba según su rango social en tres sectores de gradas, caveas summa, media e ima, separados por pasillos y barreras. A todas las gradas se accedía con facilidad desde escalerillas distribuidas de manera radial por las caveas. A través de pasillos se llegaba a las puertas de acceso o vomitorios.

La deteriorada grada superior o summa cavea era lo único que emergía del edificio antes del inicio de su excavación en 1910. Al quedar arruinadas desde antiguo las bóvedas de los accesos, sólo quedaban en pie los siete cuerpos de sus gradas, lo que dio lugar a que los emeritenses bautizaran a esas ruinas como las Siete Sillas.

La cavea ima, donde se acomodaban los caballeros de la ciudad, se modificó en época de Trajano, erigiendo en su centro un espacio sagrado rodeado de una baranda de mármol. Delante de la cavea ima vemos tres gradas más anchas y bajas, donde los magistrados y sacerdotes de la ciudad disfrutaban del espectáculo sentados en sillas móviles. Aquellos accedían a sus escaños desde las grandes puertas laterales ubicadas en ambos extremos. Sobre éstas puertas se hallaban las tribunas de los magistrados que costeaban el espectáculo.

El espacio semicircular donde se ubicaba el coro, la orchestra, luce un suelo mármol fruto de una reforma tardía. Tras la orchestra se eleva el muro del proscenio, de exedras circulares y rectangulares. Sobre él se desplegaba la escena. Originalmente era un entarimado de madera bajo el que se distribuían todos los artilugios de la tramoya.

La escena se cierra con un muro de treinta metros de altura, el frons scaenae, estructurado en dos cuerpos de columnas entre la cuales podemos ver estatuas de emperadores divinizados y de dioses del mundo subterráneo. Todo se eleva sobre un podio decorado con ricos mármoles. En el frente escénico se encuentran tres vanos por los que accedían los actores al escenario.

El central, la valva regia, remata en dintel sobre el que se asienta la estatua sedente de la diosa Ceres (o Livia, la mujer de Augusto, deificada). Desde la coronación del frente escénico pendería una marquesina de madera para mejorar la acústica del recinto, ya de por sí excelente.

Tras el muro del frente escénico se desarrolla un amplio jardín porticado cerrado por muros con hornacinas que fueron decoradas con estatuas de miembros de la familia imperial. En el eje de este pórtico, en línea con la valva regia y el espacio sagrado de la ima cavea, se halla la aula sacra, un pequeño espacio sagrado con una mesa de altar donde se honraba a la figura del divino Augusto.

En el extremo oeste del pórtico del Teatro podemos ver esta vivienda cuyo excavador, José Ramón Mélida, creyó que las estancias dotadas de ábsides con ventanas en sus cabeceras, formaban parte de una iglesia donde se reunía una de las primeras comunidades cristianas, de ahí que la denominase Casa-Basílica.

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