Mérida 2024 (5)

Dado que buena parte del conjunto arqueológico de Mérida ya había sido visitado decidimos pasar el día siguiente en Badajoz. Tras los churros con chocolate de rigor cogimos el coche y recorrimos los sesenta kilómetros que separan las dos ciudades raudos y veloces, con una tenaz niebla durante gran parte del trayecto.

De camino a la Alcazaba visitamos la Catedral de Badajoz, cuyo edificio incluye templo, claustro y otras zonas para usos diversos, que ocupa una manzana en el centro de la ciudad. Fue declarada Monumento Histórico-Artístico el 3 de junio de 1931.

Su origen remoto se sitúa en el siglo XIII, momento en el que Alfonso IX conquista la ciudad. Al ser nombrado el primer obispo Fray Pedro Pérez en 1255, comenzó a utilizarse como catedral la mezquita mayor de la alcazaba, que había sido consagrada como iglesia con el nombre de Santa María del Castillo.

Inmediatamente se determina la construcción de un nuevo templo en el Campo de San Juan para la sede episcopal y hacia 1274 ya se contaba con una primera catedral dedicada a San Juan Bautista, en el mismo lugar de la actual. Allí tuvo lugar la boda de Juan I de Castilla con Beatriz de Portugal, en 1383. Poco después los conflictos con Portugal destruyeron en gran medida la ciudad y la primera catedral, pasando a usarse nuevamente como sede del obispo Santa María del Castillo, probablemente durante más de 80 años.

En la primera mitad del siglo XV se inició la construcción del edificio actual, comenzando por la cabecera. Continuó la obra por el crucero, se levantaron los tres tramos de las naves y en 1473 se usaba plenamente este nuevo edifico. En los años siguientes las obras prosiguieron con el resto de naves, las capillas, la torre y el claustro. Así, a mediados del siglo XVI estaba terminada la catedral. Un siglo más tarde, el obispo Juan Marín de Rodezno reformó la capilla mayor y amplió otros espacios. De este modo, a finales del siglo XVII, quedaba configurada la catedral tal y como hoy podemos conocerla.

Exteriormente destaca la torre-campanario de 40 metros de altura, las puertas y el remate almenado del conjunto. La subida a la torre permite, por un lado, facilitar la digestión del desayuno y, por otro, tener unas maravillosas vistas de la ciudad y del vecino Portugal.

El interior del templo, con bóvedas tardogóticas, consta de tres naves y capillas. Frente al presbiterio destaca el coro, cerrado por muros y rejería, en el que puede contemplarse un magnífico conjunto de 85 sillas del siglo XVI. Desde el crucero se accede al claustro de estilo manuelino y separado del patio central por una balaustrada de columnas torcidas.

La exposición de piezas del Museo de la Catedral está articulada en 12 salas con temáticas diversas y en ellas se presentan más de 150 piezas que han sido seleccionadas por su valor artístico, histórico o significativo.

La colección y el edificio son un todo conjunto, una única unidad de significación, que se analiza desde puntos de vista muy diversos: artístico, histórico, sociológico, religioso… con un ángulo de visión centrado en el entorno.

Especial atención merece la Sala 7 (“Morales y El Greco”), un espacio en el que dialogan estos dos genios de la pintura del siglo XVI. Luis de Morales siempre ha tenido un puesto destacado en la colección del Museo al contar con cinco de sus obras.

Ahora se pueden contemplar estas piezas en un espacio exclusivo junto a una obra de El Greco, cedida recientemente al Museo por la Fundación Amparo del Moral.

Tras la visita de rigor a la Oficina de Turismo continuamos paseando por el centro peatonal de la ciudad, encontrándonos con la Plaza Alta, centro neurálgico de Badajoz durante mucho tiempo, especialmente cuando la zona de la Alcazaba empezó a quedarse pequeña. Esta plaza destaca también, además de por su historia, por su excelente arquitectura, y de entre todos sus elementos destacan sus arcos, que servían de cobijo a montones de puestos de venta durante los mercados que se celebraban ya desde la Edad Media.

Al norte podemos encontrarnos otro arco destacado, que es el llamado “Arco mirador de la ciudad”, que es la parte de la plaza con más solera. Por el contrario, el llamado “Arco del Toril”, situado justo enfrente, en la zona sur, es la parte más moderna de todo el conjunto de la plaza, aunque todos sus frentes merecen la pena.

La Plaza Alta además se encuentra rodeada de muchos otros edificios y puntos destacados. A su espalda se encuentra la Alcazaba y pocos pasos después daremos con lo que fue el Ayuntamiento Viejo. También pudimos disfrutar de las Casas Mudéjares y las Casas Coloradas, uno de los mayores emblemas de la Plaza Alta que acaba de ser restaurado para recuperar todas las formas geométricas de la fachada, que se encontraban deterioradas, y que puedan volver a lucir con todo su esplendor bajo los rayos de sol frecuentes de esta ciudad extremeña. Las Casas Coloradas habían permanecido mucho tiempo ocultas como consecuencia de la construcción de una serie de viviendas locales que se habían realizado, pero se trata de un impresionante edifico mudéjar compuesto de cuatro arcos de herradura, escenario del antiguo Ayuntamiento de la ciudad.

Accedimos a la Alcazaba por los jardines de la Galera de Badajoz, que se encuentran colindando con su muralla, junto a la llamada Torre de Espantaperros o Atalaya y el Semibaluarte de San Antonio, que forma parte de la muralla abaluartada, por lo que es un nexo de unión entre las dos zonas amuralladas. Su nombre, de forma particular, procede de otro de los edificios que dan forma al conjunto arquitectónico de la Alcazaba: el edificio de “La Galera” realizado en el siglo XVI, que ha servido a lo largo de los siglos de escuela, cárcel de mujeres, hospicio, ayuntamiento y hasta almacén de granos.

Estos jardines fueron creados en el año 1938, cuando se trasladó la sede del Museo Arqueológico de Badajoz a este edificio de la Galera, aunque quedan algunos restos de los jardines árabes que se crearon en el siglo X. Francisco Vaca Morales sería el encargado de crear los nuevos proyectos de ajardinamiento del recinto con la ayuda de Jesús Cánovas Pesini, un arqueólogo de la época.

El espacio se compone de casi 4.000 metros cuadrados y es una de las zonas más valiosas e importantes de la ciudad. Los jardines se componen a su vez de una grandísima cantidad y variedad de flora (hay unas 90 especies distintas de flores y plantas aromáticas) y ofrecen unas vistas panorámicas de la ciudad imponentes e impagables. Es un recorrido muy recomendable para los amantes de la naturaleza o del encanto de las Mil y una Noches.

La Alcazaba de Badajoz se compone de cuatro puertas: Puerta del Alpéndiz, Puerta del Capitel, Puerta de Yelves y Puerta de la Coraxa (las dos primeras de época almohade y elaboradas en “recodo”, lo que dificultaba mucho la entrada de los enemigos). Destacan también en el conjunto las torres flanqueantes erigidas en la llamada Torre de Espantaperros, elaboradas en el siglo XII con una original planta octogonal.

Una vez dentro del recinto, en nuestro paseo por la historia y la arquitectura de Badajoz y de la Alcazaba podemos disfrutar del Palacio de los Condes de Roca, sede actual del Museo Arqueológico de la provincia, con un bonito patio porticado; también podemos pasear y disfrutar de los jardines o de los restos de la iglesia que se erigió sobre las ruinas de la antigua mezquita mayor que son los restos de la llamada Torre de Santa María. Destacan también la Torre del Palacio Episcopal y la sede de la Biblioteca de Extremadura.

El conjunto del recinto es de tipo ovalado y que tiene una medida de más de 600 metros: 200 metros que van de este a oeste y otros 400 que van de norte a sur, aunque las posteriores cercas y ampliaciones ampliarían la medida a unos 1.200 metros y unas 8 hectáreas. Los materiales principalmente utilizados fueron el ladrillo, la sillería, la mampostería y la argamasa dura. Además la muralla, en su parte superior, se compone de un largo pasillo o paseo de ronda, también conocido como adarve, que comunica todas las torres albarranas por la parte superior y a donde se puede acceder desde las escaleras interiores.

La Torre más importante o destacada de todas las del conjunto es la Torre de la Atalaya o Torre de Espantaperros, parecida en estilo, aunque mucho más sencilla, a la sevillana Torre del Oro, por lo que entendemos que la Torre de Espantaperros pudo servir de inspiración.

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