Ordesa, Vielha, La Seu d’Urgell 1991 (2)

Comimos allí. Mientras lo hacíamos contemplábamos a los que continuaban ruta hacia el refugio de Góriz. También, a los que descendían desde la ladera que teníamos enfrente. Fue entonces cuando supimos que se podía hacer la ruta por la senda de los Cazadores y la faja Pelay hasta la Cola de Caballo.

Y fue cuando decidimos que volveríamos al inicio de nuestra ruta por allí, aunque se recomienda utilizar el camino de La Senda de los Cazadores y Faja de Pelay para la subida y bajar a la pradera por el camino normal de la Cola de Caballo. Más tarde entenderíamos por qué.

Podemos dividir la ruta de la Faja de Pelay y la Senda de Los Cazadores en dos tramos. El primero, Cola de Caballo-Faja de Pelay-Mirador de Calcilarruego, de ocho kilómetros. El segundo, Mirador de Calcilarruego-Senda de Los Cazadores-Pradera de Ordesa, de dos kilómetros, con seiscientos metros de desnivel negativo para nosotros.

Comenzamos a subir desde el fondo del valle hasta más o menos la mitad del camino de la Faja de Pelay, con el circo de Soaso y el Monte Perdido a nuestras espaldas.

Durante el recorrido por la Faja de Pelay fuimos alternando tramos de piedra con otros de bosque, disfrutando en todo momento de unas vistas espectaculares del valle.

Continuamos por la parte alta de la montaña. El sendero, aunque estrecho, no lo es tanto como otras fajas que se pueden recorrer en el parque y además, carece de dificultades técnicas y no tiene apenas desnivel. Simplemente es caminar y gozar del paisaje.

Llegamos al mirador de Calcilarruego, uno de los mejores lugares para observar la grandeza y belleza de Ordesa. Destacan las vistas que se tienen al Circo de Cotatuero y la Brecha de Rolando.

Nos esperaba una fuerte bajada que iremos superando mediante sucesivas lazadas por una zona de bosque. El camino es evidente en todo momento y salvo el desnivel, no presenta ninguna dificultad destacable. Eso sí, si es duro a la subida, destroza los pies a la bajada.

En un momento de la bajada divisamos, a nuestra izquierda, un ejemplar de cabra en libertad. Aunque la fauna en Ordesa sea abundante, se cuida bien de mostrarse a los visitantes. Esta tuvo a bien que pasáramos un buen rato observándola y fotografiándola.

Finalmente llegamos al inicio de la Senda de Los Cazadores. El camino nos llevó hacia el río Arazas, que cruzaremos por el puente de los Cazadores. Al llegar a la pradera de Ordesa coincidimos un una pareja con un niño que ya habíamos visto en la Cola de Caballo. Por nuestras caras comprendieron que habían acertado realizando el camino de vuelta por el mismo que habían llegado hasta el final de la ruta. Terminamos agotados, pero con la satisfacción de haber vivido uno de los días más completos del viaje.

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