Segovia, Aranjuez 2012 (y 5)

A la mañana siguiente, tras abandonar el hotel, pusimos rumbo a Aranjuez, llegando a media mañana al Hotel Hotel NH Collection Palacio de Aranjuez. Después de instalarnos comenzamos la visita por el Jardín del Príncipe, un lugar histórico de gran belleza situado entre la calle de la Reina y el río Tajo. Este maravilloso espacio verde fue creado por el rey Carlos IV, quien logró unificar varios trazados previos en un único diseño paisajístico, dando lugar a un conjunto armonioso y espectacular.

El jardín más extenso de Aranjuez, creado por el Príncipe de Asturias, futuro Carlos IV, es en conjunto un jardín paisajista, pero en él existen otras manifestaciones de jardín. Asimismo, incorpora en su perímetro obras de la época de Fernando VI, como el embarcadero. Este embarcadero era el punto de partida de las travesías festivas que organizaban Fernando VI y Bárbara de Bragranza. Desde el mismo partían las falúas (lujosas embarcaciones barrocas), en las que la Familia Real y la Corte paseaban por el Tajo amenizadas por los cantos de Farinelli.

Cronológicamente el área más antigua del jardín es el oeste. En el mismo se sitúa la Huerta de la Primavera, cuyos orígenes se remontan a Felipe II, espacio que queda asimilado al gran conjunto en la época de Fernando VI, con la intervención de los Boutelou, familia de jardineros franceses.

A partir de 1772-1775 Carlos príncipe encomienda a Pablo Boutelou el ajardinamiento de una mayor superficie, con rasgos del jardín francés y una zona de frutales, de organización reticular.

Más hacia el este se dispone un jardín paisajista de raigambre inglesa, diseño de Juan de Villanueva, en el paso del siglo XVIII al XIX. La transición entre estas zonas queda marcada por el enclave conocido como los Chinescos.

Una de estas aéreas es la de las Islas Asiática y Americana, a las que se accede por puentecillos rústicos sobre artificiales rías, y donde se recogen especies botánicas exóticas traídas de remotos lugares.

Tras la comida nos dispusimos a visitar el Palacio Real de Aranjuez, majestuosa residencia de la familia real española. Esta impresionante edificación, gestionada y mantenida por Patrimonio Nacional, se encuentra en un entorno natural privilegiado, a orillas del río Tajo. Construido por Felipe II sobre el emplazamiento del antiguo palacio de los maestres de Santiago, debe su arquitectura a Juan Bautista de Toledo, que lo inició en 1564, y a Juan de Herrera, quien sólo llegó a terminar una mitad.

Aunque lleno de rasgos originales en su planteamiento, el edificio resulta característico del clasicismo de los Austrias con alternancia de piedra blanca y ladrillo. El plan original fue continuado por Felipe V en 1715, pero no terminado hasta 1752 por Fernando VI. En la forma regular que Juan Bautista de Toledo había concebido, y que había tardado dos siglos en terminarse, el palacio sólo se mantuvo veinte años. En 1775, Carlos III encomendó a Francesco Sabatini la ampliación de dos alas, que conceden al Palacio su característica forma de “U”. El italiano también concibió el diseño de la verja, que no se colocó hasta 1973. La ausencia de esta barrera podría explicar el éxito del famoso motín de Aranjuez de 1808. La decoración de los Salones Oficiales que forman parte de la visita pública es principalmente de la etapa de los Borbones. Entre estos espacios, podrás conocer, el Tocador de la Reina, el Salón de baile, el Comedor de gala… y espacios tan exóticos y sorprendentes como el Gabinete Árabe, el Gabinete de porcelana o el Gabinete Chinesco, decorado con 200 cuadros regalados a Isabel II en 1846 por el Emperador de China. Felipe II, gran amante de los jardines, puso especial empeño en Aranjuez: de su época se conservan el Jardín de la Isla, trazado por el arquitecto Juan Bautista de Toledo, y el Jardín del Rey inmediato al Palacio, inspirado en los jardines del Renacimiento italiano, y cuya decoración actual se debe a Felipe IV. También en la Isla, la mayor parte de las fuentes se deben a Felipe IV si bien los Borbones continuaron enriqueciéndolo con detalles como los bancos de Carlos III. Felipe V añadió a los jardines existentes dos nuevos trazados a la francesa: el Parterre ante el palacio y el extremo al final del Jardín de la Isla, llamado la Isleta, donde instaló la Fuente de los Tritones que Isabel II hizo llevar al Campo del Moro.

En Aranjuez conocimos la noticia de la selección de cuatro trabajos de investigación para el XXV Certamen Nacional de Jóvenes Investigadores, que causó cierta zozobra por la falta de información al respecto. Entre ella y el fuerte aguacero que cayó al finalizar la visita al palacio concluyó nuestro paseo por Aranjuez. Solo quedaba pasar la noche y volver a casa.

Esta entrada fue publicada en 2012, Segovia, Aranjuez, Viajes, Viajes por España. Guarda el enlace permanente.

Deja un comentario

Este sitio utiliza Akismet para reducir el spam. Conoce cómo se procesan los datos de tus comentarios.