Preparados para la ocasión, nos dispusimos a recorrer la distancia que nos separaba del Ziggo Dome, el estadio cubierto para conciertos y eventos deportivos, con una capacidad de 17.000 asientos, situado en la periferia sur de Ámsterdam.

Inaugurado en 2012, lleva el nombre de la cadena de televisión holandesa Ziggo. En 2008 comenzaron los planes para una nueva estructura que albergaría los grandes conciertos en la ciudad, con la mejor acústica posible. Desde su apertura que tuvo lugar cuatro años más tarde, el Ziggo Dome es el pabellón de conciertos principal de Ámsterdam y de todos los Países Bajos: aquí han tocado numerosos artistas locales e internacionales de diversos géneros musicales, entre los que merecen la pena destacar a, Pearl Jam, Madonna, Lady Gaga, Muse, Iron Maiden, U2 y Sting. Pero esa noche, el artista que iba a colgar el cartel de «Sold out» era… Hugh Jackman.

Sí, la gira mundial de Hugh Jackman («The man. The Music. The Show«) había sido el detonante y la excusa para nuestra escapada a Ámsterdam, pues no paraba en España y, coincidencias de la vida, su actuación en la ciudad holandesa coincidía con las fiestas locales de Alcantarilla. Una conjunción perfecta, no cabe duda.
Agradezcámosle que el que escribe haya visitado Ámsterdam, pues siempre se recordará que la que acompaña al que escribe tuvo su oportunidad de hacerlo en aquel iniciático «viaje de chicas» organizado por dos fieles lectoras de este blog coincidiendo con el puente del Día de la Región del año pasado…

Al Ziggo Dome llegamos tranquilamente en metro. Eso sí, aunque bajando en la parada Bijlmer Arena es fácilmente accesible a pie, «alguno» pensó que era una buena idea visitar los barrios de la periferia de Ámsterdam antes de dirigirse a él. Total, había tiempo de sobra…
Si bien nuestras “ya famosas” tarjetas I amsterdam incluían el tour por el Johan Cruijff Arena (el antiguo Ámsterdam Arena), el estadio de fútbol del Ajax, también quedó relegado para la próxima visita a la ciudad.

El estadio abrió sus puertas en 1996 y es el estadio más grande de Holanda con sus más de 54.000 asientos. El estadio fue oficialmente renombrado Johan Cruijff Arena en 2018 en honor al famoso futbolista, y ciudadano de Ámsterdam, Johan Cruijff, al que vi jugar en la Condomina de la Puerta de Orihuela (la auténtica), allá por 1974.

Pero dejemos el fútbol a un lado, que íbamos de concierto. Hay que reconocer que el estado impresiona. Es posible que su aforo sea de 17.000 personas, pero allí parecía que «cabía» medio Ámsterdam.

No todos los días asiste uno, y dos, a un espectáculo de este calibre, a un auténtico «World Tour». Había que comprar la camiseta de la gira, y bien que la amortizamos…




El escenario prometía un espectáculo acorde a lo que un abarrotado aforo estaba a punto de contemplar…



Y llegó el momento. En el preciso momento que hace su aparición en el escenario, todo es puro espectáculo. La apertura con «The Greatest Show» marca el ritmo para el resto de la noche, con una espectacular puesta en escena y la compañía de una orquesta y una coreografía perfectamente ejecutada.


Hay que reconocer su complicidad con el público, al que obsequió con lo que nos pareció, sin duda alguna, varias canciones locales. Y hay que decir que no puede negar su faceta de actor, porque por momentos «habla más que canta«. Pero, desde el primer momento, con el público en su bolsillo.


«Wolverine» (son varias, y simpáticas, las alusiones a su papel en los X-Men) transporta al auditorio a lo largo de su carrera musical, e incluye canciones de momentos importantes de su vida, como la canción que tuvo como su primer baile en su boda («Just The Way You Look Tonight«.

El espectáculo ha sido diseñado, sin duda, para ser muy accesible para un público que puede que no sepa mucho de sus antecedentes, pero que recibe de él todo por lo que vinieron.


El cierre de la primera parte del show es, sencillamente, mágico. La única concesión a «Los miserables«, finalizada con un emocionante «I dreamed a dream«.


Tras el descanso, más momentos para la interacción con el público, rendido a sus pies a esas alturas de la película. Ya sólo faltaba que empezara a mover el esqueleto, para delirio de sus fans…



Si nos quedamos esperando muchas canciones de «Los miserables«, sí que disfrutamos de varias de «The Greatest Showman«, entre ellas «Come Alive«, «Million Dreams» y «This Is Me«, estas dos últimas espectaculares por su puesta en escena y el acompañamiento vocal del que se rodea «Mr. Cafelitos».

Tras una incursión por los musicales de Broadway (que incluye «Singing in the rain«) y por los éxitos de finales de los noventa, homenajea a su Australia natal dando la bienvenida a un grupo de intérpretes australianos indígenas, entre ellos Olive Knight, cantando la reconciliación en su idioma, Walmajarri.
«From Now On» supuso el final del espectáculo. Finalizaba la actuación de un auténtico artista, que se ganó a un abarrotado Ziggo Dome desde su primera aparición hasta que dejó el escenario.



¿El mejor showman? Ciertamente lo es.

El concierto había comenzado a las 19:30 horas y por momentos pensé que perdíamos el tren de vuelta al centro. La salida del Ziggo Dome fue rapidísima y en un momento compartíamos andén con los muchos holandeses y holandesas que habían asistido al concierto. Parecía imposible que un sólo tren diera cabida a tal gentío, pero en un abrir y cerrar de ojos estábamos en el centro de la ciudad.
Con hambre, eso sí. El Stampot de la comida ya era historia y el problema era encontrar algún sitio donde poder tomar algo a aquellas horas de la noche. Por suerte, junto al hotel encontramos el Café Staalmeesters donde terminar la jornada con unas refrescantes cervezas y algo para acompañar.


















