Valencia 2011 (1)

La vuelta del director ruso Valeri Gergiev a Les Arts para ponerse al frente de la Orquestra de la Comunitat Valenciana en una obra de Berlioz, su sinfonía dramática “Romeo y Julieta”, era una buena excusa para pasar parte del puente de diciembre en Valencia, y aprovechar para hacer una visita a nuestra sobrina Armar.

Tras finalizar la jornada laboral el miércoles 7 de diciembre, partimos hacia la capital levantina, a la que llegamos a media tarde con tiempo para hacer algunas fotos del Palau de Les Arts Reina Sofía, en cuyo Auditorio tendría lugar la representación.

De ahí al Hotel SH Valencia Palace para instalarnos, con la casualidad de que desde la habitación podíamos ver a Aramar en su casa.

Quedamos con ella en el hotel para, con ella de anfitriona, disfrutar de la noche valenciana. Una cena en un bonito restaurante cercano y una copa en un garito de moda que hicieron recordar tiempos ya lejanos a unos desacostumbrados noctámbulos.

A la mañana siguiente desayunamos en la Horchatería Santa Catalina, una cafetería de larga trayectoria famosa por los azulejos de sus paredes, que sirve un riquísimo chocolate caliente con churros a los que sucumbimos, como pedía la ocasión.

A la salida nos dirigimos a la Catedral. En su subsuelo se encuentra una excavación arqueológica donde se pueden apreciar restos de una calzada y casas romanas, así como restos visigóticos e islámicos. En el siglo VIII se construyó sobre su solar la mezquita mayor de Balansiya, que sirvió de catedral tras la fundación del Reino cristiano de Valencia por Jaime I el Conquistador en 1238, y el 22 de junio de 1262 el Obispo Fray Andrés de Albalat O. P. puso la primera piedra de la actual catedral, comenzando por la puerta de la Almoina de estilo tardo-románico y la girola, para continuarla más tarde en estilo gótico.

La nave central tiene una altura aproximada de 22 metros, mientras que las laterales no alcanzan los 16 metros, siendo los tramos cuadrados en la nave central y rectangulares en las laterales. La altura de las naves contrasta con los casi cuarenta metros del cimborrio; con ello se consiguió un amplio espacio bastante diáfano de 90 metros de longitud. La planta es de cruz latina, con girola y cimborrio sobre el crucero.

En el siglo XIV se construyeron la puerta gótica o “de los apóstoles” (comenzada en 1300), el cimborrio, el aula capitular (capilla del Santo Cáliz, comenzada en 1356) y el campanario llamado “Micalet” (1381), ambas obras bajo la dirección de Andreu Juliá; en el siguiente siglo (1458-1487), Francesc Baldomar y Pere Compte, prolongaron la nave a los pies en un tramo, hasta alcanzar las proporciones que podemos contemplar hoy.

El estilo del Renacimiento tuvo en la Catedral una de sus primeras manifestaciones en España con la decoración de la capilla mayor por Paolo da San Leocadio y Francesco Pagano (desde 1472). El retablo mayor de plata con sus puertas y la “Lonja de los canónigos”, obra de Miguel Porcar, continuando el propósito de enmascarar el estilo gótico en el periodo barroco (coro, puerta “de los hierros”, diseñada a comienzos del siglo XVIII por el alemán Konrad Rudolf) que culminó en el siglo XVIII, cuando la catedral fue recubierta de una decoración neoclásica, como se aprecia todavía en la girola y en las capillas laterales, conforme al diseño de Antonio Gilabert.

En 1943 el arquitecto Vicente Traver dispuso el coro en el ábside y el altar mayor en el centro del crucero, y a partir de 1974 se recuperó el estilo gótico de las naves del templo, bajo la dirección de Juan Segura de Lago, Fernando Chueca y Luís Gay. Esta catedral se distingue por la calidad de sus pinturas, con firmas entre otros de los Hernandos (Fernando Yáñez de la Almedina y Fernando de Los Llanos), Vicente Macip, Juan de Juanes, José Vergara Gimeno, José Camarón, Luís Antonio Planes, Mariano Salvador Maella, Francisco de Goya (capilla S. Francisco de Borja), Jerónimo Jacinto de Espinosa y Francisco Ribalta.

Desde la Plaza de la Virgen nos dirigimos, por la Calle de Navellos, al Pont de Fusta, pasando por la Iglesia de San Lorenzo.

Comenzadas a construir en 1392 por Pere Balaguer, Las Torres de Serranos nacen como defensoras de uno de los accesos más usados de la Valencia antigua. En 1865 se derriban las murallas y quedan exentas. Desde 1586 hasta 1887 son utilizadas como cárcel de nobles.

Posteriormente, la parte trasera de las Torres fue descubierta y desde la Plaza de los Fueros se pueden observar cinco salas, con arcos de ojiva y bóvedas nervadas. Las Torres son un magnífico exponente de la arquitectura gótica.

Las Torres de Serranos fueron utilizadas tanto con carácter defensivo como también como arco del triunfo. En la actualidad, el acto más destacado que tienen lugar a sus pies es la Crida, una llamada que realiza la Fallera Mayor de Valencia el último domingo del mes de febrero para invitar a valencianos y visitantes, dando la bienvenida a la fiesta de las Fallas. La elección de este emblemático lugar no es otro que simbolizar la llegada de foráneos a Valencia siglos atrás, por el camino de los Serranos.

Seguíamos nuestro agradable paseo por el centro de la ciudad por la Calle dels Serrans, que nos condujo a la Torre de San Bartolomé Apóstol.

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