Más tarde, Santa Cruz de Tenerife nos ofreció otro rostro de la isla. La Plaza de España, abierta al mar, tenía un aire sobrio y elegante. Paseamos sin prisa, observando la vida cotidiana de los chicharreros, integrándonos discretamente en su ritmo.
La plaza de España de la ciudad de Santa Cruz de Tenerife es la plaza más amplia de la ciudad y del archipiélago. Fue construida en 1929 sobre el histórico Castillo de San Cristóbal, baluarte destinado a defender la isla de la piratería. Actualmente, solo quedan unas murallas del edificio original que se exhiben en una galería subterránea bajo la plaza. Esta plaza se sitúa entre la Plaza de la Candelaria y la Avenida Marítima anexa al Puerto.
La plaza, que ocupa un espacio de algo más de cinco mil metros cuadrados, está presidida por el Monumento a los Caídos, una torre en forma de cruz con un mirador en lo alto, cuya base contiene una cripta ya vacía. Este monumento fue construido por idea del Capitán General García Escámez durante el Mando Económico, tras la Guerra Civil. Rodeando la base se encuentra un conjunto escultórico proyectado por Enrique Cejas Zaldívar y Alonso Reyes.
Aprovechamos para hacer algunas compras (alguno de los viajeros se había ido a la playa, en verano, a un hotel con piscinas, sin bañador…) y comer en la capital de la isla.
Al salir de Santa Cruz la carretera se elevó al punto de sobrepasar la altura de las nubes, ofreciéndonos un paisaje de ensueño.
Fue La Orotava, ya de regreso, quien nos regaló una estampa imborrable. Sus calles rectilíneas, sus casas con balcones de madera tallada, los patios interiores escondidos tras fachadas sobrias… Aquella ciudad tenía algo señorial y sereno.
Seguramente el mejor lugar que ver en La Orotava es la Casa de los Balcones. Construida en el siglo XVII por una de las familias más importantes de La Orotava, es una casa de tres plantas con un balcón corrido en la parte superior y cinco balcones en la segunda planta. Como no podía ser de otra forma, el material que usaron para su fabricación fue la madera de pino canario. En su interior descubrirás cómo era la vida en aquella época, visitando el salón, la cocina, el baño, o el bonito patio interior lleno de vegetación.
La Casa Lercaro, construida en el siglo XVII, perteneció a una adinerada familia que vivió en la villa tras la conquista española. Con una fachada de estilo barroco, se aprecian los característicos balcones de madera adornados con flores.
La Iglesia de la Concepción fue inaugurada en 1788. Es también es conocida como la «Catedral de La Orotava», pero no lo es. La cúpula de esta iglesia, inspirada en la Catedral de Florencia, en Italia, es visible en todos los puntos de la localidad. En su fachada de estilo barroco hay dos torres, una gárgola de estilo medieval y una imagen de la Inmaculada Concepción, justo encima del balcón.
La fachada de la Iglesia de San Agustín se concibe a triple portada. Destaca por su gran desarrollo la principal, que sin duda se debe a la intervención del maestro Juan González Agalé, con cierta colaboración de Diego de Miranda. Llama la atención su exótica belleza. Se desarrolla a doble cuerpo superpuesto: el inferior corresponde a la portada propiamente dicha y el superior encuadra un amplio ventanal que da iluminación al coro.
Regresamos al hotel con la sensación de haber vivido mucho en un solo día. Y empezábamos a descubrir que viajar juntos no era solo compartir paisaje, sino compartir asombro.


































