Sangüesa es una localidad de la zona media de Navarra situada en un enclave privilegiado entre la montaña y la Ribera con un riquísimo patrimonio histórico y cultural que bien merece una visita.
Tras aparcar junto a la Iglesia del Salvador, cerrada, nos dirigimos a la Iglesia de Santa María la Mayor de Sangüesa. Esta iglesia es del siglo XIII, donada a los Caballeros Hospitalarios de Jerusalén por parte de Alfonso I “El Batallador”, rey que tuvo una fuerte vinculación con las cruzadas y las órdenes militares de oriente.
La iglesia originalmente es románica, aunque durante su construcción se ven trazas de transición al gótico. Su planta se articula en tres naves de planta, algo que puede recordar a las iglesias orientales. Esto puede reafirmar la tenencia de la orden de San Juan.
El elemento que más destaca es el pórtico románico, que se abre al sur, hacia la calle Mayor, considerado entre los más interesantes dentro del arte medieval navarro. Está articulado con varias arquivoltas escalonadas, con gran cantidad de figuras que rodean el tímpano y el dintel de la puerta, sobre el que reposan tres columnas.
La figura más importante es la imagen de Santa María, esculpida por el artista de origen Borgoñón Leodegarius. Aunque este, según se cuenta, era demasiado lento y no pudo terminar esta portada.
La planta de la iglesia está articulada en tres naves con crucero alineado y la cabecera coronada por ábsides semicirculares. Sobre el crucero se eleva la torre campanario que tanto destaca desde fuera. El retablo mayor acoge la imagen de Nuestra Señora de Rocamador, una escultura de estilo plateresco obra de Jorge de Flandes, que decidió residir en Sangüesa sus últimos años de vida.
Junto a la iglesia se halla el Puente de hierro sobre el río Aragón, que sustituye los arcos romanos del puente original, de los que se conservan varios en los arranques de ambas márgenes.
Permite pasar desde la desviación de la carretera NA-132 a la propia Sangüesa, enlazando con la Calle Mayor. Justo, nada más atravesar el río, sale al encuentro la Iglesia de Santa María la Real.
La ciudad vieja se articula como una ciudad romana, con dos calles principales. Una de estas, es la actual calle Mayor, donde se localizan gran cantidad de los edificios históricos de la villa. Por esta calle pasa el Camino de Santiago francés, de ahí su importancia.
En esta calle, entre otros edificios singulares se encuentra el ayuntamiento de Sangüesa; un edificio porticado por el que se puede pasar a una calle peatonal por debajo del mismo. Este callejón perpendicular lleva directamente al palacio fortaleza del Príncipe de Viana.
Este edificio es parte de lo que fue el antiguo palacio de los Reyes de Navarra, aunque es también conocido como el Palacio del Príncipe de Viana. Se trató de un palacio fortificado y lo que hoy podemos ver es una parte de lo que fue el palacio medieval. Debido a su uso como cuartel por las tropas francesas, sufrió abandono y deterioro, conservándose el ala defensiva con varias torres almenadas.
Al final de esta calle se abre un espacio abierto, que inicialmente tuvo que estar extramuros de la ciudad vieja. En esta plaza, por donde entra el Camino de Santiago, se encuentra la Iglesia del Convento de San Francisco, cerrada a la hora de nuestra visita. Según la tradición popular, este convento fue fundado directamente por el mismo San Francisco de Asís en el siglo XII, a la vuelta de una peregrinación a Santiago de Compostela, aunque la iglesia es posterior, y se debe a una intervención del rey Teobaldo II.
La Iglesia de Santiago el Mayor tardó cerca de tres siglos en finalizarse, ya que consta un inicio de obras en 1144, pero no es hasta 1365 que se da por finalizada la obra, con la consiguiente mezcla de estilos. Debió edificarse para acoger a la población local y a los peregrinos que llegaban desde más allá de los Pirineos por el Camino de Santiago, ya que la iglesia de Santa María era, y es, muy pequeña.
Además de su curioso rosetón exterior, en su interior se encuentra una mezcla bastante equilibrada de estilos, donde el retablo mayor es barroco, mientras que la construcción es una mezcla de románico y gótico.
El Palacio Ongay-Vallesantoro es hoy la casa de cultura de Sangüesa. Este gran palacio barroco del siglo XVII tiene tres plantas, donde la parte baja se construye en piedra sillar, el resto en ladrillo y en la parte superior, un alero de madera ricamente ornamentado.
Llama la atención el portal de acceso, con una portada adintelada con un frontón triangular clásico para enmarcar un escudo de armas de la familia que construye este edificio. Se trata del escudo de armas de los Marqueses de Valle-Santoro, virreyes de Nueva España.
Habíamos reservado la visita guiada al Castillo de Javier para las 16:30 horas. Tras la visita a Sangüesa pusimos rumbo a Javier, llegando con tiempo suficiente para comer, aunque no encontramos nada abierto, desplazándonos a la vecina localidad de Yesa.







































