Dejamos para el último día la visita a Jaén capital, una ciudad llena de historia, situada a los pies del cerro de Santa Catalina y rodeada por un inmenso mar de olivos que destaca por su imponente Catedral de la Asunción, joya del Renacimiento español, y por sus baños árabes, de los más grandes y mejor conservados de Europa. Tranquila y acogedora, Jaén combina patrimonio, naturaleza y una gastronomía marcada por el aceite de oliva virgen extra, símbolo de identidad de la provincia.
Tras dejar el coche a las afueras, junto a la Plaza de toros, comenzamos a andar en dirección a la Basílica de San Ildefonso, uno de los templos más emblemáticos de Jaén que destaca por su profunda vinculación con la devoción mariana de la ciudad. Construida entre los siglos XIV y XVIII, mezcla estilos gótico, renacentista y barroco, reflejo de su dilatada historia.
En su interior se aprecia una gran riqueza artística y devocional fruto de siglos de historia. El templo presenta una planta de tres naves, separadas por pilares y cubiertas con bóvedas de crucería, que conservan el carácter gótico original de la construcción. La nave central es más elevada y luminosa, creando un espacio solemne que invita al recogimiento.
Junto a la entrada también llama la atención la imagen de San Cristóbal, tradicionalmente representado como un gigante que porta al Niño Jesús sobre sus hombros mientras cruza un río. Esta advocación tenía un sentido protector muy arraigado: ver la imagen de San Cristóbal se consideraba garantía de protección durante el día, especialmente para viajeros y caminantes. Su ubicación cerca del acceso no es casual, ya que simboliza acogida y amparo para quienes entran en el templo.
Uno de los espacios más destacados es la Capilla Mayor, de estilo renacentista, presidida por un retablo de gran valor artístico. En él ocupa un lugar central la imagen de la Virgen de la Capilla, patrona de Jaén, a la que la ciudad profesa una profunda devoción desde el siglo XV. Esta capilla es el corazón espiritual del templo y escenario de numerosas celebraciones religiosas a lo largo del año.
Aquí se encuentra también la tumba de Andrés de Vandelvira. Aunque su obra más conocida es la Catedral de Jaén, Vandelvira estuvo muy vinculado a esta basílica y aquí recibió sepultura en 1575. Su tumba, sobria y discreta, se sitúa en el interior del templo como testimonio del reconocimiento de la ciudad a su legado artístico.
La basílica alberga además múltiples capillas laterales, financiadas históricamente por familias nobles, donde se conservan retablos barrocos, imágenes procesionales, pinturas y elementos decorativos de notable calidad. Destacan también el coro, con su sobria elegancia, y diversas piezas de orfebrería y arte sacro que enriquecen el conjunto.
Subiendo desde la Calle Hurtado y continuando por la Calle Campanas llegamos a la Plaza de Santa María, el espacio urbano más emblemático de Jaén capital y el verdadero corazón histórico, artístico y simbólico de la ciudad. Presidida por la imponente Catedral de la Asunción, la plaza se abre como un escenario monumental donde se concentra siglos de historia y poder religioso, civil y cultural.
El conjunto arquitectónico que la rodea es de gran valor. Junto a la catedral se alza el Palacio Episcopal, de elegante fachada renacentista, y el Ayuntamiento de Jaén, antiguo palacio corregidor, que aporta al conjunto su dimensión institucional. También destaca el Seminario Diocesano, completando un espacio de notable armonía monumental.
Antiguamente, esta plaza fue el zoco árabe durante la época andalusí. Tras la conquista cristiana, se convirtió en el centro de la ciudad y se celebraban autos de fe y fiestas populares entre otros eventos. Bajo nuestros pies se encontraban restos de la antigua muralla de Jaén.
La Catedral de la Asunción de la Virgen de Jaén es uno de los grandes símbolos de la ciudad y una de las cumbres del Renacimiento español. Su majestuosa presencia domina el casco histórico y refleja la importancia religiosa y cultural que Jaén alcanzó a lo largo de los siglos.
Su construcción se inició en el siglo XVI, sobre una antigua catedral gótica, siguiendo el proyecto de Andrés de Vandelvira, arquitecto clave del Renacimiento andaluz. El diseño de Vandelvira aportó un modelo arquitectónico innovador, basado en la armonía, la proporción y la luminosidad, que sirvió de referencia para numerosas catedrales en España y en América. Aunque las obras se prolongaron hasta el siglo XVIII, el conjunto mantiene una notable unidad estilística.
El exterior destaca por su fachada principal, concebida como un gran retablo en piedra, flanqueada por dos torres gemelas que refuerzan su carácter monumental.
En el interior de la Catedral de la Asunción de Jaén se despliega un espacio de gran equilibrio y monumentalidad, considerado uno de los mejores ejemplos del ideal renacentista aplicado a la arquitectura religiosa en España. El templo adopta una planta de salón, con tres naves y capillas laterales todas a igual altura, lo que genera una sensación de amplitud, orden y luminosidad poco habitual en las catedrales españolas. La luz natural, cuidadosamente estudiada por Andrés de Vandelvira, se convierte en un elemento esencial del conjunto, realzando la pureza de las formas y la armonía arquitectónica.
La Capilla Mayor es uno de los espacios más destacados. Está enmarcada por una elegante arquitectura de líneas clásicas y alberga un sobrio altar que refuerza el protagonismo del espacio sobre la ornamentación excesiva.
Muy cerca se encuentra el Coro, ricamente tallado en madera, que combina elementos renacentistas y barrocos y constituye una de las piezas artísticas más notables del interior, tanto por su calidad escultórica como por su integración en el conjunto arquitectónico.
Las capillas laterales, dedicadas a distintas advocaciones y santos, conservan retablos barrocos, esculturas, pinturas y piezas de orfebrería de gran valor artístico.
Destacan también la sacristía, el archivo catedralicio y diversos espacios anexos, que reflejan la riqueza patrimonial acumulada a lo largo de los siglos.
Especial relevancia tiene la Capilla del Santo Rostro, donde se custodia la principal reliquia de la catedral y de la ciudad: el lienzo que, según la tradición, reproduce el rostro de Cristo. Este espacio, cargado de simbolismo y devoción, ha convertido a Jaén en lugar de peregrinación desde la Edad Media y sigue siendo uno de los puntos más visitados del templo.
Al salir de la catedral continuamos paseando por el casco histórico de Jaén dirigiéndonos a la Calle Maestra, cuyos orígenes se remontan a la Edad Media. En esta calle peatonal que une la Plaza de Santa María con la Plaza de la Audiencia (actual Calle Colón) encontramos el Teatro Darymelia, la Oficina de Turismo de Jaén y el Palacio del Condestable Don Lucas de Iranzo, sede de la Concejalía de Cultura, y la Biblioteca Municipal.
Atravesamos toda la calle Maestra hasta la Plaza de la Audiencia para continuar por la Calle Martínez Molina y una vez allí, buscamos a la izquierda la calle San Antón. Justo antes de subir por ella rodeamos un edificio de piedra con ventanas enrejadas llenas de macetas con flores. Es la Iglesia de San Juan, una de las más antiguas de la ciudad. Durante la Edad Media, esta iglesia no solo fue un lugar de culto, sino también donde se celebraban las reuniones del Ayuntamiento.
Adosada a la iglesia se encuentra la Torre del Concejo cuya campana, del siglo XVI, tenía la función de marcar los turnos de riego de las huertas y servía como alarma en caso de peligro.










































