Egipto 2022 (12)

¿Merece la pena entrar a las pirámides? En nuestro caso, la respuesta a esta pregunta fue afirmativa. Al menos a una de ellas y, si puedes permitirte ir a la de Keops, pues mejor. El interior de las pirámides es bastante espartano. Nada que ver con esas salas decoradas del Valle de los Reyes y las Reinas, en Luxor, o las cercanas tumbas de la espectacular Saqqara que contemplaríamos esa misma tarde.

Pero es alucinante caminar, en muchos tramos agachado, por los estrechos corredores, y subir y bajar hasta llegar a la cámara de la tumba del faraón.

Sólo desde dentro puedes apreciar, de verdad, el alarde arquitectónico que suponen estas moles de piedra. Valga un dato: cada una de las nueve losas de granito que cubren la cámara sepulcral (una habitación de seis metros de altura) pesa unas 45 toneladas. O maravillas como el Canal Estelar un pequeño agujero practicado en la pared derecha de la sala funeraria que apunta hacia el cielo y servía de camino para el alma del faraón. Algo realmente fascinante.

A la salida de la pirámide de Keops nos diriginos a la de Kefrén, que tiene diez metros menos de altura, aunque visualmente parece más alta debido a que está construida en una pequeña elevación del terreno y presenta un ángulo más inclinado en sus caras (el ángulo sagrado egipcio), utilizado en algunas pirámides posteriores.

La pirámide es parte de un complejo funerario que cuenta con un templo funerario en su lado oriental y una calzada procesional pavimentada que lo vincula con el Templo del Valle, situado en las inmediaciones de la Gran esfinge, presentando una planta y diseño similar al templo Osireion, con patios y pilares desprovistos de jeroglíficos o cualquier tipo de adorno, realizado con enormes sillares y grandes losas de granito revistiendo los muros del templo.

También se encuentra una pirámide subsidiaria, cinco fosos con barcas solares y más de un centenar de grandes habitaciones, consideradas almacenes o talleres de los trabajadores de la pirámide.

Tiene dos entradas situadas en la cara norte, una a doce metros de altura, entre las hiladas de la pirámide, y otra justo en la base, con un largo pasaje interior. Esta segunda entrada tardó en ser encontrada y está situada a unos treinta metros de la pirámide.

La cámara del sarcófago está tallada en la roca, aunque el techo está conformado con losas de granito colocadas oblicuamente, a dos aguas; el revestimiento de los muros también es obra de cantería. En el interior de la cámara funeraria se halla el sarcófago de granito negro, prácticamente al nivel del suelo, pero vacío desde hace mucho tiempo.

Su altura total original es de 143,5 metros, sin embargo, su altura actual es de 136,4 metros. Es la primera gran pirámide que se construyó basándose en el triángulo sagrado egipcio de proporciones 3-4-5. Tras pasear la camiseta de los «Fisicantes 2022-23» por todo Egipto, este era el marco incomparable para inmortalizarla.

El templo funerario, de planta rectangular con más de cien metros de largo, estaba dividido en cinco zonas que serán imitadas en los templos funerarios del Imperio Nuevo: el salón de entrada, el patio descubierto, los cinco nichos para estatuas, el santuario, y los almacenes. Los tres primeros elementos conforman la zona pública; la privada sólo era accesible a los sacerdotes.

El templo del valle, de planta cuadrada, con unos 45 metros de lado, dispone de gruesos muros calizos en talud al exterior, con una altura original de más de doce metros. Disponía de dos entradas en el muro oriental y otra en el occidental; estaban precedidas de un naos cuadrado, con una estatua real y dos esfinges, ante cada puerta oriental.

Tras un pasaje se accedía a la antecámara que comunicaba con la sala hipóstila, construida con pilares monolíticos y revestimiento de granito de Asuán.

Una calzada procesional vinculaba ambos templos, con unos quinientos metros de longitud y 4,50 de anchura, cubierta, posiblemente con bajorrelieves en las paredes.

La Gran Esfinge de Guiza es una monumental escultura que se encuentra en la ribera occidental del río Nilo, en la ciudad de Guiza. Los egiptólogos estiman que fue esculpida c. siglo XXVI a. C., formando parte del complejo funerario del rey, durante la dinastía IV de Egipto.

Los lugareños la llamaban “Padre del Terror”, corrupción de la expresión copta bel-hit, que se aplica a quien manifiesta su inteligencia en los ojos y que traduce la denominación egipcia hu o ju, que significa el guardián o vigilante.

La Gran Esfinge se realizó esculpiendo un montículo de roca caliza situado en la meseta de Guiza. Tiene una altura de unos veinte metros, aproximadamente, y unos 70 de longitud. La cabeza podría representar al faraón Kefrén, teniendo el cuerpo la forma de un león.

En épocas antiguas estaba pintada en vivos colores: rojo el cuerpo y la cara, y el nemes que cubría la cabeza con rayas amarillas y azules.

Se construyó un templo frente a la estatua, datado en el Imperio Antiguo, y otro más al norte, junto a la esfinge, durante el Imperio Nuevo, como lugares de ofrendas a la “imagen viviente”.

Kefrén eligió un templo en la zona sur, que está comunicado con su pirámide mediante una larga avenida procesional. Gozó de veneración y culto por los egipcios desde la antigüedad, especialmente durante el Imperio Nuevo.

Se tiene constancia de restauraciones desde la dinastía XVIII, durante el Imperio Nuevo.

Los estratos calizos inferiores se descomponen fácilmente con la humedad del ambiente, pero la arena arrastrada por los vientos del desierto cubrió su cuerpo periódicamente, protegiéndola de la erosión durante siglos.

En época de Tutmosis IV, en la “Estela del Sueño” erigida frente a ella, se describe que en una cacería, el futuro Tutmosis IV durmió bajo la cabeza de la esfinge y ésta, en sueños, le prometía que sería elegido rey si despejaba la arena que la cubría y si representaba su figura en el escudo de sus soldados.

Los ingenieros franceses repararon una enorme grieta en la parte posterior del cuerpo en el año 1920, sellaron un agujero en la parte superior de la cabeza y colocaron contrafuertes de hormigón alrededor del cuello por temor a que se desprendiera la cabeza.

En el siglo XX se llevaron a cabo trabajos de restauración y consolidación del revestimiento desde el año 1925, con resultados poco satisfactorios por las técnicas y materiales empleados, con posteriores intervenciones en 1980 y 1992. En el siglo XXI se prosiguió la restauración de los desperfectos originados por la erosión.

Durante un tiempo se dijo que su nariz había sido destruida por un cañonazo del ejército de Napoleón, pero se comprobó que esta historia era falsa tras encontrarse unos dibujos que un explorador hizo de la Esfinge antes de que Napoleón naciera, y en ellos ya aparece sin nariz. Aún se desconoce los motivos de su desaparición. La barba se encuentra en el Museo Británico de Londres.

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2 Responses to Egipto 2022 (12)

  1. Avatar de Carmen Carmen dice:

    Muy chulo Jose María. La única pega que puedo poner es que en el título de la sección has puesto Egigto en vez de Egipto.
    Feliz Navidad!!

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