Aunque ya habíamos disfrutado de la cocina del cocinero murciano Marco Antonio Iniesta, la consecución de su primera estrella Michelin en la gala celebrada en nuestra capital el pasado 26 de noviembre de 2024 bien merecía una nueva visita. La fecha no podía ser más adecuada ante la sucesión de eventos que se avecinaban.
La cocina de Frases es un viaje a los sabores de la tierra, pero con un toque de fusión, creatividad, impredecible y sorprendente. Los platos están perfectamente elaborados y el producto es de primera calidad. Y no solo la comida es importante. El servicio en sala por parte de todo su equipo y comandado por María Egea, es amable, cercano y profesional a la vez. Una perfecta combinación.
Utilizando sus propias palabras,…
“Entendemos la cocina como lenguaje, algo que hay que contar a través de una composición de frases que son nuestros platos y escriben la historia final…
La experiencia vivida aquí, el territorio que nos rodea
Sabor de recuerdos y emociones, olores que nos transporten a lo más profundo de nuestra memoria.
¿Nos acompañas?
Sí, acompañarles es un placer para todos los sentidos: vista, oido, olfato, gusto y tacto…
A costa de llegar a Murcia antes de las dos y media optamos por el menú degustación Terra.


Comienza con unos Snacks que dejan entrever los sabores que te acompañarán a lo largo del mismo. Y castizos a más no poder: Oliva, Ensaladilla y Mejillón. Tres bocados de excelente elaboración y sabor. Si la oliva te sorprende, el crujiente es una obra maestra y la marinera, coronada por ese pulpo que no podía faltar, exquisita.
La siguiente sorpresa viene con el Embutido hecho en casa: Sobrasada, Cecina y Morcilla. Exquisito al paladar con una base vegana en la que se juega con la remolacha y la berenjena entre otras materias primas.
Una buena ensalada no podía faltar. En este caso, representada por una peculiar reconstrucción: Tomate, agua vegetativa, holandesa de hierbas y aire helado.
Era el momento de sacar el pan. Un Pan brioche caliente al momento acompañado por una deliciosa mantequilla artesana previo a los Entrantes, que comienzan con un Tortellini de gamba roja al ajillo, Néctar de sus cabezas y Fósil.
Uno de esos platos con un fondo potente. La gamba no era de Denia, pero la de Águilas también es de categoría. El fósil, elaborado con sus carcasas, está muy conseguido y nos recordó a la versión de la tortita de camarones que degustamos en Cádiz.
Otro plato de siempre, Cocido murciano de Gallina y Chato Murciano, al que no le podía faltar la típica pelota y una croqueta deliciosa del día después.
Aunque en el menú nos indicaban que el plato de pescado tenía como producto principal la merluza, Marco Antonio nos sorprendió con un riquísimo bacalao al vapor de algas acompañado de Arroz DOP Calasparra meloso de almejas en salsa verde y Beurre Blanc. Riquísimo, para tomarse media ración de bacalao sin dudarlo. Y una ración entera también.
En el Principal vuelve a cobrar protagonista el chato murciano en forma de Royal de Chato, Tubérculos (chirivía) confitados en mantequilla tostada y pepino fermentado. Una carrillera que se deshace en la boca, superjugosa y sabrosísima.
Comienzan los postres con una degustación de platos elaborados con Quesos de la Región de Murcia. Aunque somos adictos al queso el rulo de cabra no es de nuestros preferidos. Ahora, si te lo presentan en esta elaboración es un auténtico flechazo.
De postre principal, Chocolate, leche a la brasa y pino. Un magnífico colofón a un exquisito menú de principio a fin, acompañado por una copa de champán, cortesía de la casa. Otro detalle que agradecer.
Para finalizar el menú, los ya típicos “Petit fours”, que el propio Marco Antonio nos trajo a la mesa y nos presentó. Momento para conversar con el chef y felicitarle por los reconocimientos conseguidos, y para comprobar cómo tanto él como María no solo alimentan el cuerpo sino que también lo hacen con el alma, el alma que ponen en cada uno de los bocados que fueron desfilando ante nosotros. Y la pasión que se adivina en cada una de sus palabras.
Y hablando de esos Pequeños dulces, esos cacahuetes miméticos y ese arroz con leche no tienen precio.
Una experiencia gastronómica única, sin duda. Y gratamente sorprendidos por la evolución experimentada por la cocina de Frases. Para repetir, sin duda. Para acompañarles una y otra vez.






































