Segovia, Aranjuez 2012 (4)

Al día siguiente, 25 de julio, nos desplazaríamos al Real Sitio de San Ildefonso, formado por los núcleos poblacionales de La Granja, Valsaín y la Pradera de Navalhorno, además del enclave de Riofrío.

La primera referencia que aparece de La Granja, la vincula a los Reyes de Castilla y al derecho que éstos tenían de cazar en los montes de Valsaín. A Enrique IV (1450) y su afición a la caza se debe la primera construcción de lo que acabaría siendo sede temporal de la Corte española; se trata de una casa de caza y una ermita dedicada a San Ildefonso. Ambas construcciones asaron a ser propiedad de los monjes Jerónimos del Parral de Segovia. En 1477 los Reyes Católicos donaron la Casa Real de San Ildefonso a esta comunidad de religiosos, quienes sobre los terrenos de la propiedad donada construyeron una hospedería y una granja, de donde deriva la denominación de este lugar.

La Granja fue el lugar elegido por Felipe V, el primer monarca de la Dinastía de los Borbones, para retirarse de las obligaciones de Estado. Felipe V, duque de Anjou, compra a los padres Jerónimos en 1720 la granja, la ermita y todos los terrenos anejos con la finalidad de construir una residencia alejada del boato de la Corte. En 1724 abdica el rey en su hijo Luis I y en ese mismo año finalizan las obras del palacio, aunque el rey no puede disfrutar de su anhelado retiro debido a la prematura muerte de su heredero acaecida el 31 de agosto de ese mismo año.

El pretendido palacio de retiro, se convierte en sede de la Corte, lo que supuso la construcción de numerosos inmuebles colindantes para albergar a todo el séquito real: ministros, chambelanes, edecanes y palafreneros. Será su viuda, Isabel de Farnesio, la encargada de concluir todas las obras de este conjunto arquitectónico. Al final de sus días, eligió ser enterrada en la Colegiata, del mismo modo que lo hiciera anteriormente su marido Felipe V.

Durante el reinado de Carlos III, el Real Sitio de La Granja adquiere su carácter definitivo al consolidarse el trazado urbanístico de este conjunto barroco habitado por una población aristócrata en auge que bulle en torno a la residencia veraniega del monarca. Y a partir de aquí, la historia de un rincón de ensueño, de una delicada filigrana de la imaginación, será también la historia de la Gran Historia de España.

Este sueño de unos monarcas ilustrados que recreaban el lugar perfecto para practicar la gran aventura de vivir, será el lugar en el que contrae matrimonio Carlos IV con María Luisa de Parma, donde se firma el Tratado de San Ildefonso, donde Fernando VII, moribundo, deroga la Pragmática Sanción, donde se sublevan los sargentos de la guarnición de palacio (1836) obligando a la reina María Cristina a restablecer la Constitución de 1812.

Los Trastámara, los Austrias, los Borbones… la lista de reseñas históricas que vinculan a los Reyes de España con el Real Sitio de San Ildefonso sería interminable, del mismo modo que su legado arquitectónico perdura en el tiempo: el Palacio Real, la Colegiata, la Casa de Canónigos, las Caballerizas, la Casa de Oficios, el Cuartel de Guardias de Corps, los Jardines Reales, el Palacio de Riofrío y la Real Fábrica de Cristales.

La Granja es barroca, es palaciega, sustituye la austeridad de las construcciones medievales por el sinuoso contorno del barroco, el desbarajuste de las construcciones del s. XIII por un plan ordenado de urbanismo, el horizonte orgulloso y plano de Castilla, por una exuberante vegetación que hace estallar la vida en cada rincón.

En 1720 Felipe V compró a los monjes Jerónimos la granja y la hospedería que poseían en estos parajes y que les habían sido donadas por los Reyes Católicos, con la idea de acondicionarlos para su retiro. El arquitecto mayor Teodoro Ardemans es el encargado en 1720 de la adaptación de la antigua casa de los Jerónimos en residencia real y una vez finalizada, Felipe V decide levantar una construcción de nueva planta dando comienzo las obras del nuevo palacio en abril de 1721. El 27 de julio de 1723 se bendijo el palacio, aunque la terminación del conjunto se produce en 1761 siendo rey de España Carlos III.

Los Jardines del Palacio ocupan una extensión de 146 hectáreas. El trazado y la disposición de sus calles se integra en el paisaje espectacular que ofrecen los Montes de Valsaín, siendo poco común en su época esta proyección del jardín real hacia la naturaleza, fusionando los parterres, la arquitectura natural y el bosque. Las Fuentes Monumentales presiden los espacios principales de los Jardines.

En los Jardines del Palacio existen veintiséis Fuentes Monumentales, todas ellas basadas en la mitología clásica, aunque nunca han faltado fantásticas historias populares sobre cada una de las esculturas que relatan mezcolanza de deseos, trazos humanos, miedos presentidos…

El abastecimiento de agua de las fuentes procede de un estanque situado en la parte alta de los jardines, conocido como El Mar. Mediante el mismo sistema hidráulico utilizado desde el siglo XVIII a través de un sistema de vasos comunicantes, la presión de agua hace que se pueda disfrutar de los diferentes juegos de agua de cada una de las fuentes, siendo todo un espectáculo único su contemplación.

El funcionamiento de las fuentes de La Granja, suele ser a partir de Semana Santa, miércoles, sábados y domingos, siempre y cuando el abastecimiento del agua lo permita. Además, a lo largo del año hay tres días importantes para ver las fuentes de La Granja en funcionamiento. Estos son los días 30 de mayo (San Fernando), 25 de julio (Santiago) y el 25 de agosto (San Luis) pues en dichas fechas concretas son hasta ocho las fuentes que están activas. Habíamos acertado, por lo tanto, con el día elegido para visitar La Granja.

La Fuente de La Selva (Autor: Jean Thierry. Personajes principales: Pomona y Vertumnio) está formada por un estanque, dividido a su vez en cuatro subestanques.

La Carrera de Caballos (Autores: René Frémin y Jean Thierry) se compone de las siguientes fuentes: Fuente de los Caracoles, el Abanico, Neptuno, Apolo, Estanque de la Media Luna y la de Andrómeda.

El grupo de la Cascada Nueva (Autores: René Frémin y Jean Thierry) lo encontramos en la fachada principal del palacio, rodeado de un hermoso parterre o jardín y se compone de la Fuente de Anfítrite, la Cascada y la Fuente de las Tres Gracias.

La Fuente de Los Vientos (Autor: René Frémin. Personaje mitológico representado: Eolo) es un pequeño estanque circular en cuyo centro y sobre un peñasco está el dios Eolo con corona y centro. En un gran odre tiene encerrados a los vientos, representados por cabezas de niños.

La Fuente de Los Dragones (Autor: Jean Thierry) es, en realidad un conjunto de dos fuentes con cuatro grandes dragones realizados con gran realismo.

En la Fuente de Las Ocho Calles (Autores: Jean Thierry y Frémin)  desembocan ocho calles alrededor de una gran plaza circular. En el centro hay un pedestal de mármol, sobre el que se asienta un grupo de figuras: Psiquis, Mercurio y Cefirillo.

La Fuente del Canastillo (Autor: René Frémin), aunque carece de leyenda mitológica, es sin embargo una de las más vistosas por sus juegos de agua. Además, tiene la particularidad de que moja cuando está en funcionamiento. Del centro del canastillo sale un surtidor que eleva el agua a veinticinco metros de altura. Del borde del canastillo salen treinta y dos surtidores oblicuos, que con suficiente presión lanzan el agua fuera de la fuente. La infanta Isabel, “La Chata”, sentía gran predilección por esta fuente.

La Fuente de Las Ranas (Autor: Frémin. Personaje mitológico: Latona con sus hijos, Apolo y Diana. Labradores), con unos juegos de agua tan vistosos como la del Canastillo, representa el momento en que los campesinos son transformados en ranas por Júpiter, en castigo por las malas acciones cometidas con Latona y sus hijos.

La Fuente de Los Baños de Diana (Autores: Dumandré y Pitué, sobre planos de Santiago Bousseaux. Personajes mitológicos: Diana, Acteón, Ninfas) es la última fuente que se construyó y cuentan que Felipe V en su inauguración comentó: “Tres minutos me has divertido pero tres millones me has costado” (tres millones de reales de vellón).

La Fuente de La Fama (Autores: Dumandré y Pitué. Personajes mitológicos: La Fama, Pegaso, la Ignorancia y la Envidia) está situada a la derecha del palacio y desde la barandilla podemos contemplar el maravilloso parterre que la precede, formado por boj y tejos recortados. El espectáculo de esta fuente, debido a la altura que alcanza el chorro (47 metros), es una auténtica sinfonía de luz y color.

Tras el espectáculo vivido retornamos a Segovia para la segunda de las noches culturales. En esta ocasión, de nuevo en la Iglesia de San Juan de los Caballeros, asistiríamos a recreación de Rejoice!, una pequeña y atípica agrupación de música contemporánea que surge de una iniciativa de David del Puerto y Ángel Luis Castaño, de Carmen Replay. Esta obra toma la popular figura de Carmen como elemento central que da vida al argumento del ballet y la obra sigue los principales episodios de la ópera de Bizet. La versión recoge desde resonancias andaluzas hasta sonoridades propias del jazz o el rock, la música sinfónica y la electrónica y comienza con Juegos de fuego, que da pie al inicio de la historia con el nacimiento de la pasión de don José. La escena de la taberna de Lilas Pastia y la aparición de Escamillo se recogen en La puerta del sentido, que es seguida de Senda de la noche libre, con la aventura de los contrabandistas y los negros presagios que las cartas le cuentan a Carmen, para cerrar con el Canto de la doble muerte, trágico desenlace de la historia.

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