Como amantes de la belleza natural y la historia, el pueblo de Alcalá del Júcar era un destino que no podíamos perdernos. Es uno de los pueblos más singulares de la provincia de Albacete y fue declarado Conjunto Histórico-Artístico en 1982 por Real Decreto.
Recorrer este pueblo es una visita a la historia y una oportunidad para conocer un entorno rural con una gran riqueza de patrimonio. Se encuentra situado a orillas del río Júcar, de ahí su nombre. Dentro de los principales atractivos que poemos encontrar en esta zona se encuentra una garganta dibujada por este río que acaba siendo uno de los principales atractivos de Alcalá del Júcar. Debido a la particular orografía y a la acción de este río, las casas de Alcalá del Júcar se extienden a lo largo de la ladera.
Las calles de este pueblo son estrechas y están formadas por viviendas pequeñas y escaleras escarpadas, así como huertecillas. Se podría decir que es uno de los pueblos más bonitos de España.
La Manchuela Albaceteña es una comarca que se encuentra en la zona noroeste de Albacete limitando al norte con Cuenca y al Este con el valle de Cofrentes. Es una de las más visitadas de Castilla La Mancha ya que la influencia árabe, romana e íbera en sus calles ha generado un rico patrimonio histórico y cultural.
Uno de los atractivos más destacados lo representan las casas cueva, que ofrecen una peculiar forma de vivir y en las que se puede disfrutar de unas vistas impresionantes. Estas casas se encuentran colocadas en el peñón donde se encuentra asentado el pueblo. Se construyeron en 1905 con la finalidad de ser corrales, palomares o alacenas. Son propiedad de Juan José Martínez también llamado El Diablo y han sido remodeladas y ampliadas hace unos años. Actualmente, albergan en su interior un bar, un restaurante y una discoteca. También encontramos las famosas Cuevas de Masagó, igualmente imponentes.
Ubicado en el centro del pueblo, el puente romano sirve para delimitar muy claramente la parte más antigua de la parte más moderna. Se conoce como puente romano por su apariencia. Durante los siglos XIV y XV se acabó convirtiendo en un puerto seco o aduana del denominado Camino Real de Castilla a Levante.
La iglesia de San Andrés se puede visualizar nada más subir la cuesta Hondonera y una vez atravesado el Puente Romano. De hecho, la combinación de estos tres elementos es una de las imágenes más destacadas de Alcalá del Júcar. Tiene forma de cruz latina, formada por una nave central y un crucero.
El castillo es el elemento más llamativo de la zona. Se encuentra localizado en la ladera de la montaña, resguardado por un torreón de defensa de la época de los almohades. Presenta un estilo islámico y tiene forma de pentágono con dos torres circulares organizadas en tres alturas. Fue obra de Juan Pacheco en el siglo XV.
En este castillo se cuentan innumerables leyendas que le dan un aspecto y ambiente muy especial. Muchas leyendas giran en torno a la princesa Zulema, que era obligada a casarse con Garadén y para evitarlo se lanzó desde el castillo.
Comimos en un asador cercano al puente romano, que sirvió de refugio ante el frío día que nos acompañó en nuestra visita, y volvimos a casa con algo más de peso con el que llegamos, pues el camino de vuelta lo hicimos con un «acompañante» del que daría buena cuenta nuestra chimenea días más tarde.






























