A veces los estados de ánimo no coinciden…
Lo que empezó siendo un proyecto de largo puente en Amsterdam terminó siendo, por los avatares del destino, una rápida escapada a Osuna (el primer objetivo) y Sevilla (ya que estamos…)
Tras terminar la jornada laboral el miércoles 31 de octubre, pusimos rumbo a uno de los pueblos de Sevilla con más encanto, Osuna, cuyo origen se remonta a tres milenios atrás, cuando los turdetanos habitaban la ciudad.

Las previsiones amenazaban con una intensa lluvia, y últimamente se equivocan más bien poco. El aguacero comenzó cuando llegamos a Antequera y pasábamos por otra localidad de grato recuerdo en estos últimos años, Mollina.
Y no nos abandonó hasta llegar a Osuna. Nos alojamos en la Casona de Calderón, en pleno centro de la ciudad, aunque perfectamente situada para entrar y salir raudos y veloces en nuestras escapadas a la capital sevillana.

Dejamos que disminuyera un poco la intensidad de la lluvia antes de dar nuestro primer paseo por Osuna. Recordarán los asiduos a estas lecturas que los primeros pasos por nuestros destinos suelen ser intensos, y este no lo iba a ser menos.
Empezábamos a disfrutar de esta villa ducal, reflejo del señorío y el poder de sus nobles, que ha sabido conservar a la perfección un casco histórico en el que la piedra talla es la protagonista, al igual que sus palacios barrocos, que ahora contemplábamos en el triángulo que conforman las calles San Pedro, Cristo y Sevilla.



Hora de cenar. Si en varios de nuestros destinos seguíamos los pasos de Robert Langdon, Sevilla era ahora el destino. Pero el profesor de Harvard está siendo últimamente acompañado por una serie, Juego de tronos, que tomó como escenarios para su quinta temporada varias localizaciones de Osuna y Sevilla. Y no olvidemos que venimos este verano de San Juan de Gaztelugatxe y Zumaia y su impresionante flysch…
El restaurante Casa Curro bautizó, en su momento, los platos de su carta con los nombres de algunos de los personajes más emblemáticos de la adaptación televisiva de Canción de hielo y fuego. Y a él nos dirigimos.

Al salir había cesado prácticamente la lluvia. Aunque los primeros fríos del tardío otoño se dejaban sentir decidimos subir a pie al conjunto monumental que forman la Colegiata y la Universidad de Osuna y el Monasterio de la Encarnación.
De vuelta al hotel recorrimos las principales arterias de Osuna hasta acercarnos a su plaza de toros, que visitaríamos al día siguiente. No es que seamos unos aficionados a la tauromaquia. Sucede que, una de las escena más espectaculares de la serie Juego de tronos, concretamente del noveno capítulo de la quinta temporada, fue rodado en ella…






Habíamos decidido acercarnos a Itálica a la mañana siguiente. Parecía difícil visitar la catedral y los Reales Alcázares, más el resto de la ciudad de Sevilla, en un solo día si antes visitábamos esta antigua ciudad romana. Y tras el desayuno, a primera hora, salimos rumbo a Santiponce.

La ciudad romana de Itálica se ubica en el Bajo Guadalquivir, a medio camino entre Sevilla (Hispalis) y Alcalá del Río (Ilipa), muy próxima a las rutas que conectaban con la zona de explotación minera de la Sierra Norte de Sevilla y Huelva.

Desempeñó un importante papel estratégico, tanto en lo político-militar, como en lo económico, durante el Alto Imperio Romano. Prueba de ello es que llegó a ocupar una superficie aproximada de 52 hectáreas.


Los orígenes del Conjunto Arqueológico de Itálica se remontan al año 206 a.C., cuando el general Publio Cornelio Escipión, en el contexto de la segunda Guerra Púnica, derrotó a los cartagineses en la Batalla de Ilipa y estableció un destacamento de legionarios en el Cerro de San Antonio, lugar donde ya existía una población turdetana desde el siglo IV a.C.


Si bien al principio ambas comunidades convivieron en este espacio próximo al Guadalquivir, pronto el elemento romano impuso sus modos sociales y políticos. En la segunda mitad del siglo I a.C. la ciudad adquiere el estatuto municipal y, pasado el tiempo, durante el gobierno del emperador Adriano (117-138 d.C.), el de colonia, con lo que se equipara administrativamente a la metrópoli.


Fue cuna de los emperadores Trajano y Adriano, y punto de origen de buena parte de los senadores de la época.
Actualmente, el Conjunto Arqueológico de Itálica muestra al visitante un espléndido anfiteatro romano y da la posibilidad de pasear por el trazado de lo que fueron sus calles, así como de conocer las casas, edificios públicos, objetos de arte y utensilios de la vida cotidiana utilizados por sus habitantes.

Sin duda, el anfiteatro es el monumento más espectacular. Tiene una capacidad de 25.000 espectadores y era uno de los mayores anfiteatros del imperio con tres niveles de graderío. Bajo el nivel del antiguo suelo de madera del anfiteatro hay un foso de servicio para los diferentes espectáculos de gladiadores y fieras.








Nova Urbs es el barrio construido por iniciativa de Adriano en el primer tercio del siglo II. Tras cruzar los restos de la muralla comenzamos un agradable paseo con sus amplias calles enlosadas con aceras porticadas, adornadas de cipreses, aprovechando para contemplar el servicio de abastecimiento de aguas y de una red de cloacas. El agua llegaba por un acueducto a las cisternas (castellum aquae) y de allí pasaba a las fuentes públicas y a los edificios principales a través de tuberías de plomo. Las aguas residuales se vertían en cloacas, actualmente visibles bajo unas rejas en los cruces de las calles.


Pero lo más espectacular, sin duda, son sus casas o villas, auténticas casas señoriales construidas alrededores de un patio central, que presentan varias habitaciones decoradas con magníficos mosaicos.

Destacar la Casa de la Exedra, que ocupa una gran manzana con su patio central, presidido por una hermosa fuente, termas, palestra y otros edificios. En ella se conservan unos maravillosos mosaicos.


Otras casas interesantes son la Casa de Neptuno (con unas Termas y varias habitaciones decoradas con mosaicos) y la Casa de los Pájaros, parcialmente reconstruida. En ella se ha recreado la vivienda con peristilo o jardín porticado y mosaicos de gran riqueza.






Dentro de la ciudad tenemos el Traianeum, Templo dedicado a Trajano rodeado por una plaza porticada con exedras.

Por último, visitamos las Termas Mayores, baños públicos, que ocupan una gran manzana que se encuentra excavada sólo en parte.

La serie Juego de Tronos volvió a Andalucía para rodar algunos capítulos de la séptima temporada, más concretamente a Sevilla y Santiponce.



En el anfiteatro que ahora visitábamos fue el escenario elegido para recrear el Foso de Dragones de la ciudad ficticia de Desembarco del Rey.


Antes de regresar a Osuna intentamos reservar mesa en el Mesón del Rey Arturo, y lo conseguimos de auténtica casualidad. Era el día del estreno de una nueva temporada en este pequeño y más que recomendable restaurante, y la visita mereció la pena.
Pero antes tuvimos tiempo de acercarnos al Museo de Osuna, que ha dedicado su primera planta al «Salón de Hielo y Fuego».

Los amantes de la serie Juego de Tronos y la saga literaria en la que se basa, Canción de Hielo y Fuego, tienen la oportunidad de visitar estas dos salas permanentes.



Un espacio diseñado tanto para los fans como para el visitante neófito, en el que se puede realizar un recorrido visual a través de diferentes imágenes del rodaje que tuvo lugar en Osuna, arte original de artistas nacionales e internacionales, réplicas licenciadas y autógrafos de los actores y actrices.




Se trata, sin duda, de un homenaje, una muestra de agradecimiento al universo fantástico que creó la vasta imaginación de George R. R. Martin en sus libros y que está siendo adaptado a la televisión con millones de espectadores en todo el mundo.




Pero volvamos a la comida. Porque si la comida es estupenda, el servicio es excepcional. Prácticamente, como si estuvieras en tu casa comiendo con unos amigos.


Unas sardinas marinadas, un riquísimo pulpo, unos chorizos ibéricos y criollos y una pluma ibérica espectacular hicieron las delicias de los comensales tras una intensa mañana. Un delicioso pastel de merengue puso el colofón a la comida.
















