Belmonte 2020 (3). Hoces del río Cabriel

Con algo de incertidumbre pero, al fin, las noticias recibidas desde Murcia permitieron la realización de la ruta prevista para esta salida. El río Cabriel ofrece algunos de los mejores paisajes fluviales del país. Las hoces constituyen un paisaje de excepción, pero los Cuchillos y la parte inicial tras el embalse, hasta Fonseca, configuran un paisaje igualmente bellísimo.

Finalizado el desayuno emprendimos el viaje hasta el punto de inicio, en el término municipal de Minglanilla, en la carretera de acceso al río Cabriel desde la N-III, muy cerca de la Presa que cierra el Embalse de Contreras. Allí se encuentra un complejo turístico cuya base es una Venta del siglo XVI, conocida actualmente como Venta de Contreras, aunque hace años era más conocida como Caserío o Hacienda de Contreras.

Cuando en 1950 se iniciaron las obras de construcción de la Presa, se creó en el lado valenciano, al este del río, el Poblado de Contreras, con viviendas y otras instalaciones para los trabajadores del pantano, está ubicado en el término de Villargordo del Cabriel, del que fue una pedanía. Si se mira hacia el río, aguas abajo de la presa, se podrá ver un hermoso puente, sobre el que cruza la carretera que llega al Poblado; este puente fue construido un siglo antes (entre 1845 y 1851) por Licinio del Valle, para cruzar el río antes de la construcción del viaducto sobre la N-III, siguiendo el trazado de la antigua carretera del Puerto de Contreras.

El embalse de Contreras es otra de esas muchas historias para no dormir que pueblan el desarrolladismo ignorante, cuando no simplemente oportunista e interesado, del país en que vivimos. Es un gran embalse, en un lugar bellísimo que estuvo a punto de ser destrozado por toda suerte de proyectos empresariales de los que no se ha salvado de milagro, pero casi. Su superficie es de 2710 hectáreas, y su capacidad máxima es de 943 hectómetros cúbicos, pero el nivel real de depósitos raramente supera el 20% de esa cantidad, por la permeabilidad de la roca sobre la que está cimentada una segunda presa, situada a unos cientos de metros al oeste de la presa principal. En estas condiciones puede suponerse la rentabilidad de una presa que debía ser utilizada para la producción de energía y el abastecimiento de agua al Canal Júcar-Turia.

Tras dejar aparcado el coche, iniciamos la caminata dirigiéndonos hacia un sendero bien señalizado, protegido por vallas de madera y escalonado, por el que descendemos hacia el cauce del río.

Seguimos a la vera del río, aguas abajo, en un paraje de ensueño, hasta llegar a un lugar con huertos de frutales y almendros, donde el sendero se aparta del río y más tarde encuentra un cruce de caminos con un cierre señalizado como Finca Privada (en el mapa instalaciones de la Central Eléctrica de Contreras o Casas Mirasol), en el que se abre un portón metálico, que da paso a un sendero que continúa nuestro trayecto para dirigirse a un bonito barranco, con un impresionante suelo de roca viva aplanada, que parece bajar desde El Martinete.

Aquí, en el cruce con la rambla del barranco, el sendero gira hacia el sur y va a reunirse de nuevo con el río. Antes de llegar a él vemos las instalaciones de un medidor de aforos, en una zona muy bella de entrada a los Cuchillos. Bajamos hasta cerca del medidor para hacer fotos, y luego continuamos el camino por la muy agradable pista no asfaltada. Pronto llegaremos a un horno de cal fácilmente identificable.

Continuamos con la vista del río permanentemente a nuestra izquierda, hasta llegar a una zona donde las paredes rocosas que delimitan el valle empiezan a juntarse y la roca se desgarra en mil contorsiones al tiempo que se aplana para formar los impresionantes Cuchillos.

Hay otras zonas desde donde se puede admirar la impresionante erosión que ha dado lugar a los cuchillos, pero esta es una de las más agradecidas. La zona es bellísima y, aunque se ven carteles avisando del peligro de desprendimientos y aconsejando pasar deprisa, uno encuentra tal paz y belleza en este lugar que siente el deseo de quedarse en el mientras pueda.

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Cuando llegamos a la parte final, tras pasar bajo la Torre Negra, atravesando el túnel y saliendo al lugar donde está lo que queda del puente metálico, el valle comienza a ensancharse para entrar en el paraje de La Fonseca. Aquí comienza otra parte maravillosa del río, las grandes hoces, de las que la primera que encontraríamos de seguir es el Rabo de la Sartén.

Continuamos la agradable caminata hasta el punto marcado en el track, una vez cruzado el río. Tras reponer fuerzas, iniciamos el camino de vuelta, ya conocido al no tratarse de una ruta circular.

Regresamos a Belmonte, a tiempo de tomar algo en el restaurante del hotel. Dedicamos la tarde a recorrer de nuevo las calles de la localidad en busca de algún lugar donde poder adquirir alguno de los exquisitos productos del lugar.

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