Volvimos a comer en el restaurante del hotel, tan bien como el día anterior. Tras la comida, tocaba realizar algunas compras y pasear por las muy concurridas calles de Priego de Córdoba en busca de nuevos lugares y de otros visitados la tarde anterior ya sin luz.
Anocheció pronto, lo que nos permitió contemplar la Plaza del Ayuntamiento en todo su esplendor navideño. Tampoco faltó la visita a la Feria de Artesanía allí ubicada, que nos permitió comprar ese aceite sin filtrar que no adquirimos en Moclín un día antes.
La fría temperatura invitaba a tomar algo y refugiarse en el hotel. Además, las previsiones meteorológicas daban lluvia a partir de las primeras horas de la noche.
Y llovió. Dado que habíamos adelantado la visita a Alcalá la Real, tan solo nos quedaba el viaje de vuelta, esperando poder pasar el Puerto de la Mora sin mayor incidencia, como así hicimos. Al llegar a la altura de Guadix, y viendo que el tiempo se aguantaba, decidimos realizar una breve visita a esta localidad granadina.
De camino a la catedral pasamos por el teatro romano, descubierto en 2008 de forma fortuita. Construido en el año 25, bajo el mandato de Tiberio, este espectacular teatro, centro de esparcimiento y ocio, se utilizó hasta el año 300. Tiene 6.000 metros cuadrados y dos partes (terrazas), la scaneae y orchestra en la parte superior y los jardines o porticus en la inferior. El teatro fue expoliado en la época andalusí, aunque, al quedar cubierto de lodo por una inundación, se salvó gran parte del mismo.


El monumento y la «foto» más reconocible de la ciudad de Guadix es una de las catedrales más originales de Andalucía.
Su construcción se llevó a cabo entre los S. XVI y XVIII, lo que hace que podamos observar diferentes estilos arquitectónicos: Gótico, Renacentista, Manierismo, Barroco y Neoclásico.

La Catedral, cuyas obras comenzaron en 1492, está construida sobre y entre una antigua Mezquita Mayor (pues aprovechó gran parte de ésta) que, a su vez estaba construida sobre una todavía más antigua Iglesia hispano-visigoda que está considerada como la primera diócesis fundada en la Península Ibérica.
Su planta consta de 3 naves separadas por pilares con preciosas bóvedas de crucería y una capilla mayor con cúpula.
Construida entre los S. XVI y XVII, la Plaza de las Palomas o de la Constitución, es uno de esos puntos de encuentro de siempre de los accitanos. Tiene un diseño de plaza castellana, rodeada de arcos porticados. En la zona norte de la Plaza, la más antigua, se han encontrado restos de una muralla medieval, de viviendas romanas, y hornos alfareros de época íbera.
Antes de retomar el camino de regreso localizamos la alcabaza. Cconstruida en el S. XI, era un edificio defensivo. Fue parcialmente destruida tras la Reconquista, pero se restauró más tarde.
Nos tuvimos que conformar con dar un paseo por los exteriores y dejanros llevar por los barrios de estrechas calles cercanos, todos con buenos ejemplos de casas moriscas.
Llegamos a Alcantarilla a buena hora para comer. Finalizaba así un «viaje relámpago» diseñado y compartido con la «chica del coro» más maravillosa.


































